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1
Este trabajo se llevó a cabo con financiamiento del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y
cnicas (CONICET) y de la Secretaría de Ciencia y Tecnología (SECyT) de la Universidad Nacional
de Córdoba (UNC).
2
Doctora en Ciencias del Lenguaje con Mención en Linística Aplicada. Docente de la Universidad
Nacional de Córdoba. Investigadora Asistente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y
Técnicas de Argentina (CONICET). Córdoba, Argentina. Correo electnico: alebmenti@gmail.com.
3
Doctora en Educación. Docente de la Universidad de Buenos Aires. Investigadora Principal del Consejo
Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina (CONICET). Directora del Centro
Interdisciplinario de Investigaciones en Psicología Matemática y Experimental (CIIPME). Buenos
Aires, Argentina. Correo electrónico: crrosem@hotmail.com.
Diálogos Pedagógicos. ISSN en línea: 2524-9274.
Año XVIII, 36, octubre 2020 - marzo 2021. Pág. 79-98.
DOI: http://dx.doi.org/10.22529/dp.2020.18(36)06 / Recibido: 06-02-2020 / Aprobado: 25-10-2020.
Arculo publicado bajo Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar.
© Universidad Católica de Córdoba.
Secuencias narrativas y enseñanza de
vocabulario en la escuela primaria
1
Narrative sequences and the teaching of vocabulary in
primary school
Alejandra Menti
2
Celia Renata Rosemberg
3
Resumen: El presente trabajo se propuso analizar las secuencias narrativas que las
maestras y los alumnos producen en las interacciones generadas en las clases de
Ciencias Naturales de escuelas públicas del nivel primario ubicadas en la provincia de
Córdoba (Argentina). Específicamente, se planteó categorizar y describir los distintos
tipos de narrativas en los que tuvo lugar la enseñanza de palabras, como también, los
movimientos conversacionales y actos discursivos que propiciaron el tratamiento del
vocabulario. Se adoptó una metodología de análisis cualitativa. Los resultados mostra-
ron que las maestras y los alumnos elaboraron conjuntamente fragmentos narrativos
durante a) conversaciones en torno a un evento construido a partir de imágenes, b)
conversaciones sobre eventos pasados y c) conversaciones en torno a eventos futu-
ros. Asimismo, se observó que las narrativas analizadas constituyeron un anclaje para
reparar significados, introducir palabras o expresiones poco familiares, ampliar infor-
mación y corregir el uso que un niño hace de un término.
Palabras clave: narración, vocabulario, enseñanza, ciencias de la naturaleza, escuela
primaria.
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Abstract: This paper aims to analyze the narrative sequences that teachers and
students produce during interactions generated in the classes of Natural Sciences of
public elementary schools located in the province of Córdoba (Argentina). Specifically, it
was proposed to categorize and describe the different types of narratives in which the
teaching of words took place, as well as the conversational movements and discursive
acts that led to the treatment of vocabulary. A methodology of qualitative analysis was
adopted. The results showed that teachers and students jointly elaborated narrative
fragments during a) conversations around an event built from images, b) conversations
about past events, and c) conversations about future events. It was also observed
that the analyzed narratives provided an anchor to repair meanings, to introduce
unfamiliar words or expressions, to expand information, and to correct a child's use of
a term.
Keywords: narration, vocabulary, teaching, natural sciences, primary school.
1. Introducción
El propósito de este trabajo es analizar los distintos tipos de secuencias na-
rrativas en los que tiene lugar la enseñanza de palabras, como también, los movi-
mientos conversacionales y actos discursivos que ponen en juego las docentes
cuando se focalizan en el tratamiento del vocabulario. La importancia de conside-
rar conjuntamente el aprendizaje del vocabulario y las secuencias narrativas en
estas situaciones se pone de manifiesto en el marco de los planteos de Bruner
(1986) y de Nelson (1996, 2010), quienes destacan que la narración no solo cons-
tituye un esquema discursivo que organiza los intercambios comunicativos, sino
también un esquema cognitivo mediante el cual el pensamiento y la memoria se
organizan.
La primera forma discursiva que los niños desarrollan es la narración, a través
de la cual reconstruyen verbalmente eventos habituales de su vida cotidiana (Fivush,
Haden & Reese, 2006; Nelson, 1996). Estas primeras narraciones surgen aproxi-
madamente a los dos años, cuando los niños comienzan a narrar situaciones que
experimentan cotidianamente en conversaciones fuertemente guiadas por sus
padres (Ninio & Snow, 1996). Las narraciones de eventos habituales o guiones
genéricos constituyen la base en la que se asentará el desarrollo de narraciones
más elaboradas de eventos pasados y futuros. Progresivamente, y en la interacción
con adultos y niños mayores, los niños comienzan a relatar eventos pasados es-
pecíficos que pasan a constituir su memoria autobiográfica (Nelson, 1996; Nelson
& Fivush, 2004). El niño recurre a representaciones mentales de su experiencia
previa y la reconstruye mediante el lenguaje a partir del sostén que le proporcio-
nan sus interlocutores (Nelson, 1996). Tambn, en colaboracn con los otros,
comienzan a anticipar eventos futuros. Para ello, tienen que apelar a sus repre-
sentaciones de eventos habituales y de eventos específicos (Atance & O'Neill,
2005). A diferencia de las conversaciones en torno a eventos pasados, los niños
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pequeños y sus padres estructuran los eventos futuros mediante el empleo de un
lenguaje hipotético. Es decir, anticipan un conjunto de posibilidades acerca de lo
que podría suceder si se llevan a cabo determinadas acciones (Hudson, 2006;
Stein, 2015).
