
ARTÍCULOS
En diversas reflexiones sobre las
características distintivas de este proce
so, todos los autores coinciden en defi
nirlo como un camino hacia el mejora
miento, desde una mirada participativa
e integradora. Por su parte, Lemaltre
subraya que no debe ser un proceso in
tuitivo sino que demanda información
válida, es decir, juicios cualitativos sus
tentados en información confiable como
así también requiere de un aval político
de las autoridades, lo que exige la In
versión de recursos ad hoc.
Aseguramiento de la calidad, acre
ditación y políticas públicas
Todos los autores consultados co
inciden en señalar que los procesos de
acreditación abonan el diseño de un
proyecto institucional, ya que las traduc
ciones de las interpretaciones de la in
formación relevada pueden materializar
se en planes a futuro (planes estraté
gicos, proyectos institucionales, planes
de gestión, etc.). Al respecto, Ernesto
Villanueva (2007) sostiene que el afian
zamiento de los procesos de calidad
repercuten también en las políticas de
homologación y reconocimiento de títu
los y, por ende, en los procesos de in-
ternacionalización de la educación su
perior.
Nuestra conclusión es que definir la
calidad educativa en términos políticos
no sólo recupera su dimensión pedagó
gica (considerada como un proceso de
mejoramiento personal e institucional)
sino que, además, la posiciona en es
trecha vinculación con el afianzamiento
y diseño de políticas públicas. Entonces,
mejorar los procesos de aseguramien
to de la calidad educativa significa ase
gurar el diseño de políticas públicas per
tinentes. En esta línea, la CM sostiene
que "deberían implementarse mecanis
mos regulatorios y de aseguramiento de
la calidad que promuevan el acceso y
creen las condiciones para la culmina
ción de los estudios en todo el sistema
de educación superior" (art. 11).
Conclusión
Las traducciones políticas de los
mecanismos de aseguramiento de la
calidad de la educación superior supe
ran los procesos de mejoramiento ex
clusivamente institucionales para avan
zar en el diseño de políticas públicas que,
considerando los contextos reales, es
tablezcan metas y estrategias de con
solidación de la calidad, entendida como
construcción social y constitutiva de ele
mentos simbólicos y materiales.
Hemos visto cómo calidad se entien
de en su relación con el acceso, trayec
to y graduación, es decir, contemplando
las condiciones institucionales en las que
la formación se desarrolla. En este sen
tido, la recuperación de la dimensión
política de la calidad nos posiciona ante
la posibilidad de diseñar políticas públi
cas (en nuestro caso para el sector de
educación) contextualizadas en sus ob
jetivos y estrategias.
No suscribimos a posiciones tecni-
cistas de la calidad entendida como pro
ducto final. Más bien la consideramos
como ámbito de posibilidad real y con
creta de materialización de intenciona
lidades formativas en contextos singu
lares y en el marco de políticas públicas
que, sin renunciar a los requerimientos
de un escenario de educación superior
(exigente, complejo, internacional),
“Pecíaqóqicoú: Año VIII, N ° 16, octu b re 2010. Pág. 56-60
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