La intromisión de la sexualidad adulta en el
niño y su impacto en la escolaridad inicial
(experiencia en jardines de infantes)
Susana Am blard de Elia *
Las patologías actuales nos remiten a pensar lo social como fenómeno de permi
sión de trampas, de transgresiones respecto de conductas vedadas como la ley de
prohibicn del incesto. Hoy el adulto no se cuestiona su goce sobre el cuerpo del niño,
y produce mucho más que la Implantacn sexual necesaria para el desarrollo del
psiquismo, produce un exceso de excitabilidad (intromisión) imposible de metabolizar,
de representar, de pensar, luego de simbolizar, produciendo fallas en la identidad, en el
desarrollo de la inteligencia y ¡a conducta.
La propuesta de trabajar en jardines de infantes tiende no sólo a dar respuesta a
dificultades incipientes, y como tales fácilmente reversibles, sino a prevenir el fracaso
escolar y social primario, y fundamentalmente a posicionar la escuela como lugar social
de interdicción de la ley.
Psicología - Educacn - Prevencn - Sexualidad - Enseñanza Inicial
Current pathologies lead us to think of the social phenomenon as one that allows
permission for cheating and transgression of indisputable prohibitions such as the law
against incest. Nowadays adults do not question their deriving pleasure out of a
child's body. They go beyond the implantation o f the necessary sexuality for the
development of psychlcism. They produce an excessive excitability (intromission) that's
* Licenciada en Psicoloa. Especialista en Psicología Clínica. Especialista en Psicotogía Educacional.
Psicoterapeuta de niños y adolescentes. Docente e investigadora de la Universidad Nacional de Villa
María, Córdoba, Argentina. E-mall: susanamblard@hotmail.com
c'xaíayaj Pedayóyicoá.. Año VI, N° 12, octubre 2008. Pág. 68-79
ARTÍCULOS
impossible to metabolize, to represent, to think, hence to sym bolize, causing identity
issues in the developm ent o f the intelligence and the behavior o f adolescents.
The proposal to work in kindergartens aims not only at answering the insipient
difficulties, and as such, easily reversible, but also at avoiding school and prim ary social
failure, and mainly to place school as a social environment o f interdiction o f the law.
Psychology - Education - Sexuality - Prevention - Beginning learning
Quienes trabajamos en el ámbito
escolar sabem os que la dem anda
convocante hoy desde los docentes está
referida a dificultades que tienen que
ver con la hiperkinesia, la falta de lími
tes, atencn dispersa, perturbaciones
del lenguaje y pobreza en la produccn
de contenidos. Uno no puede dejar de
pensar como interlocutor en las cuatro
dimensiones básicas en las que estos
problemas se plantean: sujeto, familia,
escuela y sociedad.
También conocemos que la comple
jidad de cada uno de esos fenómenos
abre un campo de trabajo multidiscipli-
nario, del que podemos tomar sólo as
pectos que nos competen, pero que no
abarcan ni resuelven la totalidad de la
cuestión. Creo que partir desde los lí
mites de nuestras posibilidades es un
primer paso importante para no ser
arrasados por la omnipotencia que se
guro nos lleva al fracaso, ni paralizar
nos ante la impotencia que tire por tie
rra acciones fecundas.
Este trabajo tiene por objeto mos
trar desde un marco teórico y desde
una propuesta pctica abordajes rea
lizados en tres jardines de infantes de
escuelas de nivel socio-económ ico y
cultural medio, así como la experiencia
de más de veinteos como psiloga
de una escuela de cuatro niveles de
enseñanza y en psicoterapia con ni
ños. Partir de una franja de población
relativamente homogénea me permitió
establecer hipótesis respecto de algu
na de las causas de las dificultades
planteadas por los docentes y con s
truir propuestas de trabajo concretas y
simples que pudieran ser manejadas
por ellos.
¿Por qué el nivel inicial?
