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ARTÍCULOS
Contribuciones para una epistemología
de la educacn sica
Sergio Gerardo Toconás 1
Avanzar hacia una epistemología de la educación física, implica la posibilidad de ana
lizar las prácticas corporales y motrices -como actividades que cotidianamente desarro
llamos los profesores del patio- pero principalmente la posibilidad de poner en tensión la
ubicacn y devenir de aquella como campo del saber. Esto requiere consumar al menos
dos tareas elementales. Por un lado, asumir nuestra condición de intelectuales y por
otro, tener en cuenta que el reconocimiento de la educación física como campo de cono
cimientos fundados, no llegará por repetir metodologías exitosas o pontificar logros de
portivos, sino por comprender que los espacios académicos son lugares de confronta
cn, donde juegan intereses materiales y simbólicos, vivamente disputados en su inte
rior. Así planteado, el campo académico, aparece como espacio de juego, donde el interés
por ganar, lleva a los contendientes y sus comunidades científicas, a sentir cólera por los
adversarios y en oportunidades, a buscar el triunfo a cualquier precio.
Educacn Física - Epistemología - Trabajo intelectual
Moving towards an epistemology of physical education implies not only the
possibility of analyzing the body and motor practices- such as daily activities that teachers
develop in the school yard- but also, the possibility to put in tension the location and
evolution of this as a field knowledge. It requires to perform at last two basic tasks:
first, to assume our intellectual condition, and secondly, to note that the recognition of
physical education as a field of knowledge based will not emerge by repeating successful
Licenciado en Educación Física y Deportes. Profesor y Maestro de Educación Física. Integrante de una
unidad de investigación de la Universidad Nacional de Jujuy. Docente e investigador de un instituto
terciario de Jujuy. Rector de colegio de nivel medio. Jujuy, Argentina.
E-mail: sergiotoconas@yahoo.com.ar
. Año VIII, N° 15, abril 2010. g. 85-101
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Contribuciones para una epistemología..
methodologies or claiming sports achievements, but by understanding that academic
spaces are places of confrontation where material and symbolic interests take part.
Thereby, the academic field appears as a place of game where the interest to win
leads the contenders and their scientific communities to feel anger at the opponents
and sometimes, to look for victory at any price.
Physical Education - Epistemology - Intellectual work
A modo de introduccn
En el presente ensayo, analizare
mos aspectos vinculados con la cons
titucn e identidad de la educación fí
sica, no ya desde su cotidiana y
naturalizada percepcn -como mate
ria escolar donde todavía se percibe
como simple ejercicio- sino como una
práctica social que demarca un espa
cio particular donde circulan saberes,
donde se circunscriben fronteras, las
que a su vez colindan con otros espa
cios de mayor envergadura y tradición
y donde interacan determinados gru
pos y sujetos sociales, llamados cientí
ficos.
Entrar en el campo epistemológico
de la educacn física, también implica
la posibilidad de poner en tensión su
ubicación y devenir como campo del sa
ber, la posibilidad de avanzar s allá
de cuestiones vinculadas al rendimien
to motriz de base científica, proyectado
desde el planeamiento normativo-ra-
cional y estratégico, para analizar críti
camente cómo, en su constitución iden-
titaria, juegan aspectos socioantropo-
lógicos y poticos, que de no tenerse
en cuenta, obturan su cabal configura
ción, reconocimiento y ubicación.
En esta línea de análisis, nos pre
guntamos: ¿será tal vez su origen des
provisto de la rancia estirpe que carac
teriza a las ciencias, el dispositivo que
obstruye la posibilidad de considerar a
la educación física, un campo de conoci
mientos fundados con objeto/s propio/s
de estudio? ¿Se tal vez la falta de un
léxico específico y la crítica del mismo lo
que dificulta la posibilidad de reflexionar
fundadamente? ¿La educacn sica es
una ciencia? Si a lo fuera, ¿qué papel
juegan sus profesores y cómo asumen
su profesionalidad/cientificidad, frente a
la problemática planteada? ¿Desde qué
otros aspectos podemos abordar y enri
quecer esta temática?
¿Qué es la educacn física?
Frente a la pregunta enunciada,
no es sencillo dar una respuesta di
recta y precisa, no sólo por el carácter
polisémico del término, sino porque
en el afán de proveerle cierto estatus
epistemológico, renunciamos a estu
diar de modo más denso, la condición
simultánea que primariamente pre
senta: por un lado, pctica social y
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Vcó&fM PecálfofilM. o VIII, N° 15, abril 2010. Pág. 85-101
J
ARTICULOS
materia pedagògica, cuya interven
ción se lleva a cabo básicamente en
las escuelas a través de la enseñan
za y por otro lado, disciplina de cierto
rango científico, circunscripta en opor
tunidades, a las ciencias de la salud,
las ciencias de la educacn y/o las
ciencias sociales.
En el marco de esta controversia
preliminar, los posicionamientos y en
foques teóricos son también diversos
y contradictorios. Esta situacn ge
nera cierto grado de perplejidad, que
nos lleva a comprender que el desa
rrollo de los conocimientos fundados
científicamente no se corresponden
con un avance continuo, acumulativo
y progresivo -como es representado y
exigido a veces por el sentido común-
sino con una sucesn de rupturas o
discontinuidades, evidentes a nivel
del objeto mismo de estudio, pero
también a nivel socioantropogico y
político, donde juegan dispositivos de
otra naturaleza.
Ubicados en un primer nivel de aná
lisis, Antonio García (1991) define la edu
cación física como una disciplina que
ostenta correspondientemente una con
dicn científica y otra pedagógica.
