Revista
Pelícano
vol.6 (2020) - 5
Revista Pelícano
Vol. 6.
El vuelo del Pelícano
ISSN 2469-0775
pelicano.ucc.edu.ar
Agosto 2020 Córdoba
Federico Kopta
foroambientalcba@gmail.com
Biólogo y Profesor en Ciencias Biológicas
egresado de la UNC. Ideó y promovió en
2006 la formación del Foro Ambiental
Córdoba y es el actual secretario de dicha
asociación civil. Fundador de la Fund.
Ambiente, Cultura y Desarrollo, en la que fue
docente del Programa Educar Forestando
por 14 años.
DOI:
https://doi.org/10.22529/p.2020.6.02
Bioética de la conservación de los
ecosistemas
Bioethics of Ecosystem Conservation
Resumen
Los impactos antrópicos sobre los
entornos naturales han ido creciendo
drásticamente en los últimos años. Ello
implicó la pérdida de biodiversidad, y la
consecuente necesidad de declarar áreas
que protejan y preserven la biodiversidad
origina. La confianza y organización de la
ciudadanía pueden incidir en políticas
públicas que provean cambios profundos.
Para eso es menester estar atentos a las
oportunidades y generar confianza, con
lucidez y veracidad.
Palabras Clave: uso de suelos, entornos
naturales, deforestación, participación
pública, políticas públicas.
Abstract
The anthropic impacts on natural
environments have been growing
dramatically in recent years. This implied
the loss of biodiversity, and the
consequent need to declare areas that
protect and preserve the original
biodiversity. The trust and organization
of citizens can influence public policies
that provide profound changes. For that,
it is necessary to be alert to opportunities
and build trust, with clarity and
truthfulness.
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Key Words: Land Use, Natural Environments, Deforestation, Public Participation, Public
Policies.
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1- Los impactos antrópicos sobre la naturaleza
Si nos preguntamos por los modos de intervenciones históricas del ser humano con el
entorno natural, veremos que, en relación a esta difícil convivencia, se han ido generando
diversas alteraciones a lo largo del tiempo. La primera y más importante ha tenido que ver
con la extinción de la mayoría de la megafauna, hace uno 40.000 o 50.000 años. Eso tiene
que ver con el cambio climático, pero también con el efecto de la presión de la caza de y
entre los animales. También han sucedido cosas relacionadas con la flora, en particular
cuando el ser humano comenzó a domesticarla hace unos 10.000 años atrás, generando
cultivos, por lo que se comenzaron a sustituir espacios naturales por sistemas agrícolas. Y
eso fue produciendo impactos ambientales cada vez más notables, como los que podemos
experimentar claramente en este momento, con la agricultura industrial. Dentro de esos
impactos, fundamentalmente se produjo la eliminación de ecosistemas naturales para poder
implantar cultivos. Eso significa desmontar, o bien eliminar pastizales naturales, y
sustituirlos por ecosistemas agrícolas. Con ello disminuye la superficie con formaciones
vegetales naturales, a tal punto que hay ecosistemas que directamente, por ejemplo en
Argentina, han desaparecido. Este es el caso del pastizal pampeano, del cual solo quedan
relictos muy pequeños, y también es el caso del espinal, toda una franja boscosa intermedia
entre el pastizal pampeano y la región chaqueña, que también ha sido sustituida
prácticamente en su totalidad por cultivos.
