El surgimiento de la Universidad Obrera
Nacional en la Argentina de fines
de la cada de 1940 1
Alicia Angélica Malatesta *
En esta contribucn se analiza el surgimiento de la Universidad Obrera Nacional en la
década de 1940 en el contexto de la "Nueva Argentina". Se estudia la particular vinculación
que desde el poder público se establece entre educacn, actividad industrial y desarrollo
de la sociedad en un marco signado por el crecimiento fabril y su requerimiento de una
mejor formacn técnica.
A partir de la revolucn del año 1943, la enseñanza técnica a cargo del Estado se
intensifíca al profundizarse el objetivo de propagar la educacn hacia todos los sectores
sociales, en especial al conformado por los hijos de trabajadores. A nivel universitario, luego
de la aprobacn de la ley N° 13.229 en 1948, tiene lugar el nacimiento de la Universidad
Obrera cuyo objeto esencial es brindar la preparacn para el mundo del trabajo, especial
mente para el sector industrial, al centrarse en la formación de ingenieros especialistas.
Historia - Educacn - Universidad Obrera
The appearance o f the National Labor University in the 40 's is analyzed in the context
called 'New Argentina'. The particular relation established from the public power with
education, the industrial activity and the development o f society is studied within a frame
characterized by the industrial growth and its requirement o f a better technical formation.
After the revolution of 1943, technical teaching in charge of the State was emphasized
since its main object was to spread education to all social levels, specially to the one
formed by workers' children. At university level, after the approval of the law N° 13.229 in
1948, the Labor University was created and its main purpose was to offer qualifications for
the world of work, in particular for the industrial area centered in forming engineers.
History - Education - University
1 El presente artículo resulta de una Investigación que se llevó a cabo dentro del Departamento de
Investigaciones de la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales (UCES), Buenos Aires.
* Doctora en Historia. Licenciada y Profesora en Historia. Cursante de Maestría en Docencia Universi
taria (UTN). Docente e investigadora de la Universidad Calica de Córdoba, Universidad Nacional de
Córdoba y Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales (Argentina).
E-mail: alessimalatesta@arnet.com.ar
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Dióta yo i. T^tdaqÁqccM.. A ño III, N° 6, octubre 2005. Pág. 22-33
"Se trata de recuperar el pasado tanto con finalidades científicas y estéticas,
como con finalidades sociales, que lo conecten profundamente con nuestro
presente y con nuestro futuro. Es la Historia, en el más noble sentido,
como maestra de la vida, de que hablaron los verdaderos clásicos."
- PUIGGRÓS; LOZANO, 1995:24 -
Palabras previas
Dentro de la ciencia histórica, el estudio
e interpretación de las modalidades que ad
quiere la educación en cada etapa de la vida
de los hombres, supone indagar y reflexio
nar acerca de pensadores, instituciones re
levantes, que representan cambios, puntos
de inflexión o bien continuidades de épocas
anteriores y que, indudablemente, poseen
significatividad en el tiempo presente.
La historia de la educación, abocándose
a un particular objeto de estudio, indaga
acerca de la finalidad educativa, los sujetos
pedagógicos sustentados tanto en el concepto
de hombre cuanto del conocimiento del que
se parte, la obra de pensadores que se abo
can a las cuestiones educacionales, la crea
ción de instituciones de enseñanza, concep
ción de la vida y del mundo circundante. Todo
ello, desde luego, conformando una verda
dero proceso íntimamente relacionado y ar
ticulado con el contexto en el que se desa
rrolla. De tal manera, es posible advertir que
la historia educativa se vincula y se inserta
dentro del devenir de una sociedad y se ha
lla fuertemente influida por la gica política
y económica de cada tiempo.
En función de lo expresado, al reflexio
nar sobre la evolución de la universidad ar
gentina observamos que se impone el surgi
miento de la educación universitaria tecno
lógica en un marco caracterizado por políti
cas públicas de fuerte matiz estadocéntricas,
dirigistas y planificadoras, dentro de un Es
tado caracterizado como benefactor e induc
tor del bienestar de la comunidad.
