
Formulación del problema a inves
tigar
Quienes estamos comprometidos con
la educación infantil persistimos en la bús
queda de aportes teóricos que nos permi
tan generar "buenas prácticas de enseñan
za"; por ello, no podemos desconocer los
avances significativos realizados en torno a
las investigaciones sobre la inteligencia en
el siglo XX.
Basándonos en cuidadas observaciones
sobre la manera en que los niños usan su
mente, las formas en que se desempeñan
para resolver problemas, y atendiendo es
pecialmente a aquellos niños que no pare
cen comprender lo que resulta obvio para
otros, reconocemos que existen de hecho,
formas diferentes de percibir y conocer el
mundo y múltiples maneras de darle senti
do a la propia experiencia. Podemos soste
ner, entonces, que la posición tradicional que
define a la inteligencia como un rasgo fijo
que se trae al nacer, que no cambia y que
es posible de ser medido a través de dife
rentes tests o pruebas de lápiz y papel, es
insuficiente para dar respuesta a la proble
mática de la diversidad en las escuelas.
Estamos absolutamente convencidos de
que "hasta que la concepción de inteligen
cia imperante en las escuelas no cambie,
no va a cambiar la educación y no van a
m ejorar las p rá ctic a s de en se ñ an za "
(CIVAROLO, 2004:2).
Tratar de comprender la mente y en
particular la mente de nuestros alumnos en
el aula puede facilitar el trabajo del maes
tro y posibilitarle generar adecuadas cons
trucciones metodológicas y formas de me
diación frente al conocimiento tendientes a
facilitar el logro de comprensiones genui-
nas. Esto nos lleva indefectiblemente a bus
car teorías sobre la inteligencia opuestas a
la del coeficiente intelectual y a adoptar una
mirada más flexible y abarcativa que nos
permita desterrar antiguas presunciones
que sostienen que la inteligencia es una y
que existe una sola forma en la que la men
te trabaja. Somos conscientes de que la
conceptualización de la inteligencia ha ido
cambiado enormemente en las últimas dé
cadas y de que dicho cambio se ha produci
do a la luz de los desarrollos de las ciencias
cognitivas.
En este marco, la formulación de la
Teoría de las Inteligencias Múltiples de
Howard Gardner y la del Desarrollo No Uni
versal de David Feldman, y como deriva
ción didáctica de las mismas el Proyecto
Spectrum, permiten pensar alternativas di
ferentes para el trabajo en las aulas tras
cendiendo la visión piagetiana de la inteli
gencia.
Sabemos que los comportamientos in
teligentes están determinados por una acu
mulación de experiencias al respecto y que
la inteligencia no se produce al margen del
aprendizaje. Según Feldman y Gardner, las
fuerzas culturales, familiares e históricas con
vergen para que un sujeto muestre un gran
talento en su campo. O sea, que un sujeto
no es superdotado, excepcional o talentoso
a causa de la herencia, del ambiente, ni del
entrenamiento, sino de la interacción cons
tante y compleja entre las fuerzas que lle
van a alcanzar la competencia.
Partir de presupuestos que sostienen
que el desarrollo cognitivo es diferenciado,
que cada persona tiene un perfil particular
de inteligencia y que accede al conocimien
to a través de puntos de acceso preferidos
nos lleva a preguntarnos: ¿todos los niños
tienen áreas de capacidad destacada más
allá del contexto socioeconómico y cultural
al que pertenecen y desarrollan estilos de
desempeño particulares en la resolución de
diferentes tareas? De ser así, el rendimien
to escolar de los alumnos en riesgo de fra
caso escolar podría mejorarse ampliamen
te a través del reconocimiento por parte de
los maestros de las áreas de fortaleza en
las que se destacan de modo especial.
Año III, N° 6, o ctu b re 2005. Pág. 66-73 67