Frente a un nuevo universo
Osmar Suárez *
La mundialización continuará avanzando hasta que todos sus vectores alcancen un
vértice. La última fase dejará formidables creaciones técnicas -armas sofisticadas, naves
espaciales, instrumentos diversos-, aumentará la concentracn de riquezas y se operará
desde lo más pequeño: el nanosegundo y los nanoelementos; la inteligencia artificial subs
tituirá en gran medida a la humana. Concluirá un gran ciclo, para iniciarse otro, cuyo eje
sea sostenido por valores permanentes.
H o m bre - Genom a - Cibernética - Cosm os - D ios
The globalization will go on forward until all Its vectores reach a vertex. The last
phase will leave great technical creations -sophisticated weapons, spaceships, different
Instruments-, It will enlarge the concentration of wealth and it will be operated from the
smallest thing: the nanosecond and the nanoelements. The artificial intelligence will substitute
-in great measure- the human one. A great cycle will conclude and a new one will start
supported by permanent values.
Man - G e n om e - Cybern etic - Cosm os - God
1. Globalizacn
A los orígenes de la mundialización -o tercambio cultural entre distintos pueblos
globalización- tal vez haya que buscarlos que iba mucho más allá de lo meramente
en el Imperio persa de Darío, y, sin duda, económico o de la expansión territorial,
estaban presentes en la Ruta de la Seda. Tambn es verdad que tal mundializacn
En ambos casos se produjo un intenso in- no había llegado antes de nuestros días a
* Escritor. Autor de numerosos artículos, libros y documentales. Córdoba, Argentina.
E-maii: wuj@tutopia.com
*
46 Z > iá (a ^ M PeeO.lyS fia u . o IV, 7, abril 2006. Pág. 46-52
un dominio tan acabado de ajuste a la ten
dencia dominante y a la "periferización" de
los pobres, sean individuos o países, donde
"los mercados de productos y de capital tien
den a ser mundializados, mientras que los
m ercados de trab a jo pe rm an ecen
segmentados"{AMIN, 2001). Este último as
pecto se ha ido profundizando a partir del
siglo XX: el capitalismo se afirma como ca
bal imperialismo mundial, y la oligocracia
industrial de ios países centrales impide que
se industrialicen los países periféricos. Ta
les conceptos son dominantes en los traba
jos de Amin y, entre nosotros, por ejemplo
en Adolfo Colombres.
1.1. En el mundo
Especialmente desde el Renacimiento,
y conforme a la corriente hiperracionalista
que hoy domina, se ha explotado a la natu
raleza extremadamente, sin medir las con
secuencias. Francis Bacon (1561-1626), un
pilar de la cultura moderna, uno de los crea
dores del método experimental, sostuvo que
había que esclavizar a la naturaleza; "tortu
rarla hasta que revele sus secretos" (CAPRA,
1995:426 y 428). Otras corrientes de pensa
miento, sin embargo, han postulado nutrirse
de la riqueza que da la pobreza: soy rico
porque desperdicio -ensucio, contamino- lo
menos posible; soy pobre porque contami
no -contaminándome- con lo que despilfa
rro luego de consumir descontroladamente.
Hoy la civilización dominante no repara en el
despilfarro (Cfr. SUÁREZ, 2000:46).
Por unas pocas cadas la riqueza del
planeta continua fundamentándose en el
petróleo -de aquí guerras como la del Golfo
o la de Irak-; después, seguin una des
composicn y una perversidad aún mayo
res, en torno a la bioingeniea. Es urgente
desarrollar una cultura fundamentada en la
riqueza del ahorro material y en el respeto
por todos los seres; una riqueza no estribada
en los bienes materiales y en la agresn a
todos los seres. Es la única posibilidad posi
tiva: generar bajo nivel de entropía; esta
blecer un ordenamiento creciente en todo
el entorno, que es el universo entero.
Valga decir aquí, siguiendo a Jeremy
Rifkin -economista e investigador de temas
vinculados a las ciencias-, que el trabajo,
en esencia -com o realizacn directa de una
obra por el hombre-, acaso esté desapare
ciendo precipitadamente, pues la fábrica ha
sido sepultada por los servicios y la inteli
gencia artificial; ésta incluso impacta fuer
temente en las labores rurales. Especialis
tas sostienen que ya no se produce: se re
produce. El trabajo humano ha sido conge
lado en la máquina; la cibernética es la
vedette de este nuevo estadio, que, ade
más, conlleva desocupación e incremento
exponencial del delito en todas sus formas.
