INVESTIGACIÓN, EDUCACIÓN Y CAMBIO: DESAFÍOS Y OBSTÁCULOS PARA TRANSFORMAR LA REALIDAD EDUCATIVA
ANUARIO DIGITAL DE INVESTIGACIÓN EDUCATIVA. Número 6. Agosto de 2024. Página 246
enseñanza” (p. 215). “La evaluación auténtica se basa en cuatro principales estrategias de
evaluación: la evaluación de rendimiento, los portafolios, los registros personales y los
registros de logro” (p.222).
Litwin (2010) distingue dos propósitos evaluativos: obtener una mirada holística
del proyecto y analizar pormenorizadamente los procesos y etapas desde la perspectiva
institucional, relativa a todos los actores intervinientes y a la específica realizada por el
docente en el aula. Responder a la pregunta de qué se desea evaluar le siguen respuestas
y modos alternativos. Si se pretende evaluar un proyecto, es posible que se analicen los
procesos etapas, instrumentos, documentos, en relación con los objetivos del mismo. Una
evaluación necesaria sería orientada a qué cuestiones no previstas, ni consideradas en los
objetivos han emergido. No sólo aspectos no deseados sino lo no pensado ni anticipado.
Su análisis, en todos los casos aportará información valiosa. Por otra parte, si se evalúa la
institución, no sólo las enseñanzas y aprendizajes, se habilitan otros intercambios entre
los diferentes actores de la institución y se generan consensos para la vida democrática.
Asimismo, se pueden emplear diversos instrumentos: entrevistas formales e informales,
encuestas, entre muchos otros. En todos los casos se trata de documentar tanto
componentes específicos como lo emergente.
Litwin propone tres niveles de evaluación de la enseñanza: el primero que se
orienta a considerar la calidad de los aprendizajes, el segundo, relativo a describir, analizar
y criticar y, un tercero, referido a qué cuestiones previó el docente, qué temas o asuntos
encuentra al finalizar, qué reorganizaciones o transformaciones imaginar a futuro. Esto es
considerar, no sólo los resultados de los estudiantes sino las estrategias didácticas, los
tiempos, los procesos, el clima en el aula, las interacciones. Propone una nueva agenda
de la evaluación didáctica ejemplificada con el registro de campo realizable por el docente
al finalizar la clase: qué se había pensado, qué estrategias se pusieron en juego, qué
aconteció, qué cuestiones se percibieron y posibilitan pensar más allá, ampliar la mirada.
Implica incorporar la mirada artística en la observación, descripción e interpretación de lo
acontecido en la enseñanza y en la práctica educativa.
El análisis de las buenas prácticas de enseñanza nos permitió identificar algunas
que, por su creatividad e impacto en los aprendizajes, son reconocidas por los
estudiantes como valiosas (…) Se trata de “docentes memorables” maestros que
dejaron huella en sus estudiantes, que mostraron una manera de desarrollar la
disciplina o la práctica profesional. También, podemos identificar “prácticas de
autor”, clases que dan cuenta de una propuesta original que transforma la
enseñanza de ese campo o práctica, forma discípulos y crea una escuela y una