La intimidad, un bien en extinción
Susana Ambiarci de Elia *
El presente trabajo tiene por objeto profundizar acerca de las dificultades que se
les presentan a los adolescentes de nuestro tiempo a la hora de construir una identi
dad adulta, propia y diferenciada de la de sus padres.
Los adultos que responden al culto de la imagen, la juventud como necesidad
narcisística y el horror por el paso del tiempo y la declinación de la sexualidad obstacu
lizan el surgimiento de los espacios de intimidad, diferenciacn y confrontación que
deben darse en el vínculo con los hijos, para que éstos devengan sujetos éticos y
construyan sus propios proyectos, en el marco de una generación diferenciada de la de
sus padres.
Psicología - Adolescencia - Sexualidad - Cultura - Vínculos
The objective o f this paper is to study the difficulties that today's adolescents face
when constructing an adult identity o f their own, different from that o f their parents.
Adults who worship image, for whom youth is a narcissist need and who are
terrified by the passing of time and the decline of sexuality hinder the appearance of
the intimacy, the differentiation and the confrontation that have to take place in their
bond with their children in order to allow them become ethic subjects and develop
their own projects within the framework of a generation different from that o f their
elders.
Psychology - Adolescence - Sexuality - Culture - Bonds
* Licenciada en Psicología. Especialista en Psicología Clínica. Especialista en Psicología Educacional.
Psicoterapeuta de niños y adolescentes. Docente e investigadora de la Universidad Nacional de Villa
Maa, Córdoba. E-mail: susanamblard@hotmail.com
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DcdéafM Vedayoyicoí. Añ o VI, N° 11, abril 2008. Pág. 72-79
ARTÍCULOS
Introducción
En una multitudinaria escuela se
cundaria del interior de la provincia de
Córdoba, se realizó una encuesta a los
alumnos de nivel medio, a la que de
an responder dos preguntas, con el
fin de facilitar a los docentes la elabora
ción de un proyecto de salud acorde a
las necesidades de los mismos. Estas
preguntas pretendían averiguar: 1) cuá
les (a criterio de los chicos) son los prin
cipales problemas por los que atravie
san los adolescentes hoy, y 2) cómo
creen que la escuela puede ayudar y
acompañar.
Respecto de las respuestas a la pri
mera pregunta, en su totalidad, los
alumnos de tercero a sexto año contes
taron que ia principal dificultad es el
deterioro de la salud que provocan las
sustancias xicas que se consumen en
exceso (alcohol, drogas, malos hábitos
alimenticios, cigarrillos etc.), los emba
razos a temprana edad, el sida, la agre
sión física entre los pares y falta de con
tencn de los adultos.
Respecto de la segunda pregunta
expresaron la necesidad de investigar
sobre estos temas y debatirlos en la
escuela. En particular un grupo dijo que
no quería que el proyecto consistiese
en charlas informativas, porque consi
deraban que tenían suficiente informa
ción y que no toleraban que les fueran a
hablar sobre lo que estaba mal, porque ya
lo sabían. Sí, pedían debatir y reflexio
nar sobre las causas que llevan a los
jóvenes a caer en estas dificultades,
aun conociendo las consecuencias.
Si bien el propósito de los encues-
tadores era conocer las respuestas de
los alumnos a estas dos preguntas, el
modo en el que expresaron su "intole
rancia", llamó la atención a los mismos
reform ulando el curso de la tarea a
abordar. S osp ech and o una actitud
descalificadora respecto de los progra
mas de prevencn que los adultos pro
movían para ellos, dispusieron escla
recer previamente este punto, pregun
tando qué responsabilidad, según su
criterio, les cabía a los adultos en los
conflictos inherentes a la adolescencia
de hoy.
Las conclusiones a las que arriba
ron los docentes, respecto de las nue
vas respuestas de los alumnos, fueron
sintetizadas de la siguiente manera:
a) Que los jóvenes carecen de figuras
adultas (familia o escuela) a quienes
puedan com unicar lo que les pasa.
Aseguran que los mayores hablan sin
conocer la realidad, no los escuchan
y cuando lo hacen tienden a censu
rarlos.
b)Que los adultos hoy tratan de imitar
los, copiando sus modas, su lengua
je y costumbres e invaden los luga
res a los que asisten, anulando de
este modo la brecha generacional ne
cesaria para diferenciarse.
c) Criticaron duram ente a profesores
que "se la dan de amigos, de ser uno
más de nosotros y hasta nos cuentan
las cosas que les pasa a ellos (...) en
ellos no se puede confiar".
d)También consideraron que muchos
adolescentes están muy solos porque
los padres trabajan todo el a "o sim
plemente están en otra".