Tenemos allí, entonces, uno de los aspectos relacionados con la interacción del ser
humano con los ambientes naturales y particularmente con las formaciones vegetales
naturales. El otro punto sobre el cual el ser humano está impactando muchísimo es la
introducción de especies exóticas. Esto tiene que ver con que hay especies que han sido
traídas de otros ecosistemas y que actúan como invasoras ya que tienen la capacidad de ir
colonizando ambientes naturales. Esto reduce drásticamente la diversidad biológica y va
haciendo que las especies nativas vayan siendo desplazadas a favor de esta vegetación
invasora. Por ejemplo, para el centro de Argentina tenemos como especies invasoras
leñosas muy importantes, como el siempre-verde o ligustro, la acacia negra, el pino, el
crateus, la rosa mosqueta y la zarzamora. Lo que hacen estas especies es sustituir
formaciones boscosas o pastizales nativos por formaciones de especies exóticas invasoras,
que en muchos casos terminan siendo casi puras, como en el caso del siempre-verde o
ligustro, de tal manera que desaparece cualquier otra vegetación relacionada con el bosque
nativo. Y eso tiene también un impacto con la fauna asociada, de tal manera que hay una
cantidad de especies de animales que también desaparecen de estos lugares con
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formaciones vegetales exóticas casi puras, ya que dejan de contar con el alimento o refugio
que les aporta el bosque o pastizal nativo.
Además, con respecto a la sustitución de ambientes naturales por cultivos, existe un
fenómeno creciente en las últimas décadas, que es el de la agricultura industrial con el uso
intensivo de plaguicidas. Lo que sucede es que estos ambientes naturales son eliminados
para implantar cultivos, pero en muchos casos, esto viene asociado a un paquete
tecnológico por el cual se elimina toda la vegetación silvestre que vuelve a germinar a partir
del uso de herbicidas, para poder tener después una máxima productividad con los cultivos
que allí se asienten. En este caso en particular. se utilizan variedades transgénicas,
resistentes a los herbicidas que se aplican. Con lo cual tenemos que se inyecta al ambiente, a
los seres vivos, aire, suelo, atmósfera e hidrósfera, una enorme cantidad de sustancias
químicas artificiales, y muchas de ellas con evidencia científica muy poderosa respecto a sus
efectos nocivos en la salud humana. Estos agro-tóxicos van siendo dispersados al ambiente
en el momento de la aplicación, ya sea por contacto con los operadores, o por inhalación
tanto de operarios como también de la población próxima al lugar donde se aplica, por la
deriva ocasionada por los vientos y la dispersión de partículas. Pero también existe la
contaminación con residuos de plaguicidas de los productos alimenticios, productos fruti-
hortícolas, etc., animales silvestres y domésticos, y la contaminación de las aguas, tanto a
nivel superficial como de las aguas subterráneas. Entonces vamos teniendo un fenómeno
creciente de dispersión de plaguicidas en todos los reservorios de los ecosistemas. Es
necesario resaltar esta dispersión de los plaguicidas, porque muchos de ellos tienen efectos
importantes en la salud tanto humana como animal. Por ejemplo, en algunos se ha
verificado el efecto que tienen durante la formación del tubo neural. Esto sucede en los
vertebrados, cuando se produce la embriogénesis del tubo neural, lo que hace que esos
embriones no sean viables, o bien se produzcan efectos teratogénicos importantes.
Entonces estos efectos sustanciales del uso de los plaguicidas adquieren una relevancia
enorme para nuestra reflexión bioética.
Otros estudios plantean la relación de estas sustancias con enfermedades de largo
período de latencia, por ejemplo cáncer, linfoma no Hodgkin, incluso Alzheimer y
Parkinson. Por ello tenemos, como sociedad planetaria, que ir mirando hacia formas de
cultivo que sean más amigables con el ambiente, no solamente que sean amigables con el
dinero sino que sean amigables con el ambiente y la salud. Y existen ejemplos vastos, que
han mostrado sustentabilidad, y donde económicamente no les va para nada mal. Porque, si
bien es cierto que la productividad puede ser en algunos casos un poco menor, los costos
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asociados a los productos químicos también son menores, dado que, o disminuyen o
directamente desaparecen, al no aplicarlos.
