Juan Mantovani
(pedagogos Catinoamericanos
Este apartado rinde un sencillo y sentido homenaje a aquellos pe
dagogos y educadores que posibilitaron la creacn de un pensamiento
pedagógico latinoamericano y que, como acervo cultural, operan en la
memoria activa de Latinoamérica como fuente inspiradora de nuevos
pensares sobre la Educación.
Apartado que sintetiza ideas y no una biograa detallada.
JLportes de Juan Mantovani aCJiumanismo (pedagògico
(Por Jìna de Lourdes Cerini de (Reffino *
Juan Mantovani (1897-1971), pedagogo argentino de la primera mitad del siglo
XX, efectúa interesantes aportes al Humanismo Pedagógico. Podemos destacar su
propuesta para la formacn de la plenitud humana, la conquista del deber ser como
obra de la educación, la vinculación entre formación individual y destino de los
pueblos, la necesidad de una formacn general como base y fundamento de la
educación especializada e ideas acerca de cómo sortear la crisis de la educacn que
caracteriza a los tiempos contemponeos. Plantea la necesidad de la explicitación
del fin de la educación, en consonancia con los objetivos particulares, los diseños
curriculares y contenidos educativos. Destaca la personalidad del docente por enci
ma de los métodos.
Si consideramos que es el hombre quien
tiene que encontrarse en el centro del pensa
miento, las políticas y las acciones de una
sociedad organizada, y que es él la prioridad
cultural asignada en determinado tiempo y
espacio, entonces, desde la educación, consi
deraremos la necesidad de implementar un
Humanismo Pedagógico que le sustento y
ayude a la organización curricular y estraté
gica del sistema. Un representante argentino
de esta posición educativa es Juan Mantovani.
Mantovani, en sus obras, señala como
indispensable la "problematizacn de la edu
cación", tan en boga en la actualidad, y la
defensa del espacio público, como ámbito
especial para educar a los miembros de una
comunidad, en determinado tiempo y cul
tura. A su vez, propone formar para la "ple
nitud humana" como prioridad educativa, y
sostiene que
"el ser humano en su unidad,
es una totalidad, en la que también se da lo
diverso" (MANTOVANI, 1964:11). La edu-
* Licenciada y Profesora en Ciencias de la Educación. Doctorando en Educación. Presidente de la Comisión de
Contenidos, Metodología y Docencia del Congreso Arquidiocesano de Laicos de Paraná. Docente de la Univer
sidad Autónoma de Entre os. E-mail: jcreffino@ciudad.com.ar
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cacn, según Mantovani, es tránsito con
trapuesto y sucesivo, pero siempre unifica
do, que posee como objetivo fundamental
guiar al hombre desde la naturaleza sensi
ble hasta la naturaleza moral. Educar es un
"proceso de humanizacn" al que se le otor
ga "direccionalidad valorativa", debe inte
grarse la "pedagogía del saber y la del ser";
no puede la educacn dirigirse a "fragmen
tos de hombre" sino a él en su integridad y
en su integración a la cultura en la que vive.
Considera que al hombre no se lo debe to
mar sólo como objeto físico, "sino como ser
espiritual, libre, apto para buscar en reali
dades sobreindividuaies o valores, los fun
damentos de sus propias acciones" (MAN
TOVANI, 1959:78).
Tanto quienes dirigen el sistema edu
cativo como quienes dirigen las institucio
nes escolares y los docentes deben aspirar
a un ideal de perfeccn, a la toma de con
ciencia de un deber ser y la necesaria vo
luntad para conquistarlo mediante el some
timiento de la vida a él. Mantovani sostiene
que la educación contribuye a la formacn
del hombre, en la medida en que ésta lo
hace dueño de mismo. La plenitud huma
na para la que hay que formar abarca "la
individualidad e historicidad; base biológica
y espiritual; inmanencia y trascendencia;
valores y fines generales de la vida. Ningu
na finalidad especial puede ser contrapues
ta a la finalidad general humana" (MANTO
VANI, 1959:96).