Al respecto nos dice:
como Disciplina Científica, es un
conjunto de conocimientos que se
estructura en función de un domi
nio u objeto de estudio que inte
resa [...] en Educación Física el ob
jeto de estudio es el movimiento
humano como medio educativo
[...] entendido como acto inteli
gente, significativo y expresivo,
como proceso psico-fisiológico y
como medio para incrementar ca
pacidades y promover aprendiza
jes. En tanto Disciplina Pedagógi
ca, es un conjunto específico de
conocimientos que tiene caracte
rísticas propias en el terreno de la
enseñanza, que incluye conteni
dos y metodologías. En el caso de
la Educacn Física aparece inser
ta en distintos currículum educati
vos, llevando al alumno conoci
mientos específicos y promovien
do la educacn por el movimiento.
Emerge así nuestra disciplina
como la principal responsable de
instrumentar la accn de educar
por el movimiento, siendo innega
ble que el movimiento es el medio
operativo por excelencia, mientras
que educar el fin. (García, 1991,
pp. 15-16)
Advertimos en este posicionamien-
to, una elevada dosis de certeza
epistemológica, en el sentido de conce
bir a la educación física como una disci
plina que directamente cuenta con un
estatus cienfico-pedagico, cuyo ob
jeto de estudio es el movimiento huma
no con fines educativos.
Sin embargo, desde una epistemo
logía basada en la sospecha, podemos
salar que dicho objeto no es exclusi
vo y propio, sino compartido por otras
prácticas sociales, entre ellas la psico-
motricidad que, aunque no se haya li
berado de su anclaje terautico, tam
bién reclama su condición educativa de
la motricidad humana.
La categoría cienfica que Antonio
García le otorga a la educación física,
también puede ser cuestionada desde
un dato histórico relevante, ya que re
cién a partir de la transformacn edu
cativa menemista,2 y en particular al fi-
T>£a^oi Vedayocficoi. Año VIII, N° 15, abril 2010. Pág. 85-101
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Contribuciones para una epistemología..
nalizar la década de los noventa, los
institutos y profesorados de educa
ción física del nivel superior no univer
sitario3 de todo el país, cuentan entre
sus funciones -además de la formación
inicial y la capacitación- con la posibili
dad de hacer investigación educativa.
Hasta este momento -salvo casos ais
lados-, la producción de saberes fue el
resultado preponderante de pesqui
sas -de corte anatómico, fisiológico y
biomenico derivadas del campo de
portivo y el alto rendimiento- proce
dente en su mayoa del extranjero,
patrimonio de algunas universidades
e institutos de investigacn, apoya
dos por megacorporaciones deporti
vas, empresas comerciales dedicadas
al rubro y laboratorios.
Si bien es cierto que en algunos
profesorados de educacn física -en
general bajo la orbita de algunas uni
versidades-, existía una producción mi
núscula o de escasa trascendencia de
conocimientos específicos centrados en
el famoso método científico y fundada
en la pedagogía del sudor, obsesiona
da por la eficiencia, el escenario de la
formación corporal y motriz, era compar
tido con al menos otro enfoque también
reduccionista, pero de corte intelectual,
proveniente de la psicomotricidad y la
educación por el movimiento o todo
psicocinètico. Enfoques que encuentran
en Jean Le Boulch (1977) a uno de sus
representantes más insignes.
Retomando la línea de razonamien
to apuntada por Antonio García, aunque
con ciertas diferencias, para Miguel Vi
cente Pedráz:
el estudio pedagógico de la acti
vidad física humana (estudio de
la educacn sica) debemos con
templarlo desde la "gica" de las
Ciencias de la Educación porque
dentro de ellas se vislum bra el
camino más apropiado, tanto por
la proximidad conceptual y de
contenidos como por el trata
miento metodológico de la inves
tigación. Sin embargo, es preciso
señalar [...] la arbitrariedad que
suponda olvidar la intercomuni
cación entre ellas y otros grupos
de disciplinas científicas materia
les y hum anas ocupadas de los
más diversos aspectos del movi
miento, en realidad indisociables:
el movimiento como proceso bio
lógico (Fisiología y Fisiología del
esfuerzo) como fenómeno físico
(Biomenica, Kinesiología, Kinan-
tropometría) como medio de in
cremento del rendimiento laboral
y/o deportivo (Ergonomía), como
base y fundamento de las mani
festaciones deportivas de la cul
tura (Historia del Deporte, Socio
logía del Deporte) como medio
preventivo de la salud e incluso
como medida terapéutica (Cien
cias dicas), etc. (1988, p. 10)
2 Comprende el periodo que va desde 1989 a 1999, durante el cual fue presidente Carlos Menem. La
vigencia de los nuevos disos curriculares para las carreras de formación docente de todo el país se
implementaron en la provincia de Jujuy recién en el año 1999, con las tres funciones aludidas.
3 También conocido como Nivel Terciario.
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"DcóCo^m Pedac/óyiaM,. Año VIII, N° 15, abril 2010. Pag. 85-101
ARTÍCULOS
Con mayor precisión pero igual cer
teza epistemológica, podemos distinguir,
una educación física centrada en el cam
po de las ciencias de la educación, aun
que transpuesta por las tradicionales
ciencias naturales, las ciencias médicas
y las ciencias sociales o humanas.
A las conceptualizaciones enuncia
das, nos parece conveniente completar
las con un rasgo de corte espirituallsta-
antipositivista, implícito en la constitución
identitaria de las prácticas de educación
sica. Este rasgo se evidencia cuando los
sujetos pedagógicos -ante la imposibili
dad de alcanzar determinados logros
deportivos- son evaluados por la volun
tad o ganas demostradas en la conse
cucn de las metas, o bien, cuando en
el ánimo de alentar una actitud de reco
gimiento o introspección, dichos sujetos
participan de actividades de vida en la na
turaleza y al aire libre, a fin de encontrar
se consigo mismos y con los demás. Esto,
también puede sospecharse como otro
intento por superar el persistente
reduccionismo biomecánico y exitista, en
tanto los cuerpos cartesianos no pue
den dar testimonio sentido de su con
ciencia y espiritualidad.
