
otros, por fin, se adoptaron soluciones intermedias y de compromi
so, aceptadas por los sectores en pugna. No es posible, en los límites
de este artículo, desarrollar cada una de estas alternativas. Sin em
bargo, es importante destacar que cuando la forma de negociación
se desarrolla a través del debate, tienden a participar casi exclusiva
mente los sectores organizados, a través de sus especialistas o re
presentantes. Asimismo, la negociación a través del debate modifica
el papel del Ministerio de Educación. En algunos casos el Ministerio
debe dirimir las diferencias en base a sus propias opciones políticas
mientras que en otros debe actuar como mediador, facilitando la bús
queda de alguna solución de compromiso.
Desde esta perspectiva, el carácter público de la educación le
otorga al Estado un rol central en la definición de objetivos y estrate
gias que no pueden ser el mero reflejo de las demandas de cada
sector particular. El Estado asume así su responsabilidad no sólo en
términos de convocar a construir los pactos educativos, sino también
en representar los intereses generales y los intereses de los secto
res excluidos. Sólo el Estado puede hablar por los que están afuera y
no están representados a través de organismos corporativos.
«La nueva ley (...) asume que la En tercer lu9ar' es ^Portante analizar el
acción educativa es una estrategia PaPel de los Partidos políticos. A diferencia
fundamental en el proceso de de otras modalidades de pacto, una ley tiene
construcción de una sociedad 9ue ser discutida por el Parlamento, en el cual
más justa.» se asienta la representación de la ciudadanía
a través de los partidos políticos. Más allá de
la crisis de representación y del bajo nivel de confianza que tiene hoy
los partidos, particularmente en los países de América latina, los pactos
educativos ponen de manifiesto la tensión que existe entre promover
acuerdos sociales y promover acuerdos entre partidos políticos. En el
caso de la Ley de Educación Argentina, se adoptó una estrategia de
consulta y debate en varias etapas, la última de las cuales fue la discu
sión en el Parlamente. Al respecto, es importante recordar que dicho
proceso pasó por tres grandes etapas: la primera, en la cual se discutió
un documento con propuestas sobre los principales ejes de las políticas
educativas, elaborado por el Ministerio de Educación; la segunda, don
de se discutió el texto de un borrador de proyecto de ley redactado a
partir de los aportes que brindó la consulta sobre el documento, y la
tercera, que tuvo lugar en el Congreso Nacional, donde el proyecto
elaborado con todos los aportes de la discusión, fue presentado, deba
tido y aprobado por ambas cámaras legislativas. En las dos primeras
etapas, los actores de la discusión fueron los docentes, los ciudadanos,
las organizaciones de distintos tipo (sindicatos, Iglesias, asociaciones
de padres, grupos empresarios, organizaciones sociales no guberna
mentales, etc.), mientras que sólo en la tercera, los actores fueron los
partidos políticos a través de sus diputados y senadores en las respec
tivas cámaras del Parlamento.
. A ñ o V, N° 10, octubre 2007. Pag. 93-106
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