ARTÍCULOS
Espacios democráticos para pensar
y para pensar-se
Estrategias de prevención primaria en salud mental
desde los ámbitos educativos
Luis Carlos M ercado *
Este trabajo procura analizar, con una metodología cualitativa, qué sucede cuando
se encuentran inhibidas, por una crisis social estructural, la comunicación y la pers
pectiva de futuro, como factores básicos para la constitución de los sujetos y su inte
gración a la vida social, en adolescentes de estratos medios de la ciudad de Córdoba, en
un momento histórico determinado (2004-2005).
Se considera que prevalece en la actualidad un contexto atravesado por un modo
de violencia social prolongada, caracterizada por nuevos paradigmas, impuestos casi
sin resistencia por el discurso político global hegemónico, que han generado una mar
cada reducción del espacio vincular y de sociabilizacn, con una masiva desarticulación
de los ejes de pertenencia social y un debilitamiento de las construcciones colectivas.
En este trabajo se piensa a esta violencia estructural como adversidad, ante la cual
la subjetividad adolescente se encuentra condicionada y genera diferentes tipos de con
ductas adaptativas. El interés se centra en las estrategias resilientes de subjetivacn y
sus modos de implementaclón, como política de Estado, desde la educación.
Resiliencia - Educación - Adolescente - Subjetividad - Violencia
* Doctor en Medicina. Médico Cirujano. Especialista en Pediata, Psiquiatría y Psiquiatría Infanto-
Juvenil. Director de la Carrera de Especialización en Psiquiata Infanto-Juvenil de la Universidad
Católica de rdoba, Secretario de la Asociación Argentina de Psiquiatría Infanto-Juvenil y Profesio
nes Afines (Córdoba) y Secretario Científico de la Asociacn Psicoanatica de las Configuraciones
Vinculares de Córdoba, Argentina. E-mail: luismercado@dcc.com.ar
Espacios democráticos para pensar y para pensar-se
This work tes to analyze with a qualitative methodology what happens when
communication and perspective of future as basic elements o f subjects constitution
and their integration to social life are inhibited due to a structural social crisis, in middle-
class adolescents in Córdoba city at a given historical time (2004-2005).
At present, it prevails a context characterized by a form of extended social violence
and new paradigms imposed by the hegemonic global political discourse with almost
no resistance. It has led to a remarkable reduction in socialization and interpersonal
relationships space with a massive breaking up o f the axes o f social belonging and a
weakening of the collective constructions.
This structural violence Is thought as an adversity, by which adolescent subjectivity
is conditioned allows different kinds of adaptative behavior. We focus on resilient
strategies o f subjectivation and their modes o f implementation, as a state educational
policy.
Resilience - Education - Adolescent - Subjectivity - Violence
¿Qué sucede cuando se encuentran
inhibidas, por una crisis social estructu
ral, la comunicación y la perspectiva de
futuro como factores básicos para la
constitucn de los sujetos y su integra
cn a la vida social? ¿Cómo perciben
nuestros adolescentes su situación y la
de su entorno? ¿Cómo viven la crisis?
Resulta im prescindible una reflexión
acerca de aspectos de índole psicológi-
co-social, que influyen en los procesos
de subjetivación1 actual de los venes.
Algunos autores hablan de violencia
estructural para referirse a las situacio
nes de frustracn derivadas de los pro
cesos de exclusn social y de condicio
nes de injusticia que conducen a la im
posibilidad de realizar las potencialida
des humanas.2 Consideramos que pre
valece en la actualidad un contexto atra
vesado por un modo de violencia social
prolongada, simbólica, caracterizada por
nuevos paradigmas vigentes, impuestos
solapadamente, casi sin resistencia, por
1 Lewkowicz (2004:75) diferencia subjetividad instituida: "tipo de ser humano que resulta de las prácticas
discursivas propias de una situacn" y subjetivación: "procesos, por lo general colectivos, por los cuales se
va más allá de la subjetividad instituida".