Desde otra perspectiva, la educa
ción física -también denominada Peda
gogía de las Conductas Motrices- es
concebida como "una pctica de inter
vención que influye en las conductas
de los participantes, en funcn de nor
mas educativas implícitas o explícitas"
(Parlebas, 2001, p. 172). En sentido
estricto, Parlebas instala el análisis so
bre la constitución de la educacn físi
ca en un contexto sociohistórico mucho
más amplio y en instituciones donde se
entraman la educación, el trabajo, la
ciudadanía, la defensa nacional y la re
creacn. Esta caracterización compleja
de nuestro objeto de análisis -la epis
temología de la educación física- gene
raa antagonismos culturales y socio-
políticos inevitables, ran por la cual,
no existia ninguna decisión epistemo
gica capaz de resolverlos, de al que
Parlebas sostenga que cualquier inten
to de búsqueda de una identidad de la
educacn física, a nivel de sus finalida
des generales, es "claramente una ilu
sión" (2001, p. 172).
Sin embargo, para Parlebas, la de
finición de la educación física continúa
siendo un imperativo epistemogico,
ya que a su entender, lo que verdade
ramente se cuestiona, es su derecho a
la existencia. Si el intento por definirla
viene por el lado del contenido o de las
técnicas corporales, también estare
mos tomando un camino equivocado,
porque a través del mismo, no llegare
mos al fondo del problema. Al respecto,
Parlebas sostiene que:
todas las cnicas corporales, sean
las que sean, pueden ser analiza
das en rminos de conducta mo
triz, tanto las situaciones del Gavi
n y del Cazador como las del lan
zamiento del disco, esquí y expre
sión corporal. Desde esta perspec
tiva, ya no es el movimiento lo más
importante, sino la persona que se
mueve y actúa, sus decisiones
motrices, sus impulsos afectivos, su
amor al riesgo, sus estrategias cor
porales, su descodificación motriz,
etc. El concepto de conducta motriz
constituye el denominador común
de todas las actividades físicas y
deportivas. Cualesquiera que sea la
época y el lugar, todas las prácticas
de educacn motriz, realizan una
DíaíaCfOi “PeeUujfóífieM. Año VIII, N° 15, abril 2010. Pag. 85-101
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Contribuciones para una epistemología..
intervención con el objeto de influir
en las conductas motrices de los
participantes. He aquí la clave de la
educación sica [...] en todos los
casos se trata sin duda de una pe
dagogía de las conductas motrices
[...] La educación física en cuanto tal,
no es una ciencia, sino una prácti
ca: puede, sin embargo, inspirarse
en resultados científicos por una
parte, y suscitar, por otra, investi
gaciones experimentales y clínicas.
(2001, pp. 173-174)
Para Parlebas, la educación física
es un corpus de conocimientos funda
dos, algunos de los cuales provienen de
determinadas ciencias, mientras que
otros son elaborados en su propio cam
po, como resultado de procesos de in
vestigación y la pctica. Si bien su ob
jeto es la acción motriz, éste no es de
su exclusiva propiedad, sino compartido
con otras prácticas sociales, entre las
que se encuentran por ejemplo el de
porte y el juego motor. En tal caso, sería
la praxeoloa motriz y no la educación
sica, la "ciencia que se propone reali
zar un estudio coherente y unitario so
bre su objeto específico. Aspira a formar
un campo, el de la acción motriz, que ha
sido particularmente marginado por las
investigaciones científicas contemporá
neas" (2001, p. 354). Lo sostenido lite
ralmente por Parlebas, nos lleva a com
prender por qué desde esta perspecti
va teórica, la educación física es y
seguirá siendo una práctica.
Pero la educacran física también
puede ser conceptualizada desde
otros posicionamientos y contextos so
ciales. Para Rodolfo Rozengardt, por
ejemplo, es, a la vez, un campo ocupa-
cional y un campo del saber, inserta en
la dinámica de complejos procesos so
ciales, donde está en juego tanto su
definición como su proyección social
para las próximas generaciones. Por
ello, es que "se hace necesaria la dis
cusn al interior del campo y, a la vez,
el trazado de poticas desde las autori
dades educativas, elemento ausente
en los últimos años" (Rozengardt,
2008. párr. 1). Para este docente e in
vestigador, la educación física, tampoco
es una ciencia, en tanto las ciencias
tienen como función producir conoci
miento sobre un área de la realidad, en
cambio la tarea de los profesores de
educación física es intervenir con esos
conocimientos, razón por la cual, la dis
cusión epistemológica -según su punto
de vista- daría vueltas en torno a esa
tarea de producción, mediante las si
guientes preguntas: ¿Quién o quienes
participan? ¿Cómo? ¿Para q se reali
za la educación física? ¿Con qué herra
mientas se lleva a cabo?
En este primer nivel de análisis, po
demos apreciar que el planteo acerca
del estatus epistemológico de la educa
ción física, donde consideramos la con
sistencia de los conceptos y su objeto
de estudio -lo que implica en cierto
modo referirnos a la legitimidad del cor-
pus de conocim ientos que la confor
man- encierra el debate epistemológico
en una discusión tradicional, recurren
te, que lo limita. Justamente, es esta li
mitación y la repetida conceptualización
de la educacn física como práctica so
cial inserta en la dinámica de las trans
formaciones sociales, la que nos incita a
pensar desde otra perspectiva, donde
parecen jugar fuertemente argumentos
y reflexiones de naturaleza socioantro-
pológica, vinculadas con su estatus
epistemogico.