Algunos estudios abordaron el grado de participación infantil durante la cons-
trucción de secuencias narrativas conjuntamente con sus padres. Así, por ejem-
plo, Hudson (2006) y Stein (2015) observaron que los niños pequeños intervenían
s en las conversaciones centradas en eventos pasados que en eventos futu-
ros. Los niños aportaron más información referida a los componentes estructura-
les de las narrativas -específicamente, s información evaluativa- durante las
interacciones en torno a eventos pasados y situaciones de lectura de cuentos que
en los intercambios conversacionales en torno a eventos futuros. Las situaciones
de lectura de cuentos son particularmente importantes para promover el relato
conjunto porque en ellas se genera un contexto en el que los interlocutores com-
parten la misma información y los dibujos que acompañan el cuento contribuyen a
mantener la atención conjunta (Tomasello, 1999). Asimismo, en los intercambios
focalizados en relatos de experiencias previas, los hablantes se apoyan en las
representaciones que han generado los sucesos vividos. En las conversaciones
sobre eventos futuros, no se poseen experiencias previas que operen como refe-
rencia para elaborar una representación lingüística de lo que sucederá. De ahí que
participar en este tipo de situaciones implica un desao mayor para los nos
(Hudson, 2006; Stein, 2015).
Cuando los intercambios conversacionales se centran en el relato de eventos,
el niño puede inferir a qse refieren determinadas palabras a partir de las rela-
ciones sintagmáticas que ellas mantienen con otros vocablos en el marco del evento
narrado (Nelson & Ware, 2002). En el marco de estos planteos, Rosemberg (2013)
realizó un análisis preliminar de las oportunidades que se presentaron a los niños
para aprender vocabulario en el jardín de infantes durante situaciones de relatos
de experiencias personales y situaciones de lectura de cuentos. Los resultados de
este estudio mostraron que la introducción de narrativas, en la situación de ense-
ñanza, generó un contexto lingüístico y discursivo en el que los alumnos pudieron
apoyarse para inferir algunas de las relaciones conceptuales que la palabra ense-
ñada mantenía con otras. Asimismo, observó que las ilustraciones y los
señalamientos que se producían durante el relato de experiencia personal o el
cuento permitieron que los niños atendieran a las características perceptivas del
concepto.
Estos resultados parecen indicar que las narraciones pueden ser un contexto
relevante para enseñar y aprender palabras. Sin embargo, son escasas las inves-
tigaciones que en el ámbito escolar estudiaron conjuntamente las narrativas y la
enseñanza de vocabulario. Es por ello que el presente trabajo se propone anali-
zar las oportunidades que se presentan a los alumnos para aprender vocabulario
durante las secuencias narrativas que maestras y alumnos construyen conjunta-
mente en el marco de las conversaciones que tienen lugar en las clases de Cien-
cias Naturales de la escuela primaria. Con este objeto, se expone primero el mar-
co teórico de esta investigación. Luego, se revisan los estudios antecedentes que
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han abordado separadamente la inclusn de narrativas en las situaciones de
enseñanza y aquellos que han estudiado la enseñanza del vocabulario. Posterior-
mente, se presentan los objetivos específicos del presente estudio.
2. Marco teórico
El encuadre teórico del presente trabajo responde a una perspectiva
psicolingüística, sociopragmática (Tomasello, 1999) y experiencial (Nelson, 1996,
2010) que recupera las premisas centrales de la teoría sociohistórica y cultural (Bruner,
1986; Vygotsky, 1988). Desde esta perspectiva teórica, se considera que el apren-
dizaje del vocabulario y el desarrollo conceptual se producen, precisamente, en
contextos de interacción. En el marco de las conversaciones, el niño se apoya en la
información lingüística, sociopragmática y situacional que le proporciona el adulto
para inferir el significado de las palabras desconocidas (Nelson, 1996; Tomasello,
1999). Como señala Tomasello (2003), para que el niño aprenda nuevas palabras,
previamente tiene que poder segmentar el habla y conceptualizar los referentes.
En el contexto de las secuencias interaccionales narrativas, las estructuras
conceptuales derivadas de la experiencia se organizan en tiempo y espacio y, a su
vez, son representadas mediante categorías lingüísticas (Bruner, 1986; Nelson,
1996). Progresivamente, los niños van diferenciando estas estructuras concep-
tuales que se encuentran en el discurso narrativo (Rosemberg, Silva & Stein, 2010).
Con el apoyo que conlleva el modo en el que los adultos hacen uso del lenguaje
para nombrar objetos, acciones y personas, los niños comienzan a generar cate-
gorías para aquellos referentes más significativos funcionalmente y/o más desta-
cados perceptivamente (Nelson & Ware, 2002).
3. Investigaciones antecedentes
3.1. Las narrativas en los intercambios que configuran las situaciones de
enseñanza
Las investigaciones sobre narrativas han descripto las particularidades que
adopta la construcción conjunta de narrativas ficcionales, de eventos pasados y
futuros en los intercambios casuales que tienen lugar en el marco de las rutinas
cotidianas en el hogar (Atance & O'Neill, 2005; Hudson, 2006; Nelson, 1996; Nelson
& Ware, 2002; Rosemberg, Silva & Stein, 2010; Stein, 2015; Uccelli, 2009). Por su
parte, las investigaciones en el medio escolar han analizado mayormente la pro-
ducción de narrativas en situaciones específicas como las narraciones posteriores
a las lecturas de cuentos o el relato en la ronda (Rosemberg, 2013; Rosemberg &
Manrique, 2007). Sin embargo, las narrativas insertas en el discurso docente o de
los alumnos que son producidas con otro objetivo en la situación educativa han
sido escasamente estudiadas.
Entre las investigaciones que analizaron las narrativas en situaciones de en-
señanza en el aula, se han reseñado dos tipos de estudios: a) aquellos que aten-
dieron al estilo discursivo docente y su relación con el aprendizaje de los alumnos
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y b) aquellos que analizaron el uso de la narrativa como anclaje para la adquisi-
ción de conocimientos.
Dentro del primer grupo, se encuentra el estudio de Michaels (1988), quien
analizó los mecanismos discursivos que posibilitan la negociación de significados
durante un momento de la clase en el que los alumnos de primer grado narran
experiencias personales. El análisis puso de manifiesto que, cuando la docente no
compartía el estilo narrativo del alumno, tendía a interpretar erróneamente las
pistas prosódicas que este le proporcionaba. Como consecuencia, se observó una
falta de sincronización entre los intercambios conversacionales de la docente y los
niños y una imposibilidad para comprender la intención comunicativa del otro par-
ticipante. Esta falta de comprensión mutua se vio reflejada en la dificultad de la
maestra para colaborar a partir de las intervenciones de los niños y ofrecerles, así,
oportunidades de aprendizaje y desarrollo lingüístico.