Al respecto, es preciso señalar que los
os bajo estudio -es decir, los correspon
dientes a la primera y segunda administra
ción peronista- en la historiografía clásica
de la educación argentina, y por cierto de
gran difusn académica, ha merecido un
somero tratamiento. Probablemente, tras el
derrocamiento del presidente Perón en 1955
el terreno investigativo se torna también un
espacio apto para la confrontacn ideológi
ca y, de ese modo, un tiempo hisrico
desencadenante de recelos entre quienes
adhieren al peronismo y los sectores oposi
tores. De tal manera, recién en tiempos más
recientes, profesionales de la talla de
Adriana Puiggrós (1995) han efectuado aná
lisis pormenorizados y profundos dando a
luz obras que ahondan el tratamiento acer
ca de la gestn peronista y las políticas
educativas. No obstante, en el tema espe
fico del surgimiento de la educación univer
sitaria industrialista se advierte un vacío que
pretendemos cubrir en parte en esta contri
bución.
El nacimiento de la Universidad Obrera
Nacional forma parte de un rico y complejo
entramado histórico de la vida de nuestro
país a fines de la década de 1940 en el que
adquieren especial relieve los aspectos po
líticos, sociales y ecomicos que presen
tamos en esta investigación histórico-edu-
cacional. Como queda dicho, en este traba
jo se pesquisa e interpreta el surgimiento
de la Universidad Obrera y la particular vin
culación que desde el Estado se pretende
T^cdoc/óyccoú.. Año III, N° 6, octub re 2005. Pág. 22-33
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El surgimiento de la Universidad Obrera Nacional en la Argentina de fines.
alcanzar entre educación, actividad indus
trial y desarrollo de la sociedad. Cabe agre
gar que para el desarrollo de la investiga
ción se emplean fuentes éditas y material
bibliogfico.
La Argentina en la década de 1940
Se halla plenamente comprobado que
en nuestro país, a partir de 1930, concluye
el período basado en la plena vigencia del
modelo agroexportador. Desde entonces, las
actividades productivas se orientan de ma
nera muy marcada hacia el mercado interno
y, por esta razón, es posible afirmar que
adquiere particular vigor la sustitucn de
importaciones de productos anteriormente
fabricados en el extranjero. En efecto, des
de los años 30 acontece un marcado progre
so en las actividades industriales argentinas
enmarcadas dentro de la denominada indus
trialización sustitutiva de Importaciones (ISI).
En ese proceso concurren las ideas de
fuerte tinte nacionalista -de creciente arrai
go en el país desde la segunda década del
siglo XX tanto en la sociedad civil cuanto en
los sectores militares- que valoran al desa
rrollo de la industria nacional como medio
para lograr la autosuficiencia económica y,
de manera especial, el abastecimiento de
armamentos y materiales bélicos.
Esas metas se afianzan particularmen
te tras los acontecimientos del 4 de junio de
1943 cuando se desencadena el golpe mili
tar que destituye al presidente Ramón S.
Castillo; al respecto, no deben perderse de
vista las importantes consecuencias econó
micas que se derivan del enfrentamiento con
Estados Unidos a causa del sostenimiento
de la neutralidad hasta poco antes de la fi
nalización de la segunda guerra mundial y
que se traducen marcadamente en la impo
sibilidad de importar armas, combustibles,
equipos, materias primas.
En el período que se inicia con el go
bierno revolucionario de 1943 se advierte
la persistencia de ciertas relaciones y la pre
sencia de otras que resultan de novel factu
ra. Entre las primeras, se imponen por su
relevancia la interacción del Estado y de la
sociedad en su conjunto, la reinstalación de
un revitalizado nacionalismo, la nueva irrup
ción de los militares en la arena política;
entre las segundas, no puede soslayarse la
alta intervención estatal como ejecutor de
acciones que tradicionalmente se hallaban
en manos de particulares y reguladas por
el libre juego del mercado y, por tanto, la
gestación y ejecución de un paradigma de
crecimiento ecomico-social con alta inje
rencia del sector estatal.
Ese progresivo despliegue de la inter
vención del poder público posibilita la con
formación de un modelo de Estado
omnicomprensivo. De tal manera, el poder
estatal todo lo abarca y todo le compete; su
esfera de accn tiende paulatinamente a
acrecentarse y, al mismo tiempo, a adquirir
mayor complejidad a tras de la progresi
va implementación de canales burocráticos
intrincados y con crecientes niveles de
ineficiencia.