90
'Dío^ai. Pedaqóqiou. Año VIII, N° 15, abríI 2010. Pag. 85-101
Contribuciones para una epistemología..
que originariamente se la adjudicamos
a Elena Achilli,4 aparece cuando se pre
gunta ¿Qué significa la formacn do
cente?, luego de sucesivas reflexiones,
deriva dos nociones, que rescatamos
como significativas para avanzar en el
análisis. La noción de práctica pedagó
gica, cuando se refiere a "la práctica
que se despliega en el contexto del
aula caracterizada por la relación do
cente, alumno y conocimientos" (Achilli,
2001, p. 23) y la noción de pctica do
cente, mediante la cual pretende mos
trar que, además de nutrirse de la
práctica pedagógica, "la trasciende al
implicar, además, un conjunto de activi
dades, interacciones, relaciones que
configuran el campo laboral del sujeto
maestro o profesor en determinadas
condiciones institucionales y sociohis-
tóricas" (Achilli, 2001, p. 23).
Las referencias citadas, nos permi
ten repensar el papel que asumimos los
profesores de educación física en los
diversos campos de actuacn y, a la
vez, plantear concretamente, si nues
tro desempo quedará limitado a una
práctica pedagógica o se abrirá a una
pctica docente atravesada por con
flictos, intereses, ideologías y relacio
nes de fuerza, producidas en un am
plio campo de los conocimientos funda
dos, donde el aspecto particular de la
realidad -construida social e histórica
mente- que abordamos, es la realidad
corporal y motriz con fines educativos.
Para avanzar en el sentido descrip-
to, consideramos necesario preguntar
nos sobre los dispositivos que obstru
yen la posibilidad de considerar a la
educacn física un campo de conoci
mientos fundados y que a la vez dificul
tan su fertilización. En este sentido, no
se trataría solamente de la falta de un
léxico específico y compartido, de la ca
rencia de saberes producidos mediante
procesos de investigación con metodo
logías más o menos rigurosas, o de la
falta de cierto reconocimiento social
acerca del papel que juegan los profe
sionales del área en sus diferentes ám
bitos de ocupación, sino tambn de la
continuidad de cierto dispositivo,5 me
diante el cual los profesores de educa
ciónsica son considerados hombres
esencialmente prácticos, hombres de
acción cuyos ámbitos de dominio y ele
mentos de distinción no serían el habla,
la capacidad de especulación y la origi
nalidad, sino -entre otros- el sudor, el
ejercicio y la repetición, junto a deter
minadas representaciones sociales, que
nos indican la existencia "de una ' iden
tidad social' [...] cuyos atributos, son
concebidos de manera desacreditada y
menospreciada por los demás docentes
que también participan del proceso pe
dagógico" (Toconás, 2008, p. 59). Con
sideramos importante retener las refe
rencias de esta última cita, por la
periodicidad y contundencia con que cir
culan en los discursos, al interior de todo
el campo pedagógico. Si bien es cierto
4 Nos referimos lo al concepto de práctica pedagógica que Rozengardt expone en su artículo y que
desarrolla fundadamente Achilli en el texto citado.
5 Seguimos la noción foucaultiana de dispositivo, considerada como una red de relaciones que se pueden
establecer entre elementos múltiples y diversos.
92
"D íá to y o i T^edaqóqicM . Año VIII, N° 1 5, a b ríI 2 0 1 0 . Pág. 8 5 -1 0 1
ARTÍCULOS
que las representaciones constituyen un
dispositivo poco preciso e inmaterial,
igualmente produce materialidad en el
plano de los discursos, las actitudes y
las valorizaciones.
Lo dicho nos permite inferir que la
exaltación de su condicn pctica, re
sulta por contrapartida, una negación
de su condición intelectual y viceversa,
asumida no lo a nivel personal, colec
tivo, sino institucional. Aunque lo ex
puesto parezca categórico, podemos
subrayar que históricamente el siste
ma educativo relegó a los profesores
de educación física al patio, lugar
caracterizado por la falta de priva
cidad [...] constantes intromisiones
y atravesamientos por parte de
quienes deciden transitarlo [...] don
de los profes6 se ubican de espal
das a las aulas. Aulas donde circula
el saber y donde los demás docen
tes imparten -ostentosamente di-
cho- sus cátedras. (Toconás, 2007,
pp. 60-61)
A partir de las reflexiones susten
tadas en los últimos párrafos,
retomaremos el análisis, examinando la
actuación de los profesores del patio,
en el marco de una trama donde sobre
sale y también se esconde una puja por
el consenso y la supremacía alrededor
de determinadas concepciones, prácti
cas, así como propuestas poticas y
pedagógicas de corte corporal y motriz.
Para esclarecer este aspecto de la tra
ma, recurriremos al concepto de ideolo
gía, cuya conformación presenta dificul
tades para brindarnos un significado
menos discutible. En esta línea de ar
gumentación, Jorge Saborido, expresa
que la ideología
constituye 'el cemento que asegu
ra la cohesn del edificio social'
[...] que se manifiesta como una fi
losofía política popularizada, simpli
ficada [...] y desrealizada, pasan
do por limitarla a un restringido
cuerpo de conocimientos sin el cual
estamos a la deriva en el mundo.
(2002, p. 5)
En la teoría marxista, este concepto
define las formas de conciencia social,
surgidas a partir de determinadas con
diciones materiales de existencia. Marx,
en el prólogo de
Una contribución a la crí
tica a la economía política, sostiene que
todas las relaciones de producción crean
la estructura económica de la sociedad,
"base sobre la cual se alcanza una su
perestructura jurídica y política y a la cual
corresponden determinadas formas de
conciencia social. El modo de producción
determina el proceso social, político e
intelectual de la vida en general" (Marx,
1986, p. 66). La ideología abarcaría, en
tonces, el conjunto de ideas y teorías,
socialmente condicionadas por el modo
de producción dominante, el que a su
vez, encubriría las relaciones de opre
sión que lo caracterizan.