En un trabajo más reciente, Villarroel Henríquez y Sánchez Oñate (2017) ana-
lizaron la asociación entre el aprendizaje que alcanzaban alumnos chilenos de 1°,
y grado de primaria y el estilo instruccional del docente: dialógico o narrati-
vo. Sus resultados mostraron que el mayor rendimiento académico alcanzado por
los estudiantes no se asociaba a los estilos instruccionales del docente -dialógico
o narrativo-, sino a las variables individuales de los alumnos: notas de las prue-
bas, puntaje obtenido en un test de memoria y en un test de comprensión lectora.
Asimismo, observaron que algunas caractesticas del discurso instruccional del
docente tenían una influencia indirecta en el rendimiento escolar de los alumnos.
Las variables que afectarían el rendimiento de modo indirecto serían aquellas re-
feridas al tiempo que el docente destina a exponer el tema de la clase, favorecer
diálogos que construyen conocimiento, realizar preguntas individuales y grupales,
entablar diálogos que promueven la negociación y la reformulación de los signifi-
cados ligados al tema enseñado.
Por otra parte, entre los estudios que analizaron el uso de la narrativa como
anclaje para la adquisición de conocimientos, se encuentran aquellos que obser-
varon clases de Ciencias Naturales del nivel secundario en Argentina (Revel Chion
& Adúriz-Bravo, 2014; Revel Chion, Adúriz-Bravo & Meinardi, 2013). Los resultados
de estos estudios mostraron que la introducción de relatos históricos en las clases
de ciencias operó como una estrategia didáctica que favoreció la presentación y la
exposición de la unidad temática, facilitó la comprensión del mundo social y natural
y mejoró, posteriormente, la recuperación de los contenidos.
3.2. La enseñanza de vocabulario en las interacciones en el aula
Diversos trabajos centrados en la enseñanza del vocabulario han destacado
la relevancia que adquieren las clases de ciencias para el aprendizaje de palabras
abstractas y poco familiares. Específicamente, estos estudios han atendido a las
propiedades léxicas -cantidad, diversidad, abstracción y familiaridad- del vocabu-
lario que configuran el entorno linístico al que se encuentran expuestos los
alumnos en las clases de ciencias del nivel inicial y primario (Menti, Giménez, Dutari
& Montivero, 2016; Menti & Rosemberg, 2013).
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Las clases de ciencias se caracterizan por integrar distintos tipos de palabras
que se encuentran relacionadas semánticamente unas con otras. De esta mane-
ra, configuran el patrón temático de la clase (Lemke, 1997). Estas palabras pue-
den ser términos específicos pertenecientes a una disciplina científica, o bien, pa-
labras de uso frecuente cuyo significado varía en función de cada área del conoci-
miento (Baumann & Graves, 2010).
Para que el alumno aprenda palabras nuevas o amplíe el conocimiento de
aquellas que ya posee, no es suficiente que el docente las mencione en distintas
situaciones comunicativas. Es importante que ponga en juego, además, estrate-
gias de enseñanza explícita y sistemática (Lawrence, 2009; Nagy & Scott, 2000).
En este sentido, diversos estudios centrados en las clases de ciencias del nivel
inicial, primario y secundario describieron las estrategias explícitas e implícitas
mediante las cuales los profesores mediatizan la información que permite que los
estudiantes puedan inferir e interpretar el significado de las palabras que desco-
nocen y establecer, además, relaciones semánticas (Cinto & Rassetto, 2009; Menti,
Dutari, Carignano & Rosemberg, 2019). Así, por ejemplo, Menti y Rosemberg (2014)
observaron que las maestras de primaria pusieron en juego distintos movimientos
conversacionales y actos discursivos (Sinclair & Coulthard, 1975) durante el trata-
miento de vocabulario. Retomaron las palabras expresadas por sus alumnos
(O'Connors & Michaels, 1996) y, a partir de ellas, proporcionaron más información
(Nassaji & Wells, 2000), corrigieron su empleo equivocado o repararon su uso
impreciso o ambiguo (Macbeth, 2004; Schegloff, Jefferson & Sacks, 1977). Ade-
más, generaron un contexto cognitivo (Edwards & Mercer, 1988) para introducir o
enseñar palabras nuevas a partir de experiencias previas de sus alumnos.
4. Los objetivos de este estudio
El modelo psicolingüístico de Nelson (1996, 2014; Nelson & Ware, 2002) y los
planteos de Bruner (1986) que postulan la relevancia de la narración como una
estructura cognitiva que organiza la información, así como también las evidencias
que proporcionan las investigaciones previas reseñadas, incitan interrogantes
referidos a las características que asume el tratamiento de vocabulario durante
las narrativas que se generan en las clases de ciencias del nivel primario. En con-
secuencia, el presente trabajo se propone: a) categorizar y describir los tipos de
secuencias narrativas construidas entre la maestra y los alumnos en los que tiene
lugar la enseñanza de palabras y b) analizar las oportunidades que se brindan en
el marco de las secuencias narrativas para el tratamiento del vocabulario.
5. Metodología
5.1. Diseño
Esta investigación responde a un diseño transversal en el que se comparan
situaciones de enseñanza que tuvieron lugar en tres grados de la escolaridad
primaria (1º, y 5º). Se trata de un diseño cualitativo en el que se privilegia una
aproximación ecológica al objeto de estudio por medio de filmaciones y el análisis
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de los datos de una combinación del método comparativo constante de la teoría
fundamentada (Glaser & Strauss, 1967) y conceptos desarrollados en diversas
perspectivas teóricas.
5.2. Participantes
Participaron en este estudio 6 maestras y 169 estudiantes (61 de grado,
55 de y 53 de 5º) de escuelas públicas del nivel primario. Los grupos de parti-
cipantes integraban seis cursos: dos de 1°, dos de y dos de grado. En cada
grado, un curso pertenecía a una escuela rural y el otro, a una escuela urbana de
la provincia de Córdoba (Argentina).
