
La buena enseñanza a partir de las narrativas de los alumnos
en su transcurrir, las acciones rápidas o es
pontáneas o la toma de decisiones de los
docentes cuando una pregunta, una inter
vención o cualquier acontecimiento impre
visto corta el discurso o la actividad planea
da del estudiante. Intuición, sabiduría prác
tica, acciones espontáneas constituyen un
nuevo marco de pensamiento para el estu
dio de las prácticas de enseñanza (Cfr.
LITWIN, 2004:12).
Pueden delinearse cambiantes tenden
cias en las investigaciones sobre los proce
sos de enseñanza y de aprendizaje en los
ámbitos escolares naturales. En este senti
do, encontraríamos tres corrientes diferen
tes, representadas por estudios sobre: los
estilos de enseñanza, las oportunidades de
aprendizaje y las tareas en el aula. Aunque
las tres corrientes comparten el objetivo
común del mejoramiento de la práctica en
el aula, difieren en su perspectiva teórica y
en sus supuestos sobre la enseñanza y el
aprendizaje.
Pensar la didáctica desde un lugar
ético y a la vez político fue el desafío de
la década de 1990. En el siglo XXI, la di
dáctica se plantea reconocer también las
intuiciones de los docentes, la sabiduría
práctica, las acciones espontáneas, el re
flejo de la pericia en la profesión. Esto
significó "aventurarse a pensar en la clase
como espacio creativo, reconocer las hue
lla s de las in te rve n cio n e s d o c e n te s "
(LITWIN, 2004:11). La narración es cen
tral en este sentido.
¿Cómo analizaremos los datos? O
hacia la co nstru cción del m arco
metodológico
Este estudio se enmarca en el paradig
ma exploratorio, con un enfoque etnográfico
(Cfr. PRUZZO, 2002). La investigación co
mienza con la definición de las categorías,
la recolección de los datos y las preguntas
e hipótesis surgen de la interacción con és
tos y los in te rrog a n te s que plantean
(grounded theory) (Cfr. NUNAN, 1994). En
una primera etapa realizamos un muestreo
teórico de los buenos alumnos avanzados
como inform antes acerca de las buenas
prácticas (Cfr. VALLES, 1999). Los buenos
alumnos son aquéllos que no sólo tienen un
promedio general satisfactorio sino también
actitudes de aprendizaje positivas detecta
das en el aula. En este sentido, el buen alum
no proporciona una base de análisis impor
tante en la formación profesional. Schón
(1983:11) indica que "hay que describir lo
que caracteriza a las prácticas cuando las
cosas funcionan bien" e identificar "cuáles
son las prácticas que son dignas de que se
las tenga como modelo". Para Schulman, el
buen alumno es aquél que ha desarrollado
estrategias metacognitivas. Justamente, las
buenas disposiciones que sobre el buen
alumno se detectan en clase remiten al he
cho de que, al sentirse confundido, trata a
su desconcierto como algo problemático e
intenta buscar ayuda inmediatamente. Eso
hace que realice preguntas, muestre inte
rés, solicite bibliografía y, en general,
interactúe con el docente. Por el contrario,
el alumno de más bajo rendimiento no con
sidera a la desorientación como un obstá
culo, ya que sería un estado cognltivo habi
tual en él (Cfr. SCHULMAN, 1989:42). El buen
alumno también parece estar en sintonía con
el docente, al percibir la instrucción justa
mente del modo en que este último la plan
tea. Por último, la buena enseñanza necesi
ta del buen aprendizaje (Cfr. WITTROCK,
1997:564).
El cuestionario recoge información bá
sica sobre los alumnos: edad, año de inicio
de la carrera, número de finales aproba
dos, promedio general; luego, se pregunta
sobre los cursos que más habían contribui
do a su formación, explicando su elección.
Seguidamente, se identifican los docentes
cuyas prácticas eran ejemplo de buena en
señanza, y se justifica también su opción.
Finalmente, se debe narrar la mejor clase
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“Dtci&Moú Año V, N° 10, octubre 2007. Pág. 9-19