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- ISSN en línea: 2524-9274.
Año XIX, Nº 38, octubre 2021-marzo 2022. Pág. 37-46. DOI: http://dx.doi.org/10.22529/dp.2021.19(38)03
Recibido: 18-08-2020 / Aprobado: 07-04-2021.
Artículo publicado bajo Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar.
© Universidad Católica de Córdoba.
Las nuevas tecnologías en la educación y los
curadores digitales
New technologies in education and digital
curators
Martín Daniel Cipollone1
Resumen
Se describe brevemente el panorama del impacto provocado por la pandemia de CO-
VID-19 en el ámbito de la educación, sobre todo en las prácticas de la enseñanza. Ade-
más, se presenta la gura del curador de contenidos como alguien que puede ayudar
a los docentes para la selección y la presentación de los contenidos a aprender por los
estudiantes y a estos para aprender a manejar y evitar el exceso de información (o
infodemia) que se encuentra hoy en las redes. La educación ha enfrentado un cambio
tan grande que se hacen necesarias estrategias nuevas y creativas para continuar con
los procesos de aprendizaje que la escuela requiere. Uno de los grandes desafíos es
aprender a utilizar nuevas herramientas tecnológicas, pero, sobre todo, es necesario
continuar acompañando a los estudiantes y hacer el esfuerzo de mantener el insus-
tituible vínculo pedagógico. El uso de la tecnología no nos tiene que deshumanizar,
debemos aprender a utilizarla creativamente.
Palabras clave: nuevas tecnologías, educación, aprendizaje, cambio social, ordena-
dores.
1 Profesor en Psicopedagogía y Psicopedagogo Especialista Superior en Educación y TIC. CISTC (Certicat
International en Sciences et Techniques du Corps) OIPR (Organisation Internationale de Psychomotricité
et Relaxation), París, Francia. Licenciado en Educación Especial con Orientación en Integración e Inclusión
Escolar, UNDEC (Universidad Nacional de Chilecito, La Rioja). Licenciando en Psicopedagogía UCC. Coordina-
dor del área de Psicopedagogía de la Fundación ARKHO. Jefe de Trabajos Prácticos de la cátedra Seminario
de Educación Especial II en la Licenciatura en Educación Especial de UNDEC. Chilecito, La Rioja, Argentina.
Correo electrónico: psp_martin@yahoo.com.
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Las nuevas tecnologías en la educación y los curadores digitales
Abstract
The panorama about the impact caused by the COVID-19 pandemic in the eld of
education, especially in teaching practices, is briey described. In addition, the gure
of the content curator is presented as someone who can help teachers in the selection
and presentation of the content to be learned by students and a system to learn to
manage and avoid the excess of information (or infodemic) that is found today in the
networks. Education has faced such a great change so that new and creative strategies
imposed by the pandemic are necessary. One of the great challenges is learning to
the use of new technological tools, but above all, it is necessary to continue assisting
students and to make the effort to maintain the irreplaceable pedagogical link. The
use of technology does not have to dehumanize us. We must learn to use it creatively.
Keywords: new technologies, education, learning, social change, computers.
Todo el sistema educativo argentino enfrenta en estos días un gran desafío… ¿un
enigma, quizás? Y es el de tener que reestructurar forzosamente toda la metodología
escolar, de enseñanza y de aprendizaje, para adaptarla (¿y adoptarla en un futuro?)
al entorno digital.
La educación desde casa, la educación en casa, la educación en pantuas son las
nuevas maneras que tiene la gente de llamar al hecho educativo. También podrían su-
marse frases como “soy padre, no soy maestro”, “mi casa no es una escuela”. Padres
devenidos en docentes, docentes devenidos en expertos en el manejo de videollama-
das en menos de veinticuatro horas, alumnos que sin asistir a la escuela continúan
siendo alumnos, familias que casi no se veían las caras ahora se las ven las veinticua-
tro horas del día.
