ARTÍCULOS
La (Ratio Studiorum:
Cegado pedagógico de Ca Compañía de Jesús
a [as universidades de JLmérica
Susana Carena *
El artículo es una aproximacn a la Ratio Studiorum, documento pedagico conside
rado el acta de nacimiento del sistema educativo jesuítico, dado a publicidad por el Gene
ral de la Compañía el Padre Aquaviva el 8 de enero de 1599. Presenta el proceso seguido
durante su elaboración, su contenido y su significado. Hace referencia a la vida y persona
lidad de Ignacio de Loyota, fundador de la Compañía de Jesús considerando que es allí
donde se encuentran las fuentes de ese sistema educativo.
Las pcticas pedagógicas orientadas desde ia Ratio Studiorum marcaron la historia
de la cultura y de ia educación occidental en las universidades de Europa y América. La
historia ha dado cuenta de los beneficios de esta educación recibida por hombres que se
destacaron en ias instituciones religiosas, sociales y poticas en las que participaron.
Pedagogía jesuítica - Prácticas pedagógicas ~ Historia de la educacn -
Discernimiento - Universidades
The article is an approximation to the Ratio Studiorum, the pedagogic document
considered the foundation certificate of the Jesuit Education System, made public by the
General of the Society, Father Claudio Aquaviva on January 8th, 1599.
It presents the process followed during its elaboration, its contents and significance.
It refers to the life and personality of Ignatius of Loyola, founder of the Society of
Jesus, considering that the sources of this educational system are found there.
The pedagogical practices oriented from the Ratio Studiorum marked the history of
western culture and education of European and American Universities.
History has given account of the benefits of this education received by men who were
outstanding within the religious, social and political institutions in which they participated.
Jesuit Pedagogy - Pedagogical Practices - History of education - Judgement - Universities
I
* Doctora en Ciencias cíe la Educación, Directora de! Centro de Investigacn de ia Facultad de Educa
ción de ia Universidad Católica de Córdoba. Profesora de Universidad Católica de Córdoba y de la
Universidad Tecnológica Nacional (Argentina). E-mail: reduc@uccor.edu.ar
'Pcrfapépcaxj. Año III, N ° 5, abril 2005, Pág. 29-41
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La Ratio Studiorum: legado pedagógico de fa Compañía...
Introducción
La Compañía de Jesús fue la primera
orden religiosa que en cumplimiento de su
misión de servicio a la Iglesia, se consagró
a la educación media y superior de los jó
venes a través de la creación de colegios y
universidades. De este modo, constitu el
carisma educativo que la identifica.
"RATIO ATQUE ÍNSTITUTIO STUDIORUM
SOCIETATIS JESU" se llamó al documento
pedagógico aprobado para todos sus esta
blecimientos y es considerado el acta de na
cimiento del sistema educativo jesuítico. Fue
dado a publicidad por el General de la Com
pañía, el Padre Aquaviva el 8 de enero de
1599.
El objeto de este artículo es presentar
una primera aproximación a la Ratio
Studiorum. A tal fin, se han seleccionado
algunos aspectos de la misma y se ha in
tentado indagar las razones de la fuerza que
anida en ese sistema pedagógico que fuera
capaz de producir los frutos que la historia
le reconoce.
En su elaboración, se ha llevado a cabo
una lectura analítica y reflexiva de fuentes
documentales tales como la Autobiografía
de Ignacio, las Constituciones de la Com
pañía de Jesús, el texto de los Ejercicios
Espirituales y el mismo documento de la
Ratio Studiorum,
Para su comprensión, ha sido muy im
portante también el contacto con quienes
participaron en el Simposio "La Ratio
Studiorum en América Latina. Su vigencia
en la actualidad" en el I Congreso "JESUI
TAS: 400 OS EN CÓRDOBA" {1999) cu
yas exposiciones fueran publicadas con
motivo del 45 aniversario de lia Universidad
Católica de Córdoba. Asimismo, se ha ave
riguado lo que algunos padres jesuítas -ta-
les como Gabriel Codina, Eusebio Gil, Peter
Hans Kolvenbach, Luis Ugalde- han dicho en
este tiempo sobre la espiritualidad ignaciana
y sobre los principios pedagógicos de la
Compañía de Jesús, brindando aportes para
una mejor interpretación de su significado.