"Después de siglos de definir el valor del
ser humano en términos estrictamente 'pro
ductivos', la completa sustitución del traba
jo humano por máquinas deja a los traba
jadores sin autodefinicn válida o funcn
social" (RIFKIN, 1999: 277).
Hoy no interesa ya el hombre, sino la
cosa, el objeto, el hombre-objeto, oculto tras
maquillajes o rígidos ropajes, o metido den
tro de la computadora. La computadora se
construyó a partir del pensamiento del hom
bre, hoy el hombre se enorgullece de pen
sar como la computadora.
Conforme el universo que habitamos se
degrada, surge una nueva inteligencia ca
paz de superarnos. En 1990 Gary Kasparov
sostenía que ninguna computadora podría
ganarle jamás; siete años después este
ajedrecista fue derrotado por una de ellas
(había ya un antecedente de una máquina
"invencible" en ajedrez en la Universidad de
Standford). En pocos años las máquinas su
peran al hombre prácticamente en todos
los campos; podrán crear un "duplicado" del
ser humano, una especie de clon cibernético.
Esta situacn, muy distinta al concepto tra
dicional de hombre, nos lleva, cuanto me
¿'ednyncjtctyl. A ño IV, N° 7, abríI 2006. Pag. 46-52
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Frente a un nuevo universo
nos, a plantearnos hada dónde vamos a partir
de este nuevo estadio social y biológico que
estamos comenzando a transitar.
1.2. En Latinoamérica
Muchos investigadores y politólogos de
la envergadura de Noam Chomsky, Morris
Morley o James Petras, por ejemplo, han
denunciado el aluvión de regímenes neo
liberales que arribaron al poder impulsados
por la euforia y la esperanza que escoltaba
a la redemocratización, y lo que ello arras
traba, como libertad, justicia social y pros
peridad económica. Apenas establecidos
estos nuevos regímenes, sus representan
tes dieron un drástico giro, echando por la
borda la retórica de sus campañas populis
tas, su stitu yé n d o la por una abultada
parafernalia en apoyo del libre mercado, tal
como proponían anteriormente las dictadu
ras militares a las que reemplazaban. Exhi
biendo, así, una nueva voluntad por implan
tar políticas de estabilización y ajuste es
tructural, cuyos efectos inmisericordes se
mostraban en desempleo, hambre, enfer
medad y muerte. No es menester ser espe
cialista para advertir esta flagrante realidad.
Resultado: las deudas externas e in
ternas continúan creciendo. Cerca de 70%
de latinoamericanos son pobres y un 40 %,
indigentes. En Brasil se ha recortado el pre
supuesto para vivienda, salud, educacn.
En México, Bolivia, Colombia, Perú, Centro-
américa, persiste la honda crisis económica
(Cfr. PETRAS, 2003).
A medida que esta potica despiadada
avanza por toda Latinoamérica y el Tercer
Mundo -Tercer Mundo que tambn se ins
tala en el Primero-, lógicamente se ensan
cha la brecha entre ricos cada vez más ri
cos -y cada vez menos- y pobres cada vez
más pobres -y cada vez más-. En tanto, va
de suyo que los primeros pagan impuestos
cada vez más bajos, y los segundos, cada
vez más altos. En cuanto a nuestro país,
valga observar que el movimiento piquete
ro y los cacerolazos han trascendido zonas
restringidas extendiéndose prácticamente a
todo el país "modificando el paisaje" por el
que transitamos los argentinos; de los cua
les son pobres cerca del 60 %, y un tercio,
indigente.1
En tan amplio y confuso espectro con
viene observar que ios estados son entida
des nominales, y que, al menos en política,
ya no se pueden sostener cabalmente líneas
ideológicas tradicionales. Donde se dice
dem ocracia más bien debe entenderse
oligocracia (Cfr. RIFKIN, 1999:293), en la
que el verdadero poder se diluye en un infi
nito kafkiano. De aquí que Jean Baudrillard
sostenga que sólo hay gobernantes y go
bernados; concepto que aflora en la difun
dida expresn "que se vayan todos".
A pesar de este pandemónium, algo
es cambiando. El mundo está asistiendo a
la ordenación de grupos de países: EE.UU.
y sus satélites por un lado, la UE, por otro,
más allá China con pses de Oriente, y, entre
nosotros, el MERCOSUR. Esta última agru
pación no es ajena a los dichos de James
Petras: "La situación en América Latina es
'madura' para una transformación social"
(PETRAS, 2003).
