ARCULOS
Orientacn educativa en el área vocacional
Exploración de los intereses a través del
Inventario de Experiencias y Proyectos (I.E.P.)
Ida Lucía Morchio de Uano
La orientación educativa en el área vocacional se propone, por un lado, contribuirá
que el alumno encuentre en la escuela ocasiones para desarrollar una imagen de sí
mismo en términos vocacionales y por otro, acompañarlo en instancias en las que
puede optar entre alternativas que ofrece el nivel medio. En el primer sentido, promue
ve la profundización del conocimiento de sí mismo y de la realidad, pilares de la madu
rez vocacional. En el segundo, organiza la squeda de información, la deliberación
sobre características personales y factores que acercan o alejan de cada alternativa y
la elaboracn de una decisión con fundamentos. Un aspecto clave en el terreno voca
cional es el análisis de los intereses, que puede ser realizado mediante el Inventario de
Experiencias y Proyectos (I.E.P.). Es un test que propone pensar en experiencias pre
vias y proyectarse al futuro en situaciones representativas de cinco áreas de intereses
vocacionales educativos.
Orientación - Orientación escolar - Eleccn de estudios
Alumno - Test de interés
Educational Guidance in the vocational field intends, on one hand, to contribute so
that students find instances at school to develop their own vocational images, and on
the other hand, to accompany students when choosing between different high school
alternatives. In the fírst sense, it fosters deepening of self-knowledge and awareness
' Doctora en Educación. Especialista en Docencia U niversitaria. Licenciada y Profesora en Ciencias
Psicopedagógicas. Profesora Titular Efectiva de la Universidad Nacional de Cuyo. Directora del Servi
cio de Apoyo Pedagico y Orientación al Estudiante de la Facultad de Filosofía y Letras de la Univer
sidad Nacional de Cuyo. Mendoza, Argentina. E-mail: lucy_m orchio@ yahoo.com .ar
T k Á lo y u Año VIII, N° 16, octubre 2010. Pág. 61-75
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Orientación educativa en el área vocacional
of reality, two pillars of vocational maturity. In the second sense, it organizes the
search for information, the analysis of personal characteristics and factors that bring
closer or move away each alternative, and the development of a well founded decision.
A key aspect in the vocational field is the analysis of interests, which can be conducted
using the Inventory of Experiences and Projects (I.E. P.), a test of interests that leads
students to think about previous experiences and to project themselves into the future
in representative situations of five vocational interest areas.
Guidance - Educational guidance - Choice of studies
Pupil - Interests test
La escuela cumple una función cla
ve en la apropiacn de la cultura por
las nuevas generaciones, pero a la luz
de los enfoques vigentes en psicología
de la educación, el compromiso con la
socialización debe complementarse con
otra funcn que es la promocn del
desarrollo del alumno. Con frecuencia,
la mayoría de los esfuerzos se concen
tran en la enseñanza y el aprendizaje
de los contenidos disciplinares, sin em
bargo, si se admite que la trayectoria
escolar constituye un espacio y un tiem
po de inestimable valor para favorecer
el desarrollo personal, resulta necesa
rio tener en cuenta aspectos tales como
ejercitar estrategias cognitivas y meta-
cognitivas que preparen para seguir
aprendiendo a lo largo de la vida; apren
der a convivir en el respeto y la coope
ración; aprender a autorregular la con
ducta en función de metas y proyectos;
preparar para las elecciones vocaciona-
les que se plantean durante la educa
ción media y a su finalización; generar
factores protectores para prevenir ries
gos frecuentes en ciertas edades o con
textos, entre otros posibles.
La implementadón en forma plani
ficada de acciones para atender a ne
cesidades y expectativas de esta índo
le nos aproxim a a la orientación
educativa enfocada desde la mirada de
laz de Medrano (2002), Repetto Ta-
lavera (2002), Bisquerra Alzina (1998),
Rodríguez Espinar (1993), Rodríguez
Moreno (1995), Alonso Tapia (1995)
-entre otros- y sustentada en algunos
principios que especifican su naturale
za y funciones. El principio de preven
ción, que señala la importancia de ge
nerar los escenarios deseados para
evitar que aparezcan los que no lo son.
El principio de desarrollo que plantea, por
un lado, que la orientación hace su
aporte no sólo en momentos de crisis
sino a lo largo de la vida y, por otro,
que no se trata sólo de acompañar el
curso evolutivo, sino de contribuir al
desarrollo del potencial personal como
preparación para el avance hacia esta
dios cada vez más complejos. El princi
pio ecológico, denominado también so
cial o sistèm ico, que destaca la
necesidad de tener en cuenta al indivi
duo y al grupo en interaccn con su
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ttúUoqoú Pedayccod.. Año VIII, N° 16, octubre 2010. Pág. 61-75
contexto. El principio de potenciación o
fortalecimiento personal (empowerment)
cuyo prosito es que el individuo y el
grupo identifiquen sus fuerzas, adquie
ran protagonismo en la promoción per
sonal y comunitaria y asuman roles va
lorados por ellos mismos y por su
cultura.