2 Para un análisis exhaustivo del proceso de inflexión económico-político-cultural durante la década del
90 en Argentina y el impacto en el seno de la sociedad y en sus miembros se puede consultar GRASSI,
2003 y tambn ISLA, 1999.
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PetOncpyiCM.. Año VI, N° 11, abrí! 2008. Pág. 27-37
ARTÍCULOS
el discurso político hegemónico,3 que han
generado una marcada reducción del es
pacio vincular y de sociabilización, con
una masiva desarticulación de los ejes
de pertenencia social y un debilitamien
to de las construcciones colectivas. Defi
nimos como violencia simbólica aquélla
"tendiente a Imponer comportamientos y
percepciones sociales" (DUSCHATZKY;
COREA, 2002:23). En este trabajo se
piensa a esta violencia estructural pro
longada como adversidad ante la cual la
subjetividad adolescente se encuentra
condicionada y genera diferentes tipos
de conductas adaptativas. Nuestro inte
s se centra en las estrategias resi
lientes4 de subjetivación. La búsqueda
de comportamientos adaptativos-activos
en nuestros jóvenes requiere "identifi
car aquellos elementos que en el devenir
subjetivo facilitan o entorpecen el desarro
llo de las capacidades críticas y racionales
que configuran los rasgos propios de una
subjetividad, creativa, autónoma, activa,
dispuesta a la innovacn y al cambio, ras
gos en los que identificamos la capacidad
resiliente" (GALENDE en MELILLO y otros,
2004:49). Dicha resiliencia crece en un
marco interactivo entre el joven y su en
torno, y, si bien, no podrá nunca susti
tuir a la potica social, puede ser para
ella fuente de inspiracn e instrumento
orientador.
Este trabajo multiplica las pregun
tas acerca de la realidad juvenil y abre
nuevas líneas de investigación. Procu
ra, a la manera de coautores, dar un
lugar al discurso de este grupo pobla-
cional, fuente potencial de futuros diri
gentes de la sociedad.
Escogimos, de acuerdo a la comple
jidad y cualidad del objeto en estudio,
una metodología cualitativa de recolec
ción y análisis de los datos obtenidos,
privilegiando el aspecto humanista de
la vida social a las estadísticas. Se rea
lizaron 27 entrevistas en profundidad y
6 grupos focales a venes de estratos
sociales medios de la ciudad de Córdo
ba, de ambos sexos, de 18 a 24os.
Enfatizamos el análisis del discurso so
cial como texto mismo de la subjetivi
dad, centrándonos en las narrativas de
los adolescentes, en contrapartida a
una mirada adultocéntrica de la realidad
que suele colocar al joven en una posi
ción irresponsable en relacn a la cri
sis. Este estudio intenta un acercamien
to a la subjetividad adolescente actual
en estratos medios de adolescentes
tardíos de nuestro medio urbano. Per-
3 "Se conforma subjetividad e instituye imaginario desde el discurso político hegemónico (...) nos referimos al
discurso (configuraciones de sentido) que circula, sobre todo, a través de los medios de comunicacn de
masas, en la sociedad globalizada. Es político en tanto es el discurso del poder, y hegenico en tanto logra
su aceptación a través del consenso. Interviene no lo a través de los medios, sino del 'sentido común' (lo
pensado por otros y aceptado acríticamente como verdad y pensamiento propio) y a través del papel que
desempeñan todos aquellos especialistas que ocupan algún lugar social de organización e influencia... cree
mos que el discurso hegemónico es veladamente autoritario, ya que induce a la alienacn del pensamiento e
impide, con múltiples y sutiles estrategias, la decodificación del doble discurso que se ofrece en sociedades
altamente desiguales, reputadas, a pesar de esto, de ser democticas" (NEUHAUS, 2003).
4 Grotberg entiende resiliencia como "la capacidad humana para enfrentar, sobreponerse y ser fortalecido o
transformado por experiencias de adversidad" (GROTBERG en MELILLO; SUÁREZ OJEDA, 2001:20).