Resulta así que para poder formar para
la plenitud humana son indispensables: un
ideal de hombre a conquistar y su
explicitación en el fin general de la educa
cn, en sus objetivos específicos, en el dise
ño y desarrollo curricular. A la luz de dicha
aspiración, considera que la vida toda, y por
ello la educación también, deben ser un "es
fuerzo de integracn (...) regido (por) un
principio de totalidad y dentro de él un prin
cipio de jerarquía, a fin de evitar en la vida
individual y colectiva, la inversión de vaio-
res" (MANTOVANI, 1959:134). Ésta condu
ce a "lo técnico-material sobre lo ético", que
es lo que debe atenderse de manera esen
cial. Pero como nuestro tiempo está fuerte
mente impregnado de tecnicismo, señala que
el deber de la educacn es formar hombres
expertos técnicamente y libres moralmente.
Su propuesta pedagógica busca
irradiarse hacia la cultura señalando que "es
necesario volver a tener fe en el hombre,
luego de los intentos deshumanizadores del
siglo XX. Al imperante desprecio por el hom
bre hay que oponerle un nuevo ímpetu hu
manista. Pero un humanismo que abarque
la totalidad, el ser íntegro del hombre (...)
Para ello la educación debe fomentar ele
vadas tendencias humanas: responsabilidad,
independencia y creación" (MANTOVANI,
1960:29).
Asigna una particular importancia a lo
nacional en la formacn del hombre pleno,
lo que supone contenidos y fin nacionales
en la educación. En tanto considera que la
persona debe estar integrada a la cultura
propia de su tiempo y espacio, enlaza de
una manera vinculante la formacn indivi
dual con el destino de los pueblos. Es así
que sostiene que al "pensar al individuo, es
necesario tener presente a la sociedad, en
cuyo seno realiza su vida" (MANTOVANI,
1964:55).
Para alcanzar lo señalado, afirma la
necesidad de brindar siempre educación
general, por encima de las especializacio-
nes. En este sentido, reconoce la necesidad
de hacer complementarias la educación téc
nica y la educación acamica ya que am
bas desarrolladas en soledad sólo contribu
yen a la formacn de hombres parciales,
seres incompletos, desintegrados y deshu
manizados. Este pensamiento es destacable,
de manera particular, en tiempos como los
actuales, en que se suele priorizar lo espe
cializado. Incluso en la Universidad, las dis
ciplinas de formacn general, deben acom
par y anteceder a las particulares y pe
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Juan Mantovani
culiares de cada carrera. "Sobre el fondo
universal humano, sobre la formacn cul
tural que define a cada hombre, se deben
apoyar las especialidades y direcciones par
ticulares" (MANTOVANI, 1960:16).
Señala que toda práctica pedagógica
debe fundamentarse en una filosofía que la
enmarque y sustente, que favorezca la con
formacn de una concepcn unitaria del
mundo, un sentido integral de la vida y una
imagen del hombre. Así entendida, la filo
sofía provee normas, ¡deas, valores y con
vicciones cuya realización debe ocupar a lo
pedagógico.
En relación a las transformaciones
educativas, sostiene lo infecundo de una
renovación pedagógica sólo a partir de
cambio de métodos que redundarán en
mejoras superficiales. La verdadera refor
ma, señala Mantovanl, implica el cambio
de principios fundamentales y la adopción
de nuevos valores. Deposita su confianza
en el espíritu de los educadores en tanto
"espíritu formado" que guía a "un espíritu
en formacn", hasta que el alumno llegue
a expresarse con autonomía, independiente
del educador. Justifica el valor de los mé
todos siempre que en ellos esté presente
el ideal de hombre al que se quiere con
ducir. La pedagogía, según su visión, es
cultura y humanidad docente. Acusa al po
sitivismo de haber sido el causante de la
transformación de la pedagogía en cni
ca, lo que devino en el imperialismo del
método, en la mecanizacn de la acción
educadora desconociendo que en cada edu
cando hay un ser vivo.
En tiempos de crisis, propone un Hu
manismo Pedagógico que mire al hombre
en lo que él mismo es y al ideal cultural de
cómo debe ser, al que hay que alcanzar y
conquistar. Apoyarse en "una filosofía que
devuelva la fe en el hombre" y que "los edu
cadores formen una conciencia de la crisis",
de tal modo que puedan ser encontrados
caminos que reintegren la unidad.
(BißCiogmfia
MANTOVANI, Juan. Epocas y Hombres de la Educacn Argentina. El Ateneo, Buenos Aires,
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