Lo expresado nos sirve para conje
turar que los profesores de educación
sica -dicho en sentido general- y su
6 Corrientemente suele llamarse a los profesores de educacn física mediante la expresn "profes".
'Dlotfo4 PedayóqiCM. Año VIII, N° 15, abril 2010. Pag. 85-101
93
Contribuciones para una epistemología..
actividad, no sólo no son reconocidos
como Integrantes de un campo de cono
cimientos fundados, sino que no se re
conocen a mismos como intelectuales,
limitando por ello su accionar a la prácti
ca, entendida en diversos sentidos. En
primer lugar, como una actuación
operativa y meramente ejecutiva sobre
la realidad; en segundo lugar, concebida
como el hacer cotidiano, natural y propio
de la materia educación física y por últi
mo, la práctica entendida como una acti
vidad contrapuesta a la teoría, sinónimo
de empina. Éste, sería a su vez, el com
portamiento tradicional, dominante, con
sagrado por la comunidad de profeso
res de educación física, enraizado en la
concepción vetusta y comprimida de la
práctica pedagica e incluso docente,
de donde emergen con claridad los sen
tidos que históricamente se adjudicaron
al concepto marxista de ideología: false
dad y determinación social.
Otro concepto que puede ayudar
nos a revisar el papel de los profesores
de educación sica proviene de la teo
ría gramsciana, donde los intelectuales
juegan un rol fundamental en la articu
lación de la base material y el aparato
Ideológico cultural. Así planteado, pode
mos retomar la siguiente pregunta: "¿los
Intelectuales son un grupo social autó
nomo e independiente, o por el contra
rio cada grupo social tiene una catego
a propia y especializada de intelectua
les?" (Gramsci, 2006, p. 9). En nuestro
caso, la educación física nace con la cen
tenaria Ley 1420, en el marco de un
Estado moderno que necesitaba disci
plinar y homogeneizar a las grandes
masas de inmigrantes; dado que el Es
tado como aparato coercitivo, tiene el
monopolio en el uso legítimo de la fuer
za, cuando no se da el consenso espon
táneo, bien pudo haber encontrado en
la educación física la práctica homoge-
nizadora y disciplinadora de los cuerpos
aluvionales, así como los actores peda
gicos que la llevaran a cabo. En rela
ción a lo expuesto, Gramsci sostiene que
cada grupo social: "crea conjunta y or
gánicamente uno os rangos de in
telectuales que le dan homogeneidad y
conciencia de la propia función, no sólo
en el campo económico sino también en
el social y en el político" (2006, pp. 9-
10). Pero entonces, estos agentes del
Estado, funcionales a los prositos fun
dacionales del moderno estado argen
tino, ¿eran intelectuales?
Siguiendo a Gramsci, la condición que
distingue a estos sujetos sociales es la
capacidad dirigente y técnica, requisitos
que indiscutiblemente son reunidos por
los profesores de educación física, sólo
que éstos se anudan a la dimensión téc
nica de su desempeño, a la vez que se
desanudan de la dimensión dirigencial
política, razón por la cual, no pueden
verse a mismos como intelectuales.
En Cartas desde la cárcel, Gramsci
(2005) le manifiesta a Tatiana, herma
na de Julia o Yulca, su esposa, que rea
li un estudio sobre los intelectuales y
que, además de ser extenso, amplía la
noción corriente, s bien referida a los
intelectuales tradicionales, citando al
efecto a Benedetto Croce, calificado por
éste como un Papa laico. Al Gramsci
destaca dos aspectos fundamentales a
tomar en cuenta, primero, el ámbito de
actuación: la sociedad civil, y en segun
do lugar, la función/misión que tienen los
intelectuales: la hegemonía. Al respec
to, pondera el papel de los mismos al
decir -en relación a Croce- que fue:
94
'DúUo^oi Pedacfóqicoi.. Año VIII, N° 15, abril 2010. Pág. 85-101
Un eficacísimo instrumento de he
gemonía, a pesar de que de cuan
do en cuando pueda hallarse en dis
crepancia con este o aquel gobier
no, etc. Por esta concepción de la
función de los intelectuales [...] se
explica la razón de la caída de las
Comunas Medievales, o sea del go
bierno de una clase económica, que
no supo crearse la propia categoría
intelectual, y ejercer por lo tanto,
una hegemonía en lugar de una dic
tadura. (Gramsci, 2005, p. 146)
El concepto de hegemonía, inten
ta dar cuenta de que la dirección inte
lectual y moral que implica, está ligada
directamente al ejercicio del poder, en
un subsistema cuyas organizaciones,
de forma mayoritaria, forman parte de
la gran burocracia estatal, lugar don
de predominantemente se desempe
ñan los profesores de educacn física
en su doble condición. Por un lado,
como funcionarios del Estado -sujetos
que históricamente, se caracterizaron
por ser los ejecutores, la espada y no
la chispa- y por otro, como agentes de
la sociedad civil, con capacidad para
tomar distancia y encontrar los inters
ticios, los espacios de autonomía rela
tiva, a fin de acompañar y/o promover
activamente ciertas transformaciones
sociales o bien continuar siendo fieles
reproductores del orden vigente. Esta
doble condición con toda la carga his
tórica que lleva implícita, alberga la
posibilidad de pensar en una episte
mología disciplinar desde categorías
socioantropológicas -como las plan
teadas- que si bien es cierto, pueden
no estar lo suficientemente desarro
lladas, instalan al menos la esperanza
de romper con viejas continuidades,
otorgándole a la actuación de los pro
fesores del patio posibilidades de
cambio.