En pos de la planificación y control glo
bal de la economía, concurren las diversas
opiniones que instalan en ámbitos políticos,
empresarios e intelectuales el debate -de
gran permanencia en el tiempo- en torno al
protagonismo que le cabe al Estado en el
desenvolvimiento de las cuestiones econó
micas y, fundamentalmente, en las consi
deraciones en torno a la defensa de la in
dustria nacional que propugnan el apoyo a
la producción del país como la eficaz herra
mienta de crecimiento.2 De igual modo,
Al respecto, se destaca con claridad la accn desplegada a lo largo de años por Alejandro Bunge y
tambn singular valía adquieren numerosos artículos publicados en la Revista de Economía Argentina.
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Año III, N° 6, octubre 2005. Pág. 22-33
importantes son los argumentos esgrimidos
desde las propias filas de los industriales en
torno a la protección estatal que reclaman
para las empresas fabriles nacionales y tam
bién desde el sector militar que imprime
matices propios.
Al respecto, las acciones encaradas por
el poder público permiten advertir cada vez
más su fuerte presencia en la gestión direc
ta y deliberada sobre los sectores relevan
tes de la vida económica del país, lo cual
importa decir, que estamos frente a un Es
tado planificador. Por ello, el período que
arranca en 1943 y se extiende hasta el año
1955 puede ser considerado como de
liderazgo estatal y en él la actividad indus
trial, orientada hacia el mercado interno,
constituye el sector preponderante y desti
natario de una variada gama de resolucio
nes que supone un modelo de crecimiento
opuesto al anterior modelo agroexportador;
se trata, en síntesis, de una inicial respues
ta al contexto internacional, signado por las
derivaciones de la segunda guerra mundial,
al que se aden políticas activas con el fin
de expandir la oferta de productos
industrializados.
En el año 1946, al asumir la presiden
cia Juan Domingo Perón, se ahondan las
estrategias económicas que se orientan ha
cia un modelo de crecimiento sustentado en
la expansión industrial, en el mercado in
terno y en la redistribución de ingresos. De
tal manera, se profundiza una etapa his
rica donde, entretejiendo una urdimbre de
alta complejidad, se entrelazan los fenóme
nos económicos con los nuevos actores po
líticos y sociales emergentes. En este senti
do, es dable caracterizar a la gestn
peronista como una verdadera divisoria de
aguas en razón del abandono del liberalis
mo que había predominado secularmente
en la vida del país y por su matiz decidida
mente a favor de la acción intervencionista
de los poderes públicos a tras de la crea
ción de instituciones, de la conformación de
determinadas prácticas en lo económico
como así también en lo político y social, la
configuración de un Estado empresario cada
vez de mayor alcance con el claro propósi
to de lograr los proclamados objetivos de la
justicia social e independencia económica
que caracterizan a la Nueva Argentina.
Dentro de la propuesta global, la acti
vidad industrial resulta altamente pondera
da pues es concebida como una íntima alian
za entre el Estado y la iniciativa privada que
permite canalizar el pleno empleo, posibili
ta la expansn del mercado interno, la
redistribución de los recursos y suplir los
productos de procedencia extranjera.
De igual modo, la clara política distribu
tiva y su impacto sobre el mercado consu
midor actúa como altamente propulsora de
la producción fabril de bienes de consumo
en un marco caracterizado por un lado, por
la disponibilidad de reservas obtenidas a tra
vés del comercio exterior y, por el otro, por
las políticas públicas encaminadas al fortale
cimiento del nacionalismo económico, alta
mente proclamadas a tras de importantes
campañas publicitarias. Todo ello conforma
una etapa que bien puede caracterizarse
como de euforia y auge económico con gran
centralidad estatal que extiende su radio de
acción a todos los ámbitos de la vida nacio
nal; del mismo modo, se registra el activo y
creciente papel desempado por los secto
res urbanos favorecidos por la política social
y distributiva del gobierno que obviamente
tiene su efecto sobre la asignación de los re
cursos públicos.
