
El cooperativismo como contenido transversal..
lio humano sustentable. De esta mane
ra, la enseñanza de la cooperación se
inscribe en el marco conceptual, proce-
dimental y actitudinal positivo de las dis
tintas propuestas curriculares, a nivel
nacional, provincial, departamental, co
munal y escolar, integrándose como
transversal y, en algunos casos, como
disciplina académica (asignatura).
Dicho proceso formativo -desde una
perspectiva constructivista- se cultiva
rá a partir de la educación inicial, propi-
- ciando un acercam ie n to a fe ctivo y
experiencial que supone el ejercicio de
la cooperación en los quehaceres dia
rios; conociendo, obrando y apreciando
sus virtudes para la convivencia huma
na, durante la educación general básica/
primaria (EGB1 y 2)\ experimentando y
aplicando la cooperación a la propia
vida; valorando e integrando la coope
ración como aspecto esencial de su vida,
en el trayecto de la educación EGB3/
polimodal/secundaria, a partir de un aná
lisis crítico y de la adhesión libre y vo
luntaria (Piaget, 1963, 1973; Ausubel,
Novak & Hanesian, 1983; Vygotsky,
1986; Bruner, 1988; Carretero, 1993;
González Lucini, 1994; Ferreyra, Gallo
& Zecchini, 2007).
La formación cooperativa en la edu
cación secundaría superior (poli-
modal)
En este marco, decidimos presentar
una propuesta de contenidos vinculados
al cooperativismo para la secundaria su
perior (15 y 17 años) (polimodal); una
propuesta que sea abierta, flexible, equi
librada, integradora, significativa, rele
vante, experiencial y motivante (Román
Pérez & Diez López, 2000, 2001; Ferre
yra, Gallo & Zecchini, 2007). Nos anima
la convicción de que no existe una ma
nera única de pensarla ni de diseñarla.
Por otra parte, si bien sostenemos que
la propuesta necesita ser objeto de cui
dadosa y sistemática planificación, se
impone también una revisión permanen
te, a fin de que los ajustes y reformula
ciones se vayan efectuando al tiempo de
la gestión -ejecución- (ver Cuadro 1).
Nuestra propuesta de contenidos
está abierta al escrutinio crítico de las
prácticas en función de sus contextos:
el texto deberá ser resignificado e inte
grado al currículo institucional, en el mar
co de sus respectivos PEI (Antúnez,
1996).
Esto nos lleva a plantear al menos
tres formas de intervención pedagógi
ca en el aula. La primera supone incor
porar, en la propuesta formativa de los
distintos niveles, el trabajo cooperativo
como metodología que posibilite la libre
expresión de ideas y sentimientos, la
interacción social, la investigación-ac
ción y el trabajo cooperativo (intelectual,
físico, artístico, manual, etcétera) en el
contexto (Freinet, 1975; Johnson &
Johnson, 1999).
La segunda, en cambio, apunta a
la organización, gestión y evaluación de
una cooperativa escolar juvenil, donde
los estudiantes, guiados por sus maes
tros y/o profesores, desarrollen distin
tas actividades socio-productivas, con el
propósito de satisfacer sus necesidades
intelectuales, prácticas, sociales, inte
ractivas, físicas, artísticas, culturales,
morales, económicas y espirituales (Gó
mez Uría, 1979; Donda, 1971; Robles,
1977; Balbi de Gonzalo, 1986; Ferreyra,
Gallo & Zecchini, 2007).
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Tkóloc/ot ‘PecUtqótfúM. Año V il, N° 14, octubre 2009. Pag. 42-52