La consulta a investigaciones de espe
cialistas en historia de la educación, tales
como J. Bowen, N. Abbagnano, F. Larroyo,
ha permitido contextualizar histórica y
pedagógicamente esta obra, revisar sus
antecedentes y su legado para la educación
occidental. La lectura de la publicación de la
Fundación Santa María ha posibilitado pro
fundizar en el desarrollo de la educacn
jesuítica en España y de las primeras insti
tuciones de educación en América. Ángeles
Galino, por su parte, ha proporcionado in
formación acerca de las técnicas de ense
ñanza medieval que en el siglo XVI aún se
ejercitaban en la Universidad de París y que
fueran transmitidas por los padres jesuítas
a las universidades americanas.
Sobre la base de estos estudios e in
tentando dar una primera respuesta a los
interrogantes planteados, se ha organizado
una trama que en primer lugar hace refe
rencia a la personalidad de Ignacio de
Loyola, fundador de la Compañía de Jesús
considerando que allí se encuentra el cen
tro de ese sistema educativo. Luego, y an
tes de hacer referencia específicamente a
la Ratio Studiorum, su contenido y los prin
cipios en los que se sostiene, se hace una
breve alusión al contexto histórico-pedagó-
gico en el cual este sistema se desarrolla.
El alisis que se hace de algunos as
pectos de este documento a modo de prime
ra aproximación plantea ¡interrogantes posi
bles de indagar en futuras Investigaciones.
Ignacio de Loyola
igo López de Loyola nació en el o
1491 en Azpeitia, un pueblo en el norte de
España, en épocas del Humanismo y el Re
nacimiento, un o antes del descubrimien
to de América. Sus años jóvenes no hacían
sospechar la importancia que su vida ten
30
V ed a q fy ú & L, Año Î, 5, abril 2005. Pag. 29-41
dría luego en [a vida religiosa e intelectual
de ese tiempo y en los siglos posteriores. El
mismo relata que en su juventud fue capaz
de cambiar sus días "dados a las vanidades
dei mundo" (Autobiografía de Ignacio- Cap.
1. En www.jesuitas.es) para iniciar un pro
ceso de conversión interior serio y prolon
gado, poniéndose al servicio de su Dios. Con
esa intención y con el deseo de capacitarse
para servir mejor a los demás, a los treinta
y tres años, asiste a una escuela para jóve
nes en Barcelona a fin de culminar sus es
tudios de Gramática y de Latín, fos que con
tinúa luego en colegios de Alcalá de Henares
y Salamanca, ciudades consideradas sím
bolo de la cultura humanista de Espa.
Mientras realiza estos estudios relata por
escrito la experiencia espiritual que había
tenido en su retiro en Manresa y que legara
a la posteridad con el nombre de "Ejercicios
Espirituales", texto que tuvo una influencia
notable en ia formación de generaciones de
hombres y mujeres.
Su experiencia interior en Manresa,
fundada en el discernimiento acerca del
principio y fundamento de la propia vida1
y que él viviera como un encuentro per
sonal con Dios, le develó que cada hom
bre tiene una vocación concreta y particu-
lar cuyo descubrimiento tiene la posibiii-
dad de devolverle la libertad. Desde en
tonces, se convirtió en una persona en
squeda permanente de sus ideales po
niendo en evidencia constantemente un
enorme espíritu práctico. Haciendo uso de
su libertad y desde ei discernimiento acer
ca de cuál es la conducta adecuada para
cada circunstancia, procuraba caminar por
la vida sintiéndola como un lugar "para en
todo amar y servir" a su Dios (Ejercicios
Espirituales n° 233 en www.jesuitas.es),
aspirando a la excelencia o el l'magis" en
todas sus acciones, Su empeño lo Nevó en
1528 "solo y a pie" (Autobiograa de Ig
nacio. Cap VII 73. En www.jesuitas.es)
hasta ia Universidad de París -la más pres
tigiosa de su tiempo- donde permaneció
siete años que fueron decisivos para la
labor educativa posterior En un París agi
tado por los vientos de la Reforma Protes
tante recibió una formación humanista
acorde a esa época culminando sus estu
dios como Licenciado y Maestro en Artes
y como Doctor en Filosofía. Ignacio de
Loyola admiró particularmente su estilo
educativo procurando luego transferirlo a
sus definiciones pedagógicas. En París con
formó también un grupo de compañeros
que integrarían la primera comunidad de
''amigos en el Sor".
