
Revista
Pelícano
vol.6 (2020) - 23
3- ¿Qué hicimos con el “recurso agua”?
El enfoque de nuestra sociedad occidental moderna sobre el agua, está dominado por la
mirada positivista y reduccionista que nuestra cultura tiene sobre lo tangible. Desde el
Jardín Maternal hasta la Universidad, se nos presenta al agua como un ser in-orgánico, no
vivo (factor abiótico), con su trilogía característica: incolora, inodora e insípida. Creciendo
con esa mirada del agua, nos llevará varias nuevas lecturas, saberes y experiencias, poder
ver un ser en lugar de un mero fluido. Es decir, romper con nuestra ignorancia de las demás
dimensiones del agua como forma de existencia dentro de este planeta tan original.
Ahora bien ¿qué es un recurso y qué podemos hacer con él? Pues un recurso es materia o
energía al servicio de demandas y necesidades antrópicas, propicio de ser usado,
usufructuado, alterado, permutado, comprado, vendido, degradado, o vuelto a desechar,
para cumplir esas demandas y necesidades. Sin embargo, con un ser, el enfoque empieza a
cambiar. Si se trata de una entidad con existencia, que puede reconocerse como sagrada
(representación o don de lo divino), o al menos una entidad par o de suma esencialidad,
entonces, las posibilidades se enriquecen.
Al tan punto hemos usado vorazmente el “recurso agua”, que en la industria argentina
durante décadas ni siquiera tenía costo significativo en la matriz económica, y en la mayor
parte de la historia industrial de nuestro país, la legislación sobre su tratamiento era débil, y
en la práctica se permitieron vertidos fuera de control como algo naturalizado. Una
consideración semejante nos llevaría a repensar críticamente la matriz de nuestra
cosmovisión sobre el agua, como pilar fundamental sobre el que se despliega el ecocidio
que realiza la megaminería, la industrialización urbana, y las actividades relacionadas al
agronegocios (feetlot, agroquímicos, transgénicos). No ahondaremos en este artículo sobre
el uso y abuso que hacemos del agua en el sector industrial, sino que nos quedaremos con
lo que hacemos a nivel domiciliario. Pero evidentemente no hay parangón entre los usos
descomunales de agua que hace la industria y la megaminería, al lado del humilde uso
domiciliario, que habitualmente es desigual, pues no es el mismo acceso al agua según las
clases sociales o las regiones más pobres y marginales.5
5 Valga, solo como ejemplo, la cita de la Red Bioética de Unesco: “No se trata de si nuestro nivel de riqueza
nos permite pagarlo, sino de que es un bien común, un bien que no pertenece o mejor dicho no debe pertenecer
a nadie, como lo son la tierra y el aire. Los grandes comerciantes que manejan los capitales que dicen
imprescindibles para la economía (cosa falsa porque sabemos que lo que mueve la economía no es el capital
sino el trabajo), quieren apoderarse ahora del agua, considerando que puede ser “explotada”, (no es casual
este término en este contexto), por empresas privadas y quitando las decisiones de manos de los estados que
se supone representan a las poblaciones (y algunas veces lo hacen). Fuente: Red Bioética Unesco (2019), El
agua como derecho humano, en https://redbioetica.com.ar/el-agua-como-derecho-humano/ Recuperado el
1/8/2019