Dcó(oefo¿ "PecbiyÚM. Año VI, N° 11, a b ril 2008. Pág. 27-37
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Espacios democráticos para pensar y para pensar-se
tenecen a la tan mentada clase media
argentina.5 Sus fam ilias muestran un
amplio abanico de situaciones a través
de las cuales alcanzaron esta posición
social.5
Resultados y conclusiones
En esta investigación intentamos
recuperar las perspectivas, representa
ciones y prácticas sociales elaboradas
y desarrolladas por los adolescentes
pertenecientes a los grupos urbanos
medios de la ciudad de Córdoba ante
las condiciones actuales de existencia.
Quizá, una de las conclusiones impor
tantes de este estudio resida en la
suma de contradicciones, ambigüeda
des y paradojas con las que estos jó
venes intentaron posicionar las explica
ciones acerca de las condiciones de vida
progresivamente inciertas. Se advierte
en los jóvenes estudiados entrecruza-
miento y convivencia de ideales mo
dernistas con otras pautas culturales
posmodernistas que generan un mosai
co dinámico y confuso.
Finalmente concluimos que los ma
yores cambios han sucedido en el cam
po de su vincularidad y del tratamiento
de la temporalidad, en especial de su
perspectiva de futuro. En este sentido,
dedicamos especial atencn en anali
zar las percepciones y evaluaciones de
los entrevistados acerca de la situacn
presente, enfatizando su mirada acer
ca del futuro y su potencial de cambio.
Esto permit inferir una subjetividad con
un grado de desorientación que exce
de al explicable solamente por una cri
sis evolutiva de la identidad como es la
adolescencia. Pensamos que la sociabi
lidad primaria no institucional (principa
les referentes ubicados en sus padres
y en sus pares) observada en la mues
tra puede surgir como refugio y respues
ta a la fragmentacn social que produ
ce la cosmovisión neoliberal, baluarte
del posmodernismo.
Sus narrativas dan cuenta de difi
cultades en la vincularidad y la inexis
tencia de lugares en la cotidianeidad de
estos jóvenes en donde ellos puedan
colocarse como agentes activos cons
tructores del saber. No reconocen las
instituciones como espacios válidos para
su proyección con un efecto significati
vo de desmovilización. Los discursos de
estos adolescentes permiten inferir una
representación de perplejidad acerca de
qunes son y qué lugar reconocido tie
nen para el cuerpo social, a lo que se
suma la representación de impotencia
ante la inexistencia de lineamientos cla
ros acerca del cómo enfrentar activa
mente esta situación de indeterminación
social.
Nuestra muestra da cuenta de ado
lescentes apáticos y faltos de prota
gonismo pero que, a diferencia de otros,
5 Un análisis de las dimensiones de una sociedad que se ha empobrecido y de la "caída de la clase media"
puede consultarse en MINUJIN; KESSLER, 1995.
6 Para definir la posición de la familia en el espacio social optamos por el capital social, que incluye entre
sus pametros la composición del hogar, características ocupacionales y la condición de actividad de
la población mayor de 15 os y el capital cultural, definido por el nivel alcanzado en la educacn
formal por cada miembro del hogar. Obviamos el capital ecomico (Modificado de ISLA, 1999).
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" D iá lo e f o i P e d a t fá C f ie o i. Año VI, N° 1 1 , abril 2008. Pág. 27-37
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pertenecientes a sectores más caren-
ciados como los del estudio de Chapp
(1990:7-128), no plantean, como even
tual salida a la crisis, actitudes que im
pliquen violencia hacia otros o hacia sí
mismos. No obstante presentan, como
común denominador con ellos, la inhibi
ción de una praxis comunicacional a tra
s del dlogo. El vacío Identificatorlo lle
va a estos adolescentes a propiciar una
sociabilidad de tipo primaria, no ins
titucional, con su correlato de crisis de
representatividad, no participación, des
politización y desmovilizacn. Sus prác
ticas y discursos muestran una capaci
dad de generar proyectos restringida.