La institución escolar al completo -directivos, docentes, no docentes, estudiantes,
ministros y secretarios del gobierno- pareciera que solo tiene un objetivo: el distan-
ciamiento social y el uso del barbijo que nos cubre casi la mitad del rostro. Ese rostro
que, sin barbijo, des-cubre la riqueza de los gestos, de las sonrisas, de los enojos…
los rostros de la educación, esos mismos rostros que deberán pagar vaya a saber uno
qué consecuencias. Esos mismos rostros que solo es posible ver y mirar (hoy) a través
de una pantalla.
Sin dudas, en este tiempo de pandemia por la propagación del COVID-19 que nos
ha sumido a todos y a todas en el ASPO2, el uso de la virtualidad, de las pantallas, de
las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) se convierten en una pro-
blemática sociopedagógica contemporánea a tener en cuenta, ya que su análisis nos
permitirá profundizar el conocimiento de la realidad educativa actual.
De esta manera, podemos analizar situaciones-problema que emergen del inte-
rior del sistema escolar, de la misma institución escolar que ya no tiene paredes, sino
pantallas y en donde una habitación de nuestra propia vivienda deviene en aula y deja
en el recuerdo (momentáneo) a la tiza y al pizarrón. Sin lugar a dudas, estos cambios
2 ASPO: Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio
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vienen a impactar en la sociedad, ya que nos enfrenta a esta forma -¿novedosa?- que
toma la pedagogía: la virtualidad. De esta manera, las prácticas de la enseñanza se
continúan desarrollando, pero ahora mediadas por las nuevas tecnologías.
En el contexto actual educativo, en donde estas (las prácticas de la enseñanza)
han devenido en virtuales, es válido preguntarse si son las mismas, si se han modi-
cado, si los cambios que se observan solo corresponden al cambio de la presencialidad
por la virtualidad o si, además, cambiaron en su metodología. En este caso, es válido
reexionar: ¿qué lugar toman las TIC en este proceso de ASPO?, ¿ahora es válido
estar más de dos o tres horas frente a una pantalla? Basta recordar que antes de la
pandemia, estar más de dos horas al frente de una pantalla era considerado nocivo.
Se pretende analizar, dentro del marco de la complejidad y la multidimensionalidad
(características fundamentales de la educación), algunas cuestiones relacionadas al
uso de las pantallas, de las nuevas tecnologías en el desarrollo de las prácticas de la
enseñanza y de los estudiantes.
Edelstein (2011, p. 104) señala que, cuando se hace referencia a la acción docen-
te, “se la contextualiza fundamentalmente en el aula como microcosmos del hacer,
espacio privilegiado donde se despliega, lugar casi único donde se la constriñe” y
arma que “pareciera que se prioriza el salón de clases como único espacio de conoci-
miento de la realidad en que se habrá de actuar”. Sin lugar a dudas, y en este nuevo
contexto, ese “lugar casi único” para desarrollar las prácticas de la enseñanza se ha
transformado drásticamente.
Dentro de los cambios ocurridos, quizás el que más impacto ha tenido tanto en la
institución escuela como en la sociedad es el uso de las pantallas y la virtualidad para
poder realizar este acompañamiento pedagógico por el que estamos transitando.
En esta época de tantos cambios y crisis, podríamos recordar estas palabras de
Foucault (1978) con el sentido de no dramatizar de más, de no exagerar lo que nos
toca vivir:
[Uno de los] hábitos más destructivos del pensamiento moderno es que el mo-
mento presente es considerado en la historia como la ruptura, el clímax, la rea-
lización total, etc. Uno debería encontrar la humildad de admitir que el tiempo
de la propia vida no es el momento básico y revolucionario de la historia, en el
cual todo comienza y en el cual todo se completa. Al mismo tiempo, esta humil-
dad es necesaria para decir sin solemnidad que el tiempo presente es bastante
excitante y que demanda nuestro análisis. ¿Qué es el hoy?... Uno podría decir
que la tarea de la losofía es explicar lo que es el hoy y lo que somos hoy, pero
sin que nos golpeemos el pecho teatralmente diciendo que este es el momento
de la perdición o el amanecer de una nueva era. No, es un día como cualquier
otro, o mejor aún, es un día como ningún otro. (1978, p. 359)
En nuestro país, estamos viviendo una época de muchas transformaciones en
donde los cambios que se producen afectan a todos los contextos por muy diferentes
que estos sean. Las distintas realidades educativas que van apareciendo nos proponen
transitarlas tratando de darles un sentido, en donde el diálogo y la conversación debe-
rán ser nuestras herramientas principales.