En la práctica, atendiendo a las te
máticas y objetivos que se ubiquen en
primer plano, se especifican áreas que
mantienen estrecha vinculación entre
sí. Las más reconocidas son la orienta
ción para aprender a aprender, la
orientación para el desarrollo vocacio-
nal, la orientación para el desarrollo
personal (que abarca por ejemplo
cuestiones relativas a la salud, a las
relaciones interpersonales, a la conso
lidación de la identidad, etc.) y la orien
tación para acompañar a estudiantes
con necesidades especiales.
Este artículo se centra en la orien
tacn educativa en el área vocacional,
entendida en sentido amplio como
Proceso continuo, sistemático e in
tencional de mediación y tendiente
a desarrollar la capacidad de auto
determinación de las personas para
que, en base a criterios contrasta
dos, sean capaces de identificar, ele
gir y reconducir, si es preciso, las
alternativas ofrecidas por su entor
no hasta asumir las más acordes a
su potencial y trayectoria vital.
(Echeverría Samanes, 1993, p. 30)
Es conveniente distinguir entre la
orientación vocacional educativa u orien
tación educativa en el área vocacional, que
se liga con la elección entre opciones
que forman parte de la escolaridad me
dia y la
orientación vocacional profesional
u ocupacional que se vincula con la elec
ción de una carrera o un trabajo en vis
tas a un desempeño que se concreta
en un ámbito extraescolar.
1. Orientación educativa en el área
vocacional
La orientacn en el área vocacio
nal tiene un doble propósito. Por un lado,
dinamizar el avance gradual en direc
ción a la madurez vocacional a través
de acciones que favorezcan la construc
ción de una imagen de mismo y de la
realidad en términos vocacionales. Por
otro lado, acompañar al estudiante en
situaciones particulares en las que el
sistema educativo o la escuela ofrecen
alternativas entre las que puede elegir
en cuál prefiere continuar su educación
formal.2 En este caso el propósito es
promover el análisis y la reflexión como
pasos previos a la toma de una deci
sión concreta.
Donald Super (1967), referente clá
sico en orientación, destaca que la ma
durez vocacional lleva implícito un sen
tido evolutivo, en cuanto es la expre
sión del concepto de mismo y del
mundo formulado y reformulado en dis
tintas etapas del ciclo vital. En este conti-
! Por ejemplo, en el paso de la educaciónsica o primaria a la escolaridad media o secundaria, o de un
ciclo básico a un ciclo orientado o con modalidades; en la elección de materias opcionales, entre otras
posibilidades.
Zscd/oyod Año VIII, N° 16, octubre 2010. Pág. 61-75
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Orientación educativa en el área vocacional
nuo, aproximadamente a los 12 años,
el estudiante puede reconocer algunos
aspectos ligados con su identidad vo
cacional (Kuder, 1983; López Bonelli &
Migone de Faletti, 1993; ller, 2004;
Super, 1967), autoimagen que se en
riquece cuando el sentido de las ex
periencias escolares no se circunscri
be al aprender, al aprobar o al des
aprobar sino que transciende en
términos de profundización del auto-
conocimiento.
La relación entre la orientación como
proceso continuo, sistemático e intencio
nal y la intervención para acompañar al
alumno en momentos particulares duran
te el curso de la escolaridad puede ser
planteada como interacción entre un eje
diacnico y un eje sincrónico (Müller,
2004; Rascován, 1998). El eje diacróni
co hace referencia a un conjunto de ac
ciones de orientación integradas con el
enseñar y el aprender contenidos curri-
culares. Todo docente orienta cuando a
través de los temas que enseña y las
estrategias didácticas que emplea des
pierta intereses, promueve la reflexión
sobre las experiencias vividas con el pro
sito de que el alumno avance en el
conocimiento de mismo, explícita rela
ciones entre lo que se estudia en la es
cuela y lo que sucede fuera de ella, hace
referencias a profesiones y profesiona
les implicados en la resolución de pro
blemas de diferente índole.
Por esta vía los cuestionamientos
vocacionales están presentes a lo lar
go de la educación media, llegan a to
dos los estudiantes y no quedan exclu
sivamente en manos de los expertos,
sino que se multiplican a tras de las
intervenciones coordinadas de varios
agentes.
El eje sincrónico, por su parte, "su
pone un 'corte' en cada momento en que
el futuro se juega desde el presente"
(Rascován, 1998, p. 67); es decir, hace
referencia a momentos o períodos en
los que es necesario tomar decisiones
relacionadas con el futuro.
En varios países (entre ellos Argen
tina, Paraguay, Colombia, Costa Rica,
Venezuela, Uruguay, España) la educa
ción media prevé la posibilidad de ele
gir entre diferentes orientaciones, mo
dalidades, ramas, especialidades,
materias opcionales, etc. según la es
tructura de cada sistema educativo.3
Frente a esta situación, -que para
algunos trae aparejados dudas, ansie
dad, temor, incertidumbre- las activida
des de orientación educativa adquieren
particular valor en tanto generan espa
cios para ampliar información, analizar,
discutir y reflexionar sobre cuestiones
implicadas en la eleccn. Se debe te
ner presente que para el adolescente,
que está definiendo su identidad, suele
resultar difícil establecer por sí solo
nexos entre su persona y las opciones
que se le ofrecen.