Están resen tido s tanto el sentido
prospectivo como la necesidad de
protagonismo, elementos claves para la
dinámica resiliente. La violencia estruc
tural sostenida, vigente en la actualidad,
modifica los procesos de subjetivacn
adolescente, m ovilizando estrategias
resilientes frente a la adversidad.
Un importante hallazgo de este es
tudio resultó que esta muestra de jó
venes no se ajusta totalmente a la con
figuración de un grupo social en anomia
paralizante, con devaluacn axiogica,
en alienación que conduce a la desa
zón y a la tendencia a salidas mágicas
como la adiccn a drogas, alcohol o a
espacios de realidad virtual cibernética.
Tampoco ha sido prevalente en ellos un
ánimo malinchista, de búsqueda de des
tinos idealizados en el exterior, ante una
sociedad que crea las condiciones para
el deterioro social. No aparece en las
narrativas la tendencia a un fatalismo
desmoralizante. Sus discursos, en mu
chos casos, permiten deducir una ten
dencia a la preservación de la identidad
cultural y un agudo esritu crítico.
En relacn a la dimensn de cam
bio, los discursos de estos adolescen
tes muestran una situacn paradojal de
reconocimiento de las problemáticas del
contexto socio-cultural (adversidad) y de
inacción. Se observan discursos carga
dos de impotencia resignada en algu
nos y en otros se deduce un imaginario
social, un modo de valorar y significar la
realidad social y su dimensión de cam
bio optimista, que convoca a una trans
formación: "el poder romper estructuras",
escapando al fatalismo, antipilar de la
resiliencia colectiva (SUÁREZ OJEDA en
MELILLO; SUÁREZ OJEDA, 2001:76).
Desde el punto de vista de la salud
mental, en esta investigacn caracteri
zamos esta situacn nacional como una
violencia social prolongada de potencial
eficacia traumática. Los argentinos y, en
particular los adolescentes, en este con
texto, constituyen una población en
riesgo psíquico.
En un tejido social sistemáticamente
"apolillado", con múltiples soluciones de
continuidad a todo nivel; con un modo
de vida urbano que atenta con su celeri
dad los tiempos de convivencia familiar y
con pares; con un modelo laboral que
"ajusta" en aras de la competitividad y
la eficacia pero que no promete en nin
gún caso certezas de inclusn; con un
sistema político en el que el Estado ad
ministra pero ha dejado virtualmente de
ser un coordinador de instituciones y un
generador de políticas sociales, dejan
do en manos del mercado buena parte
de sus funciones; en una sociedad con
amnesia de su historia como dadora de
identidad; encontramos esta muestra de
adolescentes que procuran construir su
propio sentido de la realidad en la que
'D ió ío y o í Peda^o^tcaú.. A ñ o VI, N ° 11, a b r íI 2 0 0 8 . P a g . 2 7 -3 7
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Espacios democráticos para pensar y para pensar-se
viven, una realidad cuyo discurso poco
incluye al sujeto y su vincularidad. Ahora
bien, aquí aparece del meollo de los re
sultados de esta investigación, su razón
de ser, que resulta ser la producción de
una nueva pregunta: ¿cómo se constru
ye, desde la juventud, una nueva lógica
para pensar y para habitar esta reali
dad, modificándola activamente?
Propuestas para promover subje-
tivacn resiliente
Grupalidad y resiliencia colectiva
como instrumentos de cambio
Las prácticas sociales de la mayo
a de los adolescentes entrevistados
ponen de manifiesto una marcada dis
minucn de la participacn de las insti
tuciones como marcos que estructuran
sus vidas, dejándolos sumidos en viven
cias de horfandad, de ausencia de refe
rentes y parámetros para construir el
sentido de sus existencias, recalando
en un individualismo
"por falta de mar
cos y no por exceso de intereses subjeti
vos" (CASTEL, 1995:472). Si bien, las
estrategias resilientes surgen en este
estudio más centradas en lo privado
que en lo colectivo, las expresiones de
algunos entrevistados apuestan a cam
bios en los espacios micro, por a de la
participacn, como primer movimiento,
para alcanzar cambios en lo macro. La
consigna es involucrarse, para atenuar
el sentimiento de impotencia.
