
Responsabilidad social. Responsabilidad humana
veraniegas (Cfr. DUBROFF; VAIRO; AN-
DREONE; SANTIAGO, 2000:34). Innega
blemente, afectará expeditivamente nues
tra salud. La inopia no elide la existencia de
una realidad desavenida.
Prodigios fenómenos de cambios, cri
sis y responsabilidades individuales y co
lectivas replantean como eje sagital de dis
cusión uno de los clásicos debates teóricos,
promovidos desde el campo de la teoría crí
tica (Cfr. KEMMIS, 1993:105), la relación
entre sociedad y educación, como también
la conexión entre teoría y práctica, entre
otros. Relación que, transferida a un ámbi
to concreto, como empeño promovido des
de la teoría práctica (Cfr. KEMMIS, 1993:
105), debe traducirse en relación entre so
ciedad y organismos e instituciones socia
les específicas, encargadas de la cultura y
la educación, responsables de conservar,
recrear y transmitir el acervo cultural de una
sociedad, y la tensión dialéctica relacional,
y mutuamente condicionante, entre ambos
polos. La mencionada tensión promueve el
replanteo de algunos tradicionales interro
gantes tales como: la educación, a través
de sus instituciones específicas, ¿debe ex
clusivamente responder a los reclamos y
demandas sociales?, ¿puede, por sí sola,
desencadenar procesos de transformacio
nes profundas, conducentes al mejoramiento
social?
Un fundamental aporte a este debate
son las expresiones recientemente vertidas
por el Rector de la Universidad Católica de
Córdoba, Licenciado Luis Rafael Velasco,
quien se refiere, de algún modo, a esta cues
tión señalando: "...la educación es fuente de
cambio social, político, cultural y espiritual
(...) Este principio, de que la educación es la
clave, vale en todas las direcciones y para
todos los grupos sociales. Sobre eso quisie
ra explayarme desde una mirada sobre la
Universidad que intenta -por definición- for
mar agentes de cambio social" (VELASCO,
2006:62).
Si bien es cierto que es atribuible a la
teoría crítica la revivificación del nombrado
debate, es innegable a la vez, que el mismo
debe adoptar un nuevo cariz, una nueva fi
sonomía, imbricada con este nuevo esce
nario sobre el que se explaya, que no pue
de dejar de considerarse. La mirada hacia
el contexto no sólo implica obediencia, a los
fines de responder a las exigencias de la
teoría práctica, sino además que obviarlo
invalidaría las aportaciones que de él
emergieran. Las reflexiones se diluirán en
conclusiones banales por falta de asidero,
de zócalos de sostenimiento. ''Al hablar de
educar en la solidaridad nos referimos a
procurar ayudar a generar una mirada crí
tica sobre el contexto y favorecer experien
cias que puedan poner en cuestión los pre
juicios que nacen naturalmente del propio
contexto y situación" (VELASCO, 2006:64).
En esta instancia del análisis es clara
mente perceptible cómo emerge la necesi
dad de ir hilvanando nuevos constructos y
categorías que configuren un modelo teóri
co de reflexión y análisis de la realidad, pero
sustentado en el marco de la realidad mis
ma. Pues, la tensión dialéctica entre educa
ción y sociedad, o instituciones educativas
y sociedad debe reposar sobre un escena
rio específico o concierto político, económi
co, cultural, geográfico e histórico, que
enmarca ese debate y le otorga una pecu
liaridad idiosincrásica. Sociedad, educación
y contexto.
Dicha dialéctica relacional sólo puede
resolverse añadiendo un nuevo componen
te que abone la especulación deliberada e
impida, por un lado, recaer sobre los
enraizados entresijos planteados en el de
bate antes dicho, y, por otro, desembocar
en una cuestión meramente dilemática, que
implique una resolución de la misma, por
medio de la supresión de uno de sus polos.
Este tercer componente es la categoría
de responsabilidad social que gesta una nue
va dimensión del análisis, constituyendo una
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“Dió/oyoú ’Pe d aya y ico J. Año IV, N° 8, octubre 2006. Páq. 79-84