
de la simple suma de "años de oficio" sino de la capacidad de
reflexionar y decantar la propia experiencia.
Pero como en toda profesión, su ejercicio no puede basar
se sólo en el oficio práctico. Cualquier profesión se apoya en
un cuerpo de conocimiento y en criterios generales y reglas de
acción práctica. En otros términos, se apoya en un espacio
estructurado de conocimientos y en normas de acción, cuyo
valor se puede analizar en sí mismas.
A pesar de los mundos discursivos de crisis o desconfian
za en la didáctica, y dentro de las mismas prácticas, las nece
sidades de la enseñanza y de los docentes permanecen, re
quiriendo establecer algunas certezas a la hora de enseñar,
de criterios y reglas básicas de acción práctica. Ellas no se me
joran interpretando estas necesidades en forma negativa,
como "búsqueda de recetas".
Y distantes de estos discursos, existe hoy una importante
producción en materia de diseño de la enseñanza y un acervo
de metodologías que no alcanzan a difundirse entre los docen
tes ni son integradas a su formación. Muchos estudios y desa
rrollos concretos metodológicos han seguido produciéndose en
forma constante, significativa y relevante. Ellos permiten avan
zar hacia ciencia del diseño de la enseñanza, concebida a gran
escala y en forma general, estableciendo cuidadosamente las
condiciones que favorecen el aprendizaje y la instrucción. Su
sentido es, sin duda, ayudar a los profesores a tomar sus pro
pias decisiones en la elaboración de sus proyectos y en ia con
creción de la enseñanza en forma contextualizada.
En este punto, es importante reto
mar contribuciones de Schón (1992), que
subrayan la importancia de formación de
profesionales reflexivos y critican la ra
cionalidad técnica instrumental. Sin du
das, un profesional no resuelve los prin
cipales problemas humanos y sociales
que enfrenta a diario por la mera "apli
cación" del conocim iento sistemático,
derivado de la investigación especializada. Se requiere del pen
samiento, de la reflexión y del juicio profesional metódico, a la
luz de los problemas de la realidad y de los conflictos que en
frenta, incluyendo los dilemas éticos.
Pero no hay contradicción. Sin dudas, es también necesa
rio que este profesional pueda contar o acceder a la informa
d o s debates de los últimos años sobre
la profesión docente se han movido
entre dos polos extremos: entender la
docencia como una semi-profesión (...)
o definirla como actividad de
intelectuales críticos.»
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ViÓ & iyM fiedopóycMi. Año VII, N° 13, ab ril 2009. Pág. 145-157