
Educar para el trabajo: la acción educativa y las políticas..,
redefina, con respecto a su visión, so
bre la satisfacción de todas las necesi
dades humanas, como también sobre la
creación de un espacio de liderazgo y
proactividad, cuestiones que en estos
tiempos no resultan cosa fácil ya que
para ese fin se hace necesario introdu
cir y desarrollar otro tipo de competen
cias, las orientadas a valores.
¿Puede la educación prescindir de
esos enfoques? ¿Cómo se articula la
misión formadora de la educación con
los requerimientos actuales? ¿Hay que
formar a los estudiantes para el merca
do? Cuestiones, por ahora, sin cierre.
El concepto de Saberes Socialmente
Productivos (SSP) que elabora A. Pui-
ggrós posibilita reflexiones ajustadas
a estas cuestiones inconclusas; se tra
ta de saberes, conocimientos y capaci
dades distribuidas ampliamente en la
sociedad que sirven al desarrollo del
conjunto. Es un concepto que tensiona
la concepción de "competencias" en
tanto respuesta a las dem andas del
m ercado. Las com petencia s, desde
esta perspectiva, en opinión de Pui-
ggrós reducen los sentidos del trabajo,
porque son saberes que no atienden a
los aspectos de la identidad cultural-
social e histórica, en tanto procesos
que ayuden a la inscripción de los suje
tos en la trama social (Cfr. DACUÑA y
otros, 2007).
Adriana Puiggrós al referirse a los
saberes socialm ente productivos tam
bién hace referencia a los distintos mo
mentos socio-históricos que fue atra
vesando el sistema educativo, en rela
ción con sus propósitos centrales de
formación, expresando que "la hege
monía del proyecto educativo normalista
ha obturado en reiteradas oportunidades
las propuestas y alternativas del campo
progresista y los saberes que ellas po
nían en juego, al tiempo que utilizaron a
la escuela como el instrumento preferen
cia! para configurar la demanda de la so
ciedad civil. Este proceso de construcción
hegemónica vinculado a la producción de
conocimientos y plasmados en el currícu
lum homogeneizador de la pedagogía ofi
cial, ha revelado la decencia que la insti
tución escolar tuvo, entre otras cosas,
para vincular educación y trabajo a lo lar
go de su historia. La Argentina ha tenido
dificultades para construir lugares para
los saberes que iba adquiriendo. Los m a
yores obstáculos han residido en las re
presentaciones parciales y las concepcio
nes sectarias, que impidieron llegar a
acuerdos sobre el rumbo de la educación,
la investigación y la producción cultural.
El poder que se obtiene con el monopolio
de las epistemes, conocimientos e infor
mación, ha sido defendido con encono
por las corporaciones políticas, religiosas,
sindicales, profesionales, científicas e in
telectuales. Complementariamente, la
escasa demanda de aportes culturales,
científicos y tecnológicos por parte de las
principales fuerzas productivas no ha es
timulado la presencia de saberes social
mente productivos en los procesos de
enseñanza y aprendizaje" (PUIGGRÓS,
2004:17).
Es aquí donde la autora prefiere
este concepto (SSP) al de competencia,
atribuyéndole al término com petencia
una significación asociada a la perspec
tiva economicista, la que se fundamen
ta en las urgencias de la empresa, más
que en las necesidades del sujeto so
cial, un sujeto inscripto en el tejido so
cial. Desde esa perspectiva los jóvenes
quedan expuestos a las urgencias del
mercado, con las respectivas deforma
¿5ca(oyo¿ T^edayóytcoi,. Año VI, N° 12, octubre 2008. Pág. 46-61