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Generalmente, escuchamos decir que la escuela ha cambiado poco y que -desde
sus orígenes- mantiene un formato que nos permite reconocerla. Pues, a partir de hoy,
no podemos decir lo mismo.
A pesar de las resistencias que cada uno tiene al paso del tiempo, a partir de hoy,
vamos a tener que aceptar que la educación cambió. No vamos a discutir ahora si para
bien o para mal, solo vamos a hacer hincapié en los cambios que se han producido y,
sobre todo, los cambios mediados por la virtualidad, por las TIC, por el uso de Inter-
net.
Tampoco llegaremos a discutir las implicancias que estos cambios educativos tie-
nen en cada uno de los sujetos -estudiantes, docentes y demás personas- que forman
parte de la comunidad escolar y que participan en la educación, insertos a su vez en
los diferentes contextos socioculturales desde donde se establecen los vínculos para
que se produzca este acto educativo con todas las dinámicas que lo atraviesan.
La instauración de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación
(TIC), tanto en nuestra sociedad como en las escuelas, es una presencia que hoy no
podemos negar. Estamos viviendo, transitando este cambio y somos cómplices del im-
pacto que las nuevas tecnologías le están dando a la política, a la sociedad, a nuestra
cultura y -a partir de ahora- a nuestra escuela y a la educación. De hecho, nos pode-
mos comunicar y nos podemos educar gracias a ellas.
Si bien hace casi dos décadas que las TIC han aparecido en el escenario educativo
y existen excelentes experiencias en donde el proceso de enseñanza y aprendizaje
se ve mediatizado por ellas, los cambios no terminaban de realizarse a pesar de los
discursos que apuntaban a incluir las nuevas tecnologías en la educación. Pero a partir
del ASPO, estas transformaciones se impusieron de una manera tan contundente que
no dieron lugar a planicaciones o proyectos pensados.
Dussel y Quevedo (2010) planteaban que:
La escuela ha sido señalada como una institución estratégica para la recepción
de las TICs ya que es allí donde se concentran los procesos de creación y trans-
misión de conocimientos, pero lo cierto es que las inversiones en infraestruc-
tura en materia de nuevas tecnologías que se produjeron en los años noventa
apuntaron más a la conectividad organizacional, a la venta de servicios en los
hogares y –últimamente- a la conectividad móvil de los usuarios particulares,
sin que se haya registrado una inversión paralela en el ámbito de la educación
– pública o privada. (p. 1)
Pero los cambios se sucedieron tan vertiginosamente que en estos momentos la
presencialidad en las aulas está suspendida y nos encontramos dando o recibiendo
clases en nuestras casas. Lejos de negar el aporte que las nuevas tecnologías hacen a
la educación, resulta indispensable problematizar el paradigma de la educación virtual,
educación a distancia o educación mediada por las TIC en términos pedagógicos. Qui-
zás sea necesario, en este punto, rescatar algunos conceptos planteados por Nicholas
Burbules (2014), quien reexiona respecto del aprendizaje ubicuo y explora algunos
de los cambios que los nuevos contextos y procesos promueven, así como la forma en
que impactan en el pensamiento, para poder comprender la importancia de la utiliza-
ción de las nuevas tecnologías en el escenario educativo.
