
cación, según Mantovani, es tránsito con
trapuesto y sucesivo, pero siempre unifica
do, que posee como objetivo fundamental
guiar al hombre desde la naturaleza sensi
ble hasta la naturaleza moral. Educar es un
"proceso de humanización" al que se le otor
ga "direccionalidad valorativa", debe inte
grarse la "pedagogía del saber y la del ser";
no puede la educación dirigirse a "fragmen
tos de hombre" sino a él en su integridad y
en su integración a la cultura en la que vive.
Considera que al hombre no se lo debe to
mar sólo como objeto físico, "sino como ser
espiritual, libre, apto para buscar en reali
dades sobreindividuaies o valores, los fun
damentos de sus propias acciones" (MAN
TOVANI, 1959:78).
Tanto quienes dirigen el sistema edu
cativo como quienes dirigen las institucio
nes escolares y los docentes deben aspirar
a un ideal de perfección, a la toma de con
ciencia de un deber ser y la necesaria vo
luntad para conquistarlo mediante el some
timiento de la vida a él. Mantovani sostiene
que la educación contribuye a la formación
del hombre, en la medida en que ésta lo
hace dueño de sí mismo. La plenitud huma
na para la que hay que formar abarca "la
individualidad e historicidad; base biológica
y espiritual; inmanencia y trascendencia;
valores y fines generales de la vida. Ningu
na finalidad especial puede ser contrapues
ta a la finalidad general humana" (MANTO
VANI, 1959:96).
Resulta así que para poder formar para
la plenitud humana son indispensables: un
ideal de hombre a conquistar y su
explicitación en el fin general de la educa
ción, en sus objetivos específicos, en el dise
ño y desarrollo curricular. A la luz de dicha
aspiración, considera que la vida toda, y por
ello la educación también, deben ser un "es
fuerzo de integración (...) regido (por) un
principio de totalidad y dentro de él un prin
cipio de jerarquía, a fin de evitar en la vida
individual y colectiva, la inversión de vaio-
res" (MANTOVANI, 1959:134). Ésta condu
ce a "lo técnico-material sobre lo ético", que
es lo que debe atenderse de manera esen
cial. Pero como nuestro tiempo está fuerte
mente impregnado de tecnicismo, señala que
el deber de la educación es formar hombres
expertos técnicamente y libres moralmente.
Su propuesta pedagógica busca
irradiarse hacia la cultura señalando que "es
necesario volver a tener fe en el hombre,
luego de los intentos deshumanizadores del
siglo XX. Al imperante desprecio por el hom
bre hay que oponerle un nuevo ímpetu hu
manista. Pero un humanismo que abarque
la totalidad, el ser íntegro del hombre (...)
Para ello la educación deberá fomentar ele
vadas tendencias humanas: responsabilidad,
independencia y creación" (MANTOVANI,
1960:29).
Asigna una particular importancia a lo
nacional en la formación del hombre pleno,
lo que supone contenidos y fin nacionales
en la educación. En tanto considera que la
persona debe estar integrada a la cultura
propia de su tiempo y espacio, enlaza de
una manera vinculante la formación indivi
dual con el destino de los pueblos. Es así
que sostiene que al "pensar al individuo, es
necesario tener presente a la sociedad, en
cuyo seno realiza su vida" (MANTOVANI,
1964:55).
Para alcanzar lo señalado, afirma la
necesidad de brindar siempre educación
general, por encima de las especializacio-
nes. En este sentido, reconoce la necesidad
de hacer complementarias la educación téc
nica y la educación académica ya que am
bas desarrolladas en soledad sólo contribu
yen a la formación de hombres parciales,
seres incompletos, desintegrados y deshu
manizados. Este pensamiento es destacable,
de manera particular, en tiempos como los
actuales, en que se suele priorizar lo espe
cializado. Incluso en la Universidad, las dis
ciplinas de formación general, deben acom
pañar y anteceder a las particulares y pe
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