Empero, factores exógenos y peculia
ridades internas determinan que en los últi
mos años de la cada el país deba afron
tar una crítica situación. Por el lado exter
no, la disminución de la demanda interna
cional de las producciones argentinas da pie
a la merma de divisas con que el país finan
cia sus importaciones, en particular las de
bienes de capital y de ciertas materias pri
mas. Tiene lugar entonces la finalización de
Año III, N° 6, octubre 2005. Pág. 22-33
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El surgimiento de la Universidad Obrera Nacional en la Argentina de fínes.
la denominada "etapa de oro de la gestión
peronista" pues resulta evidente la comple
ja coyuntura ecomica-productiva que re
clama la aplicación de medidas correctivas
a fin de enmendar los efectos indeseados
de las políticas adoptadas a partir de 1946.
La educacn técnica
Como ha sido ampliamente demostra
do, a lo largo de los años 30 la oferta oficial
para la formación para el trabajo -también
denominada educación técnica- se integra
en nuestro país por cuatro tipo de institu
ciones; ellas son las Escuelas Industriales
de la Nación, las Escuelas de Artes y Ofi
cios, las Escuelas Técnicas de Oficios y las
Escuelas profesionales para mujeres. Sin
embargo, su número y distribución resultan
insuficientes y por ello proliferan otros es
pacios de formación como los existentes en
algunas empresas, las academias privadas,
los cursos brindados tanto por sindicatos
cuanto por la Sociedad de Damas de Cari
dad y Círculos de Obreros Católicos y la
propia Unión Industrial Argentina.
Empero, conforme la actividad industrial
exhibe un notable crecimiento y se transfor
ma en el motor de la vida económica nacio
nal -según ya hemos visto- las demandas de
una mejor formación técnica toman cada vez
mayor cuerpo e intensidad reclamando una
preparación de los obreros fabriles como tam
bién de técnicos y de ingenieros. Así, y des
de el ámbito de la burguesía industrial re
presentada en la Unión Industrial Argentina
(UIA), se sostiene: "La escasez de técnicos
argentinos, y la dificultad cada vez mayor
de traerlos del exterior, ya ha obligado a los
industríales a considerar ese grave proble
ma. Lo demuestra la enseñanza especializa
da que se imparte en algunos establecimien
tos. Pero el esfuerzo privado no pod resol
ver por sí solo este problema. Requiere la
intervencn del Estado para solucionarlo"
(ARGENTINA FABRIL, 1941:5).
La atención que debe brindar el poder
público a la preparacn para el trabajo in
dustrial conforma una temática generadora
de amplios debates en ámbitos militares,
patronales y profesionales, en particular
dentro de las filas de los ingenieros forma
dos en la Universidad de Buenos Aires y de
La Plata. Esta situación promueve también
profundas reflexiones pedagógicas por parte
de reconocidos educadores como Saúl
Taborda, Gustavo Marnez Zuviría, Juan
Emilio Cassani.
Luego de los acontecimientos del 4 de
junio de 1943, la formacn técnica a cargo
del Estado toma mayor fuerza dado que se
profundiza el objetivo de propagar la edu
cación hacia todos los sectores sociales, en
especial al conformado por los hijos de tra
bajadores. La supervisión de la formación
técnica se halla en manos de la Secretaría
de Trabajo y Previsión, que como se sabe
está a cargo del coronel Perón.
De tal manera, se dan las bases para
una nueva etapa en la educacn técnica
oficial que exhibe un gran protagonismo del
Estado y que conforma un verdadero
subsistema de educación con orientacn
técnica. En efecto, durante la gestn
peronista la formación cnica resulta am
pliada al comprender tanto el nivel primario
que incluye los cursos de preaprendizaje,
misiones de cultura rural y doméstica para
mujeres, misiones monotécnicas para va
rones, el medio dentro del que se encuen
tran las escuelas-fábricas y escuelas indus
triales de la Nación (estas últimas adoptan
dicha denominacn a partir del año 1948)
y posteriormente, se extiende hasta el uni
versitario con el surgimiento de la Universi
dad Obrera Nacional.
Al mismo tiempo, ese particular objeti
vo de extensn de la educación popular
contribuye a reforzar el creciente naciona
lismo imperante a través "del ensalzamien
to de los nuevos valores nacionales"
(PINEAU; DUSSEL, 1995:129). De tal ma-
26
PceUufáqicM . Añ o III, N° 6, octubre 2005. Pág. 22-33
El surgimiento de la Universidad Obrera Nacional en la Argentina de fines.
la Universidad Obrera Nacional como insti
tución superior de enseñanza técnica depen
diente de la CNAOP.