5.3. Corpus
El corpus de datos está conformado por situaciones de enseñanza que
involucraron el desarrollo completo de la unidad temática ciclo del agua, correspon-
diente al área de Ciencias Naturales, en cada uno de los seis cursos observados.
En total, las situaciones de enseñanza están integradas por 3664 turnos de habla
(1211 de grado, 1378 de y 1075 de 5º).
5.4. Procedimiento de recogida de los datos
En cada curso, se realizaron filmaciones de situaciones de ensanza que
implicaron el desarrollo completo de la unidad temática Ciclo del agua. Todas las
situaciones fueron transcriptas de acuerdo con las normas estipuladas por el pro-
grama CHILDES (MacWhinney, 2000).
El estudio siguió los principios éticos establecidos por el Comi de Ética del
Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Resolución Nº 2857/
06). Se aplicaron todos los procedimientos recomendados para los estudios con
niños. Se solicitó autorización para filmar las situaciones de enseñanza al Ministe-
rio de Educación de la Provincia de Córdoba (Argentina). Una vez obtenido el per-
miso, se firmaron consentimientos informados con cada uno de los directivos de
las instituciones participantes.
5.5. Procedimiento de análisis de la información empírica
Se realizó un análisis cualitativo que combinó el uso del método comparativo
constante (Glaser & Strauss, 1967), que privilegia el análisis inductivo del corpus
empírico, con el empleo heurístico de conceptos desarrollados por la sociolingüística
interaccional (Gumperz, 1982), el análisis conversacional (Goodwin, 2000; Schegloff,
Jefferson & Sacks, 1977), la semiótica social (Lemke, 1997) y el análisis del discur-
so escolar (Edwards & Mercer, 1988; Macbeth, 2004; Nassaji & Wells, 2000;
Rosemberg & Silva, 2009; O'Connors & Michaels, 1996). Se identificaron y
categorizaron las secuencias interaccionales narrativas incluidas en las clases de
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ciencias registradas. De ese corpus, se seleccionaron todas aquellas secuencias
interaccionales focalizadas en el tratamiento de vocabulario. El análisis cualitativo
tuvo por objeto conceptualizar: a) el tipo de fragmentos interaccionales narrativos
que operaron como anclaje para el tratamiento de palabras y b) los movimientos
conversacionales y actos discursivos docentes (Menti & Rosemberg, 2014) que
propiciaron la enseñanza de palabras durante la elaboración conjunta de narrati-
vas. En este estudio, se categorizó como secuencia narrativa a la sucesión de dos
o más emisiones contiguas y relacionadas temáticamente, que refieren a cuales-
quiera de los componentes de un suceso (evento, escenario, evaluación y/o dis-
curso) desplazado en el tiempo. Los segmentos narrativos pueden referir a even-
tos ficcionales o no ficcionales (para una revisión, ver Uccelli, 2009).
6. Resultados y discusión
6.1. Tipos de narrativas
Los resultados de este estudio pusieron de manifiesto que los contextos
interaccionales en los que se estructura el desarrollo de la unidad temática ciclo
del agua están integrados por secuencias narrativas que funcionan como anclaje
para la enseñanza y el desarrollo del vocabulario. En este sentido, se categorizaron
fragmentos narrativos producidos durante: a) conversaciones en torno a un even-
to elaborado a partir de imágenes; b) conversaciones sobre eventos pasados y c)
conversaciones en torno a eventos futuros. A continuación, se ejemplifican las
categorías registradas en el corpus de datos.
a. Conversación en torno a un evento elaborado a partir de imágenes
Las narraciones elaboradas a partir de ilustraciones caracterizan, general-
mente, las situaciones de lectura de cuentos que tienen lugar en el contexto del
hogar y de la escuela. En las clases de ciencias, se observó que las maestras
iniciaban la construcción de narrativas a partir de imágenes que no acompañaban
textos escritos, sino que eran empleadas para dar comienzo a conversaciones
relacionadas con la unidad temática. Estos casos se ejemplifican en la siguiente
interacción registrada entre una maestra y alumnos de grado de una escuela
urbana:
Maestra: Miren la foto, no me miren a mí.
Pablo: Murieron, murieron, [...] huesos.
Maestra: Ahí hay huesos de peces, ¿qué les pasó?
Iván: Murieron.
Maestra: Murieron, ¿por qué?
Pablo: Porque no hay agua.
Iván: Desapareció el agua.
Maestra: Desapareció el agua, ¿y las ovejas?
Iván: Si tuvieran agua, respirarían.
Facundo: [...] porque no había más agua.
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Maestra: Las ovejas se fueron porque no hay más agua. Los árboles, no es, no es
otoño ¿eh? ¿Y qué les pasó a los árboles?
Clara: Se le cayeron todas las hojas.
Maestra: Pero no es otoño ¿eh? ¿Por qué será?
Pablo: Porque hacía mucho calor.
Maestra: No, tampoco. [...]
José: Porque no había agua. [...]
Maestra: ¿Y los árboles de qué se alimentan?
Varios alumnos: Con agua.
En el fragmento presentado, se pone de manifiesto cómo la maestra se apoya
en una foto para iniciar la construcción colaborativa de una secuencia narrativa.
En este caso, la narrativa opera como anclaje para que los alumnos puedan inferir
las relaciones de causa-consecuencia -presentes en la fotografía- que existen entre
la falta de agua y la muerte de animales y de árboles.
La docente inicia el intercambio mediante una directiva destinada a focalizar
la atención de los alumnos: "Miren la foto, no me miren a mí". Como sostiene
Tomasello (1999), los dibujos o fotografías presentes físicamente en la situación
comunicativa contribuyen a mantener la atención conjunta que es necesaria para
el desarrollo del lenguaje.
Mediante diversas estrategias discursivas, la maestra controla la progresión
temática de la narrativa y la sucesión de las intervenciones. Al comienzo, se vale
de una pregunta mediante la cual solicita acciones que constituyen la columna
vertebral de la narración (Uccelli, 2009): "Ahí hay huesos de peces, ¿qué les pasó?".
