
La enseñanza universitaria: entre tradiciones y nuevos desafíos
En la universidad, el trabajo con el
conocimiento atraviesa, por un lado, la
investigación académica, ámbito de ge
neración/construcción de conocimientos
de una manera sistemática, reflexiva y
crítica en un determinado campo disci
plinario; y por otro, la práctica docente
que se centra en el proceso de cons
trucción de una problemática pedagó
gica que permite poner en circulación
determinado campo de conocimientos.
Se trata de prácticas que, aunque
comparten un trabajo centrado en el co
nocimiento, implican lógicas diferentes
por las características particulares que
asume ese trabajo con el saber, y por
su referencia a oficios diferentes aun
que íntim amente vinculados (Cfr.
ACHILLI, 2004).
El investigar y el enseñar son ta
reas que trabajan de un modo diferen
te con el conocimiento, y tienen una
especificidad y complejidad propia, aun
que en el mundo académico, muchas
veces, se haya jerarquizado la investi
gación por encima de la enseñanza. Por
ejemplo, en los concursos y programas
de incentivos, las innovaciones y expe
riencias pedagógicas significativas no
han tenido, en general, un peso similar
a la investigación.
El trabajo intelectual que subyace a
la práctica del docente universitario re
quiere una apropiación de los métodos
y conocimientos acumulados en su disci
plina que le permita realizar selecciones
pertinentes, re-trabajarlos y evaluarlos
en su interacción con los sujetos, en ese
proceso de recreación y transformación
que implica todo aprendizaje.
La ciencia cognitiva, como decíamos,
ha dado nuevas herramientas para
entender los procesos de enseñar y
aprender como procesos dinámicos y
complejos y concebir al conocimiento, no
como la posesión de algo acabado, sino
como la relación dialéctica entre sujeto
y objeto que se constituyen mutuamen
te por la acción cognitiva. Esta revolu
ción no ha logrado, en muchos casos,
cambiar las prácticas en las aulas uni
versitarias, y reconocer que "dar clase"
no es siempre sinónimo de "enseñar";
lo cual supone una comprensión profun
da de cómo está aprendiendo el otro, y
una responsabilidad acerca de la
interacción entre los saberes e ideas del
profesor y la disciplina, y las ideas, ex
periencias y saberes previos que los
alumnos traen al aula (Cfr. POGRÉ y
otros, 2006).
Se produce, sin duda, un giro co-
pernicano pedagógico cuando el docen
te se sitúa, no del lado de la enseñan
za como transmisión, sino del lado del
aprendizaje como un proceso activo y
situado de construcción de conocimientos.
El estudiante desarrolla la comprensión
personal de un fenómeno, no como una
"tabula rasa", sino a partir de sus no
ciones e intuiciones previas en inter
acción con el pensamiento del docente,
con la historia de la disciplina, con dife
rentes autores, con su biografía y ex
periencia personal, y con su contexto
cultural y social. El facilitar las condicio
nes para que se produzca esta com
prensión, esta interacción significativa,
este acto comunicativo que produce el
conocimiento, es el núcleo del hacer
pedagógico. La relación entre enseñan
za e investigación, desde esta concep
ción epistemológica centrada en los pro
cesos subjetivos de búsqueda y descu
brimiento, se vuelve, desde sus lógicas
diferenciadas, dinámica, se retroali-
4 0 "Dcófoyod >PecUiyóy¿co¿. Año VI, N° 11, ab ril 2008. Pág. 38-46