
La deserción universitaria y su relación con factores motivacionales
textuales- se vieron corroboradas: el
perfil psicosocial de estos sujetos vs. los
exitosos (tanto en el ámbito laboral como
académico) es significativamente dife
rente.
Delineamos a continuación el cuadro
hallado en lo que nos concierne, anali
zando al factor psicosocial en cuanto
"causa o condicionante" del logro en el
plano académico. También, analizando
cómo varían los niveles de logro confor
me a las expectativas que se alentaron
antes de que se concretara la inserción
en la Universidad, esto es, en el mismo
momento de la opción de la carrera y a
lo largo de la misma historia de vida. Por
fin, los resultados en el orden académi
co se ofrecen en torno de dos tipologías
tan netas que, más allá de aparecer in
sinuadas en alguna literatura, nos im
pactaron y que, en términos de la psico
logía socio-educacional, bien podría en
cuadrarse bajo lo reconocido como
"modelo consumo" o "modelo inversión".
Según el modelo inversión, las ca
rreras más prestigiosas tradicionalmen
te -en nuestro país y en general en el
mundo entero las ciencias duras o,
lisamente, ciencias- que ofertan cupos
más limitados, que suponen mayores
exigencias en el cursado y/o tiempo full
time pero, que en el mediano o largo
plazo, permiten una ubicación laboral
más favorable en el mercado de empleo,
reclutan a sujetos con características de
base, personalidad y culturales diferen
tes: eligen tales carreras los jóvenes
provenientes de los estratos más altos,
que presentan edades promedio más
bajas y han alcanzado mayores niveles
de éxito en el nivel medio, que provie
nen de familias más cultas y de mejor
posición económico-social.
Pero, además, en lo psicosocial son
sujetos más ambiciosos en lo personal,
más seguros, con proyectos de vida
definidos, con metas claras, comprome
tidos con su carrera a la que general
mente abrazan por vocación (cosa que
no sucede en el otro modelo pues allí
no se trata de optar sino de "elegir"
entre lo posible conforme a otras carac
terísticas de personalidad, como la ca
pacidad ya "puesta a prueba" en los
niveles anteriores) o condicionamientos
económ ico-sociales. También, sujetos
más exigentes consigo mismos y con la
institución a la que, insistentemente,
reclaman la escasa preparación para la
investigación y en metodologías de pun
ta, el escaso desarrollo del juicio crítico,
la baja vinculación entre los contenidos
curriculares y las demandas del mundo
del trabajo, etc.
Siempre en el modelo "inversión",
las carreras reclutarían sujetos menos
anóm icos, con m enores niveles de
stress, más aspirantes, más dispuestos
al esfuerzo con miras al logro de la meta,
con menores problemas de comunica
ción, etc. Son, pues, los sujetos que
pese a ingresar en las carreras más lar
gas y difíciles, se reciben en tiempos más
cortos y en mayor proporción.
Lo contrario sucede con los sujetos
que se insertan en carreras menos pres
tig io sas (ligad a s, conform e a esta
tipología que parece trascender el pla
no meramente teórico, a las "ciencias
blandas"), que provienen en general de
hogares socioculturalmente menos fa
vorecidos y ellos mismos han mostrado
menores competencias y habilidades en
los niveles académicos anteriores. Su
perfil psicosocial es netamente diferen
te de los que ingresan en la tipología
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" D c ó íb y o d P e e ü i y ¿ y c c o ¿ . Año VI, N° 11, abril 2008. Pág. 11-26