Si bien las citadas manifestaciones
conductuales pueden detectarse hoy
tambn en la escuela primaria, el estu
dio de campo se realizó en el nivel ini
cial, por cuanto la edad en la que se
encuentran los nos (entre tres y cinco
años) es absolutamente significativa en
la construcción del psiquismo. Coincide
con el momento en que se ponen en
juego las condiciones en las que se irá
desarrollando el Com plejo de Edipo,
pues el no tiene que reprimir el deseo
. Año VI, N° 12, octubre 2008. Pág. 68-79
69
La intromisn de la sexualidad adulta en el niño..
de ser objeto de la sexualidad de sus
padres, resignarse a ubicar un lugar de
exclusión respecto de la pareja de los
mismos y en ran de ello aceptar ir a
la escuela como nuevo lugar de sociali
zacn e intereses.
Además, para ser aceptado en ella,
tiene que haber logrado cierta renuncia
a satisfacciones de tipo impulsivas, de
descarga inm ed iata de ten siones
motrices, como lo son las de poder es
perar, postergar sus necesidades en
funcn de los tiempos compartidos, por
otras que den cuenta de una produc
ción simbólica que permita sustituir a las
mismas por objetos de placer diferido,
logrado a través del juego y los nuevos
aprendizajes ofrecidos por el jardín. En
este contexto, la aceptación de los
otros, el ser querido y respetado es tam
bién un nuevo modo de placer que se
logra, si a la hora de la inclusión del niño
en una institucn escolar, el mismo ha
desarrollado aspectos de aceptacn de
normas de convivencia, como lo son el
asco, el pudor y la vergüenza, ya que
sin ellos es dificultosa su adaptación,
puesto que los mismos dan cuenta de
las incipientes consideraciones por el
semejante.
Silvia Bleichmar, en su artículo "Del
polimorfismo perverso al sujeto de la éti
ca" (2005:30-32), al hablar de la moral
en la primera infancia, dice: "pese a las
múltiples revisiones realizadas por Freud
al texto de Tres Ensayos (...) podríamos
preguntarnos por qué nunca destitu al
asco, la vergüenza y la compan, como
los principales diques contra las pulsiones,
como el antecedente sobre el cual se ins
tala el sujeto ético en la cultura".
El nivel inicial es el primer lugar re
presentante de la legalidad que impo
ne la cultura, con lo cual, aquellos as
pectos educativos de los primeros tres
años, que no hayan contem plado la
adaptación del niño a los prim eros
grupos sociales, dejarán al descubier
to fallas constitutivas anteriores, como
por ejemplo: elaboración de los proce
sos presencia - ausencia, yo - otro, ca
tegorías de espacio y tiem po etc., o
sea, todas aquellas m anifestaciones
que den cuenta del ordenamiento de
la tópica psíquica, en el sentido de la
construcción del Yo, como instancia de
identificaciones y de lectura de la rea
lidad. Poder detectarlos en el jardín es
precisam ente la p ropuesta de este
trabajo.
Hoy, los equipos de salud gratui
tos, es decir propiciados por el estado,
son insuficientes para el abordaje de
asesoramiento a docentes y diagnós
ticos de niños con problem as. Pocas
escuelas cuentan con gabinetes psi-
copedagógicos, sobre todo en las pe
queñas ciudades, y en las que existen
se encuentran desbordados por el nú
mero abrumador de dificultades en las
aulas. Dificultades que se minimizan
en los jardines desde el criterio que
con el tiempo y el crecimiento las mis
mas se resuelven, pero se ha demos
trado que siguen su curso agravándo
se en la escuela prim aria, en tanto
también se ha demostrado que se re
vierten considerablem en te si se las
atiende desde la escuela y desde este
primer nivel, en muchos casos sin in
tervención terapeútica.
Marco teórico
Parto del m arco teórico amplia
mente desarrollado por Silvia Bleich-
70
Dióíoyíid Pedaq¿yico&. Año VI, N° 12, octubre 2008. Pág. 68-79
ARTÍCULOS
mar, particularmente en sus libros En
los orígenes del Sujeto Psíquico (1986),
La fundacn de lo Inconsciente (1993) y
Psicoanálisis y Neogénesis (2000), lectu
ra maravillosa que nos lleva a concebir
la infancia como tiempos de constitu
ción, y avanza en el esclarecimiento de
viejas confusiones diagnósticas entre
psicosis y fallas en la construcción del
psiquismo.
