
¿Importa que la «educación» sea «ciencia de la educación»?
12.- La complejidad del hecho de
la educación -como todo lo social- es
notable, histórica, cambiante, según va
riados puntos de vista e intereses di
versos (religiosos, económicos, cultu
rales, etc.).
En este contexto, podemos consi
derar que la realidad de la educación
posiblemente existe desde que existen
los humanos y aprenden, y utilizan lo
aprendido para mejorar sus vidas.
Si nos atenemos a las etimologías,
los griegos calificaron de pedagogía a la
conducción del niño. Esta designación
es muy limitada, dado que la educación
no se refiere solo al niño (paidos); ni -
en nuestra concepción- la conducción
de las personas es el ideal de la edu
cación, aunque esto puede suceder en
la primera etapa de la niñez. Por estos
dos motivos, ia pedagogía no abarca,
pues, la totalidad del fenómeno edu
cativo.
Si, por otra parte, tomamos el vo
cablo educación del verbo latino educare
(alim entar) tam bién queda excesiva
mente acotado el concepto general de
educación, pues ésta no se reduce a la
fase nutricia. Y si lo tomamos de educe-
re (sacar de), nos acercamos un poco
más a una concepción universalizable a
diversas culturas y tiempo; concepción
ya enraizada en la mentalidad griega y
de sentido común, entendiéndola como
un lograr -o facilitar- que cada uno de
sarrolle sus potencialidades como per
sona.
Desde esta perspectiva, no se pue
de entender como educación el proce
so de adoctrinamiento o ideologización,
de lavado de cerebros, de imposición de
ideas, que suprimen el valor de la liber
tad personal; como si la verdad no per
diese su dignidad, al ser impuesta por
la fuerza ciega, a los humanos (Daros,
1990, p. 111, 1997, p. 76).
En este contexto, podríamos en
tender, entonces, como educación, un
proceso de aprendizaje que los humanos
realizan para solucionar sus problemas y
lograr finalidades humanas, ayudados fre
cuentemente de lo que ven, de lo que
se les dice, etc., en interacción, en un
contexto histórico y social determinado.
La educación es, entonces, un proceso
crítico de capitalización de la experien
cia, mediante la percepción, la atención,
la reflexión sobre situaciones conflicti
vas, lo que exige prestar atención a las
finalidades y a los medios para alcan
zarlas.
En efecto, en última instancia, si de
bemos delimitar el concepto de educa
ción, podríamos prescindir del concepto
de enseñanza (útil, pero no estrictamen
te necesario); pero no podríamos pres
cindir del concepto de aprendizaje. El pro
ceso educativo no es un proceso natu
ral-biológico; y no es sinónimo de "vivir";
sino de aprender a vivir. Ahora bien, si
se admite este punto inicial, entonces la
educación se convierte en un proceso
¡rrenunciablemente personal (pues na
die aprende por otro), vivie n cia l,
experiencial, inacabado en toda la vida.
El centrar la educación en el proceso de
aprendizaje genera una jerarquía de va
lores intrínsecos, donde las instituciones,
los diversos actores y recursos tienen su
lugar funcional en vista a posibilitar el pro
ceso de aprender individual y socialmen
te considerado.
Por otra parte, al ser la persona el
centro del proceso de aprender, y re
querir éste libertad, intelig e n cia y
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Tkótoyoi 'PeeUlqóqicoá. Año vil, N° 14, octubre 2009. Pág. 11-28