Pensamos en una interacción orien
tadora en la que el estudiante a la vez
que comparte la intencionalidad del
orientador respecto de las estrategias
3 La Organización de Estados Iberoam ericanos (2010) presenta la estructura de Sistem as Educativos
N a cionales.
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J P e d í A ñ o VIII, N° 16, octubre 2010. Pág. 61-75
y recursos que se emplean, se asume
como protagonista principal en la defi
nición de metas, elaboración de proyec
tos, identificación de criterios y factores
que entran en juego en sus decisiones.
En definitiva, el orientador, en tanto
mediador, ilumina los aspectos a tener
en cuenta y provee recursos para re
unir elementos de juicio, pero es el alum
no quien decide el camino que está dis
puesto a recorrer.
Con esta mirada, las acciones refe
ridas al eje sincnico adquieren valor
tanto para quienes aún no han decidi
do pues organizan la deliberacn que
precede a la elección; cuanto para quie
nes ya tienen prevista su elección, pues
ponen a prueba los pilares que la sos
tienen, de lo cual puede resultar confir
mada y fortalecida o advertir sobre la
necesidad de repensarla.
2. Los intereses
Cuando se indagan los motivos de
las decisiones vocacionales se encuen
tra un entramado de factores de dife
rente índole los cuales se comportan
como criterios de elección. Se combinan
factores individuales (las capacidades,
los intereses, las experiencias en el
ámbito escolar y extraescolar, los pro
yectos, las características de personali
dad, etc.) y factores contexales (las
decisiones que toman los amigos, los
consejos de los padres, las opciones que
se ofrecen y la institución donde se cur
sa cada una de ellas, las imágenes so
ciales de cada alternativa, etc.).
Algunos jóvenes elegirán en función
de lo que les gusta (intereses); otros
en función de lo que les resulta más fá
cil (aptitudes); otros en función de lo que
hacen sus amigos o de los consejos de
sus padres (vínculos); otros en función
de la relación con carreras universita
rias o con salidas laborales (proyectos);
otros en función de lo que más les
conviene (lo que se puede cursar cerca
del domicilio, lo que es gratuito, etc.), y
otros combinarán varios de estos crite
rios y agregarán otros más.
Informarse es un primer paso impres
cindible pues es bien sabido que no se
puede elegir lo que no se conoce, sin
embargo, conocer el contenido, la orga
nización y la proyección de cada alterna
tiva suele resultar insuficiente al momen
to de tomar una decisión. Se requiere
un segundo paso en el que se vinculen
las características personales con lo que
ofrece y requiere cada opción.
En este arculo -tomando presta
dos términos geslticos- los intereses
se ubican como figura y los demás fac
tores como fondo, aunque sin descono
cer su presencia.
A diario se escucha que quien elige
-no sólo en cuestiones vocacionales sino
en general-, suele decir, elijo esto porque
es lo que más me atrae; aunque me gusta
no lo elijo porque....; aunque no me gusta
lo elijo porque...; no sé si me va a gustar...,
no encuentro nada que me interese... En
todas estas expresiones, de un modo u
otro, los intereses se hacen presentes.
Los intereses se entienden como
disposiciones favorables a realizar cier
tas actividades y ahondar en ciertos
campos del saber. Cada persona va de
finiendo sus inclinaciones y aversiones
a través de experiencias directas y vi
carias, escolares y extraescolares y gra
dualmente elabora una representación
de sus preferencias. Se trata de un pro
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Orientación educativa en el área vocacional
ceso que permanece abierto, por cuan
to al vivir nuevas situaciones se produ
cen ampliaciones, modificaciones y re
estructuraciones.
En el terreno vocacional importan los
intereses que adquieren estabilidad du
rante la adolescencia, aunque en con
sonancia con lo expuesto, se trata de
una estabilidad flexible. Los resultados
obtenidos en dos estudios de base em
pírica : Estabilidad de los intereses por de
terminados campos del saber. Estimación
a través del Inventario de Experiencias y
Proyectos (Morchio, 2007) y Hacia una
aproximación multimensional e innovadora
de los pilares de la Orientación Vocacional
(Morchio, 2009), mostraron que las incli
nacionessicas referidas a áreas del
saber y del hacer se comportan con no
table estabilidad. Cabe inferir entonces
que lo que le atrae a un alumno hoy, muy
probablemente seguirá haciéndolo más
adelante, aunque a veces elija dando
preeminencia a otros factores.
De lo anterior se desprende que los
intereses constituyen uno de los pila
res que da coherencia al desarrollo vo
cacional. El problema que se plantea al
estudiante y al orientador es cómo
estimarlos. En este sentido, sólo algu
nos alumnos se sienten seguros toman
do la autopercepción como único crite
rio para reconocerlos y jerarquizarlos.