Repensemos en la adjudicacn de
la categoría de intelectuales a los pro
fesores de educacn física, posiciona-
dos en una organización social capita
lista, donde uno de sus principios
fundantes es la división del trabajo; tam
bién los visualicemos posicionados en
un subsistema educativo y una organi
zación como la escuela, bancaria, alta
mente burocratizada y dominante. En su
texto llamado justamente La división del
trabajo social, Durkheim (1998) plantea
de modo central, la relación entre el in
dividuo y la sociedad, partiendo de un
supuesto: que hay una primacía de la
sociedad sobre el sujeto y que lo que
permite explicar la existencia de las nor
mas es que los individuos se asocian
entre sí. Desde esta idea central, pero
en referencia a la relación que tiene el
Estado con la sociedad y la educacn
de sus miembros, dirá:
la educación es una cosa eminen
temente social. Es social por su fin.
Lejos está de que tenga por obje
to realizar la naturaleza individual
del hombre en general; ella varía
de una sociedad a otra. Primero,
en el momento en que las socieda
des han alcanzado un cierto grado
de diferenciación, se la ve diferen
ciarse en misma siguiendo las cla
ses, las profesiones. Ahora bien,
esta especialización es dictada por
necesidades sociales; pues la edu
cación responde a la forma en la
cual el trabajo social está dividido
y organizado en cada momento de
la historia. Pero al mismo tiempo
esta educación común es funcn
Pedayóyicte. A ño VIII, N° 15, abril 2010. Pág. 85-101
95
Contribuciones para una epistemología..
del Estado social; pues cada socie
dad busca realizar en sus miem
bros, por la vía de la educación, un
ideal que le es propio. (Durkheim,
1998, p. 17-18)
En línea con este análisis, susten
tará que la naturaleza de la educación
se encuentra ubicada bajo la dependen
cia de la organización general de la so
ciedad, donde uno de los factores que
no puede soslayarse es la naturaleza
de la industria. Para sostener este ra
zonamiento, Durkheim lleva a cabo un
análisis comparativo acerca de la disci
plina en los pueblos agricultores, de
cazadores y pescadores, donde merced
a las ocupaciones irregulares y capricho
sas de estos últimos, los nos son
abandonados a mismos y por lo tan
to no obligados a contenerse y resistir
se. En cuanto a las sociedades organi
zadas en clases, la disciplina y por ende
la educacn, necesariamente se con
vierten en una funcn especializada y
a la vez diferenciada en ran de la
mayor complejidad de la vida social (Dur
kheim, 1998). La división del trabajo, la
especialización y diversificación del mis
mo, así como la sumisión de la educa
ción a la organización general de la so
ciedad, nos lleva a visualizar cómo
hisricamente, el desempeño de los
profesores de educación física sobrelle
un alto grado de determinación, no
solo social-ocupacional, sino esencial
mente curricular-escolar.
Desde este punto de vista, resulta
pertinente poner nuevamente en ten
sión el proceso de construcción
identitaria en relación a lo que podía y
puede considerarse legítimo, necesario
y propio de los profesores del patio, en
una sociedad cuyo modo de producción
separa esencialmente lo pctico de lo
teórico, lo manual de lo intelectual, lo
laboral de lo profesional, en una escala
cuya lógica parece reproducirse de modo
inconmovible, cualquiera sea el ámbito
de su aplicación.
Desde otra perspectiva sociológica
y tomando como referencia algunos con
ceptos que desarrolla Bourdieu (2005)
en su teoría, los intelectuales son aque
llos sujetos que ostentan cierto capital
simlico y con ello la posibilidad de ha
cer cosas con las palabras, por ejem
plo, construir verdades e imponer una
determinada visión del mundo social. En
este sentido, la realidad social no es
solamente un conjunto de relaciones de
fuerza, sino también un conjunto de re
laciones de sentido que constituyen la
dimensión simbólica del orden social.
El reconocimiento de la educación fí
sica como un campo fundado del saber
corporal y motriz con estatus científico
propio, así como el desempeño de sus
agentes como intelectuales, resulta una
aspiración, una meta y una tarea, que no
depende solamente de lo que hagan sus
agentes en el campo, sino también del
reconocimiento de los agentes de otras
disciplinas que también forman parte del
mundo académico, escenario donde se
producen relaciones de dominación, ba
sadas en la autoridad científica. Así como
lo material está ligado a lo simlico, lo
epistemológico está ligado a lo político:
queremos señalar con esto que el reco
nocimiento del estatus científico de la
educación física guarda relación con de
terminadas condiciones sociales de pro
ducción, principalmente relacionadas con
el escenario concreto de actuación, con
disposiciones poticas, pedagógicas y
académicas tomadas en diferentes nive
96
PecûlÿôÿcCM. A ño V III, N ° 15, a bril 2 0 10 . Pag. 85 -10 1
ARTÍCULOS
les de decisión -que atraviesan la forma
cn de los profesores y regulan su des
empeño, por ejemplo- y con el estado de
organización y funcionamiento del cam
po científico, entendido como un "siste
ma de relaciones objetivas entre posicio
nes adquiridas (en las luchas anteriores)
[...] lugar (espacio de juego) de una lu
cha competitiva que tiene por desao
específico el monopolio de la autoridad
científica, inseparablemente definida
como capacidad cnica y como poder
social" (Bourdieu, 2003, p. 13).
