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Diálogos Pedagógicos. Año XVIII, Nº 36, octubre 2020-marzo 2021.
como tal" (p. 155). Las lecturas contemporáneas han optado por el término "praxis"
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para hacer referencia -salvando distintos sentidos y distinciones que podrían ha-
cerse- a la puesta en escena del hecho educativo; lo cierto es que Ruiz Sánchez,
desde su planteo, denomina a la realización de este hecho:
arte educativo.
El tema de la educación como arte fue desarrollado por el profesor mendocino
en Posibilidad de considerar la educación como arte (1978c),
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en Pedagogía (1972b) y
en Esquema tentativo para una estructuración de la temática fundamental de la peda-
gogía (1973). Asimismo, conviene destacar que, en el primer escrito mencionado,
Ruiz Sánchez refiere a la educación como arte a partir de la lectura de Sánchez
Buchón (1957), de quien retomará el concepto de Pedagogía como la "ciencia del
arte de educar" (Sánchez Buchón, 1957, p. 26) y de otros autores, como García
Vieyra (1949, 2005), a partir de lo cual puede analizarse la designación de lo
artístico en Ruiz Sánchez.
La educación, como tal, es una tarea eminentemente práctica, en donde se
produce este hecho educativo. Es desde esta plataforma que nos preguntamos
sobre el carácter artístico de la educación. En efecto, el ejercicio educativo puede
asemejarse a un arte, puesto que se interesa en la mirada del otro y hacia el otro
(Freitag, 2012). En esta dirección, en primer lugar, cabe interrogarse sobre qué es lo
artístico o a qué aludimos en este sentido. En efecto, el autor argentino asegura:
El arte es la "dirección racional de una cosa que se hace y que supone una
cosa externa a esa dirección". [...] la educación, la acción educativa, se da
en la línea de lo artístico. Queremos decir que está en la PRAXIS, en la
realización concreta, singular [...]. Por tanto: la educación en este plano
práctico, se da en el plano de lo artístico y de lo prudencial, es decir, de lo
concreto, de lo que se debe hacer. (Ruiz Sánchez, 1972b, pp. 10-11)
El terreno de lo artístico interpela, en cierto modo, todos aquellos funda-
mentos teóricos que hacen de base al accionar docente. Evidentemente, la ac-
ción práctica de la educación tiene que ver con lo que llamamos arte educativo
en este sentido. No obstante, es común observar que, al hablar de arte, se
alude, primeramente, a las bellas artes y no, propiamente, a la tarea educativa.
Lo cierto es que, como advierte Francisco Ruiz Sánchez (1972b), hay un sentido
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Como bien expresa Gil Cantero (2003), "el término 'praxis' ha hecho tan buena fortuna entre la
epistemología pedagógica que, por ejemplo, no hay casi disciplina en nuestro ámbito que no reclame
para sí el calificativo de 'praxiología'" (p. 117). A su vez, este término podría remitir, en la bibliografía
pedagógica contemporánea, a una tradición de índole materialista, en las antípodas del pensamiento
del profesor mendocino (aclaramos que esta intención lejos está del pensamiento de Francisco Ruiz
Sánchez). Asimismo, según Boarini -siguiendo a Méndez Pardo y Méndez Pardo (2007)- se identifican
dos características en la teoría crítica: la búsqueda de la transformación del orden social establecido
mediante la praxis humana y la crítica a la sociedad considerando los conceptos de significatividad
histórica y social. Estas autoras mencionan como su fuente teórica los planteos de los teóricos
críticos de la Escuela de Frankfurt (Boarini, 2016, p. 132). Otro autor que revela la procedencia
filosófica del término "praxis" y su vinculación en el ámbito educativo es Carlos Daniel Lasa (1996).
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Dicho escrito es el resultado de un trabajo presentado en 1974 en el marco de la Semana de Estudios
Tomistas organizado por la Universidad Católica de Valparaíso, Chile, publicado cuatro años después
en la revista Philosophica del mismo lugar.
La educación como arte en el pensamiento de Francisco Ruiz Sánchez
Pág. 99-116