Por ese motivo es conveniente comple
mentar el modo que podríamos llamar
espontáneo de identificar las preferen
cias, con otras formas de estimarlos.
Una de ellas son los inventarios de
intereses, que revelan la atracción y el
rechazo hacia ciertas actividades, la
motivación que despiertan ciertas situa
ciones y la inclinación por conocer más
sobre ciertas cuestiones.
Su contenido depende de los obje
tivos específicos y la estructura respon
de a las variables (aspectos que pue
den asumir diferentes valores) que se
quieren estimar, las cuales están repre
sentadas por ítems que actúan como
indicadores. Los resultados permiten
esbozar el perfil de intereses de un
alumno y realizar inferencias.
La información que procede de este
tipo de pruebas merece particular aten
ción por ser los intereses inventariados
los que se mantienen más estables en
el tiempo (Super, 1967), aunque es im
portante vincular esos datos con lo que
el alumno dice que le gusta (intereses
expresados) y con lo que revela su con
ducta (intereses manifiestos), pues la
congruencia entre los diferentes tipos
de intereses es un indicador de madu
rez vocacional.
En síntesis, aún cuando los intere
ses no son el único factor que influye
en las elecciones, es relevante su aná
lisis en el marco de la construcción gra
dual de una autoimagen vocacional por
cuanto dan lugar a una codificación sim
bólica de las experiencias ya vividas,
impactan en la conducta presente y sus
tentan anticipaciones de sentido referi
das a nuevos proyectos.
3. Exploracn de los intereses vo-
cacionales educativos a través del
Inventario de Experiencias y Pro
yectos (I.E.P.)
Pensando en quienes al finalizar la
educación primaria o durante la educa
ción media pueden elegir entre diferen
tes alternativas (como se anticipó, orien
taciones, modalidades, áreas, materias
I
6 6 | P*¿üs*á*í££LL. Año VIII, N° 16, octubre 2010. Pág. 6 1-75
opcionales, etc., según la estructura del
sistema educativo) y en los orientado
res (psicopedagogos, especialistas en
ciencias de la educación, psicólogos es
colares, profesores tutores) que son
quienes acompan al alumno en esta
situación, se elaboró una prueba de in
tereses denominada Inventario de Ex
periencias y Proyectos (I.E.P.).
Es un recurso para que los alum
nos se miren a sí mismos empleando
como estrategias la recuperación de
experiencias vividas durante la educa
cn básica y la jerarquización de prefe
rencias por hipotéticos proyectos futu
ros. El propósito es, por un lado, estimar
los intereses por diferentes campos del
saber y del hacer como insumo a tener
en cuenta al evaluar en cuál de las op
ciones que se le ofrecen prefiere pro
fundizar los aprendizajes escolares en
un futuro próximo; y por otro, ofrecer al
orientador un recurso específicamente
creado para acompañar elecciones que
tienen lugar durante la educacn se
cundaria.
El título adelanta el prosito y la
dinámica de la prueba. Se toma el tér
mino inventario de la disciplina contabi
lidad, entendiendo que en un inventa
rio se establece el patrimonio inicial del
duo de un negocio o empresa, es
decir, el capital originario que aporta. En
forma análoga, esta prueba propone al
estudiante, analizar su "patrimonio de
experiencias", o sea lo que él aporta a
la "empresa" que es cursar la educa
ción media.
La palabra experiencias anticipa que
se tienen en cuenta situaciones que el
alumno ha tenido la oportunidad de vi
vir, mientras que el término proyectos
advierte un sentido prospectivo.
El empleo de un inventario de inte
reses como recurso para guiar la re
flexión y acompañar la deliberación vo-
cacional trae aparejados algunos bene
ficios; por un lado organiza el análisis
de este aspecto del sí mismo; por otro,
cuando un estudiante en forma espon
tánea piensa en sus preferencias tiene
presentes lo las experiencias que ha
vivido en cambio cuando responde a un
inventario considera una gama más
amplia de alternativas.
En el I.E.P. las variables están deli
mitadas en funcn de disciplinas (por
ejemplo Matemática) o grupos de disci
plinas (por ejemplo Ciencias Sociales,
Ciencias Naturales) y de cinco áreas de
intereses vocacionales educativos que
pueden considerarse básicas, por cuan
to se relacionan con las alternativas que
ofrece la educacn secundaria en va
rios países.
El alumno responde teniendo en
cuenta contenidos que prefiere estudiar,
experiencias que disfru o en las que
se destacó, actividades que tiende a
realizar, situaciones futuras que consi
dera afines con su persona, etc.
