
Espacios democráticos para pensar y para pensar-se
espacios productores de la subjetivi
dad", forma parte de un debate pen
diente y señala campos propicios de in
vestigación en nuestra sociedad, en los
que podamos proveer mejores estrate
gias de subjetivación y "un sistema de
referencia compartido" más claro, para
el desarrollo de autodeterminación en
los jóvenes.
Pensamos que dentro de las formas
de promover la vincularidad constructi
va, los grupos de contención o grupos
de reflexión podrían instrumentarse para
el encuentro entre sujetos que, atrave
sados por la crisis, necesitan de los otros
para recuperar recursos, rescatar poten
cialidades. La metodología de talleres
ofrece una amplia posibilidad a los ado
lescentes de reconocer sus necesidades
y debatir objetivos y actividades a desa
rrollar, dentro y fuera de la escuela, ge
nerando estrategias escolares (foros,
diario o radio estudiantiles, recitales,
grafitis temáticos, centro de estudiantes,
redes de cooperación, intervención en la
comunidad, etc.) que los coloquen como
protagonistas ante sus problemáticas y
las de su com unidad. El aprendizaje
vivencial a través de la participación en
jornadas y eventos juveniles, de la dis
cusión de sus derechos y obligaciones
como ciudadanos, de la promoción de la
reflexión de sus deseos y pasiones,
apunta al involucramiento en actividades
propias de una democracia cotidiana (Ver
CUADRO 1).
Este capital social, que aparece
com o un fenóm eno espontán eo en
nuestra sociedad en los grupos natura
les de diferentes tipos, también podría
ser promovido desde la educación, como
política de Estado. Como nuevo espa
cio democrático desde donde desarro
llar autonomía crítica y como profilaxis
ante un discurso hegemónico que, como
insiste Hornstein, se sostiene "en la de
gradación del compromiso y el vaciamien
to de la subjetividad (memoria, historicidad
y relación con el otro y la realidad)"
(2003:230).
La posibilidad de generar espacios
desde la curricula escolar, en los que los
niños y los adolescentes puedan ejerci
tar el diálogo y la discusión y enfrentar
las problemáticas e intereses propios de
cada edad, construyendo lazos de co
operación y solidaridad, puede ayudar a
reconstruir modelos para pensar y sen
tir en una red tejida en la vincularidad.
Lo que planteamos es un criterio de pre
vención primaria que propicie una praxis
comunicativa, que estimule la creatividad
personal y grupal, y que involucre a las
nuevas generaciones desde una institu
ción, la escolar, que conserva fuerte pre
sencia en los procesos de subjetivación.
Nos quedan resonando las expresiones
de algunos entrevistados, en relación a
la precariedad de los ámbitos universi
tarios como espacios preparatorios para
la realidad. Y, por lo tanto, el modo de
articular también desde allí programas
de extensión que ayuden a los jóvenes
a elaborar sus proyectos de vida y salir
de la desubjetivación, es decir, "de la per
cepción de no poder hacer nada diferente
con lo que se presenta" (DUSCHATZKY;
COREA, 2002:83).
Pensamos que estos recursos pe
dagógicos, entre otros m ecanism os
psicosociales, en un lento y minucioso
proceso, que incluya la formación de los
cuadros docentes para una escuela
promotora de actitudes resilientes, po
drían recrear una praxis comunicativa.
Esto es, fortalecer la capacidad creativa
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7Xdéoyoí Vedayótficai. Año VI, N° 11, a b ril 2008. Pág. 27-37