Lo expresado nos permite destacar
que para avanzar en la construcción de
un campo del saber corporal y motriz de
carácter pedagógico con cierto estatus
epistemogico, resulta necesario com
prender -entre otras cosas- la historici
dad de sus pcticas, esto es, por ejem
plo, la ubicación de la educación física
como materia subsidiaria del currículum
en momentos fundacionales del Estado,
así como la procedencia y selección de
sus saberes; comprender que en las
prácticas -aun en las más sencillas- sub-
yacen determinadas concepciones de la
realidad, de los sujetos que aprenden y
los sujetos que enseñan, así como del
cuerpo -corporeidad- y la motricidad;
comprender que, por determinados in
tereses epocales de grupo o sector, la
educación física privilegió el trabajo del
patio de espaldas a la aulas, donde to
davía hablan con sordina los cuerpos
cartesianos; comprender que los profe
sores de educacn física -en tanto
hombres de accn- no están condena
dos a desempeñarse como gendarmes
de la palabra, sino por el contrario, tie
nen la posibilidad de hacer de la palabra
un vehículo de interacción pedagógica,
ocupacional y académica.
Lo planteado no es una tarea sen
cilla; en primer lugar, porque los "pro
fes" siempre fueron considerados téc
nicos, meros aplicadores de programas
de actividades que, además de llegar
enlatados, tampoco preveían y pren
la participación de los mismos en mate
ria de producción de saberes. En segun
do lugar, quienes hacen ciencia cuentan
con la provisión de cditos, insumos
tecnológicos, capacitacn específica,
disposición de auxiliares, categorización
de sus investigadores, programas de
incentivos, entre otros recursos; en con
trapartida con ello, los profesores de
educación física no sólo no cuentan con
estas herencias y legados, sino que por
su desempeño habitual, ligado, por
ejemplo, a la falta de espacios propios
y adecuados y al uso de material des-
cartable, resulta esperable y razonable
la naturalizacn y reproducción de la
escasez en diferentes sentidos.
Pensemos por un momento que
ante una hipotética demanda de la co
munidad de profesores de educación fí
sica, la respuesta de los centros de
asignación y distribución de recursos
destinados a las actividades eruditas
es positiva. El ingreso al campo acadé
mico, ¿sería tan sólo por cuestiones
epistemológicas? ¿Qué papel estaan
jugando las decisiones políticas e insti
tucionales al respecto? Esta asignación
de recursos e inmersión en nuevos es
pacios de mayor reflexión y menor su
dor, ¿no trasladaría al campo académi
coviejas disputas con nuevos actores,
esta vez enmascaradas en la lucha por
la legitimidad de lo que se considera
verdaderamente cienfico? Los profe
sionales de la educación física, en
nuestro intento por ingresar al campo
DtaCfOi. PedaM. Año VIII, N° 15, abril 2010. Pág. 85-101 97
J
Contribuciones para una epistemología..
intelectual, cargamos con algunas des
ventajas de partida que devienen de
una falta generalizada de formación en
prácticas investigativas, en un espacio
pensado históricamente como rutinario
y empírico; la carencia de reputación
erudita, traducida en falta de notorie
dad, hecho que guarda relación con las
condiciones implícitas y expcitas de
elegibilidad y asignación de recursos;
la falta de sentido solidario de carácter
científico, no estamos hablando del fa
moso espíritu de cuerpo, sino de una
adhesn fundada en un respaldo no
obediente y un respeto crítico, genera
dos a partir de la valoración tanto del
pensar sobre el hacer, como del hacer
con el pensar, más allá de posturas en
frentadas, que llevan a la descalifica
ción o la indiferencia del teórico o el
práctico, respectivamente. Otra de las
desventajas sea la compleja confor
mación de uno de sus objetos de estu
dio: la corporeidad, que oscila entre la
tradicional cultura de los cuerpos dóci
les y eficientes de la modernidad y la
obsesión posmoderna por la belleza, la
perennidad de lo joven, y la privacidad
y sofisticación de las prácticas de clase
(Toconás, 2007).
Frente a la complejidad aludida, con
sideramos necesario, completarla te
niendo en cuenta la intervención de
otras prácticas sociales en el campo de
la educación física, como son la gimna
sia y los deportes en sus diferentes
modalidades, lo cual le imprime a ésta,
una connotación de corte pragmático y
ultraliberal, no sólo por disputa en la in
cumbencia de los campos laborales, sino
por la constitución educativo-pedagógi-
ca que asumen algunas prácticas cor
porales y motrices.
A modo de conclusn
Para cerrar provisoriamente las pre
sentes reflexiones, considero oportuno
recurrir a las expresiones de Pardo, quien
sostiene que la ciencia es un tipo de sa
ber que debe cumplir ciertos requisitos,
entre otros: capacidad explicativa, des
criptiva y predictividad mediante leyes,
carácter metódico y comunicabilidad (Par
do, 2002), requisitos que la educación
física, en este momento de su desarro
llo, tal vez no alcance a cumplir o tal vez
no deba cumplir, según se la ubique en
un determinado campo científico. No es
lo mismo situarla en el campo de las cien
cias sociales donde los conocimientos re
conocen un valor de verdad relativo, que
situarla en el campo de las ciencias du
ras, donde la verdad y la objetividad se
presentan con una contundencia difícil de
replicar.
Sostenemos lo dicho, con el propó
sito de destacar que la educación física
ubicada en el campo de la ciencias so
ciales o de las ciencias de la educación,
requiere ser conceptualizada desde una
perspectiva que contemple, en primer
lugar, el estado actual de desarrollo que
presenta como disciplina y, en segundo
lugar, la porción de la realidad que
involucra -la realidad corporal y motriz-
y sus objetos de estudio: corporeidad y
motricidad con carácter pedagógico,
componentes que presentan algunos
vacíos por la falta de exploración, pero
también por la transversalidad que his
tóricamente los lle a ser centro de
análisis de la filosofía, la biología, la fi
siología del esfuerzo, la sociología y la
historia, sin tener en cuenta que los
mismos asumían pleno sentido en el
campo donde primariamente se acuña
ron: la escuela y su currículum.