La presentación del proyecto oficial, a
cargo del diputado Ayala Torres, destaca la
necesidad e importancia que para la vida
del país adquiere la formación universitaria
de los obreros y que contemple tanto los
aspectos técnicos cuanto el desarrollo cul
tural y político de las clases trabajadoras,
en particular la capacidad de ejercer cabal
mente los derechos como ciudadanos.
Al respecto, y como un importante y
significativo antecedente puede citarse el
Primer Plan Quinquenal, aprobado en el o
1946, en donde es posible advertir conside
raciones en torno a la necesidad de intro
ducir reformas a los estudios universitarios.
En el cuerpo de ese documento se recono
cen graves problemáticas debido esencial
mente a dos causas; por un lado, la falta de
acceso de las clases humildes a la universi
dad y, por el otro, la existencia de una ma
yoría de profesores que, "por razones de
formacn o de edad (tambn frecuente
mente de posición ecomica) responden a
un sentido reaccionario" (PRESIDENCIA DE
LA NACIÓN, 1946:130).
De igual manera, el Plan Quinquenal con
respecto a la enseñanza universitaria ma
nifiesta que "pese a su autonomía y al de
recho de elegir sus autoridades ha demos
trado su absoluta separación del pueblo y
el más completo desconocimiento de sus
necesidades y de sus aspiraciones" (PRE
SIDENCIA DE LA NACIÓN, 1946:260).
Como ha sido analizado ampliamente
por reconocidos investigadores, la aproba
ción de la ley que crea la Universidad Obre
ra Nacional genera oposición dentro de los
ámbitos académicos y tambn políticos.
Entre los primeros, no son pocos los inte
lectuales y profesionales críticos del
peronismo que afirman que la novel institu
ción es un avance del propio Perón sobre la
educación universitaria que tiene como cla
ro propósito el procurar una mayor adhe
sión política entre profesores y, en espe
cial, dentro de los alumnos de la U.O.N.,
dado que se trata de obreros a la sazón
peronistas.
Por su parte, dentro de las filas acadé
micas se sostiene que la Universidad Obre
ra abandona el camino trazado desde la
Reforma Universitaria y, al mismo tiempo,
se considera que sus carreras, asignaturas
y programas carecen del nivel y de la am
plitud de los conocimientos pertinentes a
estudios de grado, al circunscribirse a una
formación exclusivamente técnica. Sin duda,
estos y otros argumentos esgrimidos ante
al surgimiento de esta nueva universidad
reproducen el enfrentamiento político exis
tente entre el peronismo y sus principales
opositores.
Tras la aprobacn de la ley de crea
ción, el funcionamiento de la U.O.N. recién
se reglamenta por decreto del Poder Ejecu
tivo el día 7 de octubre de 1952 y a partir
del 17 de marzo del año siguiente dan inicio
las actividades.
Como finalidades de la Universidad
Obrera se destacan: "a) La formación inte
gral de profesionales de origen obrero
destinados a satisfacer las necesidades de
la industria nacional; b) Proveer la ense
ñanza técnica de un cuerpo docente inte
grado por elementos formados en la expe
riencia del taller íntimamente compenetrada
de los problemas que afectan al trabajo in
dustrial (...); d) Asesorar en la organiza
ción, dirección y fomento de la industria, con
especial consideración de los intereses na
cionales"
(PINEAU; DUSSEL, 1995:147).
La Universidad Obrera tiene como prin
cipal objetivo la formacn de ingenieros
especialistas surgidos de los propios secto
res del trabajo del país y el destino especí
fico de la actividad de sus egresados es cla
ramente definido como la actividad fabril.
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1. A ño III, N° 6, octubre 2005. Pág. 22-33
En suma, la novel institución se diseña y se
pone en práctica girando en torno a un nue
vo sujeto educativo: el obrero industrial.
Puede afirmarse con certeza que se trata
de un nuevo sujeto dado que hasta el pre
sente los integrantes de las clases trabaja
doras -y en particular, los obreros industria
les- no tienen cabida en la vida universita
ria tradicional; ella posibilita el acceso de
las clases trabajadoras a la universidad que
hasta el momento representa unmbolo
elitista de las clases social y culturalmente
privilegiadas.