Por otra parte, un fenómeno que estamos teniendo ahora, relativamente nuevo y por el
uso creciente de plaguicidas arriba mencionado, es la resistencia de plantas e insectos a
dosis cada vez más altas. En el caso de los herbicidas, matan prácticamente la totalidad de
las plantas, pero sin embargo, como quedan unas pocas que sobreviven debido a que son
más resistentes por mutaciones al azar, pueden dejar mayor descendencia fértil con algún
tipo de resistencia al herbicida. Esas son las que a lo largo del tiempo aumentarán en
proporción al resto de la población natural y entonces, paulatinamente, el fenómeno que
estamos viendo en la Argentina es que aparecen hierbas resistentes a herbicidas, con lo cual
se incrementa la cantidad de producto que se deben aplicar para el control de tales
“malezas”, respecto por ejemplo a hace 10 o 20 años, y esto hace que se haya aumentado el
volumen de herbicidas consumido en los últimos años, sin que necesariamente se haya
incrementado la productividad, justamente por la presencia de estas malezas resistentes a
herbicidas, que han sido, en última instancia seleccionadas y favorecidas por la aplicación
de agrotóxicos.
2- Normas sobre protección de superficies
En relación a normativas de protección de ecosistemas naturales, existen distintas leyes,
algunas que tienen que ver con espacios que son del Estado y otras con espacios que son
privados. Respecto a los espacios del Estado, existen los parques nacionales, como instancia
de máxima categoría de conservación. Su objetivo es la preservación a perpetuidad de estos
distintos muestrarios de ecosistemas naturales. También, para Argentina tenemos las
reservas del Área de Defensa, que son predios que han pertenecido al ejército, a la fuerza
aérea o a la marina y que se han destinado, luego, a la conservación. Para las reservas de la
Defensa, falta en Argentina la normativa que haga que estos espacios pasen al dominio
público, con uso público. Esto a fin de que después no puedan ser vendidos por ningún
gobierno. Ello es aún una deuda a nivel legislativo.
En relación a las jurisdicciones provinciales, también existen parques y monumentos a
nivel provincial de dominio del Estado. Estos también constituyen máximas categorías de
conservación en relación a ese nivel del Estado. Y finalmente también existen otros que
son municipales, como por ejemplo la Reserva Natural Urbana San Martín, en la ciudad de
Córdoba.
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Con menor jerarquía de conservación existe la categoría de reserva, y esto tiene que ver
con predios en donde el Estado genera normativas de uso más específico, a fin de
conservar esos ambientes, pero pudiendo incluir asentamientos humanos y actividades
productivas. Estas normativas abarcan territorios que son mayoritariamente de dominio
privado, y resultan menos eficaces cuando el Estado no está presente. Y en esto también
hay que señalar que existen muchísimas áreas naturales protegidas en los papeles, esto es,
áreas naturales a las cuales el Estado las ha declarado como tal, pero después no interviene,
no las cuida, no genera planes de manejo, no mantiene guarda-parques, nada. Entonces la
posibilidad de generar algún tipo de protección efectiva queda casi a cargo de la buena o
mala voluntad y conciencia de la ciudadanía. En estos casos, la figura de reserva sirve para
que, cuando se quiera hacer algún determinado proyecto productivo u obra pública, se
pueda poner algún tipo de límite.
Por otra parte, para Argentina tenemos la protección brindada por el ordenamiento
territorial de bosques nativos. Esta ley, cuyo número es 26.331, del año 2007, obliga que las
distintas provincias generen su mapa de ordenamiento territorial de bosques nativos, con
tres categorías de conservación. Las hay categoría rojo, que es la máxima categoría de
conservación, amarillo que es intermedio, y verde que es baja. En las categorías rojo y
amarillo, el bosque no puede cambiar su uso del suelo, o sea, algo que es bosque nativo
tiene que seguir siendo bosque nativo, porque no se pueden hacer cultivos, ni se pueden
hacer emprendimientos inmobiliarios, por ejemplo. En el caso de la categoría rojo, la
máxima categoría, tampoco se pueden hacer actividades extractivas.
