
Revista
Pelícano
vol.6 (2020) - 10
Con menor jerarquía de conservación existe la categoría de reserva, y esto tiene que ver
con predios en donde el Estado genera normativas de uso más específico, a fin de
conservar esos ambientes, pero pudiendo incluir asentamientos humanos y actividades
productivas. Estas normativas abarcan territorios que son mayoritariamente de dominio
privado, y resultan menos eficaces cuando el Estado no está presente. Y en esto también
hay que señalar que existen muchísimas áreas naturales “protegidas” en los papeles, esto es,
áreas naturales a las cuales el Estado las ha declarado como tal, pero después no interviene,
no las cuida, no genera planes de manejo, no mantiene guarda-parques, nada. Entonces la
posibilidad de generar algún tipo de protección efectiva queda casi a cargo de la buena o
mala voluntad y conciencia de la ciudadanía. En estos casos, la figura de reserva sirve para
que, cuando se quiera hacer algún determinado proyecto productivo u obra pública, se
pueda poner algún tipo de límite.
Por otra parte, para Argentina tenemos la protección brindada por el ordenamiento
territorial de bosques nativos. Esta ley, cuyo número es 26.331, del año 2007, obliga que las
distintas provincias generen su mapa de ordenamiento territorial de bosques nativos, con
tres categorías de conservación. Las hay categoría rojo, que es la máxima categoría de
conservación, amarillo que es intermedio, y verde que es baja. En las categorías rojo y
amarillo, el bosque no puede cambiar su uso del suelo, o sea, algo que es bosque nativo
tiene que seguir siendo bosque nativo, porque no se pueden hacer cultivos, ni se pueden
hacer emprendimientos inmobiliarios, por ejemplo. En el caso de la categoría rojo, la
máxima categoría, tampoco se pueden hacer actividades extractivas.
Entonces, estas categorizaciones son herramientas que desde el Estado se han ido
planteando para poder conservar. ¿Cuál es la eficiencia? Por un lado, la muy poca presencia
del Estado para, por ejemplo, aportar económicamente a los dueños de los campos, por la
conservación del bosque nativo. Ahí hay servicios ambientales para todo el público, que
brindan estos bosques, en campos que son privados, y que hoy no debe representar ni
siquiera a medio kilo de pan por hectárea por año, lo que paga el Estado Nacional para
conservarlo, lo cual realmente nos da una idea de la poca prioridad que le dan los gobiernos
a la conservación. Eso genera, entonces, conflictos importantes entre conservación y
producción. ¿Por qué? Porque conservar, queda a cargo del particular, el Estado se
desentiende en la práctica y genera normas restrictivas, y habitualmente el particular lo que
quiere es producir, esto es lo más común, entonces a partir de allí se producen
intervenciones que son ilegales, y esto lamentablemente va generando conflictividad en
forma permanente. Además también existe en muchos productores un afán de lucro