
ARTÍCULOS
educación física, como un constructo esen
cial de las socie d a d es m od erna s,
constructo donde la obediencia no surge de
la conciencia del deber, sino como resulta
do de la tecnología del castigo, aplicada a
los cuerpos. Así como para Platón la virtud
era el sol de las ideas y la fuente de la
moral estaba en el alma, siguiendo a Michel
Foucault, la fuente de la moral está afuera,
en la tecnología que se aplica como casti
go a los cuerpos.
Contem plados de este modo, estos
cuerpos paradójicamente entrenados pero
silenciados nos anuncian cómo los sujetos
somos construidos social y políticamente,
cómo nuestro yo no resultaría ser la fuen
te o piedra angular que garantiza la unidad
o la síntesis del cuerpo-sujeto, sino un es
pacio de fuerzas en pugna, en imperece
dero cataclismo y, por ende, en permanente
reconstrucción. Veamos al respecto el Caso
de Damiens que "fue condenado, el 2 de
marzo de 1957, a 'pública retractación ante
la puerta principal de la Iglesia de París ',
adonde debía ser 'llevado y conducido en
una carreta, desnudo, en camisa, con un
hacha de cera encendida de dos libras de
peso en la mano después, en ’dicha ca
rreta, a la plaza de Grève, y sobre un ca
dalso que allí habrá sido levantado (debe
rán serle) atenazadas las tetillas, brazos,
muslos y pantorrilla, y su mano derecha,
asido en ésta el cuchillo con que cometió
dicho parricidio, quemada con fuego de azu
fre, y sobre las partes atenazadas se le ver
terá plomo derretido, aceite hirviendo, pez
resina ardiente, cera y azufre fundidos ju n
tamente, y a continuación, su cuerpo esti
rado y desmembrado por cuatro caballos y
sus miembros y tronco consumidos en el
fuego, reducidos a cenizas y sus cenizas
arroja d a s al viento. Fin alm en te se le
descuartizó (...) Esta operación fue muy
larga, porque los caballos que se utiliza
ban no estaban acostumbrados a tirar; de
suerte que en lugar de cuatro, hubo que
poner seis, y no bastando aún esto, fue
forzoso para desmembrar los muslos del
desdichado, cortarle los nervios y romper
le a hachazos las coyunturas" (FOUCAULT,
2002:11).
Este modo de plantear la historia de los
cuerpos, nos permite retomar el concepto
de genealogía -sustancial en el pensamien
to foucaultiano- y desde allí comprender la
centralidad que adquieren los mismos, no
sólo en la construcción política y social del
cuerpo y el psiquismo de los sujetos, sino
en la posibilidad de reescribir la historia, en
tanto del cuerpo "nacen los deseos, los
desfallecimientos y los errores; en él se
entrelazan y de pronto se expresan, pero
también en él se desatan, entran en lucha,
se borran unos a otros y continúan su in
agotable conflicto" (FOUCAULT, 1992:15).
En los cuerpos, territorio del castigo y
el disciplinamiento de la modernidad, se
escribió a sangre y fuego aquella misión,
asumida -al parecer intemporalmente- por
algunas instituciones y aparatos de la so
ciedad civil y del Estado, como la educación
y el deporte, las escuelas, los hospitales y
sociedades deportivas.
Pero, ¿por qué interpelarnos por el de
venir de los cuerpos desde la genealogía?
Porque "la genealogía es gris, es meticulo
sa y pacientemente documentalista. Traba
ja sobre sendas embrolladas, garabateadas,
muchas veces rescritas (...) exige, por tan
to un saber minucioso, gran cantidad de
materiales recopilados, paciencia (...) no se
opone a la historia como la visión de águila
y profunda del filósofo en relación con la
mirada escrutadora del sabio, se opone por
el contrario al despliegue metahistóríco de
las significaciones ideales y de los indefini
dos teleológicos. Se opone a la búsqueda
del 'origen ' (FOUCAULT, 1992:05). Mientras
que el origen busca la esencia, la instancia
fundadora de los sujetos, de sus cuerpos,
aquello que desde la filosofía aristotélica
conocemos como la causa ¡ncausada o el
motor inmóvil que todo lo mueve, la ge-
'D¿á(oq04- Pedafófical. Año V, N° 10, octubre 2007. Pág. 54-67
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