Consideración que es importante en
el campo de la educación, por cuanto
las últimas son plausibles de interven
ción desde los maestros y la familia,
pues en muchos casos no implican pa
tologías, mientras que las psicosis o
perturbaciones graves ponen en riesgo
la permanencia del no dentro del sis
tema escolar.
Ella rescata y reformula la teoría
que Freud plantea en Tres Ensayos de
una Teoría Sexual (aunque en el "Pro
yecto de Psicología para Neurólogos"
éste rompe con el modelo biologista de
la época), respecto del recorrido de la
libido que va erog e neizan do zonas
(oral, anal y lica), dando inicio al vín
culo que por siempre, en cuanto de
seante, prioriza el placer libidinal por
sobre lo autoconservativo. Placer que
dejará una marca, la alucinacn primi
tiva, primer esbozo de pensam iento
con su funcn específica que es la de
aliviar las cantidades de excitación que
la tensión, en principio biogica, pro
duce.
En esto consiste la vida pulsional
del bebé, que en busca de ligadura
con una representación (pensam ien
to), cumple la función económica del
psiquismo que consiste en m antener
las cantidades de energía de manera
tolerable, rom piendo paulatinam ente
la fusión m adre-bebé, en aras de la
estru ctu ració n del sujeto psíquico.
Sujeto que en tanto es atravesado
por el leguaje entramará un tejido de
sim bolizaciones que no es sino la li
gadura de sentido del mundo repre-
sentacional.
Pensamiento que se produce con
la estimulación que ingresa al aparato
psíquico, pero metabolizado
"transfor
mado en un elemento homogéneo a la
estructura de cada sistem a" (AULAG-
NIER, 1977:24), es decir modificado
para ser reconocido por las represen
taciones previas, con su función espe
fica que es la de inhibir el acto, la des
carga motriz y como punto de partida
de lo que más adelante se la red sim
bólica.
Cuando las cantidades de excitación
son excesivas o desfasadas respecto de
las necesidades del bebé, la tensión no
disminuye, la representación fracasa y
la pulsn tiende al acto o descarga, pro
duciendo traumatismo, fijacn o repe
tición, aspectos que incidin en las fa
llas co n stitutiv a s (Cfr. BLEICHMAR ,
1986).
He tomado estos aspectos teóricos
porque las problemáticas observadas en
el jardín, al comienzo descriptas, en los
casos estudiados están relacionadas
con niños que, por mantener aún de
pendencia corporal con la madre y/o los
objetos primarios que la representan (al
modo de un bebé), dicha dependencia,
produce un exceso de excitabilidad que
busca no sólo la pida descarga a tra
vés de la motricidad, sino que justamen
te por ello, inhibe la posibilidad de pen
sar, reflexionar, comunicarse a través de
la palabra e interesarse en lo novedo
so del lugar.
La intromisión de la sexualidad adulta en el no..
El niño que esperamos en jardín tie
ne gran parte de estos aspectos supe
rados. Es alguien capaz de diferenciar
se, de decir yo, reconocndose a sí mis
mo, dice mío y sabe de sus pertenen
cias, y dice no, y puede oponerse y afir
marse.
Diferenciación que se vine desarro
llando desde antes del primer año, dan
do lugar al juego y la palabra, recrean
do la ausencia de la madre en un orden
simbólico pudiendo recordarla y susti
tuirla, libidinizando objetos del mundo
exterior y poco a poco tomando distan
cia de las figuras paternas, posibilitan
do el dibujo, la fantasía y la elaboracn
de vivencias traumáticas.
Cuando la mamá en lugar de su pre
sencia física y su pecho ofrec sustitu
tos: chupetes, mamaderas, ositos, su
voz, ofrec alternativas a través de las
cuales se comenzó a tejer una red sim
lica en tiempos de autoerotismo, des
tinado a la represión de las pulsiones
parciales,1 dando lugar a un movimien
to integrador por el que podrá amar y
sentirse amado como alguien singular,
único e integrado.
Este movimiento integrador se lla
ma narcisismo (Cfr. FREUD, 1910/1914).