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Para el mencionado autor, el aprendizaje ubicuo signica que “el aprendizaje se
transforma en una proposición de cualquier momento y en cualquier lugar y que, como
resultado, los procesos del aprender están integrados más a fondo al ujo de las acti-
vidades y las relaciones diarias” y además que “dónde y cuándo ocurre el aprendizaje
tiene consecuencias en el cómo y el porqué del aprendizaje” (pp. 131-132).
El autor propone tener en cuenta algunas implicancias para pensar el aprendizaje
que ayuda a tener una visión diferente y actualizada acerca de este y -así- poder dar
un paso más en su autogestión.
Formula Burbules (2014):
En primer lugar, necesitamos abandonar la distinción tradicional entre aprendi-
zaje formal e informal. Esta distinción generalmente reeja dos aspectos de la
diferencia: (1) dos contextos de aprendizaje, uno institucional, el otro situado
en circunstancias ordinarias, como el hogar; y (2) dos procesos de aprendizaje,
uno estructurado e intencional, el otro más desestructurado y fortuito. Ambos
aspectos, creo, deben ser revisados en el aprendizaje ubicuo. Por un lado, el
acceso generalizado implica que las personas pueden interactuar con recursos
de aprendizaje institucionales formales en cualquier lugar que estén (por ejem-
plo, en el trabajo). Por otro lado, la naturaleza de muchos recursos en línea
apunta a brindar estructura incluso a necesidades de aprendizaje espontáneas
y cotidianas (por ejemplo, al vincular el recurso sobre un tema con información
relacionada que permite que se produzca más aprendizaje; o al trabajar sobre
la información en crudo con posibilidad de incluir comentarios y explicaciones
que pueden andamiar el aprendizaje. (p. 132)
De esta manera y con un aprendizaje que aparece en todas partes, que puede ser
formal o informal, es necesaria una herramienta ecaz, sobre todo para los docentes,
con la que puedan combatir, ltrar la sobrecarga de información presente en la actual
sociedad de la información en donde el acceso a las tecnologías resulta casi obligado.
Una herramienta posible para vigilar esta sobrecarga de información que ha generado
el fenómeno denominado “infoxicación”, que reere justamente a la sobrecarga infor-
mativa que recibe el usuario de las herramientas tecnológicas, podría ser la implemen-
tación del trabajo de los curadores digitales.
La educación no ha quedado exenta de las conexiones, de su velocidad y de la
cantidad exuberante de información disponible a solo un clic de distancia. Por ello, es
necesario destacar la importancia de los curadores de contenidos que -seguramente-
van a aparecer en el escenario educativo.
En la Especialización Superior en Educación Primaria y TIC (2016) del programa
Nuestra Escuela, dentro del espacio curricular -destinado a Recursos digitales para la
educación primaria- encontramos una serie de autores que denen el fenómeno de los
curadores digitales.
Ellos son Juan Freire (2011), que se reere al curador como un “comisario digi-
tal que frente a la gran oferta identica, ltra, reutiliza y transforma, generando de
esa forma nuevos contenidos”, y Dolors Reig (2010), quien considera al curador de
contenidos como “intermediario crítico de conocimiento, alguien que busca, agrupa y
comparte (…) lo más relevante en su ámbito de especialización” (Rossaro, 2016, p. 2).
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Rossaro (2016) entiende que utilizar esta metáfora del curador de contenidos re-
sulta interesante para dar cuenta de lo siguiente:
La metáfora de curador de contenidos resulta interesante para dar cuenta del
desafío de seleccionar, organizar y dar sentido a los contenidos digitales que
podemos encontrar en internet, servidores y diversos dispositivos de almace-
namiento. Dene a los contenidos digitales como los “materiales en formato
multimedia (video, audio, texto, imagen etc.) estructurados o presentados de
forma tal que pueden cumplir un propósito didáctico. (p. 3)
Curar contenidos implica dar sentido a los datos y desarrollar la capacidad para
discernir sobre la calidad y abilidad de la información, organizarla y otorgarle valor
mediante comentarios propios o con la generación de nuevos contenidos como así
también al compartir e intercambiar puntos de vista con otros usuarios de las redes.
