
■
La intimidad, un bien en extinción
psicoterapéutica a través de las consul
tas de los padres. La asistencia psicoló
gica a jóvenes me llevó a considerar otro
dato interesante, y es que desde hace
aproximadamente una década, la franja
etaria sobre la que más se consulta es
la comprendida entre los 15 y los 17
años, lo cual me convocó a poner la mi
rada sobre aquellos aspectos de la ado
lescencia media que ponen en riesgo a
los jóvenes en este momento de la vida.
El objetivo de este trabajo es re
flexionar acerca del impacto que produ
ce en el psiquismo del adolescente que
debuta en los lugares públicos (léase
salida al mundo exogámico) la presen
cia de adultos que en lugar de estar para
confrontar, cuidar y establecer diferen
cias, intentan igualarse a aquel usur
pando espacios, códigos y vínculos.
Marco teórico
El comienzo de la adolescencia me
dia marca un momento de reconocimien
to del cuerpo que ha completado su
desarrollo genital, con lo cual están da
das las condiciones para desplazar las
investiduras paternas y narcisistas ha
cia nuevos objetos. De modo que toma
rán sustancial importancia tanto el gru
po de pares, como otros adultos signifi
cativos.
En este contexto la escuela se cons
tituye en un espacio de pertenencia in
termedio entre el mundo y la casa, en el
que la subjetivación que produzcan tan
to los compañeros como los docentes
será de sin g u la r im portancia en la
estructuración de la identidad adulta.
Entiendo que la ineficacia de la in
formación, como único recurso para anti
cipar y resolver los riesgos en la ado
lescencia, consiste en el fracaso de las
representaciones que el joven tiene de
sí mismo, de sus certezas, fortalezas y
debilidades, pues ha perdido aquéllas
que poseía en la infancia, a partir de las
tensiones que el desarrollo hormonal
produjo, dificultando la reflexión y la
anticipación de su conducta, particular
mente cuando se trata del acceso a si
tuaciones nuevas como lo son sus par
ticipaciones en lugares nocturnos y su
debut sexual, facilitando la producción
de conductas impulsivas, ya hacia afue
ra, ya hacia la propia persona.
Se produce a esta edad un vacío
identificatorio, ya no se sabe quién es.
Se ha comenzado a desidealizar a los
padres de la infancia, a descubrirlos fa
llidos y en aras de construir una nueva
identidad, a poner la mirada en otros
adultos de referencia: docentes, pre
ceptores, padres de sus amigos. Debe
diferenciarse, para elegir quién ser sin
parecerse a lo que la familia deseó y
para dejar atrás la atracción edípica e
incestuosa de los años de infancia para
la elección de una pareja contemporá
nea y exogámica.
Sobrevienen entonces sentimientos
de vacío, desprotección, soledad, con
fusión y extrañeza respecto de sí, ante
lo cual el Yo reacciona defensivamente
disociándose, conectándose con aspec
tos de esta realidad dolorosa por un
lado, y por otro desmintiendo la pérdi
da e idealizando recuerdos de infancia
con padres protectores. Ésta es la ra
zón por la cual los adolescentes pare
cen estar siempre tan enojados con los
padres, han descubierto que ya no pue
den esperar de ellos el alivio y protec
ción, los culpan y, al mismo tiempo, re
74
. Año VI, N° 11, a bril 2008. Pag. 72-79