Este amor por el otro y la necesidad de
ser querido lo lleva a la aceptacn de
las prohibiciones que impone la cultura,
el incesto y la ubicacn en el lugar del
tercero excluido, adquisiciones propias
de la etapa del complejo edípico.2 Des
de estos conceptos, Bleichm ar asigna
una fundamental importancia al vínculo
etico que el adulto, y particularmente
la madre, establece con el no en el
interjuego entre su propia sexualidad
con la de aquel. Particularmente, ella
establece diferencias entre los concep
tos de: "implantación", "intromisn" y
"abuso" de la sexualidad adulta en el
niño.
Se refiere a "implantacn" (concep
to que toma de Laplanche), para hablar
de la erotización temprana necesaria
para el surgimiento del psiquismo, que
se produce a través del contacto pre
coz que la madre tiene con el bebé a
partir de la alimentacn, caricias, higie
ne etc., y en coincidencia con otros au
tores, especifica que en este vínculo, la
madre no se percata de estar trasmi
tiendo sexualidad al no, porque ella
misma es sujeto de inconciente y sus
propios deseos incestuosos están re
primidos.
Mientras que la "intromisn" es un
exceso de excitabilidad que este con
tacto produce, resultando traumático
por su dificultad para ser metabolizada
y ligada a una representación, por ejem
plo cuando el cuerpo del niño es objeto
de goce del adulto (co-lecho con la ma
dre, demora en el destete, abuso en el
uso de mamaderas y chupetes, dificul
tades en el aprendizaje del control de
esfínteres, etc.). En ambos casos, la
excitabilidad es de carácter para-geni
tal, o sea que lo que la madre sexualiza
son zonas corporales erógenas (la boca,
por ejemplo durante el amantamiento).
1 La madre propicia un modo de placer ya no sólo en el cuerpo, sino en objetos del mundo externo.
2 Se refiere al deseo incestuoso del niño de 3 a 5 años, por el progenitor del sexo opuesto.
72
. Año VI, N° 12, octubre 2008. Pág. 68-79
ARTÍCULOS
Por otra parte, el concepto de "abu
so sexual" es de un orden diferente.
Constituye un acto perverso, por cuan
to se refiere a la excitacn de la zona
genital que el adulto ejerce sobre un
niño prematuramente (con o sin pene
tración), es decir cuando aún no hay
desarrollo puberal y ejerce un efecto
traumático sobre el mismo deviniendo
en patología.
En este artículo hago referencia al
impacto que produce la "intromisión"
en la conducta del no en general y en
el desarrollo de la producción simbólica
en particular. Tomo también los concep
tos de "fenómeno y objeto transidonal"
de Winnicott (1998:17), para señalar
los comienzos de la representacn psí
quica del objeto en ausencia del mismo
y la tolerancia del niño a la espera, así
como el comienzo de la aceptación de
novedades, tan im portante para los
posteriores aprendizajes, pues al ser
una adquisición tan tem prana (entre
seis y ocho meses de vida), conocer
cómo el bebé fue tolerando la ausencia
de la mamá y aceptando sustitutos,
desde aquellos tiempos iniciales hasta
su ingreso a la escuela, nos estará in
formando sobre la significacn que re
visten para el no las ofertas actuales
impartidas por ejemplo por el docente,
el cual si no ha sido previamente inves
tido significativamente por los padres,
no resultará confiable para el niño, y
éste se resistirá a recibir su propuesta:
órdenes, aprendizajes, cuidados, etc.
Cito a Rodolfo Urribarri (1996) para
hablar de "trabajo de latencia" y caminos
sublimatorios actuales, pues reformula
el concepto freudiano, explicando dicha
etapa como la de un trabajo pquico en
la que la sexualidad no queda latente
sino que busca metas sublimadas, es
decir otras metas de placer, particular
mente aquellas que el niño encontra
en la escuela, en el aprender y sociali
zarse. Mi consideración respecto de la
tarea preventiva del jardín tiene que
ver justamente con que los aprendiza
jes y la vida social que enriquecen la
subjetividad del escolar primario, se ve
n afectados si estos ordenamientos
previos no están resueltos.
