
El género com o sistem a de significación...
tos de variables socio-psicológicas, cuan
do se agregan juntas por largos perío
dos de tiempo, se convierten en distin
ciones de género considerables que son
reforzadas por diferentes agentes socia
les a lo largo del tiempo.
Entre las conclusiones propuestas
por algunos de los estudios recientes se
sostiene que: niñas y niños crecen en
contextos psicológicos distintos y se fo
mentan en ellos cualidades y aspectos
diferentes (Block, 1983, citado por
Sánchez & Martínez, 1997).2 Según el
género y la edad se ejercen coerciones
diferenciales relativas al control y mani
festación de emociones. Así, por ejemplo,
las manifestaciones de enojo pueden ser
más desalentadas en las chicas que en
los varones mientras que con las expre
siones de miedo o tristeza sucede a la
inversa (Roberts & Strayer, 1996). Otros
han señalado que padres y madres sue
len hacer una aplicación diferencial de
prácticas disciplinarias con las hijas y con
los hijos. Con las niñas y adolescentes
se usaría más un tipo de disciplina de in
ducción, que promueve la empatia y la
culpa, mientras que con los varones es
más frecuente el uso del castigo físico
(Itziar Etxebarria & Pérez, 2002). El pro
ceso socializador, ya sea a través de los
adultos o del grupo de pares, crea dife
rencias en las motivaciones, expectativas
y valores entr^chicas y chicos (Crosnoe,
Riegle-Crumb, Field, Kenneth & Muller,
2008). Las creencias y estereotipos de
padres y maestros sobre las capacidades
de varones y mujeres son un mediador
importante en las subsecuentes percep
ciones de los/as chicos/as acerca de sus
competencias y en los logros escolares
(Tiedemann, 2000). En general, estas in
vestigaciones se ocupan de la reproduc
ción del género a través de la interacción
entre los agentes socializadores adultos
y los/as niños/as. Destaca como enfoque
privilegiado el universo de creencias y ex
pectativas de los agentes socializadores
como promotores de inducciones diferen
ciales en chicas y varones.
Una de las formas en que las repre
sentaciones y creencias en torno al gé
nero se objetivizan es en las marcas se
mióticas inscriptas en los objetos disponibles
en los contextos socializadores de niños y
niñas. Este ha sido un aspecto poco es
tudiado y da cuenta de cierta forma de
socialización difusa mediante la cual los
chicos y las chicas son confrontados/as
con opciones de género a partir de la or
ganización del espacio y los objetos y las
significaciones más o menos implícitas li
gadas a ellos. Un antecedente se en
cuentra en el trabajo de la psicóloga bri
tánica Bárbara Lloyd (1990), quien
propone que la diferente elección de ju
guetes, estilos de juego y de formas lin
güísticas utilizadas por los cuidadores
hace que los/as pequeños/as empiecen
a construir un concepto de género en la
actividad práctica, aun antes de empe
zar a hablar. En un trabajo posterior Llo-
* Sobre este punto, Block sostiene que "en los niños se potencian actividades competitivas, control de
afectos, independencia, rigidez en los estereotipos, mayores exigencias al tiempo que se les impone
más castigos físicos, reciben más feedback, positivo y negativo. En las niñas se fomentan las relacio
nes íntimas y personales, la sinceridad y sumisión y se espera de ellas que actúen conforme a los
estereotipos, tendencias que, además, aparecen en muy diversas culturas y contextos" (1983, citado
por Sánchez & Martínez, 1997, p. 122).
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"Diábupte Pedayóytcoà. Año VII, N° 14, octubre 2009. Pág. 72-8 7