La idea de esta práctica es que se vuelva habitual y permanente, independientemente
de la herramienta que se utilice para realizarla.
Un curador de contenido es, de hecho, mucho más que un simple editor, a diferen-
cia de lo que mucha gente pueda pensar. Good (2017) rescata claramente el trabajo
que realiza un curador, a saber:
La curación se esfuerza por resaltar y destilar lo que es más interesante, re-
presentativo, raro y único acerca de un tema, materia o cuestión especícos;
lo hace a través de los ojos de un experto en la materia, un investigador o un
explorador que pone su nombre y su cara al trabajo; el curador añade e ilus-
tra el asunto en cuestión con su punto de vista y su perspectiva; el curador
revela sus intereses y sus prejuicios, así como sus vínculos (comerciales o de
otro tipo); el curador cita y acredita sistemáticamente sus fuentes; los temas,
colección o fuentes curados se comparten de forma pública y abierta. Al curar,
todos nosotros redenimos constantemente y de forma activa (en un nivel u
otro) quiénes somos, lo que nos gusta, lo que deseamos y por lo que vivimos,
en una multitud de maneras diferentes. Y lo hacemos explorando, investigan-
do, añadiendo nuestro punto de vista, comentando y compartiendo valiosos
recursos con otras personas en nuestros canales de redes sociales preferidos.
Es nuestro propio acto de ltrar, agregar, valorar y compartir (curar) el que
permite a otros descubrir, dar sentido y considerar opciones y puntos de vista
que hasta entonces estaban fuera de su alcance. (pp. 9-10)
Realizar la curación de contenidos digitales debería ser visto como una tarea más
de la práctica docente. Quizás, si logramos realizar este tipo de curación a determi-
nados contenidos, nuestros estudiantes llegarían a sentirse más motivados y a poder
utilizar la tecnología con un sentido más educativo, más pedagógico y que vaya más
allá del manejo experto de las redes sociales.
Si bien a nuestros docentes se les pide un trabajo colaborativo, debería poder ha-
cerse extensiva esta demanda a los estudiantes; de esta manera, tendríamos docen-
tes y alumnos trabajando colaborativamente en pos de un contenido digital, vigilado,
“curado” digitalmente que pueda contemplar la visión tanto del docente como del
estudiante. Al decir de Juárez Popoca, Torres Gastelú y Herrera Díaz, (2017, p. 129),
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“hacer partícipes a los estudiantes en este tipo de proyectos implica una motivación
adicional para que asuman la tarea con responsabilidad e interés”.
Hoy en día la educación nos enfrenta a múltiples desafíos, a múltiples vínculos.
Uno de ellos es el que logra el docente con el estudiante, pero también existe el que
enlaza al estudiante con la tecnología, que posiblemente ya venga en el ADN de estos
millennials y centennials y que ha dado inicio a la brecha entre docentes y estudian-
tes. Esa vinculación con la tecnología se vuelve necesaria, por eso la importancia de
cuidarla, mantenerla y mejorarla contemplando sus avances, ya que, en esta sociedad
del conocimiento, el problema no es la tecnología en sí misma, sino el uso que se hace
de ella.
Es preciso reexionar acerca de los usos de la tecnología en la educación y en
nuestras vidas, pero no con la idea de demonizarla, sino de incorporarla de manera
creativa para que genere espacios compartidos de aprendizaje y para poder otorgarle
nuevos sentidos.