Lo expresado puede corroborarse en
las disposiciones que establecen que para
acceder a los estudios en la U.O.N. se re
quiere poseer el título de técnico de fábrica
proporcionado por el Segundo Ciclo de la
CNAOP o bien ser egresado de las escuelas
industriales, teniendo prioridad los prime
ros; también se solicita al ingresante de
mostrar su condición de obrero a través de
las correspondientes certificaciones y poseer
buena conducta.
En cuanto a la vida universitaria mis
ma, el contenido del decreto reglamentario
N° 8.014, de fecha 7 de octubre de 1952,
establece que el gobierno de la Universidad
Obrera se halla en manos del Rector que
cuenta con el asesoramiento de un Consejo
de Coordinación Industrial en donde existe
participación patronal y obrera. Para des
empar la función de Rector se establece
como condición que debe ser egresado de
la Escuela Sindical dependiente de la Con
federación General del Trabajo y su tarea
se circunscribe a cuestiones políticas y ad
ministrativas.
Por su parte, el Vicerrector centra su
actividad en los asuntos académicos y
para ello debe poseer título habilitante y
experiencia cnico-profesional. Se ocu
pa especialmente de elaborar los planes
de estudio, controlar los programas de las
distintas asignaturas y supervisar los exá
menes.
En cuanto a las carreras que se cur
san en la U.O.N., en todas ellas se otorga
el título de ingeniero y las distintas espe
cialidades son:
"Construcción de Obras, Hor
migón Armado, Obras Sanitarias, Construc
ciones Mecánicas, Automotores, Transpor
tes y Mecánica Ferroviaria, Instalaciones
Eléctricas, Construcciones Electromecáni
cas, Construcciones Aeronáuticas, Indus
trias Textiles, Industrias Químicas, Cons
trucciones Navales, Mecánica Rural y Tele
comunicaciones" (PUIGGRÓS; BERNETTI,
1993:270).
Particularidades en la enseñanza-
aprendizaje
La acción concreta de las diversas acti
vidades académicas de la U.O.N. exhibe cla
ramente aspectos pedagógicos que pueden
caracterizarse como modernos e innovadores
y que llevan a cabo una particular articula
ción entre la ciencia, la técnica, el trabajo y
la política educacional. Entre ellos, es posi
ble destacar los siguientes.
Operativamente, y para atender a las
condiciones propias del trabajo y de la vida
de sus alumnos obreros, las clases se desa
rrollan en horario vespertino entre las 19 y
las 23 horas, las mismas son de carácter
obligatorio y gratuitas. En ellas, se ponen en
práctica estrategias de aprendizaje que, re
uniendo a grupos de alumnos no demasiado
numerosos, se basan en la pertinente
complementación de explicación-ejercitación-
experimentación en los distintos laboratorios
disminuyendo al extremo las clases de tipo
magistral, muy típica en las universidades
tradicionales. De tal manera, se privilegia la
modalidad de trabajo teórico-práctica o de
seminario.
Por ello, puede advertirse que en el
aprendizaje resulta altamente valorada la
actividad práctica del taller y de la fábrica
pero lidamente fundada en las ciencias
físico-matemáticas de modo tal que permi-
'&¿óloqó& Año III, N° 6, octubre 2005. Pág. 22-33 29
I
II
El surgimiento de la Universidad Obrera Nacional en la Argentina de fines.
ta al futuro ingeniero especializado en la
producción, la correcta solución a los com
plejos problemas que presenta el sector in
dustrial. En suma, y al decir de su primer
Vicerrector ingeniero Pascual Pezzano, "no
se trata de enseñar ciencia pura sino apli
cada porque la tecnología es una aplicación
creadora de sus principios a la industria con
temponea" (PINEAU; DUSSEL, 1995:158).
De tal modo, se procura que el futuro
graduado no sólo esté en conocimiento de
los aspectos teóricos sino muy especialmen
te que sea diestro en el taller, desarrollando
su actividad profesional junto a los trabaja
dores y en contacto directo con los equipos
y las maquinarias.