Luego, repite las respuestas de los estudiantes a modo de evaluación positiva
(O'Connors y Michaels, 1996) y, en el mismo turno, yuxtapone una pregunta que
opera como anclaje para: 1) continuar con la progresión de la narración: "Desapa-
reció el agua, ¿y las ovejas?" y 2) ayudar a que los alumnos infieran las relaciones
de causa-consecuencia contenidas en la fotografía: "Murieron, ¿por qué?".
b. Conversación sobre un evento pasado
Las conversaciones sobre eventos pasados son frecuentes en los intercam-
bios cotidianos en los contextos familiares y comunitarios y, también con frecuen-
cia, aparecen incrustadas en los intercambios que configuran las situaciones de
enseñanza y aprendizaje. La secuencia interaccional que se presenta a continua-
ción tiene lugar entre una maestra y sus alumnos de 1° grado de una escuela
rural:
Maestra: ¿Quién es el niño que se baña día de por medio? [Varios alumnos levan-
tan la mano].
Maestra: Bajen los brazos. ¿Quién se baña cuando hace mucho frío?
Andrea: Mi mamá me baña todos los días.
Maestra: ¿Y larga agua y larga agua?
Andrea: No, un día mi mamá distraída dejó el agua gotear y salía todo el piso
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mojado.
Maestra: ¿Y a vos te parece que está bien eso?
Andrea: No.
Maestra: Hay que cuidar el agua.
El ejemplo presentado muestra mo la docente de grado genera un con-
texto cognitivo (Edwards & Mercer, 1988) en el que construye nuevos conocimien-
tos a partir de las experiencias previas de sus alumnos (Nassaji & Wells, 2000). La
docente inicia el fragmento interaccional narrativo con preguntas mediante las
cuales busca que sus alumnos activen y relaten guiones de experiencias cotidia-
nas relacionadas con el tema de la clase: "¿Quién es el niño que se baña día de por
medio?; ¿Quién se baña cuando hace mucho frío?". Con el marco que proporciona la
narrativa de una experiencia habitual, un niño relata una experiencia pasada es-
pecífica: "Un día mi mamá distraída dejó el agua gotear y salía todo el piso mojado". En
el marco de la construcción colaborativa del fragmento narrativo, la docente emite
una cláusula evaluativa (Uccelli, 2009) en la que expresa su postura: "Hay que
cuidar el agua" con respecto al evento pasado narrado en el turno anterior por una
niña.
c. Conversación en torno a un evento futuro
Las maestras y los alumnos observados estructuran sus conversaciones en
torno a eventos futuros mediante el empleo de un lenguaje hipotético. En estos
casos, los hablantes no comentan lo que va a suceder, sino lo que podría pasar si
se llevaran a cabo determinadas acciones. De manera coincidente con los estu-
dios que atendieron a niños s pequeños (Hudson, 2006; Stein, 2015), las si-
tuaciones de enseñanza analizadas muestran que, durante las interacciones en
torno a eventos futuros, los alumnos no poseen referencias previas donde anclar
la reconstrucción lingüística del evento futuro. Ello se ve reflejado en la menor
participación infantil. El siguiente fragmento interaccional entre una maestra y su
grupo de grado de una escuela rural ejemplifica cómo se construyen las narra-
ciones sobre eventos futuros durante las clases de Ciencias Naturales:
Maestra: ¿Y qué pasará si yo pongo el cubito de hielo arriba? [Tomando el cubito
de hielo con la mano]. ¡Ay! Miren… se me pegó ¿Qué pasó?
Fran: Congelar.
Maestra: ¿Te parece que se va a congelar?
Lucas: [No se comprende lo que dice].
Maestra: ¿Cómo?
Lucas: Se va a hacer agua si la dejás arriba de la mesa.
Maestra: Pero, es agua esto. ¿En qué se va a convertir?
Fernando: En agua.
Maestra: Se va a convertir en estado líquido, no en agua, si esto [= hielo] ya es
agua. Esto [= hielo] está en estado sólido por eso está duro. Miren, recién lo
pongo y ya se está derritiendo, lo vamos a dejar un ratito.
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En el intercambio conversacional presentado, la docente y sus alumnos
hipotetizan acerca de lo que acontecerá si se realizan determinados hechos: "¿Y
qué pasará si yo pongo el cubito de hielo arriba?". El intercambio se estructura, prin-
cipalmente, a partir de interrogantes que la maestra plantea para que los alum-
nos expresen cuáles son las acciones principales (Uccelli, 2009) que determinan el
cambio de estado sólido a líquido del agua.
A partir de las respuestas de los alumnos, puede inferirse que los niños no
poseen experiencias previas que operen como referencia para reconstruir lingüís-
tica y cognitivamente lo que sucederá si se coloca un cubito de hielo en la mano:
"Maestra: ¿Qué pasó?; Fran: Congelar; Maestra: ¿Te parece que se va a congelar?"
Como se observa, no se desarrolla la progresión temática y secuencial esperada
por la maestra. En consecuencia, esta proporciona la respuesta esperada con la
que cierra la secuencia interaccional. En la última intervención, la docente reelabora
la narrativa y, en ese marco, relaciona cohesivamente (Nassaji & Wells, 2000)
información nueva con la ya mencionada a lo largo del intercambio. A su vez, se
apoya en la narrativa para corregir el uso que un niño hizo de la palabra foco
agua. Menciona, de manera explícita, las características perceptivas que posee el
agua cuando esen estado sólido: "Esto [= hielo] está en estado lido por eso
está duro". Aclara, además, que en el ciclo del agua no se modifica el agua, sino
sus estados: "Se va a convertir en estado líquido, no en agua, si esto [= hielo] ya es
agua". Y, finalmente, se focaliza en la acción principal que determina el cambio de
estado sólido a líquido: "Miren, recién lo pongo y ya se está derritiendo".
