
superior en Hispanoamérica, entre otras,
son de consulta indispensable para la
comprensión de los procesos educativos
en el acontecer histórico, enmarcados
dentro del contexto socioeconóm ico,
político y cultural. Para Weinberg, los "mo
delos" o "e stilos de desarrollo" dan
cuenta del lugar de la educación en la
complejidad social en la medida en que
facilitan la visión de los diversos planos
de análisis de lo económico, social y cul
tural de cada época. Frente a las necesi
dades de transformación de la vida indi
vidual y colectiva, el "modelo" brinda una
respuesta que las sociedades, a su vez,
"modelan" con mayor o menor grado de
intencionalidad.
En las "consideraciones prelimares"
de su prestigioso libro Modelos educati
vos en la historia de América Latina" afir
ma: "Durante los últimos años se ha re
gistrado un notable enriquecimiento del
concepto de educación por el añadido de
nuevas dimensiones a su estudio. Si se
dejan de lado los aspectos estrictamente
cuantitativos, que requieren un enfoque
diverso, parece del mayor interés detener
se sobre el papel sobresaliente que, en tal
sentido, debe atribuirse a distintos con
ceptos: 'desarrollo', 'planificación'y, más
recientemente, de los 'modelos' o 'estilos
de desarrollo'. Si por un lado esto permite
repensar tanto el significado como los al
cances del proceso educativo, por otro con
siente establecer nuevas relaciones, de
terminar proyecciones, analizar conse
cuencias, mediatas o inmediatas (...) y
brinda nuevos instrumentos conceptua
les para un estudio mas refinado de sus
implicaciones políticas, sociales, económi
cas, etc. y constituye un aliciente para la
posible renovación del quehacer pedagó
gico y didáctico" (WEINBERG, 1984:9).
Efectivamente, a partir de esta obra
y numerosos aportes a través de sus
publicaciones, artículos y conferencias,
ya no se concibe aprender la historia de
la educación en forma lineal, aislada o
descontextualizada sino dentro del en
tram ado de las m últiple s d ireccio -
nalidades y dimensiones con el que se
aborda su estudio.
Gregorio Weinberg desempeñó nu
merosos cargos en los que siempre bre
gó por una educación de calidad. Fue
director de la Biblioteca Nacional y vice
presidente del Consejo Nacional de In
vestig aciones C ientífica s y Técn ica s
(CONICET). Sobresalió como miembro de
la Academia Nacional de Educación y
como docente en las distintas cátedras
que tuvo a su cargo en la Universidad
de Buenos Aires. El Profesor Luis Alber
to Romero, uno de sus tantos alumnos
de esa alta casa de estudios, lo recuer
da en una fina y acertada sem blanza
que escribió -y reprodujeron casi todos
los medios- a pocos días de su falleci
miento: "fue un profesor universitario
excepcional (...) en sus clases comencé a
conocer y valorar la historia de la cultura.
Particularmente, ha dejado una huella
entre los estudiantes de Ciencias de la
Educación de la Universidad de Buenos
Aires. No sólo les enseñó historia de la
educación -desde su perspectiva, que com
binaba historia de las ideas con la de la
sociedad- sino que aportó a esa disciplina
una perspectiva humanista e integral."
Más adelante expresa: "Fue, ante todo,
un maestro y un intelectual comprometi
do con su tiempo. Lo observó y vigiló con
fuerte espíritu crítico" (UNIVERSIDAD DE
BUENOS AIRES, 2007;.
Además, se preocupó por rescatar
y difundir las ¡deas de algunas figuras
‘Dcaíoyoj ‘Pedo^ócficM. Año VI, N° 11, abríI 2008. Pág. 110-113
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