Ya en Roma dedica todo su tiempo y su
esfuerzo a escribir tas Constituciones de la
Compañía de Jesús, un conjunto de princi
pios y normas espirituales, ascéticas y apos
licas que componen la esencia y ia natu
raleza de ia orden y que -al decir de Igna
cio- dan cuenta de ^et modo nuestro de pro
ceder en el servicio divino"
La rmula del Instituto de la Compa
ñía de Jes, aprobada en 1550 al referir
se a sus fines señala que... derechamente
pretende la Compañía, ayudar a las ánimas
suyas y de sus prójimos a conseguir el fin
1 Ei Principio y Fundamento que señala Ignacio para la Compañia de Jesús y que se menciona en Ja
Fórmula del Instituto de la Compañía de Jesús dice: hombre es cnado para alabar, hacer reverenda y
servir a Dios Nuestro señor, y mediante esto salvar su aima y ¡as ofras cosas sobre (a faz de la tierra son
cridadas para el hombre y para que íe ayuden en la prosecusión del fin para el que es criado. De donde se sigue
Que ei hombre tanto a de usar deltas cuanto le ayuden para su fin; y tanto debe quitarse deltas cuanto para elfo
se (o impiden. Para to cuai es menester hacernos indiferentes a todas las cosas criadas, en todo lo que es
concedido a la libertad de nuestro libre albedrío y no te está prohibido; en tal manera que no queramos de
nuestra parte más salud que enfermedad, riqueza que pobreza, honor que deshonor, vida larga que corta, y por
consiguiente en todo lo demás; solamente deseando y eligiendo lo quemas nos conduce para el fin que somos
criados" {Ejercicios Espirituales n° 23 en: www.jesuitas.es).
Z k d f a a w V e d a q Ó & iw i' A ñ o I I I 5, ¡tb r ff 2005. Pég> 29-41
3/
La Ratio Studiorum: legado pedagico de la Compañía
último para el que fueron criadas (...) des
pués que se viere en ellos el fundamento
debido de la abnegación de sí mesmos , y
aprovechamiento en las virtudes que se re
quiere, será procurar el edifício de letras y
el modo de usar dellas, para ayudar a más
conocer y servir a Dios Nuestro Señor y Cria
dor../' (Ejercicios Espirituales n° 23 en
wwwjesuitas.es).
En ell año 1538, Ignacio es ordenado
sacerdote y elegido primer General de la
Compía, Desde el gobierno de esta nue
va orden y teniendo en cuenta como seña
laba 7os hombres, los tiempos y los luga
res" (Vásquez Posada en UNIVERSIDAD CA
LICA DE CÓRDOBA, 2001:61,83) orga
niza a los miembros de su comunidad en el
cumplimiento de su misn apostólica en todo
el mundo. Él no tuvo desde el principio cer
teza respecto a si la orden dea asumir o
no una obra educativa, hasta que luego de
algunos intentos frutos de distintas circuns-
tandas, comprendió que por medio de la
misma podía proyectar umversalmente los
fines de la Compañía. Esta clarificación lo
lle a asumir una obra pedagógica consi
derada entre las más importantes de Euro
pa en ese tiempo.
Contextúa lización
históríco-pedagógica
En el siglo XVI, cuando se promulga la
Ratio Studiorum, ocurrían hechos de impor
tancia en la historia de la Iglesia Católica,
tales como la Reforma Protestante, la
Contrarreforma Calica y el Concilio de
Trento en Europa. Abbagnano y Visalberghe
(1979) señalan que la Reforma Protestante
promovida por Lutero y Calvino, además del
cisma religioso que produjo como conse
cuencia, tuvo también una importancia de
cisiva en el aspecto pedagico. Los peda
gogos protestantes afirmaron los principios
de ta instrucción universal y de la escuela
popular y se ocuparon especialmente de
reclamar al estado su participación en ta
educación y de organizar gimnasios y uni
versidades,2
En el intento de reconstruir la unidad
de ta Iglesia y de reafirmar las tesis de la
tradición desde el Concilio de Trento (1545-
1563) se señaló la necesidad de ",formar
buenos y cultos sacerdotes capaces de con
tinuar con fidelidad evangélica el mensaje
de Cristo" (FUNDACIÓN SANTA MARÍA,
1994:47).
Esta convocatoria se hizo extensiva a
la formación de las jóvenes generaciones.
J. Vergara destaca que "fueron las órde
nes religiosas, especialmente la Compañía
de Jesús las que asumieron en mayor gra
do la responsabilidad de la educación de la
juventud. Iniciativa que represen un im
portante baluarte contra la reforma protes
tante , a la vez que un impulso notable de
formación humastica, gracias a la nota
ble profusn de colegios de gramática y
latinidad" (FUNDACIÓN SANTA MAA,
1994:54).