Pero este cambio en el horizonte socio-
politico-económico acaso sea apenas el as
pecto visible de una totalidad s profunda.
Hace ya tiempo que el hombre tomó con
ciencia de que presionar a la naturaleza es
una actitud demasiado humana -por ende,
profana- y advirtió la necesidad de volver a
1 Respecto a la globalización y su incidencia en Argentina resulta ineludible: BAQUERO LAZCANO,
2001-3.
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D cà io ftu Pet& ifá yce M . Año IV, N° 7, ab ril 2006. Pág. 46-52
conectarse con todos los seres, sin renegar
de todos los resultados del horizonte con
temponeo. Amar a la naturaleza, en lugar
de torturarla y esclavizarla. Tal vez al tiem
po que la globalizacn pasa por la fase de
grandes agrupaciones de países, el hombre
gire sus intereses de la materia al espíritu.
2. Lo que vendrá
Los viejos principios, bien, verdad, be
lleza, continuarán desapareciendo, y tam
bién el concepto de "Uno", ya ocultado tras
la pluralidad postmoderna. El racionalismo
seguirá avanzando sobre la intuicn y teje
rá una oscura nube conceptual, aunque va
a. Aum entará el papel capital de las
computadoras, que favorecerán la devas
tación de la naturaleza al acelerar más n
el tiempo de la máquina, de por sí más
pido que los ritmos que fueron de la biosfera,
en la concepcn de Panikkar.
Sin conocer la computadora, Heidegger
se había referido a Ge-ste/l como a una
sustentacn de la tecnología, y no como
plataforma de inicio de un nuevo estadio
positivo, conforme al pensar de Gianni Va-
ttimo. Más de un investigador -Ray Kurzweil
entre ellos- sostiene que pronto las com
putadoras alcanzarán la inteligencia huma
na, y que un problema central de la filosofía
de este siglo se diferenciar un hombre de
una máquina.
Pronto com enzará a em plearse la
nanoingeniería (elem e n to s de una
milmillosima de metro) en implantes en
nuestros cuerpos y en nuestra memoria, y
los robots se procrearán (Cfr. TIPLER, 2001).
En el campo de la ingeniea genética a dia
rio nos vemos sorprendidos. La biosfera es
dando un gran salto cualitativo. En los labo
ratorios se esn transgrediendo los reinos
biológicos: se es combinando informacn
genética e ntre d istin ta s especies. El
cibentropos se una realidad. Muchos de
nuestros hijos vivirán en ese mundo.
Es momento de situarnos ante la vida
y el mundo desde un ángulo diferente: inte
grarnos al universo, que nos penetre la luz
y el viento; debemos acercarnos a todos
los seres, somos hermanos en la energía
cósmica, un mismo filamento conecta a la
ameba y a la estrella pasando por el hom
bre. Nuestros antepasados "sentían la in
fluencia del Universo y a esa presencia le
dieron el nombre de Dios" (PLYKIN, 2001),
sostiene Víctor Dmitrievich Plykin (Doctor
en Ciencias Técnicas, miembro de la Aca
demia Internacional de Informacn adjun
ta a la ONU), y declara que veinticinco años
de estudios lo llevaron a diseñar un nuevo
modelo de universo, porque lo que nom
bramos materia es una forma grosera de
energía; hay otros mundos de estados muy
sutiles de energía. No entiende Plykin por
qué muchos científicos sienten pánico por
la palabra Dios, mientras que se ha creado
la técnica que nos conduce al desastre. Ale
jados de Dios -continúa- luchamos unos con
tra otros y trasladamos esta lucha a nues
tros hijos desde el jardín de infantes, ense
ñándoles a ser siempre más -m ás pidos,
más inteligentes, más bonitos-, luego, mar
keting, economía de mercado; pero quién
les habla de amor, se pregunta. Aprende
mos a pelear y maltratamos a la naturaleza
"sin tener la menor idea de cómo este Uni
verso es hecho (...) En Él hay relaciones
estrictas de causa y efecto, desde el núcleo
del Universo hasta la célula del organismo
(...) La Tierra es un organismo vivo... nos
conoce a cada uno (...) y nosotros (...) la
tratamos como si fuera un terreno muerto,
la pisamos, la explotamos. Así es nuestra
ignorancia" (PLYKIN, 2001).
Si comprendiéram os que verdadera
mente somos seres universales nos reali
zaríamos conforme a las leyes del Cosmos.