Ante un diagnóstico de situación
social que tiende a desligar más que a
vincular; en la que las propuestas
neoconservadoras de la supuesta muer
te de toda ideología y el fin de la historia
tienden a coartar la dimensión de futu
ro; en la que la receta de paradigmas
para dar sentido a la vida parece redu
cirse a un individualismo de mercado, los
venes precisan elegir, decidir, encontrar
una posición para su subjetivación, a
decir de Castel (1995:473), "amenazada
de descomposicn" y encontrar un dis
curso juvenil alternativo que les devuel
va un lugar social activo.
Coincidimos con este autor cuan
do advierte que "todo sucede como si el
Estado social oscilara entre intentos de
redespliegue para enfrentar lo que la si
tuación actual tiene de inédito, y la tenta
ción de abandonar a otras instancias (la
empresa, la movilización local, una filan
tropía con nuevos adornos, incluso los
recursos que los propios huérfanos de
la sociedad salarial deberían poner en
obra) la responsabilidad de cumplir con su
mandato de garante de la pertenencia de
todos a una misma sociedad" (CASTEL,
1995:478). El subrayado (que es nues
tro) denota el riesgo de que la promo
ción de resiliencia en la comunidad pue
da ser desvirtuada en su esencia y en
tendida como funcional a la evasn del
Estado de sus funciones sociales.
Es decir, apostar a los recursos
resilientes de la comunidad, por sí mis
ma, para enfrentar las contingencias y
adversidades de las condiciones de vida
actuales. Pensamos que eso podría sos
tener la tendencia a la fragmentación
social, ahora en un nuevo formato de
grupos "resilien tes" cuentapropistas
ante sus propias adversidades, pero con
pobre efecto sobre el conjunto social de
concientización de su potencialidad, es
decir, sin un efecto multiplicador.
Pensamos con Rojas que "si la pro
pia sociedad, a través de sus grupos e ins
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Dióloyot . Ano VI, N° 11, abrí! 2008. Pág. 27-37
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tituciones, participa en la producción y sos
tén de la subjetividad, una trama social
que no reconoce al sujeto (...) afecta así el
soporte identitario (...) Elpsiquismo se ve
afectado por las fallas de apuntalamiento
social" (2002:105). La clínica cotidiana
en nuestros consultorios con adolescen
tes y sus familias dan muestras sobra
das de esta realidad, en la que lo
transubjetivo, las condiciones actuales
de existencia, impacta y genera sínto
mas en lo intersubjetivo y lo intrasub-
jetivo.
Por lo tanto, las estrategias de de
sarrollo de factores de resiliencia debe
rían estructurarse en una grupalidad en
interaccn continua, en donde los in
tercam bios vin culares actúen como
facilitadores en la elaboración de lo
traumático que adviene desde la cultu
ra. Es decir, no se trata de la imple-
mentación de programas teóricos de
difusn de promotores de resiliencia,
sino de la posibilidad de actuar in situ
sobre los vínculos ya establecidos en
cada situación y según la forma que
adopta la problemática a enfrentar en
cada uno de los infinitos grupos y cir
cunstancias que pudieran suscitarse. Al
respecto, Galende insiste que ''actuar
sobre las capacidades resilientes tiene un
doble cacter: mejorar en el individuo las
condiciones y posibilidades de apropiacn
cultural, y además actuar sobre la cultura
misma a fin de desarrollar esos mismos
factores de resiliencia que hemos detec
tado en el ind ivid u o" (GALENDE en
MELILLO y otros, 2004:58). Es decir,
plantea la búsqueda de instrumentos
que permitan promover y sostener el
fenómeno resiliente en la sociedad. No
sotros pensamos que es desde la insti
tución escuela, desde el acto educativo
mismo, desde donde se puede promo
ver ese efecto multiplicador.