Como consecuencia de la difusión de
los beneficios de la imprenta, en los centros
de estudio de Europa se vivía ta transicn
de una cultura pedagica basada en la
exposición oral de Sos contenidos por parte
del profesor a una cultura basada en el li
bro, La preocupación pedagógica principal
de quienes se ocupaban de !a enseñanza
estaba en la squeda de una "ratio'', en
tendiéndose por tal un sistema de cono'
2 Entre los grandes pedagogos protestantes, se consideran a Johan Sturm y F, Metanchtorv El primero de
ellos fue profesor en la Universidad de París en tiempos en que Ignacio de Loyola era estudiante. Fue
el fundador del Gimnasio de Estrasburgo que sirv de modelo a escuelas humanistas protestantes de
Alemania. Abbagnano y Visatberghi mencionan al Gimnasio como modelo también de escuelas de
jesuítas.
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'D tá t& poá Año III, 5, abril 2005. Pag. 29-41
miento ordenado que pudiera presentarse
y aplicarse luego como un programa de
enseñanza.
James Bowen (1997) destaca que una
gran variedad de fuentes hisricas dan cuen
ta de que el siglo XVI fue una época alta
mente conclente del valor de la educacn,
en la que muchos pensadores se interesa
ron por definir distintas etapas del proceso
educativo. El autor sala que "la tarea pe
dagógica primordial consistía en dar con ia
estructura del conocimiento, aplicado en este
caso a la lengua latina; era preciso reducir
ésta a un engranaje sistemático de concep
tos y presentarlo después como un progra
ma escolar" (BOWEN, 1997:550).
El proceso de elaboración y la
promulgación de la Ratlo Studiorum permi
tieron la organización de un nuevo sistema
y la implantación de una práctica pedagógi
ca que innegablemente marcaron la histo
ria de la cultura y de la educación occiden
tal en Europa.
En el siglo XVI las órdenes religiosas
inician en América el proceso de evangeií-
zación de los aborígenes y se dedican a la
educación de espoles y criollos.
Desde su arribo a estas tierras los je
suítas asumieron seriamente su responsa
bilidad en la formación de nuevos sacerdo
tes, en la apertura de colegios y universi
dades y en la protección y evangelización
de los grupos indígenas.
A comienzos del siglo XVII y luego de
perseverantes esfuerzos por obtener la au
torización para otorgar grados universita
rios a los estudiantes, et 8 de julio de 1621
reciben de parte del Papa Gregorio XV los
privilegios pontificios que dieron origen a sus
universidades en Colombia; en rdoba,
Argentina; en Charcas, Bolivia; en Santia
go de Chile; en Ecuador; en Cuzco, Perú;
en Yucan, xico, Los mismos fueron con
firmados el año siguiente por Felipe IV, y
luego por Urbano VII, quien los otorga sin
límites de tiempo. En estas universidades
se dieron en América los grados de Bachi
ller, Licenciado, Doctor y Maestro, rigiéndo
se en todos los casos por la Ratio Studiorum
La corriente filosófica que prevalecía en sus
instituciones correspondía a la doctrina
tomista según la interpretación de Francis
co Srez.
La historia ha reconocido los beneficios
de esta educacn en la que se conjugaban la
formacn humanística y la formacn cristia
na. Se considera que el paso de muchos hom
bres por estos claustros los hizo capaces para
destacarse en las instituciones religiosas, so
ciales y políticas en las que participaron.
Los primeros Colegios Jesuítas
Los primeros colegios jesuítas fueron el
de San Pablo de Goa en la India, aceptado
por San Francisco Javier en 1542, y el de
Gandía en España en 1546, pero fue recn
en 1548, en Messina -Sicilia- donde empe
de manera sistemática la labor educativa de
la Compañía. En este colegio, destacado es
pecialmente por la importancia de !a expe
riencia realizada, Ignacio intervino directa
mente en la definición de su método de es
tudio integrándolo con la experiencia de los
Ejercicios Espirituales. Seleccionó entre los
hombres de la Compañía a quienes conside
raba los mejores y puso al frente de ellos,
como rector y organizador, al Padre Jeróni
mo Nadal considerado luego como el "fun
dador de la pedagogía jesuítica" y autor del
primer plan de estudios.
