
Revista
Pelícano
vol.6 (2020) - 90
iniciativas como la Carta de la tierra de 1992, el “Acuerdo de los Pueblos”, firmado por los
representantes de la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los
Derechos de la Madre Tierra en Bolivia, 2010, La declaración universal del Bien Común de
la Humanidad y de la Tierra, del 2009, propuesta por Boff y Scotto a Naciones Unidas. Y
recientemente la Carta de los habitantes de la Tierra, movilizada por Petrella con aportes de
ciudadanos de diversos países, sobretodo periféricos, con propuestas contundentes.
Ciertamente las propuestas esperan tener impacto en realizaciones concretas pero en tanto,
como las utopías, tiene la misión de hacernos seguir caminando.
Una referencia en particular al lugar de las mujeres, que se han destacado en esta
situación pandémica, como líderes innovadoras, con estrategias de comunicación, cercanía,
y capacidad de ponerse al lado de los ciudadanos para enfrentar la crisis, como vemos en
las responsables de países donde mejor se está gestionando la pandemia, como A. Merkel,
Tsai Ing-wen y Jacinta Arden entre otras.4 Sirva la mención para recordarnos que el rol de
lo femenino está mostrando nuevas posibilidades en cuanto al cuidado de la naturaleza, de
la comunidad de vida y en la construcción de relacionalidad y racionalidad planetaria, así lo
constatamos también en muchas mujeres agricultoras, campesinas, artesanas, dirigentes,
artistas, operarias o profesionales.
Para concluir, asumimos que el paradigma del desarrollo humano de la modernidad con
su progreso material y científico indefinido sustentado en la falacia de un planeta inagotable
y por la eficacia limitada de una economía de competencia (elemento particularmente
masculino) está dando signos de agotamiento. De ahí la necesidad de un cambio
epistemológico y estructural para asegurar a largo plazo la continuidad de la vida de la tierra
y de la humanidad. “No se trata de retornar en las cavernas, sino de redefinir los
fundamentos” (Houtart, 2014).
La crisis del coronavirus crea una nueva oportunidad para hacer un cambio de
paradigma desde la era mecanicista e industrial de separación, dominación, avaricia y
enfermedad, hacia la era de una civilización planetaria basada en la conciencia planetaria,
“somos una familia terrestre cuya salud está sostenida por la interconexión ecológica, la
diversidad, la regeneración y la armonía” (V Shiva, 2020). Seguiremos recorriendo el
camino de concientización, educación, sensibilidad, organización y gestión.
Es el tiempo de la cooperación que supere a la competencia, por otro lado, la naturaleza
es maestra en lo que a cooperación se refiere. La reflexión bioética, puede ayudarnos en
este nuevo aprendizaje, es hora de repensar lo que hacemos y de hacernos las preguntas
4 Ver https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-52295181