Entonces, estas categorizaciones son herramientas que desde el Estado se han ido
planteando para poder conservar. ¿Cuál es la eficiencia? Por un lado, la muy poca presencia
del Estado para, por ejemplo, aportar económicamente a los dueños de los campos, por la
conservación del bosque nativo. Ahí hay servicios ambientales para todo el público, que
brindan estos bosques, en campos que son privados, y que hoy no debe representar ni
siquiera a medio kilo de pan por hectárea por año, lo que paga el Estado Nacional para
conservarlo, lo cual realmente nos da una idea de la poca prioridad que le dan los gobiernos
a la conservación. Eso genera, entonces, conflictos importantes entre conservación y
producción. ¿Por qué? Porque conservar, queda a cargo del particular, el Estado se
desentiende en la práctica y genera normas restrictivas, y habitualmente el particular lo que
quiere es producir, esto es lo más común, entonces a partir de allí se producen
intervenciones que son ilegales, y esto lamentablemente va generando conflictividad en
forma permanente. Además también existe en muchos productores un afán de lucro
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desmedido. Más allá del interés legítimo de producción también existe el interés desmedido.
Básicamente el interés desmedido es poder comprar algo a 2 pesos y que rinda como si
fuera algo que vale 200, esto es así de simple. Básicamente en esta cuestión de obtener algo
muy barato y después transformarlo en algo muy caro, por ejemplo un emprendimiento
inmobiliario, genera tensiones también muy fuertes sobre las cuales el Estado normalmente
suele ser muy flexible, demasiado flexible, a las peticiones de los privados, sobre todo de
aquellos intereses que tienen recursos económicos importantes. Eso es lo que existe en
cuanto a legislación, y eso es lo que pasa también en la práctica con estos conflictos:
choques entre el interés público y el interés de los privados, y particularmente, insisto, el de
los productores mayores y el de los grandes emprendedores inmobiliarios, tratando de que
aquello que compraron a 2 valga 200.
3- Criterios de ordenamiento
En relación al ordenamiento territorial existen criterios que son aplicables en todos los
casos. El primer criterio tiene que ver con la protección del interés público. Ello implica, en
la práctica, que no se puede hacer cualquier cosa en cualquier lugar. Es así de claro y
simple. Si uno vive en una ciudad, esto se entiende un poco más. Uno comprende que en
un barrio no se puede tener un lote y hacer un edificio de 10 pisos porque es propiedad
privada. Y es así porque ese lugar después tiene que tener provisión de cloacas, tiene que
tener una previsión de movilidad de tránsito, una provisión de energía eléctrica, de agua,
etc. Entonces en las ciudades entendemos bastante rápidamente qué se puede hacer y qué
no, en función de los límites que existan para poder brindar y acceder a tales servicios.
Cuando llevamos este criterio a nivel rural, también ocurre lo mismo. No se puede hacer
cualquier cosa en cualquier lugar. Y ¿cuáles serían los criterios, dónde no se pueden hacer
cosas, cuáles son los lugares para conservar y cuáles los lugares que se pueden intervenir?
Primero, cuando hablamos de cuencas, lugares de captación de agua, tenemos que proteger
esos lugares con vegetación natural, con la vegetación nativa, y también evitar la
impermeabilización de esos lugares, o sea evitar meterles cemento. Esto implica en la
práctica que si hay una expansión inmobiliaria no tiene que expandirse hacia la montaña.
¿Por qué? Porque en la medida que vamos metiendo cemento y vamos deforestando las
partes altas de las cuencas, sencillamente el agua que allí precipite la vamos a mandar
automáticamente hacia abajo. Entonces cuando se plantea un principio de protección de las
inundaciones, sobre todo en un escenario de cambio climático global, que hace que los
eventos climáticos extremos sean cada vez más frecuentes, tanto inundaciones, como
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sequías, picos de temperatura, tormentas y vientos, en ese escenario de eventos climáticos
extremos más frecuentes, lo que tenemos que hacer es preparar los diversos ecosistemas
para la resiliencia, o sea, para la posibilidad de amortiguar esos impactos y volver pronto a
la situación y a la condición original.