El I.E.P. fue desarrollado a través de
proyectos de investigación ejecutados
durante los bienios 1999-2001, 2002
2004 y 2005-2007 con el aval de la Se
cretaría de Ciencia, cnica y Posgrado
(SeCTyP) de la UNCuyo y los trabajos
de baremación se realizaron con estu
diantes de Mendoza, Argentina. Entre
1998 y 2007 se construyeron baremos
por sexo y año escolar. Al mismo tiem
po, en el marco de dichos estudios, se
pusieron a prueba la validez y la fiabili
dad empleando diferentes procedimien
tos y con diferentes muestras. Cabe
&úU o$o¿ Año VIII, N° 16, octubre 2010.g. 61-75
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Orientación educativa en el área vocacional
aclarar que también se segmentaron las
muestras según la zona en que se ubi
cada la institucn educativa a la que
asiste el alumno que responde a la prue
ba. Al respecto los resultados no mos
traron diferencias estadísticamente sig
nificativas entre estudiantes de zonas
urbana, semi-urbana y rural, respecto
de sus intereses vocacionales educa
tivos.
La versión manual del I.E.P. fue pu
blicada originalmente en el libro Cómo
orientarla elección de una modalidad (Mor
chio & Diblasi, 1999) y la versión infor
matizada se incluye en el libro Orienta
ción Educativa en el nivel medio (Morchio,
Uano & Diblasi, 2009).
En cuanto a la aplicación, hay ex
periencias en varias provincias -entre
ellas San Juan, Córdoba, Salta- y los
estudios realizados permiten prever la
pertinencia de su empleo en otros lu
gares en los que el nivel medio ofrezca
opciones afines con las áreas de inte
reses vocacionales educativos que ex
plora la prueba.
3.1. Objetivos
El objetivo general es estimar los
intereses, uno de los aspectos del sí
mismo implicados en las elecciones de
índole vocacional educativo y en el de
sarrollo vocacional como proceso.
Los objetivos específicos son:
- Guiar la exploración y jerarquización
de intereses referidos a contenidos,
actividades, objetos, situaciones y
roles representativos de diferentes
disciplinas o grupos de disciplinas y
de cinco áreas de intereses vocacio
nales educativos.
- Identificar las preferencias vocaciona
les en vistas a elegir entre alternati
vas que ofrece la educación media.
- Facilitar al orientador un panorama de
la situación de cada alumno respecto
de sus intereses vocacionales educa
tivos como insumo para el diálogo
mediador.
- Aportar a la institución escolar datos
sobre tendencias y expectativas de
su población como referente para
prever algunos aspectos de la oferta
educativa.
3.2. Destinatarios
El primer destinatario es el estu
diante próximo a finalizar la educación
primaria o que cursa la educacn se
cundaria, es decir de 12 años de edad
o mayor. A partir de esa edad se espera
que la mayoría opere según una lógica
hipotético deductiva, la cual permite to
mar distancia de situaciones muy con
cretas y anticipar, sobre la base de lo
conocido, lo que es probable que suce
da en situaciones futuras. Desde otro
ángulo, es un hecho que al llegar a 7o
grado (y en algunos sistemas educati
vos antes), el alumno debe tomar deci
siones referidas al curso de sus estu
dios secundarios y los intereses consti
tuyen un factor relevante a tener en
cuenta.
Es indiscutible que algunos estu
diantes son capaces de identificar por
mismos sus preferencias, no obstan
te ellos encontran en los resultados
de este inventario una información que
afianza su autoimagen vocacional.
Otros, en cambio, al aproximarse el
momento de optar, se sienten confun
6 8 I BitU&qtu p/.rAi. Año VIII, N° 16, octubre 2010. Pág. 61-75
ARTÍCULOS
didos y buscan apoyo en el ámbito es
colar y familiar. Para ellos, el análisis de
los "mensajes" que se desprenden de
los resultados en el I.E.P. puede favo
recer el esclarecimiento de las preferen
cias y de los rechazos, considerando que
tanto unos como otros hacen su aporte
a una elección.
El segundo destinatario es el orien
tador, pues la información que se obtie
ne permite acceder a planteos internos
que es fundamental conocer para per
sonalizar la interacción orientadora. Los
datos que aporta la prueba constituyen
un insumo, por un lado, para dialogar
con el alumno sobre el peso que asigna
a diferentes factores y, por otro, para
considerar con él aspectos que pueden
constituirse en facilitadores o en obsta-
culizadores del desempeño escolar fu
turo en términos de motivación por la
tarea.
3.3. Estructura
El I.E.P. consta de dos secciones -la
Seccn A denominada Experiencias y la
Sección B denominada Proyectos-, las
cuales difieren entre sí por la función que
cumplen, por el contenido (variables que
incluyen), por el proceso que realiza
quien responde y por la forma de indi
car la respuesta.
La funcn de la Sección A es que el
estudiante recuerde experiencias pre
vias y en función de ellas señale conte
nidos que prefiere estudiar, actividades
que disfruta, materias en las que se des
taca, disposicn de ánimo con que afron
ta distintas situaciones, etc. Por ejem
plo, la variable Tecnología es
representada por ítems como: "Desde
chico me han intrigado los botones, las
teclas, las palancas, los cables, los en
chufes."
Esta sección incluye 50 ítems (enun
ciados) representativos del interés por
disciplinas o grupos de disciplinas que el
alumno ha tenido ocasión de aprender
durante los os de educación primaria
y que seguirá aprendiendo en la educa
ción media, con mayor o menor intensi
dad, según la alternativa que elija.