Como queda dicho desde la faz
curricular, la U.O.N. exhibe importantes aris
tas renovadoras de las cuestiones pedagó-
glco-didácticas en la enseñanza universita
ria. En efecto, y como se sabe, la piedra
angular sobre la que basa toda su actividad
se centra en el saber hacer más que en el
saber decir, concepto altamente difundido
por el propio presidente Perón en diversos
discursos. En este sentido, la organizacn
de las distintas asignaturas privilegia la es
pecial conexión entre la teoría y la práctica,
la activa participación del alumno en las
actividades de aprendizaje y la especial
atención de los docentes hacia los
educandos, todo ello intensificando la vin
culación permanente con las empresas
fabriles.
El plan original del cursado contempla
cinco años de estudio. En los dos primeros
cursos de todas la especialidades, las asig
naturas son comunes con el objeto de pro
curar que los estudiantes alcancen una sóli
da base físico-matemática.
Por otra parte, en el transcurso de cada
uno de los os de cursado se ubican cinco
asignaturas -con excepción del tercer año
que incluye seis materias- con un total de
veinticuatro horas semanales. Al respecto,
en el plan de estudios se señala que si bien
ese número de horas de clase es inferior a
las 32 ó 36 que se imparten en las otras
universidades, debe considerarse que
"los
alumnos de la Universidad Obrera poseen
ya de por sí una gran práctica ejecutiva y
una versación acrecentada por los 3 años
del ciclo de capacitacn y los 4 años del
ciclo técnico, además de estar obligados a
trabajar en la industria" (PRONKO,
2003:187).
Por otra parte, se establecen como asig
naturas comunes al cursado de todas las
especialidades -además de las ya mencio
nadas- las siguientes: Elementos de legis
lación, Legislación del trabajo, Economía y
Financiamiento de empresas, Tecnología de
fabricación y organización industrial y Ad
ministración y contabilidad industrial.
Como queda dicho, no sólo las cuestio
nes prácticas merecen amplio desarrollo en
el cursado de los estudios en la Universi
dad Obrera; por el contrario, atendiendo a
la formacn superior acorde al desenvol
vimiento de las ciencias y de la sociedad
en su conjunto, dentro de los distintos pla
nes de estudios es atendida de manera
especial la relevante contribución de las
ciencias humanas. Al respecto, merece
resaltarse que la inclusión de dicha área
del saber no se encuentra atendida en las
carreras de Ingeniería en las universida
des tradicionales.
Las Facultades Obreras Regionales
La nueva Universidad adquiere una es
tructura que cubre ampliamente el espacio
nacional al disponerse la creación de Facul
tades Obreras Regionales y así, en el año
1953 de modo simultáneo dan inicio los cur
sos en las Facultades Regionales de Buenos
Aires, Córdoba, Mendoza, Rosario y Santa
Fe. En el siguiente año, se inauguran las
sedes de Bahía Blanca, La Plata, Tucumán y
en el año 1955 la de Avellaneda.
30
Año III, N° 6, octubre 2005. Pág. 22-33
ARTÍCULOS
Esa organización resulta también otro
aspecto particularmente innovador de la
Universidad Obrera y de hecho, de claro
corte federal, al posibilitar el desarrollo de
los estudios en diversas ciudades del inte
rior del país. Claramente puede apreciarse
que la amplia cobertura de la geografía ar
gentina trazada por el conjunto de las Fa
cultades contradice la persistente centrali
zacn educativa y cultural existente en
nuestro país que se localiza en Buenos Ai
res y sus áreas próximas y, de hecho, per
mite la diversificación de la oferta de carre
ras que cada sede ofrece a sus alumnos.
Al mismo tiempo, la localización en dis
tintas ciudades facilita el progreso en ellas
no sólo de la oferta de estudios sino tam
bién de otros aspectos conexos como el afin
camiento de profesionales procedentes de
otras ciudades que se dedican a la docencia
universitaria, el crecimiento de la construc
ción y del comercio, en suma el desarrollo
socioeconómico y cultural de las distintas
comunidades.
Cabe destacar la especial conexión de la
U.O.N. con la industria -que como ya he con
siderado se trata de la actividad productiva
de mayor desenvolvimiento de fines de los
años 40 e inicios de la década siguiente- dado
que los núcleos urbanos donde se localizan
las distintas Facultades Regionales se carac
terizan por ser polos industriales y exhibir el
mayor crecimiento fabril de ese tiempo.