9 8 Viófofoi 'P e d a q ó q tt o á . Año VIII, 15, abril 2010. Pág. 85-101
ARTÍCULOS
La educacn sica, en una paulati
na pero sostenida revisn y en algu
nos casos en ruptura con los modelos
fundacionales y hegemónicos, ofrece -
además de nuevos saberes- una salu
dable búsqueda de una identidad que
la ubique en el campo científico. Pero,
este avance epistemológico requiere
de nuestra parte consum ar al menos
dos tareas elementales. Por un lado,
asumir nuestra condicn de intelectua
les y, por otro, tener en cuenta que el
reconocimiento de la misma como cor-
pus de conocimientos fundados no lle
ga por repetir metodologías exitosas
o pontificar logros deportivos, sino más
bien por comprender que los espacios
acamicos son lugares de confronta
ción, donde juegan intereses materia
les, culturales y simlicos. Aplantea
do, la estructura del campo cienfico se
nos aparece como un espacio de inte
reses, donde el afán por ganar lleva a
los contendientes -y sus comunidades-
a profesar un desm esurado amor al
triunfo, miedo a la derrota, odio por los
adversarios y -en oportunidades- la
squeda de la victoria a cualquier pre
cio. El juego cienfico se dirime en tér
minos de tradiciones, de historicidad
pero, esencialmente, en clave de rela
ciones de fuerza, donde la imposicn
de la verdad científica, otorga prestigio,
reconocimiento, recursos y celebridad.
Finalmente, considero oportuno
resaltar que cualquier actividad que lle
vemos a cabo -teórica o práctica- re
quiere una mínima comprensn del lu
gar desde donde hablamos los que ha
blamos. Salo esto, con el propósito
de destacar que la palabra fue históri
camente un dispositivo privilegiado al
que lo podían acceder determinados
sujetos o grupos sociales a quienes se
les reconoa por tradicn, formacn o
mandato -explícito o implícito- posición
y autoridad para ello. Tenían entonces,
la palabra autorizada.
En el caso de la educacn física, la
palabra no resultaba necesaria, ya que
al hablar privilegiadamente los cuer
pos, el sudor y los resultados, se eri
gían en fieles traductores de lo habla
do, los medios que sin temor al error,
nos informaban que lo hablado corpo
ralmente había sido comprendido o es
cuchado. Hablar acerca de la epistemo
logía de la educación física tiene a la
vez un alto valor terautico como aca
démico, en tanto el lenguaje resulta
ser el camino real que nos permite ac
ceder al mundo simbólico y avanzar
más alde la evidencia social sensible,
para llegar a la producción de conoci
mientos.
Si como dijimos anteriormente, lo
simbólico es ligado a lo material como
lo epistemológico a lo político, pense
mos por un momento en el valor que
asumen la palabra y la escritura en la
vida de algunos pueblos, desde una
macrodimensión como la política y en
relación con la marginalidad/centrali-
dad y sumisión/liberación de los mis
mos. Decía Evo Morales Ayma, al asumir
como Presidente Constitucional de la
República de Bolivia, que el hecho que
él haya llegado a la presidencia no era
una concesión de nadie y que estaba
allí para cambiar la historia, emociona-
damente le explicaba a los represen
tantes de la prensa internacional que:
A los primeros aymaras y kechuas
que aprendieron a leer y escribir les
sacaron los ojos, les cortaron las
" D id ío ^ a i Vedayaytcoi. Año VIII, N° 15, abríI 2010. Pag. 85-101
99
Contribuciones para una epistemología..
manos para que nunca mas apren
dan a leer y escribir. Hemos sido so
metidos, ahora estamos buscando
como resolver este problema his
rico, no con venganzas, no so
mos rencorosos. (Morales, 2006,
párr. 8)
Sin perder de vista el significado y
sentido de lo citado, pero ubicándonos
en una dimensión más contemponea
y reducida, podemos subrayar que así
como la educación física se arroga el
desafío de construir su epistemología,
también asume el mandato de interve
nir fundada, intencional y sistemática
mente en la constitución corporal y mo
triz de todos los sujetos, de bregar por
una apropiación de bienes culturales y
simlicos específicos, mediante prácti
cas pedagógicas y docentes que am
plíen y enriquezcan las posibilidades de
comprender y transformar la compleja
realidad social e histórica que nos toca
vivir.
La capacidad de hablar para los
profesores del patio significa distancia-
miento, extrañamiento de nuestra po
sición y participación en el campo, pero
también compromiso. He aquí otro de
los valores fundamentales de la pala
bra y la acción, encontrar el modo de
producir saberes que nos emancipen de
las formas dominantes de procesar y
construir digos, en una sociedad dis
criminatoria que depositó y aún deposi
ta el monopolio del saber en manos de
unos cuantos. Aunque parezca elemen
tal decirlo, el distanciamiento mediante
la palabra no es geográfico, es episte
mológico, tiene que ver con la capaci
dad de objetivar, de ponerle nombres a
las cosas, lo cual implica, parajicamen
te, dejar de nombrarla, dejar de hablar
de la educación física desde los códigos
que producen otros.
Una de las formas más perversa del
ejercicio del poder es la negación de la
posibilidad de pensar, la negación de la
condición social del conocimiento, impe
dir que los sujetos comprendan lo social
y educativo a través de la conciencia crí
tica, impedir que mediante procesos de
investigación, nuevos actores, histórica
mente vinculados a la repetición, al su
dor y la obediencia, pongan en tensn
los significados y sentidos de los saberes
que legitimaron el orden dominante.
Original recibido: 07-09-2008
Original aceptado: 29-01-2010
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