Promoción de vincularidad cons
tructiva y actitudes resilientes
La conformación de lazos colectivos
solidarios abre las puertas a una modi
ficacn del posicionamiento ante "la cri
sis". Un nuevo lugar que nos coloque
más como protagonistas y menos como
víctimas. Un lugar de transformación
activa y búsqueda de consensos para
pasar de la pasividad a la búsqueda de
dirección para la propia vida pero des
de un marco institucional.
La detección de com portamientos
y actitudes resilientes en la población
adolescente, como práctica de subje-
tivacn supone un seguimiento-rastreo
de, como dicen Duschatzky y Corea "las
búsquedas de posibilidades, de opciones
ante la idea de la irreversibilidad de las
situaciones que vivimos y de nuestra
impotencia para cambiarlas" (2002:73).
En este sentido, la resiliencia puede lle
gar a constituir un aporte valioso para
la promocn de la salud y el bienestar
psico-social. Agregam os nosotros con
algún marco institucional, las institu
ciones educativas, entre otras, y meta-
institucional, el Estado, que las pro
mueva.
La propuesta de Grupo Doce de
"pensar un modo de existencia más
subjetivante" (2001:46), y ante su frag
mentacn, la revisn y reformulacn de
todas las instituciones (Estado, familias,
escuelas, universidades, trabajos, igle
sias, clubes deportivos y sociales, justi
cia, salud, ONGs, cooperativas, fuerzas
armadas, el grupo de amigos), "como
Año VI, N° 11, abril 2008. Pag. 27-37
33
Espacios democráticos para pensar y para pensar-se
espacios productores de la subjetivi
dad", forma parte de un debate pen
diente y señala campos propicios de in
vestigación en nuestra sociedad, en los
que podamos proveer mejores estrate
gias de subjetivación y "un sistema de
referencia compartido" más claro, para
el desarrollo de autodeterminación en
los jóvenes.
Pensamos que dentro de las formas
de promover la vincularidad constructi
va, los grupos de contención o grupos
de reflexión podan instrumentarse para
el encuentro entre sujetos que, atrave
sados por la crisis, necesitan de los otros
para recuperar recursos, rescatar poten
cialidades. La metodología de talleres
ofrece una amplia posibilidad a los ado
lescentes de reconocer sus necesidades
y debatir objetivos y actividades a desa
rrollar, dentro y fuera de la escuela, ge
nerando estrategias escolares (foros,
diario o radio estudiantiles, recitales,
grafitis temáticos, centro de estudiantes,
redes de cooperacn, intervencn en la
comunidad, etc.) que los coloquen como
protagonistas ante sus problemáticas y
las de su com unidad. El aprendizaje
vivencial a través de la participacn en
jornadas y eventos juveniles, de la dis
cusión de sus derechos y obligaciones
como ciudadanos, de la promocn de la
reflexión de sus deseos y pasiones,
apunta al involucramiento en actividades
propias de una democracia cotidiana (Ver
CUADRO 1).
Este capital social, que aparece
com o un fenóm eno espontán eo en
nuestra sociedad en los grupos natura
les de diferentes tipos, también podría
ser promovido desde la educación, como
potica de Estado. Como nuevo espa
cio democrático desde donde desarro
llar autonomía crítica y como profilaxis
ante un discurso hegemónico que, como
insiste Hornstein, se sostiene "en la de
gradación del compromiso y el vaciamien
to de la subjetividad (memoria, historicidad
y relación con el otro y la realidad)"
(2003:230).
La posibilidad de generar espacios
desde la curricula escolar, en los que los
niños y los adolescentes puedan ejerci
tar el diálogo y la discusión y enfrentar
las problemáticas e intereses propios de
cada edad, construyendo lazos de co
operacn y solidaridad, puede ayudar a
reconstruir modelos para pensar y sen
tir en una red tejida en la vincularidad.
Lo que planteamos es un criterio de pre
vención primaria que propicie una praxis
comunicativa, que estimule la creatividad
personal y grupal, y que involucre a las
nuevas generaciones desde una institu
ción, la escolar, que conserva fuerte pre
sencia en los procesos de subjetivación.