Lion (2012) propone que nos animemos a realizar “desafíos, a salir del nido, bus-
car herramientas potentes (…)” y a:
(…) recuperar de manera creativa lo mejor de las tradiciones escolares y en-
samblarlas con las innovaciones que se gestan, promovidas por estos nuevos
escenarios (…) y por otros que quién sabe vendrán y para los cuales tendremos
que estar alertas (…) ¡Para ello propongo que sigamos pensando en red! Pensar
con otros, a partir de otros y a través de los comentarios de otros, nos enrique-
ce el pensamiento. (p. 44)
Todo parece indicar que nos encaminamos a un modelo de enseñanza híbrida o
“educación dual” que combinará lo presencial con las alternativas digitales y que to-
mará lo mejor de ambos mundos.
El contexto nos obliga a superar el miedo a la “deshumanización”, ya que solo se-
ría un riesgo si pensáramos en reemplazar completamente las aulas con inteligencias
articiales o dispositivos tecnológicos.
Las capacidades humanas son y seguirán siendo irremplazables, pero las tecno-
logías son una enorme ventana de oportunidades para aprender y compartir nuestro
aprendizaje, tal como lo propone el modelo de “educación dual” que Rosales-Gracia,
S., Gómez-López, V. M., Durán-Rodríguez, S., Salinas-Fregoso, M. y Saldaña-Cedillo,
S. (2008) denen como un “formato de enseñanza-aprendizaje en el cual la mitad
del tiempo el curso o asignatura se desarrolla de manera tradicional (contacto cara a
cara), en el campus y la otra mitad se lleva a cabo en línea” (pp. 24, 25).
Según Duart y Sangrá (2004), en Rosales-Gracia, S., Gómez-López, V. M., Du-
rán-Rodríguez, S., Salinas-Fregoso, M. y Saldaña-Cedillo, S. (2008), los modelos tra-
dicionales en educación han mostrado que han cumplido una etapa y sus resultados
no son contundentes. Por este motivo, recurrir a las TIC puede constituirse en una
salida creativa, original para el aprendizaje que -sin duda- marcará el camino de la
educación en el futuro.
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También es necesario pensar que los estudiantes de hoy ya vienen con un manejo
de las nuevas tecnologías que, muchas veces, supera el conocimiento que tienen los
docentes en esta área del conocimiento.
Conocidos como “nativos digitales”, estos estudiantes ponen en jaque los conoci-
mientos de muchos docentes marcados -también- por una brecha generacional que
no podemos negar. Sabemos que estos nativos digitales han estado rodeados de tec-
nología a lo largo de todo su crecimiento, de ahí que Marc Prensky acuña el término:
(…) en el ensayo Nativos digitales, inmigrantes digitales, publicado en 2001.
Prensky (2001a, 2001b) utiliza los términos nativos digitales e inmigrantes
digitales para distinguir entre aquellos quienes han crecido familiarizados con
múltiples tecnologías y aquellos quienes nacieron antes de que el nuevo mundo
digital comenzara. Según el autor, los estudiantes de hoy son todos “nativos”
del lenguaje digital de los ordenadores, videojuegos e Internet (Prensky, 2001a:
1). El principal argumento de Prensky es que este nuevo grupo de estudiantes
quienes han accedido a las universidades son esencialmente diferentes que sus
profesores, debido al uso constante y frecuente de las tecnologías. Ellos usan
estas herramientas como extensiones de sus cuerpos y mentes, con uidez las
incorporan en sus rutinas diarias (Prensky, 2005), han aprendido el lenguaje de
la tecnología, y se comunican instantáneamente con sus compañeros. (Rosa-
les-Gracia, S., Gómez-López, V. M., Durán-Rodríguez, S., Salinas-Fregoso, M.
y Saldaña-Cedillo, S., 2008, p. 10)
Y, sin duda, este concepto marca un cambio social y educativo impuesto por la
pandemia de COVID-19, que nos lleva a pensar en el futuro de los estudiantes que,
siendo niños, van transformándose en adolescentes y en jóvenes que deberán ser
partícipes de la comunidad, de la sociedad, con las herramientas, habilidades y com-
petencias que la escuela le brindó.
