HOMENAJES
Pedagogos latinoamericanos
Este apartado rinde un sencillo y sentido homenaje a aquellos
pedagogos y educadores que posibilitaron la creación d$ un pensa
miento pedagógico latinoamericano y que, como acervo culturalope
ran en la memoria activa de Latinoamérica como fuente inspiradora
de nuevos pensares sobre la Educación.
Apartado que sintetiza ideas y no una biografía detallada.
Olga Cossettini (1899 - 1987)
Dedicar un tiempo y ofrecer unas
palabras para aquellos educadores
que han dejado huella y marcado una
impronta que hoy sigue inspirando
propuestas educativas es una acción
grata y obligada. Olga Cossettini,
acompañada por su hermana Leticia y
un equipo docente, llevó adelante una
experiencia educativa de las más inno
vadoras en la Argentina que sentó
base y demostró posibilidades reales
en el cambio educativo. Indudable
mente es un referente ligado a la reno
vación pedagógica que alineada a la
escuela nueva encarnó los principios
de la misma e hizo realidad concreta
los presupuestos de este paradigma.
Dicha experiencia duró quince años
(1935-1950) en una escuela de ges
tión estatal en la ciudad de Rosario,
ubicada en el barrio Alberdi cerca del
río Paraná.
1 Profesora y Licenciada en Ciencias de la Educacn. Especialista en Gestión y Asesoría Pedagógica.
Ex Directora del Instituto Superior en Ciencias de la Educacn e Investigaciones Educacionales Olga
Cossettini. Docente de la Universidad Calica de Córdoba. Docente e investigadora de la Universidad
Nacional de Córdoba, Argentina. E-mail: sgomezvinuales@ciudad.com.ar
PedayóCfíCte. Año VII, 14, octubre 2009. Pág. 121-124
Olga Cossettini
Los cambios no eran de forma, no
quedaron en la superficie, tal como de
cía ella, no eran de horarios y progra
mas, sino de abrir la escuela a la vida.
Superando la escuela tradicional, bre
por una enseñanza en la que el alum
no fuera el centro de atención de la pro
puesta ocupando un primer lugar las ac
tividades artísticas en el marco de las
asignaturas existentes. En defensa de
una escuela activa, concebía que las
manifestaciones expresivas eran un ele
mento serenador que favorecía un cli
ma de trabajo armonioso.
Las actividades que llevaban a cabo
fomentaban la experiencia directa a tra
vés del contacto con el mundo natural y
sociocultural. Los trabajos de laborato
rio, los paseos por el o, la observación
detallada y sentida de la naturaleza, los
recorridos de los espacios públicos del
barrio que despertaban la sensibilidad
social y el espíritu solidario, hacían de
la escuela un espacio abierto vivenciado
con placer. El conocimiento se construía
a partir de la indagación y el descubri
miento implicando a los niños en todas
las tareas realizadas. La vida interior de
los niños y la actitud investigativa eran
pilares centrales de las acciones peda
gógicas.
Sostenía la misma idea de Lom
bardo Radice, llevar la vida a la escuela y
la escuela a la vida. La educación estéti
ca impregnaba la vida escolar y el acce
so al conocimiento no se delineaba en
cada asignatura. El contacto con el mun
do fuera del aula ponía en juego simul
táneamente las distintas disciplinas
como la Biología, la Matemática, la Geo
graa, sin limitar las expresiones que
promovieran las capacidades imagina
tivas, expresivas, creativas. "El ambiente
escolar deber ser el mundo... y nuestros
niños han hecho del mundo que los ro
dea su rico mundo de exploración direc
ta" (Cossettini, 1935, p. 91).
A través de una relacn de con
fianza y respeto, concebían el vínculo
educativo como una posibilidad de con
tribuir a la felicidad, al crecimiento y al
logro de la autonomía. El docente se
convertía en un guía que orientaba las
acciones de modo tal que se respirara
libertad disolviendo toda coacción y ofre
ciendo contención, con el fin de favore
cer lo que denominaban disciplina inte
rior. El maestro era responsable de crear
un clima en el cual los niños pudieran
expresar sus dudas, sin temor a errar o
a ignorar.
Cuando la maestra ayuda a sem
brar y a recoger, y a comprender;
cuando acompaña a cantar, a ju
gar y a reír, siempre y siempre,
esas maestras y esos niños están
hablando un lenguaje de sereni
dad y de gracia, están creando una
nueva forma de vida. (Cossettini,
1945, p. 26)
El desao de educar era hallar el
justo equilibrio entre la atencn a las
inquietudes e intereses de los alumnos
y los contenidos planificados. Conten
ción, escucha atenta, diálogo, actividad
creativa, indagacn activa, descubri
miento; eran las acciones que permitían
el acceso al conocimiento en un espacio
abierto, democrático y solidario. Fran
cisco Romero muy bien describe la es
cuela de la Señorita Olga diciendo:
Los nos en esta escuela feliz,
con su sencillo aplomo, con su se
reno atareamiento, con el tono de
sus explicaciones y aún con sus
HOMENAJES
silencios, con algo indefinible en
sus gestos y sus miradas, prego
nan que han hallado en la escuela
algo definitivo y fundamental, algo
que les era necesario y debido, y
de ahí esa curiosa situación de
tranquilidad y equilibrio que trans
parentar entre tantas ocupacio
nes que van enriqueciendo y afi
nando sus almas y sus cuerpos.