Objeto de estudio
La experiencia de más de dos dé
cadas com o p sicóloga del g abinete
psicopedagógico de una escuela con
cuatro niveles de enseñanza me llevó a
sistematizar datos respecto de dificul
tades en el aprendizaje y en la conduc
ta social, que se presentaban en alum
nos de la escuela primaria, más particu
larmente del comienzo del segundo ci
clo (cuarto grado).
Rastreando la historia personal y
escolar de estos nos, advertí que ya
en el jardín las haan manifestado, las
cuales eran definidas por los docentes
como falta de respuesta a las consig
nas de tra b a jo y a las actividades
grupales, increm ento de angustia al
separarse de los padres, en algunos
casos patologías del lenguaje, inhibicn
y/o déficit en la producción gráfica y
dica, ante las cuales expresaron sen
tirse impotentes respecto del logro de
un vínculo interpersonal significativo.
Por otro lado, desde mi práctica
profesional como psicoterapeuta de ni
ños, pude co teja r a través de las
anamnesis, que muchas de las consul
tas que se refean a problemáticas es
colares en el cuarto grado, por ejemplo
*Dúí£oyo¿ Pe<0^¡fó^¿cod. Ano VI, N° 12, octu b re 2008. Pág. 68-79 73
La intromisión de la sexualidad adulta en el niño..,
hiperkinesla, déficit de atención, depen
dencia de la madre o adulto para reali
zar tareas y/o irresponsabilidad para
cumplir con la demanda escolar, dificul
tades con el grupo de pares, carácter
tiránico en la casa pero timidez en la
escuela, arrebatos de agresividad por
momentos y otras, se habían presenta
do ya en el jardín, siendo convocados
los padres por este motivo.
Estas consideraciones me llevaron
a proponer (en el nivel inicial) un entre
namiento a los docentes en técnicas de
entrevistas del tipo de anamnesis (o
historia vital) con los padres de cada
alumno ingresante a ese nivel.
Las entrevistas consistieron en la
recepción de datos, que inform aron
acerca de lo vincular, teniendo en cuen
ta fundamentalmente desde la madre
q representación inconsciente tuvo
ese hijo desde el embarazo, cómo fue
esperado, mo el no fue tolerando
su ausencia, si estuvo acompañada en
la crianza, en qué momento del desa
rrollo le dio más trabajo, cómo se resol
vió la pérdida de chupetes, mamaderas
y pañales, si hubo aceptacn de dormir
en un cuarto que no fuera el de los pa
dres, si hubo perturbación del sueño o
la comida, mo intervino el padre en
esta diada, mo fantaseó el ingreso del
niño al jarn, etc. Éstas fueron lo al
gunas de las preguntas tendientes a
explorar aspectos de la construcción
psíquica, que estuvieron formuladas en
un lenguaje absolutamente claro y sim
ple para los padres.
De las entrevistas pudo confirmar
se la correspondencia entre chiquitos
con varias o algunas de las caracterís
ticas psico-afectivas descriptas, y da
tos tales como los de mantener el uso
de chupetes y mamaderas, compartir
la cama de los padres, com partir el
bo, etc., a la hora del ingreso al jar
dín de 4 años, advirtiéndose, sólo en
el 10% de los casos, preocupación por
esta situación. Los padres y los do
centes a cargo de estos niños no en
contraron relación entre las dificulta
des que advertían y estas m odalida
des de crianza.
Mi sugerencia estaba destinada a
detectar anticipadamente aquellos as
pectos vinculares y del desarrollo que
eran plausibles de trastornos en el
transcurso del nivel pre escolar, espe
rando a modificar la situacn de ma
nera precoz y previniendo la formación
de síntomas en el futuro nivel primario,
considerando que, de acuerdo a las
teorías y autores que nutren nuestra
práctica profesional (citados en este
trabajo), muchos de los aspectos fami
liares que impactan negativamente en
nos menores de 6 años se resuelven
convenientemente si se ponen en mar
cha estrategias de solución desde el
jardín.
Desde mis hitesis y desde mi lu
gar como integrante de proyectos de
investigación realizados en el Instituto
de Investigaciones de la Universidad
Nacional de Villa María, se llevó a cabo
una investigacn que realizamos con la
Lic. Silvia Cartechini, dirigida por la Dra.
