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Diálogos Pedagógicos. XX, Nº 40, octubre 2022-marzo 2023.
como en Traumkitsch (1977, pp. 620 y ss.) y en el Programa de un teatro proletario
(1977, 763 y ss.), plantea una crítica a la pedagogía tradicional burguesa e, inclu-
so, traza las líneas de un nuevo modelo educativo precisamente a partir del juego
y "la repetición de la experiencia infantil" (p. 621)
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.
Este acercamiento a la rememoración en los objetos permite no tanto recupe-
rar el pasado, sino más bien yuxtaponerse, suscitar un movimiento interno e im-
pulsa, mediante un nuevo ensamble, a que emerja en ellos aquello que se quiso
olvidar. Por ejemplo, a partir de cosas pequeñas, que expresan aspectos sorpren-
dentes de la memoria y de la experiencia. En Calle de mano única, Benjamin (2014)
plantea una crítica a los pedagogos a partir del interés de los niños por los dese-
chos, con los que no reproducen las obras de los adultos, sino que ponen en
nueva e inesperada relación materiales heterogéneos, por medio de lo que elabo-
ran con ellos en el juego. De este modo, los niños construyen por sí mismos su
mundo objetual, uno pequeño dentro del grande (p. 53).
Estas ideas de Benjamin llevan a pensar de modo casi paradigmático en los
pequeños juguetes de niños que fueron exterminados en campos de concentra-
ción y hoy vemos en museos. Pero, también, en otros restos que atestiguan la
presencia, dolores y reclamos de tantas otras personas y comunidades olvidadas
de la historia. Son pequeños objetos que desatan una memoria involuntaria: foto-
grafías, cosas nimias, juguetes. Ellos muestran que la experiencia tiene, también,
una dimensión temporal, por un lado, como facultad de sostener y reconocer las
huellas de acontecimientos pasados y transformarlas en recuerdos del presente,
al admitir la distancia temporal, pero preservando su fuerza. Y, por otro lado, por
su relación con la práctica de rememorar, la experiencia permite, también, ligar el
presente con ese pasado a la luz de una expectativa futura, una irrupción que
redima el dolor que la historia causó.
Benjamin (1972, pp. 400-401) vincula la acción de indagar el pasado con la
tarea de un arqueólogo y, a los recuerdos, en tanto imágenes que se recuperan, los
describe como una pieza de un coleccionista. Caracteriza a la memoria [Gedächtnis]
como un medio a través del cual se rebusca en el pasado las vivencias acontecidas.
En este sentido, se distingue del instrumento, que es la actividad de recordar
[Erinnern]. El verdadero recuerdo, dice Benjamin, ofrece una imagen que incluye
tanto el objeto recordado como a quien recuerda. Es una experiencia, no mera
información. Por ello, para Benjamin, "todo lo recordado, lo pensado, lo consciente,
se convierte en zócalo, marco, pedestal, sello de su posesión" (Benjamin, 1972, p.
389)
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. Los pequeños objetos desatan su potencial y llevan a la experiencia ampliada
por la rememoración. Entonces, uno de los modos de expresar la relación entre los
objetos del pasado y su potencia de rememoración se ve en la tarea del coleccionista,
que observa el pasado a través de los objetos. El coleccionista de esas pequeñas
cosas tiene un lado infantil que revela el deseo de renovación del mundo, al
materializar y actualizar la memoria en esos objetos del pasado.
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"Die Repetition der kindlichen Erfahrung". La traducción es nuestra.
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"Alles Erinnerte, Gedachte, Bewußte wird Sockel, Rahmen, Postament, Verschluß seines Besitztums".
La traducción es nuestra.
Pág. 87-102
D. Fonti, R. Baudagna