Para responder debe plantearse
ante la situación que se enuncia si la
ha protagonizado Siempre, A veces o
Nunca.
Las variables de esta sección son:
Matemática, Ciencias Naturales, Lingüís
tica, Plástica, Música, Tecnología, Cien
cias Sociales e Informática.
La función de la Sección B es que el
alumno proyecte al futuro sus preferen
cias respecto de situaciones hipotéticas
de estudio o trabajo, algunas de ellas
en el largo plazo, con el objeto de re
forzar la significatividad de las opciones
en vistas al proyecto de vida y no sólo
al tiempo que dura la educación media.
Esta sección incluye 30 enunciados,
cada uno de ellos con 4 opciones (íte
ms) que hacen referencia a temáticas,
actividades y roles representativos de
las cinco áreas de intes vocacional
educativo que incluye el I.E.P.
Para responder el estudiante con
sidera las cuatro opciones y las jerar
quiza otorgándoles puntos según sus
preferencias. Aun cuando las cuatro
pudieran resultarle atractivas o por el
contrario, desagradables, debe asignar
4 puntos a lo que más le gusta y en for
ma decreciente, menos puntos a lo que
le gusta menos.
PedapapóM á. Año VIII, N° 16, octubre 2010. Pág. 61-75
69
Orientación educativa en el área vocacional
Las variables que explora esta sec
ción son: Ciencias Naturales y Salud;
Económico-administrativo-contable; Ar
tística; Humanidades y Ciencias Socia
les; Tecnogico-productiva.
3.4. Administración
Puede administrarse en forma indi
vidual o colectiva y si bien los orienta
dores profesionales (psicopedagogos,
psicólogos escolares) son quienes es
tán más habituados a emplear tests y a
convertir puntuaciones brutas a percen
tiles," el I.E.P. también puede ser admi
nistrado, evaluado e interpretado por
un tutor, un docente, un asesor peda
gico, es decir, quien esté a cargo de
las actividades de orientación en la ins
titución.
3.5. Formatos
El I.E.P. fue elaborado originalmen
te como test de papel y lápiz y poste
riormente se desarrol la versión infor
matizada. El texto de la prueba, los
aspectos que explora y los resultados
a obtener son equivalentes en ambas,
sólo varía el soporte en que se presen
ta y el procedimiento de evaluación. El
orientador es quien elige el formato que
considera más apropiado teniendo en
cuenta las características del grupo, la
disponibilidad de computadoras para
tareas de orientación y su afinidad con
la informática.
3.6. Puntuación
La evaluación del I.E.P. supone cal
cular primero el puntaje bruto (o direc
to) para cada variable y luego conver
tirlo a percentiles para obtener el
puntaje definitivo. Este procedimiento
permite, por un lado, analizar compara
tivamente el comportamiento de las di
ferentes variables en un mismo sujeto
y por otro, interpretar los resultados
individuales en relación con los obteni
dos por un grupo que reúne caracterís
ticas semejantes en cuanto a sexo y año
escolar.
Cuando se emplea la versión ma
nual5 el alumno lee los ítems en el cua
dernillo y responde en la hoja de res
puestas. El cálculo del puntaje bruto por
variable puede realizarla el orientador
o el mismo estudiante con la guía del
orientador. En este caso la conversión
a percentiles queda a cargo del orien
tador.
Cuando se emplea la versión infor
matizada6 el alumno trabaja directamen
te en la computadora. En la pantalla
4 Cabe aclarar que cuando se emplea la versión informatizada, el programa asigna automáticamente los
percentiles.
5 La explicación detallada para la aplicacn y puntuacn manual puede encontrarse en Morchio y Dibiasi
(1999) y en Morchio et al. (2009).
6 La versión informatizada se presenta en el CD y se acom paña con la explicación detallada para su
em pleo en Morchio et al. (2009).
70
PecUiqóytcoi: Año VIII, N° 16, octubre 2010. Pág. 61-75
aparece el ítem y el espacio para mar
car la respuesta. Cuando se han res
pondido todos los ítems el programa
efectúa los cálculos para obtener el pun
taje bruto, asigna el percentil correspon
diente y arroja el puntaje definitivo por
variable.
También se ha previsto una tercera
alternativa que combina las dos ante
riores. La prueba se aplica utilizando el
formato manual y el cálculo de puntua
ciones se realiza con la computadora.7
En este caso el orientador vuelca en la
computadora las respuestas de cada
estudiante, el programa efectúa las ope
raciones para obtener el puntaje bruto,
asigna el percentil y arroja el puntaje
definitivo por variable.
Baremos8
El I.E.P. cuenta con baremos sepa
rados por sexo (masculino - femenino)
y año escolar (7o, 8o y 9o año de la Edu
cacn General Básica,9 que en esta in
vestigación consideramos equivalentes
a 7o de educación primaria y I o y 2o de
secundaria10) por ser los agrupamientos
que mostraron en el plano empírico di
ferencias significativas entre sí.