(Cossetini, 1945, p. 15)
Esta concepción de sujeto activo
se vinculaba también a la formación de
un ciudadano participativo y responsa
ble. En la actualidad, algunas escuelas
sostienen prácticas democráticas en
las cuales los niños vivencian los proce
sos electorales. Hoy puede no desper
tar sorpresa estas prácticas pero ima
ginadas en aquella época eran verda
deramente movilizantes. Congregarse
en una comisn, generar propuestas,
someterse a sufragio y sufragar, ofre
cer y confrontar ideas, dialogar, elegir y
asumir la representatividad de sus pa
res, demuestran la importancia de la
palabra para el encuentro y la accn
colectiva. Estas vivencias tempranas
en el Centro Estudiantil Cooperativo se
orientaban hacia un claro y firme espíri
tu democrático. Libertad de expresión,
responsabilidad social y comunidad de
mocrática eran principios que se efecti-
vizaban en hechos, en la cotidianeidad
escolar.
Las ideas no se profesaban sino
que eran encarnadas en los propios
modos de vida y de convivencia de
quienes la fomentaban. Debemos ima
ginar el contexto histórico en que se
hacen efectivas estas prácticas educa
tivas. Identificada con las ideas antipo
sitivistas esta maestra que bregó por
el sostenimiento de una educación ba
sada en la libertad y la responsabili
dad. Su apreciación por la cultura y por
la estica devino de su entorno fami
liar. Su padre tenía formación docente y
sostenían contactos con el mundo del
arte y con personalidades ligadas a la
cultura y la educación. Este mundo fa
miliar es sobre el que ella erige su posi-
cionamiento.
Estudió en la escuela normal de
Coronda y su primer trabajo lo tuvo en
Súnchales. Luego fue designada re
gente en una escuela normal en Ra
faela donde tuvo contacto con expe
riencias propias de una escuela para
la vida, la Escuela Serena, tal como se
las denominaba por esos tiempos a
este tipo de escuelas en Italia. s
tarde debe trasladarse a Rosario don
de pide trabajar en la escuela Dr. Ga
briel Carrasco. Al sostiene el proyecto
de "La Escuela Viva" por quince años,
nombre que recibirá uno de sus libros.
Fue una maestra del interior a la que
no le fue sencillo sostener esta pro
puesta.
Discrepancias políticas e ideológicas
hacen que Olga Cossettini queda exo
nerada del cargo en 1950, cuya deci
sión también concluyó con el proyecto
experimental de esta escuela. Si bien
fue una interrupcn de un proceso re
novador y exitoso, al menos para todos
los niños que tuvieron la oportunidad y
el privilegio de hacer su escuela prima
ria en esos años, los efectos se disemi
naron y fueron modelo en nuevos pro
yectos posteriores.
Fue un apoyo incondicional el de
su hermana Leticia quien expresaba en
una entrevista un mensaje para los nue
vos maestros diciendo:
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Olga Cossettiní
Creo que nuestra experiencia no se
puede repetir porque la vida no se
repite, porque los cursos son dife
rentes, porque los chicos son
abarcadores de otras realidades.
Pero algo debe salvarse. Salvar no
quiere decir permanecer en un pa
sado que esta generación no pue
de asumir como propio. Pero no es
bueno olvidar nuestras raíces, la
tradición. Hay que buscar en el
mundo actual, buscar allí los ele
mentos que tiene el niño para ex
presarse. (Batallán & Blanco, 1991,
p. 27)
Olga pasó sus últimos años en su
casa del barrio Alberdi, cerca del río,
admirando la naturaleza, rodeada del
afecto de vecinos, de su hermana y de
su sobrina. Falleció el 24 de mayo de
1987, dejando como legado una expe
riencia que irradiará y regirá nuevos
caminos en educación
Referencias bibliográficas
Batallán, G. & Blanco, A. (1991, octubre). Una escuela para la vida. Entrevista a
Leticia Cossettini. Revista Educoo, N° 8, 12-29.
Cossettini, O. (1935). Escuela Serena. Apuntes de una maestra. Buenos Aires:
Talleres Gráficos Argentinos.
Cossettini, O. (1945). La Escuela Viva. Buenos Aires: Losada.
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