Por otro lado, lo que ellos perciben
como problemática de la poblacn ado
lescente es corroborado en la clínica
Vió(o^oi . Año VI, N° 11, abríI 2008. Pag. 72-79
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La intimidad, un bien en extincn
psicoterapéutica a través de las consul
tas de los padres. La asistencia psicoló
gica a jóvenes me lle a considerar otro
dato interesante, y es que desde hace
aproximadamente una década, la franja
etaria sobre la que más se consulta es
la comprendida entre los 15 y los 17
os, lo cual me convocó a poner la mi
rada sobre aquellos aspectos de la ado
lescencia media que ponen en riesgo a
los jóvenes en este momento de la vida.
El objetivo de este trabajo es re
flexionar acerca del impacto que produ
ce en el psiquismo del adolescente que
debuta en los lugares públicos (léase
salida al mundo exogámico) la presen
cia de adultos que en lugar de estar para
confrontar, cuidar y establecer diferen
cias, intentan igualarse a aquel usur
pando espacios, códigos y vínculos.
Marco teórico
El comienzo de la adolescencia me
dia marca un momento de reconocimien
to del cuerpo que ha completado su
desarrollo genital, con lo cual están da
das las condiciones para desplazar las
investiduras paternas y narcisistas ha
cia nuevos objetos. De modo que toma
rán sustancial importancia tanto el gru
po de pares, como otros adultos signifi
cativos.
En este contexto la escuela se cons
tituye en un espacio de pertenencia in
termedio entre el mundo y la casa, en el
que la subjetivacn que produzcan tan
to los compañeros como los docentes
será de sin g u la r im portancia en la
estructuración de la identidad adulta.
Entiendo que la ineficacia de la in
formación, como único recurso para anti
cipar y resolver los riesgos en la ado
lescencia, consiste en el fracaso de las
representaciones que el joven tiene de
mismo, de sus certezas, fortalezas y
debilidades, pues ha perdido aquéllas
que posa en la infancia, a partir de las
tensiones que el desarrollo hormonal
produjo, dificultando la reflexn y la
anticipación de su conducta, particular
mente cuando se trata del acceso a si
tuaciones nuevas como lo son sus par
ticipaciones en lugares nocturnos y su
debut sexual, facilitando la producción
de conductas impulsivas, ya hacia afue
ra, ya hacia la propia persona.
Se produce a esta edad un vacío
identificatorio, ya no se sabe qun es.
Se ha comenzado a desidealizar a los
padres de la infancia, a descubrirlos fa
llidos y en aras de construir una nueva
identidad, a poner la mirada en otros
adultos de referencia: docentes, pre
ceptores, padres de sus amigos. Debe
diferenciarse, para elegir qun ser sin
parecerse a lo que la familia deseó y
para dejar atrás la atracción edípica e
incestuosa de los años de infancia para
la elección de una pareja contemporá
nea y exogámica.
Sobrevienen entonces sentimientos
de vacío, desprotección, soledad, con
fusn y extrañeza respecto de sí, ante
lo cual el Yo reacciona defensivamente
disociándose, conectándose con aspec
tos de esta realidad dolorosa por un
lado, y por otro desmintiendo la pérdi
da e idealizando recuerdos de infancia
con padres protectores. Ésta es la ra
zón por la cual los adolescentes pare
cen estar siempre tan enojados con los
padres, han descubierto que ya no pue
den esperar de ellos el alivio y protec
ción, los culpan y, al mismo tiempo, re
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. Año VI, N° 11, a bril 2008. Pag. 72-79
chazan lo que de ellos provenga. Es un
momento en el que se prestigia y nece
sita de amigos, juntos construirán códi
gos de comunicacn, un lenguaje co
n, vestimentas que los identifiquen,
un reducto de intimidad excluido de la
mirada de los mayores.
Deseo hacer hincap particularmen
te en la importancia de la construcción
de este espacio psíquico, que implica
cerrarle las puertas al adulto, no ser
transparentes como en la infancia, te
ner secretos, protegerse de su intromi
sión. Esta construcción es decisiva para
salir airoso de esta etapa, en tanto da
lugar a una nueva vuelta a aspectos
narcisticos cuyo espejo se el confor
mado por el que imagina y desea llegar
a ser, poniendo distancia con los víncu
los primarios y dando muerte simbólica
a los padres protectores de la infancia.