Ana Galimberti, y con el asesoramiento
de la Lic. Patricia Alvarez del equipo de
la Dra. S. Schlemenson de la UBA, titu
lado "Estudio de las dificultades en los
aprendizajes por fallas en la produccn
simbólica".
De treinta casos estudiados, el
60% fueron nos que vivían con am
bos padres, y el 40%, estaba a cargo
74
"DCo^- 'Pedaqóqic. Año VI, N° 12, octubre 2008. Pág. 68-79
sólo de la madre, con visitas esporádi
cas del padre. En general, las parejas
entrevistadas, evidenciaron tener vín
culos laxos. En las mismas, la función
paterna no cumplía con la interdicción
entre la madre y el no, ya que por ra
zones de trabajo o personales, perma
nean escaso tiempo en el hogar y pa
recían estar ajenos a las decisiones
educativas.
Debo aclarar que no es en estos
casos la ausencia paterna específica
mente la causante de problemas, sino
el vínculo configurado entre la madre y
el niño, en el cual, éste se constituyó
como único objeto de placer narcistico
para la madre. Las mamás que estaban
solas para el cuidado de sus hijos, mos
traron agobio y angustia por cuestiones
personales y manifestaron disfrutar del
contacto corporal del mism o, como
cuando era bebé, compensando a sus
frustraciones. Frases tales como: "a los
hijos hay que disfrutarlos (...) la infancia
es muy corta, cuando uno se da cuenta,
se hicieron grandes y se fueron (...) me
gusta que sea mimoso, caroso, mamero
(...) quiere estar conmigo todo el tiempo y
yo no le puedo decir que no" se reiteraron
en la mayoría de las entrevistas. En
aquellas en las que asistió la pareja, de
los comentarios del padre podía inferir
se que intuían una situación irregular,
sin embargo no lograban imponerse.
Ellos dean: "yo le digo a mi mujer, déja
lo solo, lo vas a convertir en un tonto, no
puede ser que yo termine durmiendo en
otra pieza o calndome la boca para no
pelear (...) estoy tan poco en casa que
cuando llego no quiero lío".
Reconocer la importancia de ayu
darlos a crecer, lograr autonomía y re
nunciar a la apropiacn del cuerpo in
fantil produa en estas madres, senti
mientos de soledad y vacío.
Propuesta de trabajo
Una vez realizadas las entrevistas,
los docentes tomaron una muestra de
los casos más significativos los cuales
me fueron derivados para intervención.
La misma consistió en encuentros con
los padres y/o madres en cuestión, a
través de los cuales pude ir señalando
cómo cada uno de estos postergados
aprendizajes de hábitos y autonomía
corporal producía excitabilidad, inquie
tud y desinterés en la propuesta del
jardín y sugiriendo pautas para revertir
la situación. Estos encuentros tuvieron
entonces un carácter de orientación y
esclarecimiento de la relación entre los
datos de las anamnesis y las caracte
sticas del niño.
Por tratarse de un trabajo en gabi
netes de escuelas no me contacté con
el alumno (no era necesario tampoco),
sólo con los padres, sin embargo en un
porcentaje im portante (80%) se no
una mejoría significativa respecto de la
posibilidad del no de centrarse en la
tarea, de apropiarse de las propuestas
lúdicas y pedagógicas del jardín y de
vincularse satisfactoriam ente con sus
compañeros y docente.
Por otro lado, propuse reuniones
grupales denominadas "Talleres de Edu
cación Sexual", o "Talleres para la pre
vención del fracaso escolar", según la
demanda, aunque en uno y otro caso la
temática era similar por cuanto el inte
s por aprender, así como el desarrollo
de la inteligencia se produce dificulto
samente, si los aspectos libidinales in
PeeítUfóqicod. Año VI, N° 12, octubre 2008. Pág. 68-79
75
La intromisión de la sexualidad adulta en el niño..,
fantiles no se resuelven antes del in
greso a la escuela primaria.
La modalidad de taller permite el
encuentro entre padres con problemá
ticas comunes. Esto es conocer las ca
racterísticas propias de la edad a tra
vés de una charla previa al debate,
espacio para la reflexión, intercambio
de saberes y experiencias, la desculpa-
bilización respecto de supuestos erro
res cometidos, e instancia de pregun
tas sobre inquietu d e s que surgen
desde el tema convocante.
