
Sin embargo, esta nueva mutación
capitalista que tiene alcance global, no
afecta del mismo modo y con las mis
mas connotaciones de dramatismo a to
dos los países, de ahí que "las crisis y
reestructuraciones de la economía ca
pitalista mundial y las cambiantes for
mas que adopta el Capital Global afec
ten de manera sustancialmente distin
ta a los Estados del centro que a los de
la periferia" (Thwaites Rey & Castillo,
2004, p. 190).
Los países de la periferia entre los
que particularmente nos preocupan los
latinoamericanos, debieron ajustarse a
las prescripciones de los organismos
internacionales, adaptarse sucesiva
mente a las premisas de la "Trilateral
Comisión" (1973), del "Consenso de
Washington" (1989) y someterse a un
salvaje ajuste estructural que implicó la
disminución del gasto público, el au
mento de la carga impositiva, la liberali-
zación del sistema financiero y comer
cial, el disciplinamiento monetario, el
tipo de cambio estable y la privatización
de empresas públicas, entre otras me
didas económicas que les permitieran,
por un lado, sobrevivir a sus colosales
endeudamientos externos y, por otro,
presentarse como sedes de inversio
nes atractivas a capitales extranjeros.
En definitiva, tuvieron que transformar
el viejo andamiaje estatal creado
para un modelo de acumulación su
perado que entorpecía los reque
rimientos de valorización y circula
ción capitalista [...] Es así que las
privatizaciones de empresas públi
cas, elementos centrales de estos
programas, tuvieron el doble obje
tivo de obtener los recursos nece
sarios para satisfacer la deuda ex
terna e interna, y de constituirse a
la vez en garantía del profundo
ajuste estructural en tanto impor
tante señal hacia el mercado mun
dial para atraer capitales [...] en su
volátil forma monetaria [...] sin más
norte que la valorización rentable
y el riesgo mínimo. (Thwaites Rey
& Castillo, 2004, p. 193)
En este contexto y más allá de crear
las condiciones necesarias para las in
versiones extranjeras conforme a los
mandatos del "Capital Global" y al
disciplinamiento de las economías loca
les, se requería también ocultar la vio
lencia de estos profundos cambios es
tructurales derivados de la aplicación
irrestricta de medidas ultraliberales, tras
un velo de optimismo que favoreciera la
aceptación acrítica del modelo por par
te de la población en general, lo que sólo
fue posible con la complicidad de los
medios masivos de comunicación social.
Sin embargo, esta mirada positiva
sólo sería efectiva y duradera en la me
dida en que se lograra "naturalizar"
este discurso como el único posible, ra
zón por la cual se inicia un proceso de
profundas transformaciones educativas,
conforme a las exigencias de un mode
lo que se impone coercitivamente.
Es en la transformación educativa
argentina de los 90 donde puntualmen
te enfocaremos la mirada en la presen
te investigación. Para realizar este aná
lisis, partiremos de textos que ponen en
cuestión la aceptación acrítica de un
modelo que se presenta como devenir
natural, como condición necesaria para
la integración de los países de la perife
ria al "primer mundo", en el que se de
clama que la educación es clave para la
‘PecUiyóq¿co¿. Año VIII, N° 15, abril 2010. Pág. 37-51
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