Los padres tambn duelan
Advierto que en mis primerosos
de formacn, se tomaba el tema de la
familia del adolescente, más como so
porte pasivo de la turbulencia del creci
miento del hijo, que como desestabili
zación de la propia estructura intrapsí-
quica individual y de pareja.
Los psicoterapeutas no nos cues
tionábamos demasiado los aspectos
narcisistas de los padres a la hora de
darle paso al hijo en el protagonismo
de la sexualidad y la muerte simbólica
de la autoridad parental. Era natural
que se expresara el deseo de verlo adul
to, con elecciones tomadas, con la vida
resuelta.
Aberastury consideró los duelos que
debía tramitar el joven a partir de la
pérdida de padres diferenciados gene
racionalm ente, tan orgullosos de sus
certezas, tan nostalgiosos de los recuer
dos de su propia juventud, cuya dife
rencia también facilitaba la confrontacn
entre una y otra postura, afianzando a
cada cual en los aspectos subjetivos
que les son propios y definiendo la iden
tidad con una referencia que se podía
pelear sin miedo por la solvencia que la
sostenía. Pero además, lo más rico de
esta co n fron tac ió n era la postura
generacional implacable en la que se fi
jaban ambas partes, quedando clara la
intransigencia: ni el padre daba mues
tras de querer estar en el pellejo del
hijo, ni el hijo tenía por qué temer la in
tromisión del padre (o madre).
Hoy L. Kancyper nos advierte sobre
las patologías generadas por la dificul
tad de confrontación, discriminacn y
diferenciación entre las generaciones;
G. Obiols se cuestiona la vigencia actual
de los duelos de Aberasturi (por el cuer
po y los padres de la infancia y por la
bisexualidad ), tom a el concepto de
"pastiche" (de Jameson), para describir
a un adolescente que ya no necesita
rebelarse, porque no ve grandes dife
rencias entre sus padres y él.
Por otra parte, en un trabajo ante
rior llamado "La intromisn de la sexua
lidad adulta en el niño y su impacto en el
nivel in icia l" (Cfr. AMBLARD de ELIA,
2004) describo cómo muchos padres
en estos tiem p os, se apropian del
cuerpo del hijo pequeño como lugar de
goce, ob stacu liza n d o los d e sp la za
mientos de las investiduras hacia otros
objetos, dificultando el desarrollo de la
inteligencia y el pensamiento y gene
rando una excitabilidad im posible de
m e tab o lizar por el psiq uism o que
V iá í o fM P e d ay u jic o i.. Año VI, N° 11, a b ril 20 0 8 . Pág. 7 2 -7 9
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La intimidad, un bien en extinción
deviene traumática produciendo fallas
en la identidad, hiperkinesia y déficit
atencionales. De manera tal que la "im
plantación" de la erotización, ese ape
go corporal y protector necesario para
la constitución del sujeto psíquico se
convierte en "intromisión", porque re
sulta un exceso de presencia en los
cuidados parentales que un niño re
quiere para desarrollarse, provocando
una obturación en los procesos de indi
viduacn y diferenciación Yo-Otro (Cfr.
BLEICHMAR, 1993) Consecuencias, en
tre otras, que se manifestarán en este
momento de la adolescencia, en el que
se impone una nueva renuncia a los
vínculos incestuosos.
En este contexto, los docentes des
criben a estos jóvenes, como renuentes
a la aceptación de límites, que en gene
ral no aceptan las normativas, o que más
precisamente parecieran extrañarse de
que existan. Toda su historia escolar
está signada por esta particularidad y
por la búsqueda constante de excep
ciones para ellos. Por lo general están
aburridos y son demandantes del adul
to ante cualquier tarea impuesta.
Ya en la escuela secundaria, los
padres de estos alumnos han asistido
a infinidad de reuniones con el perso
nal directivo, de gabinete, o con el pre
ceptor. Lo vienen haciendo desde que
éstos cursaban los primeros grados. Por
lo general, siempre atribuyeron la falla
a la escuela, pensaron que era funcn
de ésta poner el límite. En realidad nun
ca terminaron de incluirlo simbólicamen
te en la institución, tampoco en otras
como el club o la academia de idiomas,
porque en el tipo de vínculo que esta
blecen estos padres no es claramen
te definida la asimetría adulto-joven por
un lado, los roles de cada cual por otro,
ni aceptado el sometimiento a la legali
dad impuesta por otros.
