
Los jóvenes y la lucha por la inclusión educativa..
La presente crisis educativa se plie
ga a una crisis social de mayor enverga
dura que afecta a la sociedad en su con
junto y que se traduce en la acumula
ción de desventajas y aplazamientos de
la participación plena en los beneficios
ligados a la educación, la salud, la vivien
da, al trabajo, a la seguridad social, etc.
Y en concordancia con recientes informes
elaborados en la región, se podría ar
güir que este cuadro conflictivo se inten
sifica entre los sectores populares que,
además, quedan segregados tanto de
las ofertas de formación educativa y ca
pacitación profesional así como también
de los puestos de trabajo productivo, se
guro y decente (Unesco, 2007, Cepal &
Unesco, 2005).
Si bien la tasa de matriculación en
el sistema educativo primario y los pri
meros años del secundario se ha incre
mentado considerablemente en los úl
tim os años, esta m ejoría parece no
haber podido contrarrestar las elevadas
tasas de deserción escolar, el desgra-
namiento de los contenidos y las tasas
de repitencia que han tendido a acumu
larse significativamente entre los gru
pos más desaventajados tanto en los
centros urbanos como en el campo. Para
ejemplificar, se podría exponer que
Todavía persisten diferencias signi
ficativas entre las distintas zonas
geográficas. Los jóvenes que viven
en zonas rurales dispersas tienen
mayores probabilidades de no asis
tir a la escuela: 10,3 por ciento más
alto que el promedio nacional de 7
por ciento en el caso de los niños
de entre 6 y 17 años de edad en
2001 (...). Santiago del Estero, Mi
siones, Tucumán, Chaco, Formosa y
Corrientes se encuentran en des
ventaja respecto del nivel educati
vo en comparación con el resto del
país. En Santiago del Estero, el 16
por ciento de los niños de entre 6 y
17 años se encuentra fuera del sis
tema formal educativo, comparado
con el 8 por ciento en Santa Fe. La
situación es aun peor en el caso de
los adolescentes de entre 15 y 17
años: en Santiago del Estero, el 45
por ciento no asiste a la escuela;
en Tucumán, el 40,7 por ciento; en
Misiones, el 39,1 por ciento; y en
Chaco, el 32,8 por ciento. (Banco
Mundial, 2008, pp. 43-44)
El efecto, que la desigualdad socio
económica incida significativamente en
el modo como las personas participan
diferencialmente de los beneficios del
sistema educativo confirma la siguiente
hipótesis: si no existe un sustrato de
com pensación am plio y efectivo que
equipare los puntos de partida desigua
les -entre los individuos- muy difícilmente
se podrán reducir las brechas entre los
sectores incluidos de los excluidos.
La distribución meritocrática de los
beneficios educativos opera explícita e
implícitamente y devela el carácter he
terogéneo e inequitativo que encarna
el sistema educativo argentino y que
posteriormente se proyecta en la repro
ducción de formas diferenciadas de par
ticipación social, laboral, económica y cul
tural.
Las desigualdades en los logros
educativos, ya grandes de por sí,
van en aumento. Las personas per
tenecientes al quintil de menor po
der adquisitivo completan un pro
medio de 7,9 años de educación,
en comparación con aquellos pro-
5 8 Pedayóyico¿. Año VII, N° 14, octubre 2009. Pág. 53-71