6.2. Oportunidades que brindan las narrativas para el tratamiento del voca-
bulario
El análisis de las situaciones de enseñanza mostró que las secuencias
interaccionales narrativas brindaron distintas oportunidades para enseñar voca-
bulario. Las narrativas constituyeron un anclaje para: a) reparar el significado de
palabras que pueden presentar problemas en la comprensión del tema; b) intro-
ducir palabras o expresiones poco familiares o desconocidas; c) ampliar la infor-
mación proporcionada por los alumnos y d) corregir el uso que un niño hace de un
término. Las siguientes secuencias interaccionales ejemplifican los distintos con-
textos de oportunidades que se generaron durante las narrativas para enseñar
palabras.
a. Reparar problemas en la comprensión mutua en torno al significado de palabras
específicas
El siguiente fragmento ilustra mo una maestra de grado de una escuela
rural se vale de una narrativa para reparar un problema de comunicación que se
manifiesta por el uso impreciso de ciertas palabras:
Maestra: El otro día, ¿se acuerdan cuando llovió?
Varios alumnos: Sí.
Agustina: Cayó piedra.
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Maestra: Caía piedra, pero ¿son piedras de qué?
Damián: De hielo.
Maestra: ¿Piedras de qué?
Varios alumnos: De hielo.
Maestra: ¿De qué es?
Azul: De hielo.
Maestra: [Tomando un cubito de hielo] ¿De qué es?
Varios alumnos: Hielo.
Maestra: Pero ¿de qué es el hielo?
Francesca: Agua.
Maestra: Entonces, ¿qué son?, ¿piedritas de qué?
Francesca: Agua.
Maestra: ¿Agua cómo?
Marcos: Sólida [...]
Maestra: Hay algunos que lo llaman granizo, otros, piedra. ¿Qué otro nombre
tiene?
Damián: Cascote, cascote.
Maestra: Cascote.
En el intercambio presentado, la docente inicia la secuencia interaccional na-
rrativa mediante una pregunta que apela a los conocimientos previos de los alum-
nos: "El otro día, ¿se acuerdan cuando llovió?". Una alumna proporciona como res-
puesta un elemento del guion -llover- que no es tan frecuente en el lugar donde se
encuentra ubicada la escuela (sierras de Córdoba, Argentina): "Cayó piedra". Tal
como se observa en su intervención, la alumna introduce un término de uso fre-
cuente entre los niños: piedra. De acuerdo con Baumann y Graves (2010), este
tipo de palabras pertenecen al vocabulario general porque su significado puede
variar en función de la disciplina científica. La docente, a partir de su experiencia
en las aulas, reconoce que este tipo de palabras pueden traer aparejados proble-
mas en la comprensión del significado contextual de la palabra foco piedra y, en
consecuencia, en la comprensión de la unidad temática.
Mediante una serie de preguntas temáticamente relacionadas y emitidas en
distintos turnos de habla, la maestra proporciona un sostén discursivo que tiende
a reparar los quiebres en la comunicación. En primera instancia, guía las respues-
tas de sus alumnos hacia una definición contextual de la palabra foco piedra: "Maes-
tra: Caía piedra pero ¿Son piedras de qué?; Varios alumnos: Hielo; Maestra: Pero ¿de
qué es el hielo?; Francesca: Agua; Maestra: Entonces ¿qué son?, ¿piedritas de qué?;
Francesca: Agua; Maestra: ¿Agua cómo?; Marcos: Sólida".
En un segundo momento del movimiento de reparacn, realiza tres actos
discursivos: 1) proporciona de manera explícita un sinónimo contextual del voca-
blo foco perteneciente a la variedad estándar: "granizo"; 2) yuxtapone al término
nuevo la palabra que se está reparando (piedra). De esta manera, establece rela-
ciones de equivalencia temática entre la palabra nueva (granizo) y la ya conocida
(piedra) y 3) solicita otros sinónimos contextuales de uso frecuente en la comuni-
dad donde viven los niños: "¿Qué otro nombre tiene?". Un alumno ofrece un térmi-
no de uso regional: cascote, intervención que es valorada positivamente por la
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docente al repetir la palabra emitida por el niño. De acuerdo con O'Connors y
Michaels (1996), la repetición de la docente opera para toda la clase como una
pista que expresa la importancia que adquiere la información emitida por el niño y
que, por lo tanto, puede ser incluida en la construcción mental y social del patrón
temático (Lemke, 1997) que se está generando colaborativamente.
b. Introducir palabras o expresiones poco familiares o desconocidas
Las secuencias narrativas constituyen una oportunidad para introducir pala-
bras menos familiares a los niños en un intercambio conversacional en el que es
más fácil inferir su significado, tal como se muestra en el siguiente intercambio que
tuvo lugar en un grado de una escuela urbana:
Maestra: Esa agua dulce, cuando va cayendo y pasando por la montaña, por los
distintos lugares del planeta.
Cristian: Se va descongelando.
Maestra: Va arrastrando las sales minerales del suelo.
Lucas: [Levantando la mano] Seño, en un libro leí todas las contaminaciones así
que tenía el medioambiente. Se iban para arriba [Llevando la mano hacia arriba]
y la quemaba la atmósfera y después cuando llovía, el agua venía conta contami-
nada y y cuando y cuando el agua tocaba, así, la lechuga todo eso, el maíz que
nosotros pla cosechamos, después cuando nosotros lo vamos a consumir, en,
está...
Maestra: Contaminada.
Lucas: Está contaminada.
Maestra: Eso es la lluvia ácida.
El intercambio conversacional seleccionado pone de manifiesto mo la do-
cente introduce de manera expcita una expresn de uso muy poco frecuente
entre los alumnos de grado de primaria (lluvia ácida), expresión a la que alude
de manera implícita el alumno en el relato narrado en el turno anterior.
Al comienzo del intercambio, la maestra se encuentra explicando los cambios
de estado del agua. Específicamente, está tratando la fusión del agua, el paso de
estado sólido a quido. Del intercambio, parece desprenderse que la intervención
puntual de la docente -"[El agua descongelada de las montañas] va arrastrando
las sales minerales del suelo"- activa, en uno de los estudiantes, información adqui-
rida durante la lectura de un texto y motiva su necesidad de compartirla. En un
mismo turno de habla, el alumno narra el relato leído, que versa sobre las conta-
minaciones del medioambiente.
