
ción de la calidad de la educación. Por lo tanto, las políticas
educativas deben enfrentar al mismo tiempo, la compleja ta
rea de escolarizar a los que están afuera y desarrollar apren
dizajes significativos (para las personas y para la sociedad) en
todos los niños, adolescentes y jóvenes que frecuentan las
instituciones educativas. Pero las políticas educativas actua
les se desarrollan en un contexto social, económico, político y
cultural que es muy diferente del que acompañó el momento
fundacional de los sistemas educativos modernos.
La escuela ya no funciona como una institución concebida
como una especie de molde que "forma" a los individuos. En
efecto, todavía algunos creen en esta representación de la
escuela como institución fuerte, capaz de producir individuos
autónomos y libres, y al mismo tiempo "iguales" e integrados
a la sociedad. De ser así, para conocer la educación bastaba
conocer los planes y programas y los sistemas de normas y
recursos que definen al sistema y las instituciones escolares.
Desde este punto de vista, las leyes y programas, con sus
fundamentos filosóficos, sus objetivos generales y específicos
y sus dispositivos y recursos "son la educación" y tienen un
poder de formar a los individuos.
Por una serie de razones que no es
el caso desarrollar aquí, la escuela ha
perdido esta consistencia. Según toda
una corriente de sociólogos, la escuela
ya no funciona como una institución. Ya
no es un molde que le da forma a los
individuos. Hoy la escuela, más que una
"fábrica de sujetos", es un espacio do
tado de reglas y recursos donde los sujetos que lo habitan
tienen espacios de negociación, de articulación, de producción
de experiencias y sentidos diversos. Por otra parte se espera
de la escuela que desarrolle objetivos que no siempre son ne
cesariamente complementarios, cuando no contradictorios (la
socialización, la personalización, la formación para el trabajo,
el acceso al capital cultural heredado, la formación de compe
tencias laborales, la formación de ciudadanos críticos, etc.).
Los agentes escolares (los padres, los alumnos, los directivos
y docentes) están obligados a elegir, articular y estructurar
estrategias en función de sus condiciones de vida, recursos
disponibles, valores y tradiciones culturales. La escuela no pro
duce "productos estándar". Las vivencias escolares son mu
chas veces impredecibles y diversas. Para saber qué produce
«El combate contra la exclusión escolar
requiere políticas públicas integrales ya
que la escuela sola no puede educar y al
mismo tiempo garantizar las condiciones
sociales, materiales, culturales, etc.
del aprendizaje»
V ió lo y M Pedaqóyiióá. Año VI, N° 11, abrí! 2008. Pag. 127-146
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