Para la baremacn se traba con
varias muestras: la original, integrada
por 598 alumnos de colegios de juris
dicción universitaria (Morchio & Diblasi,
1999); la del proyecto de investigación
1999-2002, integrada por 978 alumnos
de colegios de jurisdicción provincial
(Morchio, 2002), la del proyecto 2002
2004 integrada por 2.641 alumnos de
colegios de jurisdicción universitaria y de
jurisdicción provincial (Morchio, 2004) y
la del proyecto 2005-2007 integrada por
352 alumnos de colegios de jurisdicción
universitaria que cursaban el Tercer Ci
clo de E.G.B. y 86 alumnos de Polimo-
dal, 40 de ellos próximos a iniciar una
carrera universitaria (Morchio, 2007).
3.7. Interpretación
Antes de que los alumnos analicen
sus resultados es importante dialogar
con ellos sobre algunas cuestiones. Una
es que una puntuacn alta o baja en
esta prueba refleja el grado de prefe
rencia por unos u otros saberes y acti
vidades, pero que ninguna puntuación
es buena o mala en misma, ni hace
referencia a aptitudes o conocimientos
previos en temas específicos.
7 El material para la evaluacn informatizada, luego de la aplicacn manual puede encontrarse en el CD
incluido en Morchio et al.(2009).
1 El baremo es una tabla elaborada estadísticamente para convertir las puntuaciones brutas a percentiles,
los cuales indican la posicn relativa de un individuo en el grupo de referencia y facilitan la interpre
tación de los resultados que obtiene el alum no en una prueba determ inada. Se construye sobre las
puntuaciones de un grupo representativo que reúne características preestablecidas y permite realizar
inferencias sobre un grupo más amplio que posee características sem ejantes.
5 Según la estructura que establece la Ley Federal de Educación.
10 Según la estructura que establece la Ley de Educación Nacional.
'L'iá I/m /m PetyÁyieoá.. Año VIII, N° 16, octubre 2010. Pág. 61-75
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Orientación educativa en el área vocacional
Otra es el modo en que los intere
ses pueden favorecer u obstaculizar la
motivación, la perseverancia en una ta
rea, la focalizacn de la atención y la
resistencia a la fatiga.
También conviene explicitar las re
laciones entre cada una de las variables
que explora el I.E.P. y las alternativas
entre las que se puede elegir.
En cuanto a la interpretacn de los
resultados individuales, el primer paso
es considerar los percentiles corres
pondientes a cada variable los cuales
reflejan el contenido (variables con per
centiles más altos o más bajos), la di
rección (aceptación o rechazo) y la in
tensidad relativa de las preferencias de
un individuo con respecto al grupo nor
mativo.
Frente a los resultados se plantean
diferentes situaciones con respecto al
grado de definición de las preferencias.
Puede ser que la puntuación definitiva
para algunas variables sea significati
vamente más alta que para otras, lo
cual revela intereses definidos y preci
sos. Otra posibilidad es que no surja un
único núcleo de interés, sino una atrac
ción por cierto tipo de contenidoss
que por otros (por ejemplo percentiles
altos en las variables que implican tra
bajar con números y bajos en las liga
das con lo verbal), lo cual indica intere
ses definidos pero imprecisos. También
puede suceder que las puntuaciones en
la mayoría de las variables sean seme
jantes. A la base de esta situación se
encuentran diferentes explicaciones.
Según lo observado en el plano empíri
co a través de las investigaciones men
cionadas las más frecuentes son: que
el alumno no tenga intereses definidos;
que sus preferencias sean instables (eli
ge y rechaza ítems de contenido seme
jante); que no haya seguido correcta
mente las consignas; o que haya
adoptado una actitud impulsiva o indi
ferente (lo cual se traduce en respues
tas contradictorias). Conviene advertir
que este perfil se ha presentado -aun
que con menos frecuencia- en estudian
tes de buen rendimiento escolar, que
aprenden con facilidad todo tipo de con
tenidos y que se caracterizan por po
seer intereses variados y un rico poten
cial de energía productiva.
Cuando los resultados muestran
intereses definidos, esta información
constituye el aporte esperado a la ela
boración de la decisn vocacional. En
cambio, cuando los percentiles en la
mayoría de las variables son semejan
tes, se hace necesario profundizar el
análisis. Una forma de hacerlo es com
partir la historia escolar en una entre
vista para encontrar "pistas" que refle
jen atracciones y rechazos y que el
estudiante probablemente no tuvo en
cuenta. Otra es volver sobre la hoja de
respuestas del I.E.P. apelando a una
estrategia más minuciosa que consiste
en analizar las frecuencias en cada ca
tegoría para las variables de ambas
secciones. (Se toma en cuenta la canti
dad de veces que el alumno marcó Siem
pre, A veces y Nunca en cada variable
de la Sección A y la cantidad de veces
que empleó el 4, el 3, el 2 y el 1 en cada
variable de la Sección B). Esta informa
ción -que se puede extraer sólo cuando
se emplea la versn manual- ayuda a
comprender el modo en que el estudian
te define sus intereses.
