
ARTÍCULOS
vió para dar inicio al reconocimiento y ca
racterización de prácticas educativas que
trascienden a la educación formal y que se
manifiestan de múltiples formas en la com
plejidad de la vida social.
A partir de lo anterior, sostenemos que
la educación formal, y su correlato institucio
nal en 'la escuela', no constituye el único ám
bito en donde se manifiesta el hecho educati
vo, sino que, y tal como la plantea Coombs,
existen "dimensiones" o "sectores" educati
vos, constituidos por las dimensiones educa
tivas formal, no formal e informal. Este plan
teo teórico que surge a raíz de la preocupa
ción internacional por la llamada "Crisis mun
dial de la educación" (COOMBS, 1968) inten
tó identificar cuáles eran las características
propias de cada uno de estos sectores que
configuran lo que actualmente denominamos
'universo educativo', y planteó, además, los
límites o fronteras entre los tres sectores.
Posteriormente, Jaime Trilla (1992; 2005)
avanza en el planteo de las posibles relacio
nes que se pueden establecer entre los di
versos sectores educativos.
En consecuencia, sostenemos que el
universo educativo constituye el marco glo
bal en el que se manifiesta la totalidad de
los fenómenos educativos y sus respecti
vos aprendizajes en los sujetos. El mismo
debe ser concebido no como una realidad
estática sino como un medio en permanen
te cambio a partir de las modificaciones que
se efectúen en los niveles social-político-
económico-cultural de una sociedad deter
minada (Cfr. TRILLA, 2005).
Según nuestra postura, el universo edu
cativo se encuentra íntimamente ligado al
principio de educación permanente. Ambos
son construcciones teóricas sobre lo que
debería ser la educación y revisten un ca
rácter totalizante en relación a los escena
rios y ámbitos en los que se manifiesta el
hecho educativo, como así también la co
bertura etaria que conlleva el proceso edu
cativo a lo largo de toda la vida.
Según Trilla, la educación permanente
"abarca la biografía entera de la persona
(...) y no se trata ni un sistema, ni un sector
educativo, sino el principio en el cual se funda
la organización global de un sistema y, por
tanto, la elaboración de cada una de sus
(¡as) partes (que componen el universo edu
cativo)" (TRILLA, 2005:51).
Tal como fue mencionado en el párrafo
anterior, el universo educativo no implica de
modo directo la existencia del principio de
educación permanente, pero sí a la inversa.
Es por ello que la educación permanente se
concreta en la medida en que involucra la
totalidad de los escenarios y ámbitos educa
tivos por los que cada sujeto transita a lo
largo de su vida. Además supone la presen
cia de voluntad política de gobierno que sos
tenga e impulse proyectos a largo plazo.
En relación a ello, las políticas educati
vas y culturales a nivel gubernamental, ya
sea nacional, provincial o municipal, deben
asumir el compromiso de una planificación
coordinada de acciones conjuntas, en las que
cada una de las dimensiones que compo
nen el universo educativo puedan ser apro
vechadas por todos los sujetos en un con
texto democrático, en el que se respete la
diversidad en el más amplio sentido del con
cepto y se aseguren las condiciones de
educabilidad necesarias para el logro de la
equidad en el acceso a los beneficios que
brindan cada uno de los escenarios de for
mación en la vida social.
En consecuencia, y suponiendo la exis
tencia de voluntad política que sostenga el
principio de educación permanente, el patri
monio cultural material podría ser empleado
y aprovechado por cada una de las dimen
siones que componen el universo educativo
tanto como contenido cognoscible en las pro
puestas curriculares formales, en los varia
dos ámbitos educativos no formales, como
así también en el sinnúmero de propuestas
educativas informales que pueden surgir en
los diferentes escenarios de cultura.
'Dta(oqo¿ Pedacfoyccoi. Año V, N° 10, octubre 2007. Pág. 20-35
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