
funde. Es cierto que en ocasiones algunas cosas de tan evidentes
dejan de decirse, dejan de afirmarse, y entonces cuando alguien las
vuelve a decir, terminan atribuyéndoselas. Ha sucedido que parecie
ra que fuera yo quien plantea la cuestión de la enseñanza como un
problema político, cuando en verdad hay muchas razones para pen
sar que siempre lo fue, y que solamente deja de serlo cuando nos
ubicamos en cierta perspectiva del planeamiento, en cierta perspec
tiva del saber académico respecto de la enseñanza, que toma las
cuestiones didácticas y las cuestiones ligadas con la enseñanza como
un asunto menor dentro de las Ciencias de la Educación y dentro de
la política educativa.
Considerando que habitualmente la enseñanza es comprendida
como un problema didáctico, definirla como un problema político re
quiere plantear la cuestión de la enseñanza en un plano que, a mi
juicio, es poco habitual. Desde hace muchísimos años un enorme
conjunto de didactas, sobre todo aquellos didactas que están inspira
dos en la escuela francesa de didáctica de la matemática, vienen
sosteniendo la profunda implicación de la didáctica en el proyecto
político más general acerca de la producción y circulación social de
los saberes. De modo que para la didáctica, para buena parte de la
didáctica, que la enseñanza es un problema político está claro desde
hace tiempo. También está claro para una gran cantidad de maes
tros y profesores que están continuamente comprometidos con el
sostenimiento de una enseñanza que asegure a todos los chicos y las
chicas los derechos educativos que les corresponden.
No es con los maestros, no es con los investigadores en didáctica,
no es con los profesores con quienes hay que discutir el sentido políti
co de la enseñanza. Con quienes hay que discutirlo es con los planifi
cadores de la educación, con los expertos en política educativa, con
los expertos en los análisis macro, de gran escala, de la enseñanza.
Es en este nivel, en el nivel de las políticas educativas, donde,
a mi juicio, la enseñanza resulta un asunto un poco extraño, por
que prevalece un cierto modelo de planeamiento que concibe a la
enseñanza como un problema que tiene que ser atendido por otros;
que parece creer que la función de la políti
ca es proporcionar las condiciones econó
micas, normativas, materiales, salariales in
clusive, para los programas de política edu
cativa. Para estos programas de política edu
cativa, la enseñanza es un problema que tie
ne que ser solucionado después, por los
capacitadores, por los didactas, por los pro
fesores y por los maestros.
En esta perspectiva, el planeamiento se ocupa de diseñar las
condiciones para que después otros resuelvan el problema de la en-
«... habitualmente la enseñanza es
comprendida como un problema
didáctico, definirla como un
problema político requiere plantear
la cuestión de la enseñanza
en un plano que, a mi juicio,
es poco habitual...»
9 0 Z k íá t y M T^edoyóqic&i. Año IV, N° 7, abríI 2006. Pág. 89-105