Desde otro ángulo, puede suceder
que aln alumno, al ver sus resulta-
72
'D id íóy& l Pedaqóytcai¿. Año VIII, N° 16, octubre 2010. Pág. 61-75
dos en el I.E.P., diga "no coinciden con lo
que voy a elegir", sin embargo si junto
con el orientador vuelve sobre el texto
del Inventario y vincula las respuestas
que dio con lo que se planteaba en cada
ítem, probablemente reconocerá que
"eso" le gusta y advertique en su elec
cn ha priorizado factores que no son
sus intereses. De allí la importancia de
que el análisis de los intereses se con
jugue con el de otros factores que im
pactan en las decisiones de índole vo-
cacional educativo.
Tambn resulta interesante contras
tar la información procedente del I.E.P. (in
tereses inventariados), con lo que el
alumno dice que le atrae (intereses ex
presados) y con actividades en las que
participa, tales como proyectos opciona
les, feria de ciencias, exposiciones de di
bujos, concurso de cuentos o de poesías,
actos escolares, obras de teatro, etc. (in
tereses comprobados). El espectro de
estrategias queda abierto pues se pue
de tomar información procedente de otras
fuentes tales como las calificaciones es
colares (materias en las que se destacó
y en las que tuvo dificultades); las obser
vaciones de los profesores, padres, com
pañeros; los temores y expectativas vin
culados con el futuro educativo, profesio
nal y laboral, entre otros.
Palabras finales
A modo de síntesis se recuperan
algunos planteos ya expuestos por con
siderarlos fundamentales. El primero es
que el propósito de la Orientación Edu
cativa en el área vocacional no se ago
ta en acompañar al estudiante que se
aproxima a una elección en particular,
sino que nutre el proceso de madurez
vocacional. Esta mirada -que responde
a principios de desarrollo, de prevención
y de abordaje sistémlco- se concreta en
práctica a través de la complementación
entre dos ejes. Uno, el diacrónico, que
se despliega a lo largo de la trayectoria
escolar y resignifica las experiencias vi
vidas en la escuela como oportunidades
para, por un lado, poner a prueba ca
pacidades, intereses, características de
personalidad, expectativas, etc., respec
to de diferentes situaciones, activida
des, temáticas, roles y por otro lado
para comprender mejor la realidad como
entorno al que se proyectan las elec
ciones vocacionales, tanto educativas
como profesionales.
Desde esta perspectiva, las acciones
de orientación durante el nivel medio
hacen su aporte a la consolidación de la
identidad y multiplican las oportunidades
para ejercitar el elegir como competen
cia transversal para desenvolverse en
diferentes contextos. Se podría decir con
Casullo (1994) que la construcción de
proyectos vocacionales forma parte de
un proceso de maduración afectiva e in
telectual que ayuda a crecer.
El otro eje, el sincrónico, se desplie
ga cuando se aproxima una instancia
particular de elección y supone generar
espacios y tiempos para la deliberación
entendida como búsqueda de nexos
entre factores personales y caracterís
ticas de las opciones entre las que se
puede elegir. Implica vincular lo vivido,
el presente y los proyectos futuros y
evaluar ventajas y desventajas a la luz
de las condiciones personales y contex
túales. Es razonable esperar que el
alumno proceda en forma reflexiva y se
sienta seguro al elegir si conoce bien
las alternativas que se le ofrecen, tiene
TkÁhxfoú Año VIII, N° 16, octubre 2010. Pág. 61-75
73
Orientación educativa en el área vocacional
en cuenta lo que lo acerca y lo aleja de
cada una de ellas y puede expresar los
fundamentos de sus decisiones.
Un segundo planteo es que ningún
test es válido como único recurso en un
proceso de orientacn. Respecto del
I.E.P., su aporte al proceso de delibera
ción -un perfil de intereses vocaciona-
les educativos- debe complementarse
con el análisis de otros factores indivi
duales y contextúales que se combinan
en una síntesis personal y que permi
ten al estudiante reconocer y poder ex
plicar los criterios que tuvo en cuenta
para decidir.
El tercer planteo, coherente con el
anterior, es que si bien en este artículo
se ha presentado un test para estimar
los intereses vocacionales educativos,
es necesario destacar enfáticamente
que no es lo mismo usar una técnica que
orientar. Orientar supone la interacción
entre alguien dispuesto a avanzar ha
cia una meta y alguien que le ayuda a
ver con más claridad los caminos alter
nativos, comparar, distinguir, reflexionar
y decidir, pero respetando su autono
mía. Dicho de otro modo, se trata de
generar situaciones para compartir la
deliberación previa a la elección en for
ma personalizada, teniendo presente
que en la decisión entran en juego lo
que quien elige quiere, cona en que
puede y cree que le conviene.
Con esta mirada, la orientación hace
su aporte al logro de los fines de la edu
cación en tanto que al promover y acom
pañar el desarrollo del educando ligan
do la construcción de aprendizajes
curriculares con el conocimiento de
mismo y la comprensión del contexto que
le rodea, contribuye a la preparacn
para la vida en la escuela y fuera de ella.
Original recibido: 17-05-2010
Original aceptado: 24-06-2010
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