Llevado a una ciudad, si llueve mucho tenemos que tener un sistema por el cual toda esa
agua no quede inundando las calles y casas. Entonces lo primero que tenemos que hacer es
evitar que ingrese desde la parte alta de la cuenca, por eso tenemos que mantener la
vegetación nativa en las cabeceras de cuenca, protegiéndolas para evitar así el escurrimiento
violento del agua por superficie, también la erosión con el consiguiente arrastre del suelo,
aludes, etc. De esta manera podemos disminuir las inundaciones dentro de las poblaciones.
Por otro lado, a nivel de ordenamiento, cuando se planifican y evalúan las ciudades,
tenemos que considerar la importancia de los espacios verdes por este mismo motivo, por
el tema de la retención de agua y la importancia de tener lugares de escurrimiento, pero
también para atenuar el efecto conocido como isla de calor, que tiene que ver con que en los
lugares donde hay más cemento, la temperatura promedio es mucho más elevada que en los
lugares equivalentes, con vegetación, fuera de las ciudades. El efecto “isla de calor” es algo
que en todo el planeta se ha estado registrando. Entonces, para que las ciudades no tengan
picos de temperatura tan elevados, y se requiera más energía para refrigeración, lo que hace
falta es poner vegetación. Y dentro de eso, conservar los espacios verdes y los ambientes
naturales dentro de las ciudades para que amortigüen este efecto de generación y
conservación de calor.
En relación a la producción agrícola, es necesario que ocupe justamente espacios
exclusivos para la producción, sobre todo en función de un modelo de producción con un
gran uso de plaguicidas, y migrar paulatinamente a otro modelo de agricultura orgánica
especialmente en el sector periurbano. De acuerdo a las provincias, y distritos, hay
normativas que pueden generar algún tipo de distancia de resguardo entre los lugares en
que se aplican plaguicidas y las plantas urbanas o las escuelas rurales. Pero no siempre es
efectivamente así. Por ejemplo, en la Provincia de Córdoba, para el caso de un plaguicida
como el glifosato, que es clase 3, se puede aplicar por vía terrestre hasta muy cerca de la
planta urbana, y es legal. Entonces avemos baches en cuanto a lo legal, porque no es
seguro, con variables de derivas no siempre manejables, aplicar determinados plaguicidas
en lugares tan cercanos al conjunto de viviendas, por más que se aleguen buenas prácticas
de manejo. Allí tiene que haber un área de amortiguación. Entonces, en el ordenamiento
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territorial es imprescindible generar esas áreas de amortiguación, para que las poblaciones
no convivan con la aplicación directa de plaguicidas y lo sufran en su salud.
Luego, a nivel de ordenamiento, también hay que proteger los márgenes de los ríos.
Esto tiene que ver con la protección de la erosión, la regulación hídrica y también con la
protección de los propios seres humanos, que si habitan en lugares inundables terminarán
siendo afectados por crecientes o inundaciones.
4- Participación pública pero sin cartas “marcadas”
Estos serían, rápida y globalmente, algunos criterios respecto al ordenamiento de uso de
suelos. Después hay otros criterios de orden geológico, por tipos de suelos y de sustratos,
el evitar, por ejemplo, lugares inundables. Pero, además de estos criterios de ordenamiento
es importante que la planificación y decisiones incorporen otros criterios de participación
protagónica de las poblaciones. ¿Por qué? Porque también los residentes locales tienen
mucho conocimiento de su territorio. Entonces el ordenamiento debe realizarse en forma
participativa, para que entre el conocimiento y los intereses que existen en la población
pueda compatibilizarse algo que se pueda sostener en el tiempo, a través de acuerdos
generados por los mismos integrantes de cada población. ¿Por qué? Porque también un
ordenamiento hecho solamente desde un escritorio, tiene los límites de ese escritorio a la
hora de su aplicación real en el territorio.