No es imposible que así suceda en algún
momento del espacio-tiempo. En el futuro,
decía el físico y matem ático Konstantin
Tsiolkovski, los seres humanos no tendrán
cuerpos: serán luminosos. Esto es: el ser
TedoySyicoa.. A ñ o IV, N° 7, ab ril 2006. Pág. 46-52
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Frente a un nuevo universo
humano puede existir en dimensiones de
materia más sutil.
Se saa que el sonido del arco del vio
lín agrupa en formas geométricas pequeñas
parculas melicas, que las plantas reac
cionan con la música; recientes investigacio
nes realizadas en Japón por el Dr. Masaru
Emoto han probado que el agua "escucha" y
"distingue el sentido" de las palabras, de dis
tintas músicas y "lee" fotografías. Algunas
de las tantas evidencias del Cosmos, de un
todo organizado, que responde al "manda
to" de una Fuerza trascendente.
3. A modo de conclusión
Jeremy Rifkin sostiene que hay que vol
ver al campo para salvarse. China -ejem
plifica-, único imperio que se basó en la
producción del campo, y no renegó de ello,
sea el mejor país para sobrevivir a una
conflagracn nuclear. Brasil, en cambio, ha
bría cometido un grave error al crear mons
truos como San Pablo, que no pod sobre
vivir sin un campo propio. Samir Amin pro
pone una salida a través de "políticas
antisistémicas de desconexn", consisten
tes en "someter los vínculos con el exterior
a las posibilidades del desarrollo interno".
Se trataa de una lucha de clases a escala
mundial pero entre países, o entre bloques:
"pueblos periricos del mundo unios" es un
concepto sobresaliente en esta tesis.
Heidegger apelaba a la poesía: "La fi
losofía al igual que el pensamiento y la ac
ción del hombre no van a conseguir provo
car un cambio en la actual situación del
mundo. Sólo tenemos esta posibilidad, a tra
s del pensamiento y de la poesía, de pre
pararnos para la llegada del dios o bien para
la ausencia de dios, el final que en ausencia
de Dios iremos a vivir" (HEIDEGGER citado
por SPROVIERO, 2001). Fue precisamente
un poeta, Friedrich Hölderlin, el que dijo:
"Pero donde hay peligro, crece también lo
que sa lv a " (H ÖLD E R LIN citado por
SPROVIERO, 2001). Mas, hay que recordar
que este verso es del poema que tituló
"Patmos", nombre de la isla donde se escri
bió el Apocalipsis, que nos asegura la sal
vación después de la m uerte. (Cfr.
SPROVIERO, 2001). Verdad. En un planeta
fuertemente centralizado y mundializado,
desatado el caos, nadie poda salvarse.
Es en el centro de la doctrina cristia
na la salvacn después de la muerte. Pro
fundos pensadores contem poráneos nos
advierten de la necesidad de un sacrificio
total para salvarnos. Raymond de Panikkar
-por citar uno- sostiene que la máquina
nos mata, pero para salvarnos, pues hay
que pasar por la muerte para encontrar la
salvación. Para llegar a ser luz, como dije
ra Tsiolkovski. Otrora el hombre tenía con
ciencia de este camino luminoso, pero he
mos perdido el rumbo, como si algún acci
dente hubiera cambiado el cartel indicador,
y marchamos al infierno creyendo que va
mos al cielo.
El despertar del pensamiento egipcio en
la antigua Helpolis sostuvo que la Crea
cn era consecuencia del espíritu (Atum)
consciente de sí mismo. El Ser manifestado
era materialización del pensamiento divino
-Ser inmanifestado-: el Cosmos surgido del
Esritu. La finalidad del hombre era volver
al Esritu, a la Luz. En nuestra pre-Améri-
ca, los Misterios teotihuacanos enseñaban
a los hombres a volar para trasformarse en
luz: la muerte no era sino el abandono de la
materia densa para integrarse a la pureza
del espíritu universal. Es decir, en distintos
lugares del tiempo y del espacio el hombre
tuvo conciencia de que su destino supremo
era el espíritu. Hoy, en cambio, obramos de
modo que nos hundimos cada vez más en
la materia densa, oscura.
Sin embargo, no podemos dejar de
recordar a Teilhard de Chardin cuando
sostenía que nada es tan parecido al ca
mino de la Cruz como la epopeya huma
na. El Cristo enseñó con su ejemplo: as-
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T>i¿Ua$M P e d a y íy ú M . Añ o IV, N° 7, abril 2006. Pág. 46-52
Frente a un nuevo universo
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