
Gestión pedagógica y estrategias de negociación en el nuevo..
Los jóvenes estudiantes se concen
tran en ciertos grupos de escaso capi
tal cultural, con bajo nivel socioeco
nómico, asociados a condiciones preca
rias de ocupación de sus padres y cier
tos tipos particulares de configuraciones
familiares; aspectos que dificultan la vi
sión de su propio futuro y consecuente
mente las condiciones en que se desa
rrollará su inserción en la sociedad.
¿Cómo podrán pensarse como personas
si sus padres piensan en ellos en térmi
nos de recursos económicos?
Constituyen grupos expuestos a
situaciones particulares: la precariedad
y el riesgo. La realidad que los rodea
y en la que han nacido y crecido no es
nada grata y no se observa la gene
ración de alternativas para salir de
ella, salvo excepciones. Por el contra
rio, siguen en el círculo de pobreza, re
forzando la reproducción generacional
de la inequidad. Los padres de estos
adolescentes han recorrido el camino
en el que hoy se encuentran sus hijos
y que ha provocado en ellos la falta
de habilidades básicas para su inser
ción en el mercado laboral. Esto los lle
va a tener que realizar tareas carac
terizadas por su inestabilidad y esca
sa remuneración.
En algunos casos, los padres no
anhelan para sus hijos el mismo desti
no, ya que la historia de sus vidas les
ha demostrado que para la inserción
social, laboral y económica se necesitan
ciertas herramientas y habilidades que
intuyen sólo se las proveerá a sus hijos
el sistema educativo.
No obstante, da la impresión de
que este mensaje de los padres no pue
de ser comprendido y asumido por los
jóvenes, los que no ven más allá del
aquí y el ahora, situ ación que los
inmoviliza frente a un futuro nada pro
metedor y plagado de incertidumbres.
Lo lam entable es que esta situación
puede derivar en una forma más o me
nos estable de marginalidad o no inte
gración a la estructura social.
La escuela, como institución social
posee normas y reglas. Implica la nece
sidad de disciplina en el estudio, cons
tancia, voluntad y estos aspectos son
precisamente los que en la mayoría de
estos jóvenes no se destacan. En es
tas condiciones, la tarea socializadora
y form adora de aquélla se configura
como sumamente necesaria. Las dificul
tades en la comprensión y producción
de textos, la falta de hábitos de estu
dio, cumplimiento y responsabilidad, la
apatía y desinterés ante los desafíos,
la carencia de entusiasm o en las ta
reas coloca a los estudiantes en una
situación de fragilidad ante las deman
das de la sociedad y del mundo acadé
mico y del trabajo. En este sentido, no
es aventurado predecir que dichos alum
nos sólo han de tener acceso a inser
ciones laborales muy precarias y que no
requieran calificación alguna en los seg
mentos informales de la economía, cuan
do no a la subocupación o a la desocu
pación. El ámbito académico de los es
tudios superiores no universitarios y
universitarios les está aparentemente
vedado.
Las redes de contactos sociales
han sido escasas en sus padres, lo son
en ellos y así pueden continuar si no
logran modificar, con ayuda del siste
ma educativo, su visión del mundo y
de la vida. Caso contrario sus escasas
posibilidades de acceso a la estructu
ra de opo rtunidades, los llevará al
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“D ió lM fM ‘PedoyóyúM,. Año VI, N° 11, ab ril 2008. Pág. 93-98