hoy cobra más sentido que nunca en sus profesiones a través de tres compromisos que ojalá se lleven
grabados en el corazón: el Magis, la Cura Personalis y la Responsabilidad Social.
Ustedes, queridos graduados y queridas graduadas de las Ciencias de la Salud —médicos, odontólogos
y profesionales de la tecnología de los alimentos—, han elegido el camino del cuidado de la vida en su
dimensión más vital, cotidiana y vulnerable. En sus manos descansa una de las tareas más sagradas:
velar por el bienestar físico, la integridad y la dignidad de las personas. Por eso, en esta Universidad
han aprendido que la salud no es simplemente la ausencia de enfermedad o una variable biológica, sino
el equilibrio integral de un ser humano que siente, sufre, se alimenta y se relaciona.
● El Magis ignaciano es ese "más" que no significa autoexigencia desmedida ni acumulación de éxitos
materiales. Es la tensión interior que nos impulsa a dar lo mejor de nosotros mismos, a buscar la
excelencia académica y humana, no para ser los mejores del mundo, sino para ser los mejores para el
mundo. El Magis es la motivación que les va a permitir "soñar en grande”, y en sus profesiones es el
llamado a rebelarse contra la deshumanización de la ciencia.
Les pediría que hagan un ejercicio estos días en algún momento. Se sienten con el título mírenlo un
rato. Y pregúntense: ¿Refleja el magis, lo mejor que he podido dar? Y probablemente la respuesta sea
sí. Muchas veces, los seres humanos cuando respondemos sí, después siempre le ponemos un “pero”
que son todas las objeciones que nosotros tenemos para lo que estamos diciendo y yo les sugiero
respóndanse que sí. Porque el magis también contiene las derrotas, los fracasos, contiene en sí la
posibilidad de superarnos; fueron años largos, fueron años difíciles, fueron años exigentes, pandemia
mediante, y acá estoy. Este es un tiempo para disfrutar, para agradecer
Lo mejor que uno puede dar, como se darán cuenta, si uno quiere vivir de esa manera lleva todo el
tiempo de la vida. El magis es la motivación que les va a permitir soñar el grande y en sus profesiones
es el llamado a rebelarse con “B” larga, rebelarse contra la deshumanización de la ciencia.
Sueñen con un ejercicio donde la técnica médica, la precisión odontológica y la rigurosidad en la
seguridad alimentaria estén siempre precedidas por la compasión.
● En segundo lugar, la Cura Personalis, el cuidado de la persona en su totalidad. En las aulas de esta
Universidad intentamos mirarlos, escucharlos y acompañarlos en su singularidad; hoy les toca replicar
ese modo de proceder. Apliquen la Cura Personalis en cada espacio donde les toque actuar: miren a
los ojos a sus pacientes, escuchen sus historias y entiendan que detrás de una patología, de un
tratamiento bucal o de la cadena de producción de un alimento, hay una persona concreta cuya dignidad
sagrada debe ser protegida. Sueñen con un ejercicio profesional. Donde el otro nunca sea solamente un
número, una historia clínica o un paciente anónimo.