Como queda dicho, es dable afirmar la
íntima relación existente entre la Universidad
Obrera y la actividad industrial al proporcio
nar no sólo la adecuada formación y perfec
cionamiento para el personal obrero sino tam
bién para los profesionales que se desenvuel
ven dentro de las empresas fabriles. Cabe
resaltar que en la vida de la U.O.N. existe un
notable intercambio de roles entre docentes
y alumnos a raíz de que ios obreros no lo
son alumnos sino que muchas veces desem
peñan tareas docentes en función de la pre
paración anterior con que cuentan.
Palabras finales
Como se ha visto, el surgimiento de la
Universidad Obrera Nacional resulta una
creación institucional de un particular con
texto político, económico y social vigente en
el país desde mediados de la década de
1940. Su puesta en marcha significa una
innovadora propuesta educativa que reúne
los saberes científico-cnicos con la activi
dad industrial concreta y su labor apunta a
la formacn de ingenieros especializados
en aspectos de la produccn fabril.
Sin embargo, la preeminencia de los
saberes técnicos y de concreción práctica
sobre los meramente teóricos rige toda la
vida de la Universidad y desde luego, gene
ra una contraposicn con los criterios que
sostienen gran parte de los profesionales
egresados de las demás universidades del
país y no pocas veces tiñe de cierto desdén
o descalificacn opiniones acerca de la obra
llevada a cabo por la U.O.N. queriendo con
ello disminuir el nivel de la formacn im
partida al juzgar a la misma como insufi
ciente y limitada.
Sin duda, la nueva propuesta educati
va inaugurada a partir de la creación de la
Universidad Obrera significa un corte en la
trayectoria de la educacn universitaria
argentina y en función de la magnitud del
cambio producido muchos son los que no
logran asimilar cabalmente el significado
profundo del hecho educativo en sí.
Tal es el giro impreso a la mentalidad
tradicionalista y conservadora vigente a
mediados del siglo XX que es comprensible
que la nueva institución genere resquemo
res, criticas e inmerecidas descalificaciones
y, de ese modo, se llegue a des-legitimar el
nuevo e importante peldaño que se incor
pora a los estudios universitarios en nues
tro país y que en la práctica se traduce en
la incorporación de los sectores trabajado
res a la vida universitaria hasta el momen
to marginados de ella.
. A ño III, N° 6, octubre 2005. Pág. 2 2-33 31
El surgimiento de la Universidad Obrera Nacional en la Argentina de fines..
Y esto es así porque desde los tiem
pos coloniales tanto en Argentina cuanto
en amplios espacios de América Latina
predomina la asociación universidad-elite
dominante-prestigio-linaje. Por ello, con el
nacimiento de la U.O.N. al recibir la aten
ción política aquellos sectores hasta el mo
mento no valorados y al proporcionarse
desde el poder político reconocimiento
social y presupuestario a una nueva Uni
versidad dedicada a la formación de es
pecialistas en las actividades productivas,
los integrantes de círculos tradicionales y
conservadores no dudan en descargar toda
su oposición.
Sin embargo, y como hemos visto, el
propio desenvolvimiento económico-produc
tivo y, desde luego, la marcha del contexto
internacional, reclama una formacn
innovadora que conecte las ciencias con la
actividad ecomica, en particular la indus
tria. Y ese es el ámbito de formación técni
co-profesional que procura cubrir la Univer
sidad Obrera al sincronizar la preparacn
universitaria con las exigencias provenien
tes de una Argentina que intenta dejar de
ser sólo productora de materias primas y
procura afianzar la creciente industrializa
ción y, para ello, necesita capacitar adecua
damente al personal que lleve adelante los
distintos procesos fabriles.
Empero, tan arraigados están los valo
res que sólo ponderan como positivo el sa
ber teórico -y muchas veces libresco,
memorístico, repetitivo y acrítico- que aún
hoy, tras medio siglo de vida y de induda
bles logros cosechados por la Universidad
Tecnológica Nacional, heredera de la Uni
versidad Obrera, entre ciertos sectores del
ámbito acamico y/o profesional, persis
ten las dudas acerca de la valía de sus pro
gramas, carreras y títulos otorgados y, en
consecuencia, el proceso de legitimación de
los estudios universitarios vinculados a la
tecnología y a la producción se desarrolla
de manera lenta y compleja.
O rig in a l recib ido : 09 - 03 - 20 05
O rig in a l a c e ptado : 21 - 06 - 2 0 05
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