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Diálogos Pedagógicos. XVIII, Nº 36, octubre 2020-marzo 2021.
a su vez, el docente o padre se ofrece como objeto de identificación, por lo que se
espera que los estudiantes se armen sobre su modelo, al introyectar sus caracterís-
ticas. La identificación aparece como un mecanismo prínceps e impone una operatoria
en la práctica de apropiación de las cualidades del otro.
En oposición a lo anterior, emergen otras representaciones o imágenes que
parecen aludir a otras lógicas más fraternas y -por ello- más horizontales:
"Esto es lo que hago desde el primer día, hacerles sentir que somos iguales [...]
los hace, los motiva a preguntar y se sueltan. Porque, como no está el jefe, yo soy
uno más, entonces se sueltan. Y esto del mate ayuda muchísimo. Siempre hay un
momento en el hospital, o donde sea, donde hay un descanso y tomamos mate y
charlamos de todo, y como que la charla libera dudas, les quita estrés, se vuelven
más relajados. Me cuentan problemas de su trabajo, de cosas que no entienden,
acusan a otros docentes y me dicen que no enseñan muchos". (d2)
"Cuando tomamos mate, charlamos como nada sin que haya nadie más alto que el
otro. Yo intento que eso no exista… Esa flexibilidad que yo doy es algo que en otro
lado no existe. Pienso que están relajados, tranquilos conmigo". (d2)
A estas prácticas, se les confiere sentido desde una lógica fraterna en la rela-
ción docente-estudiante que -de alguna manera- concibe la posibilidad de "amis-
tad" entre los participantes del vínculo. Se rompe la verticalidad instituida, puesto
que -entre amigos- la relación es horizontal y habilita la confianza. Sztajnszrajber
(2016) cita a Aristóteles para referir a la confianza en el vínculo pedagógico, rasgo
característico de la amistad, como fundamental para lograr la apertura del alumno,
lo que hace posible la transferencia y la circulación del saber. Esta relación conce-
bida en estos términos involucraría, además de la confianza, la semejanza y la
reciprocidad. El "otro" es concebido como un par con quien entro en una relación
recíproca, donde se rompe la jerarquía y la unidireccionalidad instituida en el aula
como dispositivo de disciplinamiento de los individuos y control de las poblaciones.
Podemos decir que ambas lógicas parecen coexistir en los discursos de los
docentes, por lo que los vínculos pedagógicos se verían tensionados entre ambas
formas de concebir la relación pedagógica.
- Prácticas de campo y funcionamiento conectivo
A partir de nuestra interpretación, según la información de las entrevistas,
podríamos decir que, dentro del dispositivo pedagógico universitario, las prácticas
de campo, es decir, aquellas que suponen el desempeño de docentes y estudian-
tes en situaciones profesionales reales (en hospitales, centros de salud, etc.) re-
sultan más satisfactorias para los sujetos del vínculo:
"¿Qué situaciones favorecen la relación con el estudiante? El trato personal y las
relacionadas con prácticas de campo. ¿Por qué? Porque me ven reflexionando en la
acción y ese es el mejor aprendizaje práctico para luego ser motivados para hacerlo
por ellos mismos, con innovaciones creadas por ellos. En las prácticas de campo,
soy más su líder que su profesora sabionda y autoritaria". (d3)
C. Díaz, M. Martín , C. Núñez
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