En relación a instancias de participación generadas en Córdoba, para poder poner un
cable a tierra sobre casos en particular, por ejemplo en los años 2009 y 2010, funcionó una
comisión de ordenamiento territorial de bosque nativo, convocada por la Secretaría de
Ambiente de esta Provincia. Ello era para generar el mapa y la ley de ordenamiento de
bosques nativos. ¿Qpasó con esta instancia? Que el propio Estado que convocó a esta
comisión, y tras arduas jornadas de trabajo y consenso, también aceptó como propio otro
proyecto hecho por los sectores relacionados a grandes intereses agropecuarios. Entonces
allí se dio que el Estado generó instancias de participación, pero que a su vez se encargó de
burlarlas, y terminar sancionando la ley cuyo número es 9814, lejana a los intereses públicos
y de la conciencia social promovida en el proceso de involucramiento de la población. Ello
erosiona la confianza para futuras convocatorias, y la misma credibilidad de los
representantes del Estado.
Otro ejemplo interesante de comisiones participativas fue la que trabajó sobre la fijación
de normas sobre el río Suquía en los años 1997 y 1998, en este caso de orden municipal. Lo
que allí sucedió fue que se generó un informe muy completo y preciso, con una gran
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cantidad de información, pero que, inmediatamente después de agasajar a los autores de
dicho trabajo, el informe quedó sencillamente cajoneado. Vemos entonces la necesidad de
que las instancias de participación tengan reglas muy claras pero también tengan un sostén
por parte de la ciudadanía, para que no sean solamente instancias de uso y abuso de la
participación, sólo para legitimar decisiones tomadas en base al interés económico u otros
intereses espurios. En este sentido, y gracias al compromiso de sectores muy
comprometidos de la ciudadanía, a partir de avances con proyectos para una actualización
del ordenamiento territorial de bosques nativos, se fueron generando instancias de
participación muy importantes, que fueron parando u obstaculizando leyes que iban a ser
totalmente perniciosas para el bosque nativo.
Entendemos que la ciudadanía organizada es la que puede poner los límites que no pone
el Estado, ya que los entes oficiales resultan mucho más permeables a los intereses
económicos particulares en detrimento del bien común. Sin embargo, el desafío es poder
generar instancias de trabajo colaborativo con el Estado. En última instancia es el Estado
quien tiene los recursos y la legitimidad del poder dentro del sistema democrático.
Entonces el punto clave es cómo el Estado, desde su lugar de poder, incluye los límites
para aceptar a la ciudadanía, y sus organizaciones, como a un actor simétrico, a quien debe
respetar. Esto habitualmente cuesta mucho y no es muy frecuente. De parte del Estado se
tiene, muchas veces, la sensación de ser dueños del poder, y no los representantes de la
ciudadanía. Entonces, hay allí un trabajo complejo, donde siempre los que más conciencia
tenemos del problema, estamos abiertos a la participación que pueda generarse desde estas
instancias, pero también debemos reconocer que convive en nuestra mente mucha
desconfianza por las malas experiencias que venimos arrastrando. Lo que esperamos
idealmente es que se den instancias de participación maduras, sobre las cuales desde las
entidades oficiales no tengan ya marcado quién va a ser el ganador. Cuando nos
encontramos en algunas instancias de participación, sentimos que ya todas las cartas están
marcadas. Y es difícil poder participar en con este tipo de reglas de juego. Entonces, lo
frecuente es que desde el Estado muchas veces se apunta a favorecer intereses económicos
particulares, concentrados, en detrimento del bien público. Eso sucede en la práctica,
lamentablemente. Y si desde la ciudadanía hay momentos en que se puede dialogar,
bienvenidos sean. Pero también hay momentos en que se debe confrontar. Y no hay que
tenerle miedo a la confrontación.
En relación a la participación ciudadana, tenemos que considerar que es la gran instancia
por la cual se pueden poner límites a la destrucción de la naturaleza. Esto es fundamental.
