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Diálogos Pedagógicos. XX, Nº 40, octubre 2022-marzo 2023.
países medidos. El 48 % de nuestros alumnos alcanzó un nivel básico de compren-
sión lectora (nivel dos) en comparación con un promedio de 77 % de los países de
la OCDE [Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos]. En Mate-
mática, dicho nivel fue alcanzado por el 31 % frente a un promedio de 76 % de la
OCDE y, en Ciencias, el 47 %, en comparación con el promedio de OCDE del 78 %.
El 32 % de los alumnos expresó haber sido víctima de acoso escolar frente a un
promedio de la OCDE del 23 %, mientras que el 40 % afirmó que sus docentes
debían esperar un largo rato para que sus alumnos se calmaran e hicieran silencio
al inicio de la clase, frente a un promedio de la OCDE del 26 % (OCDE, 2018a). Y
todo parece indicar que, en los últimos años, estas cifras no han hecho más que
seguir empeorando.
En la encuesta llevada a cabo en el marco de este trabajo, un 61,9 % de los
docentes consideró que, según su experiencia personal, en Santa Fe, no hay un
buen clima áulico y orden escolar. Asimismo, un 39,8 % aseveró haber sido testigo
o víctima de situaciones de violencia grave o traumática en el ámbito escolar.
Al consultar a los docentes santafesinos sobre si perciben apoyo de su escue-
la a la hora de implementar sanciones disciplinarias, la respuesta afirmativa fue de
un 53,2 % en las escuelas públicas y de un 76,5 % en las privadas. En las públicas,
solo un 32,3 % afirmó que existía, según su experiencia personal, un buen clima
áulico y orden escolar, mientras que, en las privadas, esa cifra asciende a un 45,1
%. Un 50 % aseveró, en las públicas, haber sido testigo o víctima de situaciones
de violencia grave o traumática en el ámbito escolar, mientras que dicho parámetro
en las privadas llega a un 27,5 %. Se refleja, así, que tanto escuelas públicas
como privadas se ven fuertemente influidas por la realidad educativa actual, pero
el efecto es sensiblemente mayor en las públicas.
Estas cifras no son sorprendentes para quienes interactúan y se desenvuel-
ven en el marco de dicho sistema y saben o se enteran de las cosas que suceden
de manera cada vez más frecuente: docentes atacados o amenazados en su per-
sona o en su propiedad por poner límites (la última moda parece ser "rayarle el
auto"); alumnos que van armados al colegio; niñas abusadas y amenazadas; do-
centes mujeres que deben tolerar groserías y ataques verbales machistas conti-
nuos porque saben que no pueden hacer nada al respecto; griteríos y anarquías
en el aula que son lisa y llanamente insalubres; docentes con licencia psiquiátrica;
materias sin docente en escuelas periféricas, ya que no se encuentran candidatos
interesados que acepten la tarea; etc. De nuevo, no ocurre en todas las escuelas,
pero sí en demasiadas, cuando este tipo de cosas no deberían ocurrir en el ámbito
escolar o ser una rareza sumamente excepcional.
En relación con Santa Fe, ya antes de la pandemia, a raíz de las evaluaciones
Aprender de 2018, se puso en evidencia que los alumnos santafesinos tenían un
desempeño de nivel intermedio (es decir, exactamente a mitad de tabla, bastante
por debajo de, por ejemplo, CABA [Ciudad Autónoma de Buenos Aires] y Córdo-
ba), cuando es uno de los distritos más ricos y productivos del país, con importan-
tes centros urbanos y una infraestructura escolar consolidada, lo que debiera ayu-
dar a ubicarla entre los primeros puestos (Argentinos por la Educación, 2019a y
2019c).
Pág. 121-148
R. E. Micheletti