Mientras acababa de redactar la cuarta
parte de Las Constituciones de la Compañía
de Jesús, Ignacio fun en Roma el Colegio
Romano. En este Colegio donde actuara el
Padre Diego de Ledesma, fueron sus profe
sores eminentes humanistas, teólogos y fi
sofos. El Colegio Romano es hoy la Uni
versidad Gregoriana, al se considera que
nació la Ratio Studiorum. En el año 1556 cuan
do muere Ignacio, había en Europa 35 coie-
¿TV.í'aaod ?2c/{<iqáa¿ca¿. Año III, 5, abril 2005. Pág. 29-41
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La Ratio Studiorum: legado pedagógico de la Compañía..
gios de la Compía. En 1586 -momento de
la primera versión de la Ratio Studiorum- ya
alcanzaban a 162 y, al iniciar sus actividades
educativas en América -a comienzos del Si
glo XVII-, la Compañía de Jesús contaba ya
con 300 colegios en todo el mundo.
El método de enseñanza jesuíta y la
Universidad de París
En el Colegio de Messina y según in
dicaciones de Ignacio, se procuraba en to
dos los cursos imitar el método aplicado
en la Universidad de París. La Universitas
Magistrorun Parisiense, creada en el año
1231 y reconocida como una de las pri
meras universidades de la Edad Media, fue
testigo de la vida intelectual de ese mo
mento. A través de los cursos que se dic
taban en su Facultad de Artes otorgaba ta
Licencia Ubicun Docenti que autorizaba a
sus egresados ¡a enseñanza de tas Artes
Liberales en todo el territorio de la cris
tiandad.
En el siglo XVI, Ignacio y sus compa
ñeros cursaron sus estudios en esta univer
sidad lo que hace comprensible que sus
todos marcaran el estilo pedagógico de
la Compañía. Del mismo modo, ocurrió con
el método aplicado en los colegios funda
dos especialmente en Francia y en Alema
nia por docentes protestantes que también
se habían formado en París.
Tanto Ignacio como sus comperos,
egresados como Maestros de Arte, compar
tían los valores de su pedagogía y de la or
ganización de sus estudios, las que n en
ese tiempo eran una novedad en los cen
tros de estudio europeos.
El Modelo de la Universidad de París en
el Siglo XVI suponía (CERPE, 1983):
- Buen orden de los estudios sistemáticos
y progresivos;
- Separación y gradación en el estudio de
las disciplinas;
- Fijación de plazos y pruebas para el ven
cimiento de cada curso;
- Insistencia en la necesidad de sentar
buenos fundamentos antes de pasar ade
lante;
- Divisn de alumnos en ciases de acuer
do a sus niveles de estudio;
- Abundancia y frecuencia de ejercicios
con gran actividad por parte de los estu
diantes;
- Recurso a la emulación;
- Estricta disciplina y reglamentación de la
vida escolar;
- Estudio de las Artes Liberales con conte
nido humanista-renacentista, de inspira
cn cristiana;
- Conjugar Virtud y Letras.
El modo de proceder en estos estu
dios fue aplicado en Messina y perfeccio
nado luego en el Colegio Romano, reco
nocido como el modelo de todos los cole
gios jesuítas.
Ignacio estaba al tanto de todos los
primeros escritos pedagógicos que los pa
dres jesuítas elaboraban a partir de las ex
periencias y prácticas educativas que se
realizaban. Él había tratado los aspectos
educativos referidos a la organizacn de
los estudios en la IV Parte de las Constitu
ciones de la Compañia de Jesús3 donde se
presentan los contenidos de la enseñanza;
las normas para la direccn y organiza
ción de ios colegios; las condiciones de
3 La IV Parte de las Constituciones de la Compañia de Jesús "Del Instruir en letras y otros Medios de
Ayudar a los Pjimos que se retienen en la Compañia" está integrada por el Preámbulo y por diecisiete
capítulos.
34 P& ütfépúAño n i S, abrif 2005. Pag. 29-41
admisión y tratamiento de los estudiantes,
su formacn espiritual y apologética, la
asistencia a los actos de culto, etc. Era una
buena selección de los todos educati
vos más eficaces de aquel tiempo, luego
de haber sido experimentados en los cole
gios de la Compañía,
En las cartas de Ignacio de Loyola a tos
directores que iniciaban sus tareas les ex
presaba continuamente los que considera
ba como principales criterios a seguir:
- Partir de una experiencia educativa previa
y del discernimiento espiritual posterior
para ordenar todos los estudios de cada
colegio en sus constituciones propias;
- Atender en todos los casos "los tiempos,
los lugares y las personas", aludiendo a
una mirada atenta a la realidad concreta
develando sus necesidades y posibili
dades.
