
Una Universidad para e/ cambio
descompromiso, de la mirada puesta sólo
en el fin de semana y en la diversión. Esa
inacción ya es acción, y aunque parece no
tener que ver con la reflexión ni con la ex
periencia no es una acción ¡nocente.
Este particular contexto argentino y la
tinoamericano hace necesario plantearse
educar en la solidaridad.
Al hablar de educar en la solidaridad
nos referimos a procurar ayudar a gene
rar una mirada critica sobre el contexto y
favorecer experiencias que puedan poner
en cuestión los prejuicios que nacen na
turalmente del propio contexto y situa
ción. Favorecer una reflexión que lleve a
acciones transformadoras. Ése es el pro
pósito -que debe ser confesado explícita
mente- de la Universidad Católica de
Córdoba.
Por lo tanto hay que tomar conciencia
del contexto en el que somos y transitamos
nuestra misión y generar experiencias para
ampliar esa mirada sobre el contexto y fa
vorecer la reflexión. Nuestros graduados
deberían egresar habiendo realizado algún
tipo de experiencia, desde su propia incum
bencia académica, inserta en la realidad de
los más desfavorecidos.
Esa acción que se genera debe ser eva
luada. La Evaluación es un tipo de reflexión
sobre la acción. Esta evaluación mira a los
efectos de la acción en el contexto, ponien
do en tela de juicio -cuando es pertinente-
el valor de las experiencias previas; pone
en cuestión los juicios realizados a raíz de
las mismas y ayuda a re orientar las accio
nes futuras.
En este marco, entonces, es honesto
plantearse algunas preguntas claves: La
Universidad, ¿produce pensamiento para
transformar la realidad o repite pensamiento
fosilizado para mantener el orden estable
cido? ¿Educa en la creatividad solidaria (que
no excluye para nada el éxito), o se dedica
a entrenar sobrevivientes en la selva del
mercado? ¿Piensa, conoce y siente en tér
minos de Argentina o se diluye en el pen
samiento globalizador hegemónico? ¿Es, en
definitiva, una voz diferente de las voces
que consagran el pensamiento único?
La cuestión, en el fondo, es si la Univer
sidad anuncia o no el Evangelio. Si posibilita
experiencias formativas tan genuinamente
humanas que remitan a la experiencia del
Dios Cercano que revela su Rostro en los
rostros. Fe y Cultura; de eso se trata.
¿Universidad solidaria?
¿De qué hablamos cuando hablamos de
solidaridad?
Muchas veces me temo que entende
mos algo así como una objetivación del otro
convirtiéndolo en una "víctima de nuestra
caridad". Lo cual no eleva sino que empo
brece más.
Sospecho, también, que cuando los
mismos que gobiernan o gestionan estruc
turas de opresión e injusticia se congratu
lan de ser solidarios, hay algo que no fun
ciona. Cuando la solidaridad es dar cosas y
no enseñar a pensar, y no se favorece un
modo diferente de hacer (acción) entonces
es más de lo mismo. Estamos hablando de
una "escuela de enfermeros" de un sistema
que crea enfermos día a día.
Son necesarios los enfermeros, y los
ayudantes en primeros auxilios, pero es más
necesaria la salud. Es decir, es más necesa
rio generar educación para todos, riquezas
para todos, trabajo para todos, posibilida
des para todos, que dar el plan social, que
tal vez es una necesidad imperiosa en un
momento determinado; sin embargo cuan
do se transforma en moneda de pago para
crear fuerzas leales, todo se ha desvirtua
do muy peligrosamente.
En la Universidad Católica formamos
politólogos, abogados, contadores, agentes