El punto para remarcar es que, en todas las etapas de la vida, la tecnología estará
presente y no podemos dejarla de lado. Por eso, es necesaria la capacitación, la for-
mación que nos permita mover viejos paradigmas y poder acomodarnos a lo que el
futuro nos ofrezca como posibilidad. Una posibilidad es la de comenzar a ejercer ese
rol de curador digital de los contenidos escolares.
El docente como curador de contenidos digitales tiene la ventaja de poder elegir,
seleccionar, jerarquizar, dar valor, organizar y dar sentido a los contenidos escolares
que ahora han devenido en contenidos digitales.
Rossaro (2016) enuncia una serie de actividades que el docente realiza cuando se
transforma en un curador de contenidos:
-Investiga acerca de diversos temas o autores y busca contenidos digitales en
la web, servidores o diversos dispositivos de almacenamiento a los que tenga
acceso. -Evalúa y selecciona contenidos que considera pertinentes en relación
al currículum, el contexto y sus objetivos. Además selecciona según criterios
de calidad, rigurosidad y validez en relación con su punto de vista sobre una
disciplina o sobre un tema en particular, el enfoque epistemológico al que ad-
hiere, así como su visión de mundo, su ideología y sus valores. -Almacena los
contenidos utilizando diversos entornos en línea o de escritorio y los organiza
(o etiqueta) por tema, formato, unidad, autor, concepto u otros criterios que le
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resulten útiles. -Otorga sentido a los contenidos cuando los selecciona y orga-
niza, los mezcla, reutiliza, transforma, adapta, contextualiza y presenta de de-
terminada manera a sus alumnos en el marco de una propuesta de aprendizaje.
-Comparte los contenidos con la comunidad educativa, a través de una red de
colegas más o menos amplia. (p. 4)
A partir de ahora, la educación dual, la educación híbrida ha llegado de la forma
menos pensada, pero ha llegado para instalarse, pues ya no tendrá sentido volver a
las aulas y dejar de lado la tecnología.
Será necesario ejercitar nuestra exibilidad cognitiva para poder acomodarnos a
estas nuevas propuestas y -así- poder acercar el conocimiento, el aprendizaje a todos
los estudiantes que seguramente la recibirán con las manos y la mente abiertas.
El escenario que nos toca caminar está lleno de incertidumbres y, en ese caminar,
la tecnología es la única que nos sigue (¿o nos persigue?), nos acompaña, que permite
el distanciamiento físico, pero también nos acerca y nos permite una especie de
“acercamiento virtual” en donde podemos vernos, mirarnos, hablarnos, escucharnos,
en n, vincularnos, educarnos.
El vínculo seguirá estando presente por más pantallas que tengamos al frente.
Seguramente no sea el mismo vínculo que establecemos cuando nos abrazamos y
hablamos frente a frente, cara a cara, pero -al menos- nos permite encontrarnos en
medio de este gran cambio que el virus nos ha impuesto.
Por eso, para nalizar, las palabras de Tonucci (2020) son las más precisas:
Cuando empecemos de nuevo, tendremos que inventar una escuela que hoy no
existe. No es verdad que vamos a poder volver a la escuela de antes; porque
el virus nos obligará, con las condiciones de distancia y de cuidado, a pensar
cosas totalmente distintas. (Sarmiento, 2020)
Siguiendo las palabras de Tonucci, invito a todos los que estamos relacionados con
la educación de alguna manera a que nos animemos a empezar de nuevo, a recomen-
zar, a provocar cambios en los procesos educativos para que podamos disfrutar, cada
uno según sus características individuales, lo maravilloso del proceso de aprender. Que
no sea un virus el que nos obligue a pensar en algo diferente, que sean nuestras con-
vicciones, nuestra formación lo que nos lleve a un cambio, a pensar en un escenario
educativo diferente al que conocemos en donde las nuevas tecnologías nos acerquen,
pero no nos deshumanicen.
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