Tras estas recomendaciones se reali
zaron experiencias pedagógicas particula
res con la intención de aplicar el orden y el
método de la Universidad de París interpre
tando cada una de las realidades, por lo que
las normas de las constituciones y estas re-
comendaciones pueden ser consideradas
pilares en el largo y laborioso proceso que
culminó con ia promulgacn de la Ratio
Studiorum,
El proceso de elaboracn de la Ratio
La Ratio Studíorum no fue obra de una
sola persona ni de una sola comisión re
dactara, sino el resultado de la labor que
realizaron, a lo largo de medio siglo en to
dos los colegios, muchos jesuítas que se
desempeñaban como educadores y que, a
su vez, poseían una sólida formación
humanística, filosófica y teológica. Se con
sideran precursores al Padre Jerónimo
Nadal -quien sistematizó las experiencias
de los colegios de España, Portugal, Italia,
Francia y Alemania- y aE Padre Diego
Ledesma -quien en sus escritos pusiera
especial énfasis en una pedagogía indivi
dual y personalizada, asombrosa en el Si
glo XVI-. Se conocen distintas versiones
durante su proceso de elaboración:
- La primera conocida como Ratio Borgiana
(1565-1572) fue elaborada por Diego
Láinez;
- La "Ratio Atque Institutio Studíorum" que
fuera dada a conocer en el año 1586 como
resultado de !a compilación de la infor
mación que se disponía y de la consulta
realizada sobre su sistematización a di
ferentes provincias jesticas;
- La Ratio de 1591 que diera un tratamien
to especial a la Prelectio, pieza principal
en el sistema jesuítico de enseñanza que
refería ai modo de análisis de textos; y
- El documento definitivo que se conoce
como la Ratio de 1599 aprobado y pro
mulgado por el Padre Claudio Aquaviva
el 8 de enero de ese año, Ese texto fue
ligeramente retocado por la Congrega-
ción General en 1616,
Tal como lo señala el Padre Carlos
squez Posada; "con el texto fina! de /a
Ratio Studíorum se oficializaba el primer
sistema educativo que existió en ef mun
do occidental que le ha dado a la Compa
ñía de Jesús un puesto significativo en la
historia de la educación de todos ios
continente" (Vásquez Posada en UNIVER
SIDAD CATÓLICA DE CÓRDOBA, 2001:
61-83).
El sistema educativo al que dio lugar
estuvo en vigencia hasta 1773, ano en que
por una Buía Pontificia se suprime la Com
pía de Jesús, dejando desarticuladas ia
red de 845 Colegios Jesuítas existentes en
ese momento en Europa, América, Asia y
é
Africa.
T k á f o f M P e d rtfá ú M t. Año III, N n 5, abrit 2005. P á g . 29-41
35
La Ratio Studiorum no es un tratado teó
rico sobre pedagogía ni una declaración de
principios educativos, es un manual eminen
temente práctico que describe el modo
jesuítico de proceder en los estudios y de or
ganizar la marcha diaria de los colegios. Con
tiene una serie de 30 reglas que se refieren al
gobierno general del Colegio a ser utilizadas
desde el Prepósito General hasta los Maestros
de clase de gramática y de primeras letras.
Se presentan en el siguiente orden:
- Reglas de! Provincial.
- Reglas del Rector.
- Regias del Prefecto de Estudios.
- Reglas de Profesores de Facultades Su
periores.
- Regias del Profesor de Sagrada Escritura.
- Reglas del Profesor de lengua Hebrea.
- Reglas del Profesor de Teología Esco
stica.
- Catálogo de algunas cuestiones de San
to Tomás.
- Reglas del Profesor de Casos de Con
ciencia.
- Reglas del Profesor de Filosofía.
- Reglas del Profesor de Filosofía Moral.
- Reglas del Profesor de Matemáticas.
- Reglas del Prefecto de Estudios Inferiores.
- Reglas para el examen escrito.
- Reglas de los Premios.
- Reglas de los Profesores de Clases Infe
riores.
- Reglas del Profesor de Retórica.
- Reglas del Profesor de Humanidades.
- Reglas del Profesor de Clase Suprema
de Gramática.
- Reglas del Profesor de Clase Media de
Gramática.
- Reglas del Profesor de Clase Inferior de
Gramática.
El Contenido de la Ratio Studiorum
- Reglas de los Escolares de Nuestra Com
pañía.
- Instrucción a los que repiten Teología.
- Reglas del Ayudante de Maestro o Bedel,
- Reglas del de los Oyentes Externos de la
compañía.
- Reglas de la Academia.
- Reglas del Prefecto de la Academia.
- Reglas del Prefecto de la Academia de
Teólogos y Filósofos.
- Reglas de la Academia de Retóricos y
Humanistas.
- Reglas de la Academia de los Gramáticos.