Encuentro de particular importancia
impartir educación sexual en el jardín,
pues considerando que es la etapa en
la que transcurre el Complejo de Edipo,
es oportuno hablar de la prohibicn del
incesto y de la aceptación del tercero
excluido, por cuanto la renuncia a la
seducción y posesividad hacia los pa
dres características de este momento
vital sólo se logra desde una explica
ción del orden de la legalidad imperante
en la cultura y desde la asimetría adul
to-niño, dando a un lugar diferencia
do entre la pareja y el hijo e inauguran
do la construcción de sentido de la
exogamia.
Tanto en las entrevistas individua
les como en los talleres, fue necesario
explicitar la importancia de la renuncia
a la estimulacn del placer del cuerpo,
pues docentes y padres no tomaban en
cuenta la excitabilidad que a esta edad
produce la genitalidad del adulto y cn
pendientes están de ella los niños, por
cuanto es el momento en que descu
bren la sexualidad de la pareja, pregun
tan sobre el nacimiento, las diferencias
de sexo y las pautas establecidas des
de las más remotas civilizaciones para
la procreación de descendencia. Cuan
do las respuestas a las inquietudes
sexuales de los chicos esn dirigidas a
esclarecer aspectos identitarios que les
permiten reconocerse y ubicarse en el
lugar asignado por un orden cultural, las
mismas sirven de marco, de límite, ali
vian y protegen.
Hablar de que se es varón o mujer,
de que para tener niños deberán es
perar a la adultez y que podrán hacer
lo sólo con alguien ajeno a la familia,
que los hijos algún día deberán dejar
el hogar y que la escuela prepara para
ello, que es necesario tener am igos
porque se aprende a co m partir con
personas diferentes, tam bién fu n da
mentando el alcance del rol de la fam i
lia y la importancia de respetar otras
auto ridad e s, com o por ejem plo los
maestros, no sólo otorga sentido a la
renuncia al goce con el cuerpo de los
padres y en definitiva a la educación
sexual en el jardín, sino que es el in
centivo necesario para que surja el
deseo de aprender, socializarse y ade
cuarse a las normas escolares.
En este contexto, las recientes
construcciones narcisísticas o de au
toestim a dependerán de los valores
éticos con los que com ienzan a ser
evaluados por sus pares, con lo cual
quedan vacías de contenido frases
tales como: "pórtate bien" o "hacele
caso a la seño". Recom endaciones
ante las cuales los padres se mani
festaban impotentes por no ser escu
ch ad os, que con se gu rid a d así es
cuando las pautaciones no esn rea
lizadas progresivam ente y en el sen
tido descrlpto, es decir, apuntando a
que, para ser querido por él mismo y
desde ám bitos ajenos a la familia,
esta última debe dar un paso al cos
76
¿ycaíoyej Año VI, N° 12, octub re 2008. Pág. 68-79
tado respecto de su primacía absolu
ta en lo que hace a las normas educa
tivas, erigiéndose como representan
te de las m ism as desde el ord en
cu ltu ra l, aun que se soste ng an las
singularidades y m odalidades con la
que cada una de ellas las trasmita.
Esta dinám ica de trabajo ha sido
realizada por más de dos décadas por
solicitud tanto de padres como docen
tes. Conjuntamente con el personal di
rectivo, entendimos que la misma lle
naba un espacio en la demanda de los
padres, con lo cual se nos impoa pen
sar que aquellas modalidades educati
vas familiares desde las que partíamos
en décadas anteriores estaban desdi
bujadas en la actualidad y como escue
la debíamos retomarlas por cuanto la
misma debe ser garante del sosteni
miento de las condiciones de humani
zación que impone la cultura. Conside
ramos entonces el hecho de que las
dificultades ante las que nos encontrá
bamos trascendían lo individual.
Pronósticos
Tuve la oportunidad de hacer el se
guimiento escolar a los alumnos y gru
pos familiares que en el transcurso del
nivel inicial no lograron modificar los vín
culos con sus hijos y no aceptaron ayu
da terapéutica.
