
- XIX, Nº 38, octubre 2021-marzo 2022. Pág. 47-57
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La malicia de los intelectuales. Una lectura neopragmática…
Quesada Martín se vale, en cierto momento, de Heather Pringle, un especialista en
el Tercer Reich. Pringle (2011) interpreta el sentido de la arqueología miticada por
el nazismo en su vuelta atrás. La modernidad es el motivo de la decadencia alemana.
La Revolución francesa, a su vez, cambia las leyes de la herencia. Pone en peligro a la
raza nórdica. Deshace todo el bien que habían hecho generaciones y generaciones de
reproducción selectiva. (Pringle, 2011, p. 65- 66). Según este sentido, la vía hacia una
Alemania más fuerte pasaba por dar marcha atrás en el tiempo y volver a las antiguas
raíces agrícolas del país.
La hermenéutica heideggeriana “es una vuelta al signicado original de las pala-
bras del nacimiento de la losofía (Quesada Martín, 2011, p. 251). Es decir, una vuelta
al signicado pero como contramovimiento (die Gegenbewegung) frente a la caída del
sentido original (Heidegger, 1922, p. 41), frente a las tradiciones (que extraviaron el
camino del ser) grecojudaicas, grecolatinas y grecocristianas y modernas. Aun más,
para Quesada Martín (2011, p. 251), en Heidegger, la negación ontológica del otro es
radical. Heidegger las convierte en patrimonio exclusivo del mito alemán de la cultura
europea, occidental.
Por otra parte, los famosos Cuadernos Negros constituyen un diario privado de su
vida losóca. La mayoría de esas reexiones no fueron incluidas por el lósofo ale-
mán en sus pensamientos losócos de envergadura. El desliz de Heidegger consiste
en que sus convicciones privadas fueron transformadas en convicciones losócas al
ser publicadas. Heidegger, inicialmente, no quiso hacerlo (Escudero, 2014). Cuando se
publicaron, algunas de sus manifestaciones resultaron muy polémicas. Así, Heidegger,
M. (2014, p. 46) denuncia el aumento de poder judío como resultado de la metafísica
de occidente, asentado en una racionalidad vacía.
El caso de Jorge Luis Borges
Jorge Luis Borges no fue democrático en sus inclinaciones políticas ni en sus de-
claraciones. Sus manifestaciones son favorables a gobiernos de facto. En su literatura,
Borges utilizó ejemplos de situaciones políticas caóticas ligadas a la democracia o a los
gobiernos populares. Situaciones vinculadas a conspiraciones políticas que abusan de
sus habitantes. Por ejemplo, en “La lotería en Babilonia”. En este cuento, según críticos
valiosos, Borges traza una analogía entre la democracia y el azar. Habla de la caracte-
rística plebeya de la lotería en su uso político. Alberto Moreiras (1999) y –antes- Bea-
triz Sarlo (1995) ejercen como críticos contundentes. Consideran que, en Borges, hay
un distanciamiento de la democracia popular.
De acuerdo a Roberto Lépori (2010), ese ataque de Borges es una respuesta pa-
ranoica al contexto político del peronismo. Con el gobierno de Juan Perón, la política
de su país se volvía –según Borges- hacia el fascismo. Podríase hablar de un Borges
liberal que teme las tiranías populares. El azar, para las repúblicas democráticas, como
razón de aproximación a la igualdad, se ccionaliza en Borges como razón de una
dictadura. Que el azar sea igualitario o totalitario depende de la perspectiva política.
El sorteo pertenece a la tradición anónima, pero no anárquica (Lépori, 2010, p. 121).
En 1976, Jorge Luis Borges, candidato vitalicio al Premio Nobel, se convertía en
doctor honoris causa de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Chile.
Borges asistió a la entrega. Pronunció un discurso de recepción polémico. Fue conde-
corado por el dictador Augusto Pinochet Ugarte. Dijo estas palabras en un discurso que