La lectura de cada una de las normas
pone en evidencia que fueron fruto de una
experiencia vivida cuya sistematización in
tenta conjugar las características huma
nísticas de la enseñanza, vinculada a la for
mación filosófica y teológica, reflejando la
renovación pedagógica, doctrinal y crítica
de ese tiempo.
Las normas hacen referencia a la fina
lidad de la enseñanza, los programas y mé
todos, a la disciplina y al orden de los estu
dios, la distribucn de los profesores, las
actividades de los estudiantes, a la figura
del maestro, etc. Respecto a la finalidad
de los estudios, señala la Regla I del
Prepósito Provincial: "Siendo uno de los mi
nisterios principales de nuestra Compía
enseñar a los demás todas las materias que
sean conformes a nuestro Instituto, para
que con ello se muevan al conocimiento y
amor de nuestro Creador y Redentor"
(www.colsjmex.org).
La Regla I del Profesor de Clase Infe
rior de Gramática sostiene: "A los adoles
centes que han sido confiados a la educa
ción de la Compañía, fórmelos el profesor
de modo que, juntamente con las letras
vayan aprendiendo también las costumbres
dignas de un cristiano. Dirija pues su espe
cial atención, tanto en las clases cuando se
36
Año III. NO S, abril 2005. Pág. 29-41
La Ratio Studiorum: legado pedagógico de la Compañía..
La Repetición constituye uno de los
momentos claves en el proceso de ense
ñanza-aprendizaje que se lleva a cabo:
... la utilidad de la repetición será doble:
una que lo repetido con frecuencia que
dará profundamente grabado, otra que
aquéllos que sean de talento superior aca
ben los cursos antes que los otros, ya
que podrán ascender de grados cada se
mestre..." (XII, 8-4).
Las Disputaciones se llevaban a cabo
semanal o mensualmente de manera solem
ne en ¡os estudios de Filosofía y Teología:
"...el sábado u otro día que requiera la
costumbre, tengan disputas en las clases
durante dos horas, y aún por más tiem
po donde haya gran concurrencia de ex
ternos..." (IV, 14).
"... Tomen parte también en las disputas,
en cuanto fuere posible , otros doctores
nuestros y profesores, aún de diversas
facultades: quienes para que el debate
se anime más instan en la fuerza de los
argumentos que se discuten..." (IV, 16).
Las Composiciones se referían a tra
bajos escritos en griego y en latín y se
concretaban en disertaciones, discursos,
poesías, sermones.
La Ratio alude también a las Acade
mias cuya finalidad es la reunión de alum
nos estudiosos para participar en ejerci
cios especiales y de docentes para prepa
rarse para el ejercicio de la docencia. En
los Colegios Jesuítas la educación era
siempre gratuita e incluía siempre la Invi
tación a los estudiantes a participar de las
prácticas de piedad entre los que se con
taban los ejercicios espirituales y el exa
men diario de conciencia.
El Espíritu de la Ratio Studíorum
Es posible que no pueda establecerse
una correlación directa entre las reglas y
normas que se detallan en la Ratio Studiorum
y la monumental tarea pedagógica que la
Compañía de Jesús llevara a cabo durante
tres siglos en Europa y en América, forman
do hombres cuyos ideales de vida los lleva
ron a participar y comprometerse con la so
ciedad de su tiempo, poniendo en evidencia
sus ideales de vida y la constante voluntad
de dar continuamente lo mejor de sí mis
mos. Muchos de los alumnos jesuítas partici
paron de la gesta emancipadora americana.
Jo del Rey Fajardo (en UNIVERSIDAD
CALICA DE CÓRDOBA, 2001:33-59) en su
exposición acerca de "El alma de la Ratio
Studiorum" se interroga acerca de qué es to
que imprimía un sello espefico en quienes
recibieron la educación de la Compañía de
Jesús durante tantos siglos; cuál fue el alma
que inspiró los proyectos y los programas
que llevaron a cabo en los diversos conti
nentes y pses en los que actuaron; dónde
radica la fuerza que anida en este documen
to que ha sido capaz de impulsar los frutos
que la historia ha puesto en evidencia.
A partir de la lectura de la Ratio
Studiorum es posible encontrar alguna res
puesta a estos interrogantes. Este documen
to pone de manifiesto un proyecto educati
vo profundamente humanista, cuya prácti
ca se inspira en la concepción del mundo,
del hombre y de Dios que nace fundamen
talmente en los Ejercicios Espirituales de
Ignacio de Loyola, que se sostiene en la
experiencia del "magis" individual y colecti
vo, capaz de transformar el interior de la
persona humana.