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Las cosas no van a cambiar si la gente no participa, si nosotros como ciudadanos no
participamos, si dejamos nuestro espacio, si delegamos nuestro poder o sencillamente nos
desentendemos de lo que pase con la naturaleza. Pero también en la participación
ciudadana hay que tener en cuenta algunos elementos claves para que sea efectiva y que no
se destruya. Lo primero es que no hay superhéroes. No existen las personas iluminadas a
partir de las cuales se van a generar las pautas sobre las cuales se resuelva todo. Lo que
existen son colectivos de personas que van construyendo, van acordando su diagnóstico y
también las posibilidades de acción, y desde allí actúan. En este sentido hay que subrayar el
peligro de los liderazgos mesiánicos, aquellas personas que quieren imponer sus criterios,
sus puntos de vista, y que en función de querer imponer eso terminan destruyendo los
grupos, terminan generando fraccionamientos, desmotivación, incluso conflictos
importantes entre grupos, de tal manera que se vuelve estéril la participación. Esto es un
peligro importante, y tanto en los grupos, como en las distintas asambleas y organizaciones
tienen que saber mantener la salud interna de los espacios de participación.
Otro aspecto que no puedo dejar de mencionar, tiene que ver con los consensos
respecto a cuáles son las prioridades sobre las cuales actuar. Entonces allí hay también
determinados temas que pueden ser más importantes que otros, o sobre los cuales un
determinado grupo se siente más afín para poder resolverlo, y a partir de ese lugar elegir
cuál va a ser el ámbito de trabajo.
5- Los medios y políticas públicas
Otra cuestión tiene que ver con la relación con la comunidad y los medios de
comunicación masiva. En ese punto es muy importante siempre aportar información
completa y veraz. La información no tiene que ser intencionadamente sesgada. No tiene
que ser información sobre la cual se digan datos a medias, sin verificar o directamente se
mienta. La información a proveer tiene que ser completa y veraz porque así se va
construyendo también la confianza tanto dentro del grupo, como la confianza de los
medios de comunicación y la ciudadanía sobre los colectivos que estén trabajando.
También hay que entender otra cuestión central: que la modificación de las políticas
públicas lleva muy muchos años, a veces lleva generaciones, para poder ser transformadas,
y esos también son tiempos que por allí, en nuestra necesidad de que las cosas cambien,
podemos desalentarnos cuando no se producen resultados en breve. Es necesario saber que
cuando emprendemos el trabajo de incidencia en políticas públicas ambientales, lleva años
para poder generar logros. No solamente se logran con una primera decisión de un
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funcionario, sino que después eso hay que sostenerlo en el tiempo, y generar las
condiciones por las cuales esas políticas públicas efectivamente funcionen en la sociedad.
Entonces hay que armarse de perseverancia, de mucha tenacidad, para poder generar
cambios que puedan ser sustanciales.
A veces se abren ventanas de oportunidad” para poder generar cambios. Esto tiene que
ver con la agenda política y con la agenda de los medios. A veces algo que nos puede llevar
muchos años de trabajo puede llegar a lograrse en muy poco tiempo si se dan las
condiciones. Pero para eso hay que estar muy preparados, hay que tener toda la maquinaria
en movimiento, hay que estar muy alerta para poder actuar en el momento preciso. Esto es
un desafío tanto en el mediano como en el largo plazo. Pero realmente es un desafío muy
gratificante, porque a partir de allí se puede ir demostrando cómo desde la ciudadanía, y
con el empoderamiento de las personas y grupos ciudadanos, podemos generar cambios
sustanciales dentro de las políticas públicas y dentro de la cultura de una sociedad.
Un aspecto que también debemos considerar, y esto es particular a la organización que
represento, el Foro Ambiental Córdoba (una asociación civil), es que en nuestro caso nuestros
socios para poder serlo no tienen que estar en carrera política ni ser funcionarios. Esto no
digo que sea una regla general y válida para todo el mundo, pero nos ha traído mucha salud
interna dentro de la organización, en tanto que distinguimos de qué lado del mostrador
estamos. Nuestro lado del mostrador es el de la ciudadanía. No significa que esté mal estar
del lado de la política partidaria. Sin embargo, entendemos que es saludable tanto hacia
adentro como en el mensaje hacia afuera, mantener la independencia respecto a partidos
políticos, gobiernos y empresas, de tal manera de poder ser referentes independientes y
podamos nosotros aportar información, sin estar comprometidos con intereses
económicos o políticos sectoriales.