Al finalizar su narrativa, la maestra -a modo de cierre o resumen de la secuen-
cia temáticamente relacionada- introduce una expresn nueva: lluvia ácida, ex-
presión a la que hace referencia el alumno durante todo su relato, pero sin men-
cionarla explícitamente.
c. Ampliar la información proporcionada por los alumnos
La narrativa, en tanto modo de compartir informacn, puede constituir un
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medio para que la maestra amplíe la información de los alumnos en relación a
temas específicos, tal como se muestra en el siguiente intercambio entre una do-
cente y sus alumnos de grado de una escuela rural:
Maestra: ¿Y qué pasaba con esto de los incendios que se quemaron los árboles?
¿Quedaron muchos árboles con efecto paraguas?
Varios alumnos: No.
Gonzalo: Cae directo al suelo y se…
Maestra: Bien, caen directo al suelo, caen directo al suelo.
Sandra: Caen directo al suelo y aparte [...] para los ríos. [Se superpone la voz de
un compañero].
Maestra: Bien, entonces esa gotita no tuvo, no tuvo un soporte, no tuvo algo que
la parara; entonces, cayó directo al suelo y ¿qué pasó?, ¿cayó con más fuerza o
más suavecito?
[No se les entiende a los alumnos porque hablan varios a la vez].
Maestra: Con más fuerza.
Lautaro: [No se escucha porque le tapa la voz el murmullo].
Maestra: Claro, ¿por qué?, porque esa gotita, en vez de filtrarse por la tierra, pasó
de largo.
Agustín: Como cuando vas sin paracaídas...
La interacción presentada muestra mo la maestra, en el marco de una na-
rrativa, pone en juego un movimiento conversacional de ampliación en el que rea-
liza distintos actos discursivos. La maestra inicia el movimiento de ampliación me-
diante preguntas que buscan activar la información que los niños poseen sobre
los incendios ocurridos días antes de que se dictara la clase en la zona rural donde
está ubicada la escuela: "¿Y qué pasaba con esto de los incendios que se quemaron
los árboles?". En el mismo turno, yuxtapone otra pregunta que hace referencia a
las consecuencias que traen aparejados los incendios en las sierras, donde hay
habitualmente muchos árboles. En el marco de este interrogante, introduce una
expresión de uso poco frecuente: efecto paraguas.
Por la respuesta de varios alumnos, puede inferirse que efecto paraguas es
una expresión conocida por parte de la clase. La maestra retoma la información
proporcionada por los alumnos y genera un andamiaje para que puedan compren-
der la relación de causa-consecuencia en la que se encuentra involucrada la ex-
presión foco efecto paraguas.
El movimiento de ampliación continúa con las realización de otros actos
discursivos llevados a cabo por la maestra: 1) retoma el contenido de las emisio-
nes previas: "Entonces, cayó directo al suelo"; 2) añade más información: "Bien,
entonces, esa gotita no tuvo, no tuvo un soporte, no tuvo algo que la parara; enton-
ces, cayó directo al suelo" y 3) solicita información específica: "¿Qué pasó?, ¿cayó con
más fuerza o más suavecito?".
En su última intervención y a modo de resumen, la docente reformula el conte-
nido expresado en las emisiones previas: "Claro, ¿por qué?, porque esa gotita, en
vez de filtrarse por la tierra, pasó de largo".
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Hacia el final de la serie temáticamente relacionada, un alumno contextualiza
la explicación de la maestra mediante el empleo de una comparación analógica.
Establece similitudes entre la velocidad que pueden alcanzar las gotas que caen a
la tierra sin árboles (donde antes había) y la velocidad que puede alcanzar un ser
humano al caer de una aeronave sin paracaídas: "Como cuando vas sin paracaí-
das...".
d. Corregir el uso que un niño hace de un término
Los intercambios en los que las narrativas se co-construyen constituyen una
oportunidad para que la docente corrija el uso de términos por parte de los alum-
nos, tal como se muestra en el siguiente intercambio que tuvo lugar en un 5º
grado de una escuela rural:
Maestra: Hemos visto acá mismo hay agua en estado gaseoso [Tomando con sus
manos el manual].
Matías: Cuando la…
Santi: La nieve.
Maestra: No, ese es estado sólido.
Flor: El vapor.
Maestra: El vapor del agua. Por eso, siempre, cuando eran más chiquitos, se ponía
el ejemplo cuando ponía la pava a hervir; ese humito que larga la pava es el vapor
y esa es el agua, son millones de gotitas chiquititas [...] ese es el estado gaseoso.
El fragmento interaccional seleccionado ejemplifica cómo la docente se vale
de un relato narrativo para corregir el empleo que un niño hace de una palabra.
Para referirse al estado del que se está hablando (estado gaseoso), un alumno
proporciona un rmino equivocado (nieve). Consecuentemente, la docente inicia
un movimiento conversacional que tiende a corregir el error contenido en la emi-
sión del niño. En primer lugar, introduce una expresión nueva (estado sólido) que
incluye conceptualmente la respuesta del niño (nieve). Posteriormente, otra alum-
na proporciona la respuesta esperada (vapor). La maestra retoma la respuesta
correcta y amplía la información valiéndose de una secuencia narrativa en la que
relata cómo se produce el vapor de agua en los experimentos que suelen realizar-
se en las clases de nivel inicial.
7. Conclusiones
Los resultados del estudio muestran que, en las clases de Ciencias Naturales
del nivel primario, las maestras co-construyen con sus alumnos distintos tipos de
secuencias narrativas que funcionan como anclaje para la enseñanza y el desa-
rrollo del vocabulario. De manera coincidente con estudios previos (Atance & O'Neill,
2005; Hudson, 2006; Nelson 1996; Stein, 2015; Uccelli, 2009), se categorizaron
secuencias narrativas generadas en conversaciones que giraron en torno a rela-
tos elaborados a partir de imágenes, eventos pasados y eventos futuros.