Los estudios académicos que llevaban
adelante los alumnos de los colegios jesuí
tas y las tareas pedagógicas que realizaban
sus profesores iban de la mano de la pc
tica de los Ejercicios Espirituales.
Los Ejercicios, según Montero Tirado
(en UNIVERSIDAD CATÓLICA DE CÓRDO
BA, 2001: 21-165) son una experiencia edu
cativa integral que compromete los senti
dos, supone la inteligencia, la afectividad y
3Z P e d a l e ó t e ' o 111, 5, abril 2 0 0 5 Pég, 29-41
la voluntad, y proponen un camino de apro
piación de la propia realidad. Esto significa
que ef proceso educativo ofrecido en los
colegios de la Compañía, a la par que pro
porcionaba una sólida formación académi
ca, conducía a conocerse profundamente a
sí mismo y a encontrar el sentido de la vida,
So que sin duda modelaba la personalidad y
el modo de ser.
Es posible entonces interpretar el fin edu
cativo de la Ratio Studiorum: juntar virtud y
letras, formar en la excelencia en la educa
ción y en el desarrollo espiritual conjuntamen
te; educar personas virtuosas y al mismo tiem
po académicamente competentes.
A quienes interpretaban diariamente los
códigos de la Ratio estas prácticas le daba
una experiencia y un hábito que los llevaba
a tomar su profesión como una misión per
sonal, donde no existía diferencia alguna
entre su consagración a un quehacer coti
diano y sus ideales religiosos e intelectua
les. Según Miguel Petty (Cfr. Petty en UNI
VERSIDAD CATÓLICA DE CÓRDOBA,
2001:187) su primera leccn pedagógica fue
despertar la comprensión de que la labor
educativa se centra, sobre todo, en las per
sonas, tanto de directivos como de profe
sores y estudiantes, en su crecimiento y en
su maduración a quienes él reconoce como
los verdaderos protagonistas de la educa
ción, cada uno desde sus funciones propias,
dentro de un conjunto con espíritu y objeti
vos comunes. Todos ellos constituyen la
común unidad educativa, donde todos son
educadores en mutua interacción personal.
La Ratio Studiorum fue un sistema edu
cativo encaminado principalmente al desa
rrollo humano integral de tos jóvenes estu
diantes, a través de una educación que no
era meramente intelectual, sino que tam
bién se orientaba a la formación de la vo
luntad y de los afectos, a la educación del
carácter y a la formación religiosa. Intenta
ba instruir, al mismo tiempo que educar, unir
el pensar con el hacer, el saber con el sen
tir, procurando la formación de ciudadanos
probos y virtuosos.
La práctica del discernimiento que Ig
nacio propone en los Ejercicios Espirituales
y que iba de la mano de los aspectos aca
démicos, puede ser considerado un instru
mento pedagógico que despertaba proce
sos formativos vinculados a la interioridad
de la persona. El discernimiento no estaba
tomado como un mero conocimiento inte
lectual sino como el camino hacia el juicio
recto sobre sí mismo y sobre una situación
de vida, donde actúan el corazón, el enten
dimiento y la voluntad en la búsqueda de la
voluntad de Dios y en el compromiso con
ella a través de la libertad.
Este modo de proceder" en los estu
dios se sostenía en el descubrimiento del
hombre -con todas sus potencialidades, fí
sicas, afectivas, intelectuales y sociales-
como un ser capaz de discernir acerca del
sentido de su vida y de las cosas y de po
nerse al servicio de ese sentido interpre
tando en cada caso los tiempos, los lugares
y las personas presentes en cada realidad.
El conocimiento de la obra educativa
de la Compañía de Jesús y su repercusión
en el tiempo, tras 1a lectura de la Ratio, per
miten inferir que estas prácticas de discer
nimiento llevadas a cabo conjuntamente con
los procesos educativos de los que forma
ban parte, fueron las que contribuyeron a
imprimir un sello específico en quienes par
ticipaban de esta educación y donde es po
sible radicar la fuerza capaz de impulsar los
frutos reconocidos luego.
Éste ha sido quizá el meollo de la res
puesta que la Compañía de Jesús ha dado a
las necesidades de cada cultura y de .cada
sociedad a lo largo de tres siglos. A nuestro
entender puede ser considerado como el le
gado jesuíta a la educación en América.
Original recibido: 30 - 07 - 2004
Original aceptado: 05 - 11 - 2004
PedeiQÓfieoi. Año 111, N a S, abril 2005. Pég. 29-41
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