Nos quedan resonando las expresiones
de algunos entrevistados, en relación a
la precariedad de los ámbitos universi
tarios como espacios preparatorios para
la realidad. Y, por lo tanto, el modo de
articular también desde allí programas
de extensión que ayuden a los jóvenes
a elaborar sus proyectos de vida y salir
de la desubjetivacn, es decir, "de la per
cepcn de no poder hacer nada diferente
con lo que se presenta" (DUSCHATZKY;
COREA, 2002:83).
Pensamos que estos recursos pe
dagógicos, entre otros m ecanism os
psicosociales, en un lento y minucioso
proceso, que incluya la formacn de los
cuadros docentes para una escuela
promotora de actitudes resilientes, po
drían recrear una praxis comunicativa.
Esto es, fortalecer la capacidad creativa
34
7Xoy Vedayótficai. Año VI, N° 11, a b ril 2008. Pág. 27-37
ARTÍCULOS
Cuadro 1: Estrategias de prevencn primaria en salud mental desde los
ámbitos educativos
Prácticas de subjetivación
Idea de irreversibilidad de las
situaciones que vivimos
Grupos de reflexión y estrategias es
colares/universitarias
(foros, jornadas, diarios/radios escola
res, recitales, grafitis temáticos, centro
de estudiantes, redes de cooperacn,
intervención en la comunidad, etc.)
Aprendizaje vivencial a través de la par
ticipación en eventos grupales.
Discusn de sus derechos y obligacio
nes como ciudadanos.
Reflexión de sus necesidades y posibi
lidades, de sus deseos y valores.
Involucramiento en actividades propias
de una democracia efectiva cotidiana.
Protagonismo versus victimización.
Propiciamiento de una praxis com u
nicativa, que estimule la creatividad
personal y grupal, y que involucre a las
nuevas generaciones.
Fortalecimiento de una capacidad críti
ca y reflexiva.
y reflexiva y reconstruir un lugar con los
otros, frente a la ausencia de lugar que
los adolescentes perciben en una so
ciedad que ofrece libertad pero cercena
el futuro y anestesia la acción.
Aun en el seno de sus contradiccio
nes, se ha hecho factible encontrar en
los adolescentes estudiados perplejidad
y soledad en la construcción de una res
puesta, así como también una tenden
cia esperanzadora hacia los cambios a
futuro, en fu nción de una m ayor
intersubjetividad, de una recuperacn
del "nosotros" en el presente.
Pensamos que la resiliencia puede
actuar como orientadora de poticas y
prácticas sociales a implementarse des
de el poder público, pero de ninguna
manera sustituirlas. La pregunta sería
si, ante las presiones de una economía
globalizada que se rige con la lógica de
la ganancia infinita y disciplina las so
beranías nacionales, el Estado posmo
derno será capaz de sostener un míni
mo de cohesn social y de dirigir sus
acciones teniendo en cuenta los proce
sos de subjetivacn en curso en el seno
de la sociedad.
HaCfOi 7*eMayáyico¿.. Año VI, N° 11, ab ril 2008. Pag. 27-37
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Espacios democráticos para pensar y para pensar-se
Ante el ejercicio excluyente de las
gicas de los poderes potico y econó
mico, que ha fragm entado sistem á
ticamente al conjunto social, se impone
el debate por estrategias de inclusn
desde las bases de la sociedad. Segu
ramente esto tendrá que ver con una
reformulación ético-política, que como
advierte Neuhaus signifique "la construc
ción de una nueva hegemonía acorde con
los intereses sociales m ás genuínos"
(2003:158). La construcción de una nue
va lógica para pensar y para habitar esta
realidad, modificándola activamente, re
quiere la recuperación, la renovacn del
conjunto discursivo social que se extra
v'. Es en esta búsqueda colectiva don
de reside la esperanza y el poder para
repensar los sentidos y los caminos de
la vida.
Original recibido: 04-04-2007
Original aceptado: 06-08-2007
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