Los trastornos que la intromisión de
la sexualidad adulta produce en niños
de 3 a 5 os son fácilmente detectables,
pudiendo inferirse a través de la conducta
de los mismos, la presencia de figuras
parentales que no facilitaron la autono
mía y el acceso a objetos de interés
mediatizados por el pensamiento, la fan
tasía, la actividad lúdica, por un lado, y
de tipo exomico o ajenos al núcleo fa
miliar primario, por otro.
El docente del jardín es la primera fi
gura Investida como representante de los
digos que la cultura impone para la con
vivencia, y estos aspectos, en los niños
que estudiamos, estaban escasamente
logrados. Las dificultades en la escuela
primaria se centraron principalmente en
déficit en los aprendizajes, en la construc
ción de nculos sociales con sus pares y
en algunos casos agresividad.
Se m anifestaron particularm ente
ajenos a la propuesta educativa, con
dificultades para pensar y concentrar
se, y muy desorganizados con sus per
ten encias. Estos tra sto rn os surgen
como consecuencia de aspectos falli
dos en la construcción de la identidad
como sujeto y se agravan en el trans
curso de la escolaridad hasta alcanzar
su punto ctico en el cuarto grado.
En el segundo ciclo de la escuela
primaria, recobra singular importancia la
actividad grupal, con códigos propios, los
secretos, la búsqueda de prestigio a tra
vés de competencias deportivas, juegos
reglados y destrezas en el dibujo, la lec
tura y escritura. Esto implica distancia-
miento de las figuras parentales y des
entenderse de la atención permanente
del adulto. Pero su logro depende de las
posibilidades sublimatorias del sujeto, tal
como las entiende Urribarri en su estu
dio sobre el "trabajo de latencia". Cuan
do la represión de las pulsiones prima
rias no se ha cumplido adecuadamente,
es decir, desde los finales del jardín de 5
os, las dificultades estallan en la es
cuela. Durante el primer ciclo, estas difi
cultades no son demasiado evidentes,
porque entran en juego los ritmos par-
'iDzílíofíO.' Petüiyóyí¿o¿. Añ o VI, N° 12, octubre 2008. Pág. 68-79
ticulares que cada niño tiene en la apro
piacn tanto de los aprendizajes como
del territorio institucional.
Pero en el segundo ciclo, el placer y
la autonomía que significan la lectura, la
escritura, los juegos del recreo, los pla
nes para los tiempos libres etc., son vi-
venciados por aquellos que no acceden
a disfrutarlos, como frustracn y ame
naza para la autoestima.
Los chicos con estas problemáticas
no sienten la escuela como propia. No
atienden porque el docente no es in
vestido como tal. Generalmente no co
pian y es la madre la que se encarga
de buscar las tareas y explicar lo que
se hizo en clase. Tareas que llevan mu
cho tiempo, porque hay una madre que
se esclaviza con el niño y un niño que
quedó excluido de los grupos exogámi-
cos que empezaron a gestarse mucho
antes de que él sintiera la angustia
que esa situación hoy le genera.
ral están dirigidas a la humanización y
preservación de las civilizaciones.
La estructuración psíquica se pro
duce en el marco de un ordenamien
to de la sexualidad que trasciende los
vín cu los endogám icos. Hoy m uchos
adultos no se cuestionan su goce so
bre el cuerpo del niño, entre otras ra
zones porque no hay proyectos que
garanticen la validez de renuncias a
placeres inmediatos en tanto el futuro
se presenta impredecible y las metas a
alcanzar esn teñidas de impondera
bles y arbitrariedad.
La propuesta de trabajar en jardi
nes de infantes tiende no sólo a dar
respuesta a dificultades incipientes, y
como tales fácilmente reversibles, sino
a prevenir el fracaso escolar y social pri
mario, como a tambn a posicionar la
escuela como lugar de referencia de los
valores éticos.
Conclusiones
Las patologías actuales nos remi
ten a pensar lo social como fenómeno
de permisn de trampas y transgresio
nes respecto de aquellas que en gene-
Original recibido: 27-08-2007
OriginaI aceptado: 27-02-2008
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