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En las situaciones de enseñanza registradas, las maestras emplearon, como
recurso dictico, fotografías y dibujos para generar narrativas. Las imágenes
operaron como representaciones externas (Nelson, 2014) que contribuyeron a
mantener la atención conjunta (Tomasello, 1999) durante la construcción de los
relatos.
Se observó, además, que las secuencias narrativas referidas a eventos pasa-
dos fueron iniciadas por las maestras mediante preguntas que apelaban a expe-
riencias previas de los alumnos. Así, buscaban un anclaje para los contenidos que
eran objeto de la situación de enseñanza. De este modo, los interlocutores adul-
tos generaron un contexto cognitivo (Edwards & Mercer, 1988) que favoreció la
elaboración conjunta de narrativas en las que introdujeron conocimientos nuevos
a partir de los eventos experimentados por los niños. De manera coincidente con
investigaciones previas (Hudson, 2006; Stein, 2015), los niños participaron más
de aquellas conversaciones que giraron en torno a eventos pasados que de aque-
llas secuencias narrativas elaboradas a partir de imágenes o referidas a eventos
futuros. Este hecho podría explicarse a partir de los resultados de investigaciones
antecedentes que observaron a niños pequeños interactuar con sus madres en el
hogar (Fivush, Haden & Reese, 2006; Nelson, 1996). Esta práctica habitual desde
edades tempranas explicaría la participacn s activa de los alumnos en las
narrativas sobre eventos pasados.
Por su parte, las conversaciones en torno a eventos futuros se caracterizaron
por mencionar lo que podría suceder si se llevaban a cabo determinadas acciones.
Estos resultados coinciden con los obtenidos en estudios previos, en los que se
encontró que las narrativas generadas por madres y niños pequeños en el con-
texto del hogar daban lugar al uso de un lenguaje hipotético (Hudson, 2006). Al
igual que trabajos previos realizados con niños más pequeños, los datos eviden-
ciaron que, durante las conversaciones en torno a eventos futuros, los niños no
poseían referencias previas para reconstruir linísticamente lo que sucedea.
Ello podría explicar el mayor costo cognitivo que implicó para los niños participar
en este tipo de conversaciones (Stein, 2015).
La evidencia empírica proporcionada por este estudio mostró, además, que el
contexto de las secuencias narrativas generadas por las maestras y sus alumnos
ofreció oportunidades diversas para tratar palabras conocidas y desconocidas. De
acuerdo con Nelson (2014), no todas las conversaciones propician un contexto de
oportunidades para aprender vocabulario. Las interacciones que posibilitan el
desarrollo lingüístico y cognitivo infantil son aquellas que cautivan el interés de los
niños y, a su vez, promueven el desarrollo conceptual.
El análisis puso de manifiesto que las maestras no solo se focalizaron en la
enseñanza de palabras desconocidas o poco familiares, sino también en las fami-
liares y de uso frecuente. De manera coincidente con los planteos de Nelson (2014),
en las situaciones analizadas, se obser que las palabras conocidas y de uso
familiar para los niños se incluían en contextos conceptuales y semánticos s
amplios. En este sentido, las docentes pusieron en juego movimientos de ense-
ñanza con el objeto de ampliar los significados y usos que los niños ya dominaban
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de estas palabras. Cabe señalar que las investigaciones previas han salado
que, para que el niño adquiera un conocimiento amplio de una palabra, tiene que
escucharla, leerla y emplearla en diferentes contextos (Lawrence, 2009). Es decir
que este aprendizaje se va profundizando gradualmente a partir de encuentros
reiterados con la palabra en diversas situaciones comunicativas (Nagy & Scott,
2000).
Asimismo, los datos mostraron que estas palabras de uso frecuente se inser-
taban en las narrativas con significados diferentes al que tenían en las conversa-
ciones cotidianas (Baumann & Graves, 2010). En esos casos, las docentes pusie-
ron en juego movimientos de enseñanza que tendieron a reparar interpretacio-
nes erróneas de su significado; interpretaciones que podían ocasionar problemas
en la comprensión de la unidad temática. Los movimientos de reparación se inicia-
ban con el reconocimiento por parte de las maestras de una palabra o expresión
probletica -debido a su imprecisn o a su ambigüedad- y su solución en el
mismo turno o en los turnos siguientes.
El análisis most, además, que las maestras corrigieron el empleo que los
alumnos hicieron de algunas palabras o expresiones. Estas palabras se inserta-
ron, sobre todo, en aquellos intercambios conversacionales en los que la maestra
desarrollaba contenidos conceptuales alejados del mundo de referencia del niño.
En estos casos, el movimiento de corrección se iniciaba con una respuesta que
incluía vocabulario o expresiones equivocados. La docente orientaba su discurso
a tratar el error y a obtener respuestas correctas por parte de los alumnos.
Los resultados de este estudio mostraron que, en el contexto de las narrati-
vas que se producen en la interacción entre la docente y los alumnos para alcan-
zar una comprensión compartida de los tópicos de la situación de enseñanza, el
vocabulario se torna foco de las intervenciones de la docente y se amplían las
oportunidades de aprendizaje infantil. En efecto, de modo coincidente con las in-
vestigaciones previas, llevadas a cabo en clases de ciencias de la escuela secun-
daria, en este estudio, se observó que las narraciones funcionaron como un ancla-
je a partir del cual el alumno tuvo la posibilidad de construir significados, escuchar
palabras nuevas, comprender el significado de los conceptos científicos que inte-
graban el contenido de la clase y establecer relaciones semánticas entre estos y
otros más conocidos (Arya & Maul, 2012; Revel Chion, Adúriz-Bravo & Meinardi,
2013). Los resultados de este estudio tienen -debido a ello- fuertes implicancias
pedagógicas a ser tenidas en cuenta tanto en la formación de docentes como en
el diso de propuestas pedagógicas para promover el desarrollo discursivo y
lingüístico a través de la enseñanza de distintos tipos de contenidos disciplinares.
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Secuencias narrativas y enseñanza de vocabulario en la escuela primaria
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