Impacto y consecuencias
En la población de adolescentes con
este tipo de dificultades, el desarrollo
puberal acontece en niñas que jugaron
con barbies, en el que lo lúdico no dra
matizó el maternaje, sino que hubo una
identificación temprana con una mamá
que cuida desde aspectos narcisistas,
con un cuerpo que convoca desde el pla
cer erótico más que desde lo subje-
tivante ("actividad de representación"),
impulsando la conducta hacia el alivio
inmediato de las tensiones, la no tole
rancia a la espera, y a dificultades en el
desarrollo de las emociones de ternura
y amor al semejante (Cfr. BLEICHMAR,
2005/2006).
La situación del varón es tal vez
más complicada, por cuanto resignar el
cuerpo de la madre, aceptar la prohibi
ción del incesto y rivalizar con el padre
no lo aventaja respecto de la na, más
aun cuando en estos vínculos general
mente no existe un padre interdictor.
Son jóvenes para quienes este es
pacio de intimidad necesario para cons
truir la identidad adulta se produce con
dificultad y angustia, generando conduc
tas impulsivas y/o agresivas y por lo ge
neral, con dificultades en la adaptacn
e integración con los grupos de pares.
No terminan de lograr independencia
personal y son proclives a adicciones o
enfermedades psicosomáticas.
Hasta aquí, he intentado describir
las condiciones vinculares que inciden
en la formación de síntomas, particu
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Diálot/oi T^edacpácoi.. Año VI, N° 11, abríI 2008. Pag. 72-79
larmente cuando la brecha generacional
y la definición de roles familiares no son
los adecuados.
Me refiero al sector de adultos, fá
cilmente advertibles en la actualidad,
que se muestran reacios a ceder a los
adolescentes un territorio propio. Del
mismo modo que fueron renuentes a la
hora de aceptar las premisas escolares
para su inclusión, a muchos les cuesta
dar un paso al costado al momento de
aceptar que la juventud del hijo no lo
que no los incluye, sino que es el inicio
de su propio envejecimiento. Al respec
to, se expedían los adolescentes de la
escuela mencionada.
La construccn de la intimidad en
la adolescencia media
Cuando se terminan las salidas a
fiestas de quince, los permisos más ex
plícitos, el control posible, los resabios
de una etapa en la que el mayor placer
era coincidir con los preceptos inculca
dos en la casa y en la escuela, el cuer
po ha cambiado, el Yo lo reconoce y re
conoce las nuevas sensaciones. Pero la
nueva identidad lo es posible de cons
truir a tras del desasimiento parental,
el espacio propio y el reconocimiento de
tener que abandonar ese mundo mági
co, seguro y feliz por otro, más incierto
pero propio.
Francois Doltó decía que la pauta
de normalidad de un adolescente pa
saba por el deseo de dejar sus hoga
res y buscar otras experiencias (Cfr.
DOLTÓ, 1990:167), dando cuenta de
que el desarrollo lo hacía fuera de la
mirada de los padres, en otros ámbitos,
y necesitaba encontrarlos para confron
tar las conocidas creencias de ellos con
sus nuevos y propios juicios.
Hoy nos llaman la atención los ho
rarios que tienen los jóvenes para sus
salidas. Muchos cuentan que ponen el
despertador a las cinco horas los fi
nes de semana para encontrarse con
los amigos. Los alumnos de la escuela
más arriba mencionada realizaron un
estudio muy serio sobre el consumo de
bebidas energizantes, del cual se in
fiere que la falta de lugares bailables,
los im provisados pequeños pubs que
surgen en alejados sitios de la ciudad,
y la perseverancia para asistir a altas
horas de la madrugada son esfuerzos
para m antenerse a distancia de los
adultos.
¿Cuán despiertos y atentos tienen
que estar para que los padres y madres
vestidos de adolescentes en búsqueda
de sexualidad emergente no los inva
dan?, ¿cómo salen a la exogamia si los
representantes edípicos están presen
tes?, ¿cómo, si muchos de ellos perte
necen al macro grupo de chicos que fra
casaron en su trabajo de latencia, es
decir que ya en la escuela primaria no
lograban autonomizarse, apropiarse de
la oferta escolar como capital individual
y propio disfrutando de ella y la intromi
sión ejercida en la infancia se vuelve en
la adolescencia, ominosa con el desa
rrollo de la genitalidad?
Encuentro relación entre las pato
logías de acto, fobias y compulsiones y
estas conductas adultas. El núm ero
abrumador de consultas por chicos que
cursan el cuarto y quinto o de escue
la secundaria me dice que la intimidad
necesaria para pensarse y conocerse
como recurso imprescindible para ini
ciarse en el mundo exogámico es fa-
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