
Cuadrado J, Mailo N, Winocur M, Castagneris N, Baiud C, Cortes M, Bella S. Respuesta clínica completa a inmunoterapia
en cáncer de recto MSI-H. A propósito de un caso
Revista Methodo: Investigación Aplicada a las Ciencias Biológicas. Universidad Católica de Córdoba.
Jacinto Ríos 571 Bº Gral. Paz. X5004FXS. Córdoba. Argentina. Tel.: (54) 351 4938000 Int.3219/ Correo:
[email protected]u.ar /
Web: methodo.ucc.edu
.ar |CASO
CLÍNICO R
ev. Methodo 2026;11(1):
40-
44.
pero exhiben una marcada inmunogenicidad
asociada a la elevada carga mutacional y
producción de neoantígenos, lo que los convierte
en candidatos ideales para el bloqueo de PD-1
6
.
La evidencia clínica reciente ha transformado
este escenario. En el estudio pionero de Cercek
et al. (NEJM 2022), 12 pacientes con LARC
dMMR tratados con dostarlimab alcanzaron una
tasa de respuesta clínica completa (cCR) del
100%, evitando cirugía, QT-RT y quimioterapia
convencional
7
. Un estudio multicéntrico en
China reportó resultados consistentes: 90% de
respuesta completa en 20 pacientes tratados con
un anti–PD-1, con supervivencia global y libre de
recurrencia del 100% a dos años
9
. Más
recientemente, el seguimiento ampliado de la
cohorte de Memorial Sloan Kettering (NEJM
2025) incluyó 117 pacientes con tumores sólidos
dMMR, de los cuales 49 tenían cáncer de recto.
Todos alcanzaron cCR tras seis meses de
dostarlimab, con una supervivencia libre de
recurrencia del 96% a dos años y sin
comprometer la posibilidad de resección curativa
diferida, confirmando la durabilidad de la
estrategia y un perfil de toxicidad favorable
8
.
Nuestro caso se enmarca en este cambio de
paradigma. A pesar de la imposibilidad de
acceder a dostarlimab, el uso de pembrolizumab
permitió obtener una cCR sostenida, lo que
valida la eficacia de la clase terapéutica más allá
de un único agente. Aunque los estudios
pivotales emplearon dostarlimab
7,8
, la literatura
respalda la actividad de otros inhibidores de PD-
1, como pembrolizumab y nivolumab, en
tumores dMMR/MSI-H
6,9
. Este hecho sugiere
que, en contextos de acceso restringido, los
distintos antis–PD-1 podrían ser intercambiables,
facilitando la implementación de esta estrategia
incluso en sistemas de salud con limitaciones
regulatorias o de cobertura.
La confirmación del síndrome de Lynch en este
paciente refuerza la pertinencia del abordaje
inmunoterapéutico, ya que los portadores de
mutaciones germinales presentan fenotipos
particularmente sensibles al bloqueo de PD-1
8,9
.
Además, subraya la importancia de la
determinación universal de MSI/dMMR en el
cáncer colorrectal, como recomiendan las guías
internacionales
2,3
, no solo por su impacto
inmediato en la toma de decisiones terapéuticas,
sino también por su implicancia en la prevención
y vigilancia de familiares en riesgo.
La evaluación de la respuesta también plantea
desafíos, ya que los criterios morfológicos
tradicionales pueden no reflejar con precisión la
actividad biológica. El ADN tumoral circulante
(ctDNA) emerge como un biomarcador
prometedor para monitorizar enfermedad
mínima residual y predecir la durabilidad de las
respuestas. La negativización del ctDNA tras
inmunoterapia podría guiar tanto la duración del
tratamiento como la frecuencia del seguimiento
8
.
La duración óptima del tratamiento con anti–PD-
1 en LARC dMMR/MSI-H continúa siendo
incierta. En nuestro paciente, dos ciclos de
pembrolizumab fueron suficientes para alcanzar
cCR, en contraste con los seis meses de
dostarlimab administrados en los estudios
pivotales
7
. Este hallazgo plantea la posibilidad de
individualizar la duración del tratamiento en
función de la respuesta, aunque se requieren
ensayos prospectivos que establezcan criterios
claros. La magnitud y consistencia de las
respuestas también generan dilemas éticos para
la realización de ensayos fase III aleatorizados,
lo que refuerza la importancia de registros
prospectivos multicéntricos, en particular en
poblaciones latinoamericanas, donde la
evidencia aún es escasa.
Desde la perspectiva del sistema de salud
argentino, este caso refleja tanto las
oportunidades como los desafíos de implementar
medicina de precisión. Demuestra la factibilidad
de aplicar terapias altamente efectivas basadas en
biomarcadores en contextos de recursos
limitados, pero también la necesidad de
fortalecer las capacidades de diagnóstico
molecular universal, garantizar la disponibilidad
de inmunoterapia y desarrollar protocolos
estandarizados de seguimiento. La construcción
de redes multidisciplinarias y la incorporación de
estos tratamientos en los programas de cobertura
sanitaria resultan claves para democratizar el
acceso.
En conclusión, este caso muestra cómo la
inmunoterapia anti–PD-1 puede reemplazar la
quimiorradioterapia y la cirugía en pacientes con
LARC MSI-H/dMMR, consolidando un cambio
de paradigma hacia un tratamiento personalizado
basado en biomarcadores. Su implementación
exitosa requiere un abordaje integral que
considere aspectos terapéuticos, implicancias
familiares, protocolos de vigilancia, barreras de
acceso y la necesidad de evidencia a largo plazo
que valide esta prometedora estrategia.
Conclusión
El presente caso ilustra el cambio paradigmático
que representa la inmunoterapia anti–PD-1 en el
cáncer de recto localmente avanzado MSI-
H/dMMR. La respuesta clínica completa
sostenida con pembrolizumab, evitando
quimiorradioterapia y cirugía, válida la evidencia