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tiva (Economy, 2024), y da un paso más en esta dirección al crear el Banco Asiático de Inversiones en Infraestructura (BAII) en 2014 y el Banco de de - sarrollo de los BRICS en 2015. Este cambio en la política exterior significó un corte con la idea promovida por Deng Xiaoping que pregonaba un perfil más bajo en el concierto internacional.
La respuesta de Washington fue una política de contención, que se manifestó con el Pivote de Asia durante el segundo gobierno de Barack Obama (2013- 2017) y la guerra comercial durante el primer gobierno de Donald Trump (2017-2021). No obstante, si bien la administración de Obama dio inicio a la política de contención, fue a partir de la llegada de Trump y el America First donde se presencia un cambio de política hacia Beijing, que de acuerdo a la hipótesis de la administración republicana, pasa a ser una amenaza para los intereses vitales de los Estados Unidos (National Defense Strategy, 2018). Las consecuentes políticas de Trump tuvieron un impacto directo en el vín - culo bilateral como en el orden global mismo, y dieron paso a un periodo de policrisis a nivel internacional, que se profundizó con la pandemia del COVID-19 en el 2020 y la guerra de Ucrania en el 2022.
Con estas tensiones, la globalización entró en un periodo de reajustes y dio paso a una segmentación en la nueva dinámica global, donde su principio rector dejó de ser la rentabilidad para dar paso a la seguridad. La fuerte de - pendencia y déficit de los Estados Unidos con China quedó aún más expuesta durante la pandemia del COVID-19. Las políticas encaradas por Trump, que continuaron durante el gobierno de Joseph Biden (2021-2025), se encami - naron a reducir esta dependencia y el déficit comercial, lo que por añadidura significó una intensificación en la estrategia de la política exterior de Beijing en la búsqueda de una mayor autonomía y una mayor presencia a nivel global. Esta policrisis se traduce, al mismo tiempo, en una –peligrosa– anarquía en el orden internacional. Puesto que la transición de poder está en un momento crítico, no se sabe a ciencia cierta cómo se va a dar y ni cuánto va a durar, si es que en algún momento logra consumarse. Por otra parte, esta transición de poder que conduce a una transición de órdenes, alimenta aún más al des - orden global, que a diferencia de lo que ocurrió en 1989-1991 con el fin de la Guerra Fría, no se puede predecir si mutará hacia un orden claramente bi - polar, multipolar con tendencias bipolares o más bien permanecerá en estado anárquico.
No obstante, podemos establecer elementos de análisis para determinar don - de se da esa transición y cuáles son las disputas actuales y futuras. Prime -
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ramente, para explicar la disputa entre Washington y Beijing, es necesario entenderla exclusivamente como la competencia entre grandes potencias, de carácter sistémico, donde la fortaleza de una es percibida como amenaza por parte de la otra. Para ello, es fundamental analizar la disputa entre China y los Estados Unidos en clave industrial-tecnológica y entendiendo la esencia misma del orden, hoy en crisis, que emergió tras el fin de la Guerra Fría en 1991.
Por lo tanto, la crisis del orden internacional no ocurre únicamente por el as - censo de China y el consecuente desplazamiento de los Estados Unidos, sino más bien por las propias condiciones del orden mismo. Desde lo político, la propagación de la democracia liberal y la hegemonía de los Estados Unidos con su momento unipolar afectaron el equilibrio de poder en la relaciones internacionales y generaron resistencia en muchos países. Esta propagación estuvo acompañada por otro elemento, como lo mencionamos anteriormen - te, que fue la globalización económica. Esta tuvo su impulso gracias a las políticas neoliberales en los centros, como Estados Unidos, fue favorecida por el fin de la Guerra Fría y la incorporación de nuevos mercados al capita - lismo global, y tuvo un efecto bumerang con resultados no esperados en los mismos centros que lo propagaron. De esta manera, se produce la paradoja de que el mismo modelo globalizador desde Estados Unidos terminó per - judicándolo con una fuerte pérdida de capacidad industrial al tiempo que benefició a China al ganar peso económico a nivel global gracias a la indus - trialización. Esto explica, en gran parte, el cambio de paradigma a nivel local y global en los Estados Unidos, al tiempo que explica la llegada de Trump en el 2017 y el 2025.
El rechazo al orden internacional puede verse en la política exterior de Was - hington, principalmente a partir de 2017 con la retirada del acuerdo de París, las críticas a la OMC y a la OMS y demás, y deja en evidencia que el revi - sionismo y las críticas al statu quo del orden establecido no es un atributo inherente de las potencias en ascenso. En este sentido, ante la crisis del or - den, el poder hegemónico puede volverse crítico al orden global si es que no está satisfecho con él y tiene la capacidad de desafiarlo (He, Feng, Chan y Hu, 2021).
La vuelta de Donald Trump al gobierno de los Estados Unidos en 2025 pre - sagia un futuro de más tensiones entre Washington y Beijing. Las estrategias, más allá de la suba de aranceles y el proteccionismo, combina una reconfigu - ración tanto del comercio como de las inversiones y la producción a escala global. En este sentido, China, al depender aún fuertemente del comercio
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internacional, necesita alternativas que le permitan permanecer como prin - cipal exportador de bienes y generar los cambios económicos internos para alcanzar la modernización (Qiushi, 2024).
Por ello, ante estos cambios en la globalización, que inciden directamente en el orden internacional, los países emergentes del sur global son una alterna - tiva para Beijing. De esto da cuenta la política exterior de Xi Jinping hacia los BRICS, la ASEAN, el resto de Asia, África y América Latina. Todas las iniciativas que China promueve, buscando incrementar su peso en el sistema internacional con una nueva arquitectura global a través de nuevas institu - ciones, así como el representar los intereses de los demás países emergentes y promover por añadidura un mayor multilateralismo, solo pueden llevarse a cabo con un fuerte liderazgo.
No obstante, es claro que Estados Unidos y la Unión Europea no se reempla - zan con los países emergentes, pero sí pueden ser claves en la reconfigura - ción económica interna china a través de la circulación dual, que busca sos - tener y expandir su economía con un mayor consumo interno y no tanto en el comercio exterior, tal como lo muestra el plan de estímulos de septiembre y noviembre de 2024 (The State Council of The People´s Republic of China, 2024). El éxito y la manera en que se lleve a cabo esta reconfiguración por parte de China definirá en el futuro próximo las características del nuevo orden internacional. También incidirá el propio comportamiento del gigante asiático, en tanto coincidan o no sus intereses con los demás países del mun - do emergente. En este escenario de competencia global y de capacidades estatales, la reconfiguración mundial será clave y tanto el aislamiento nor - teamericano como la política exterior asertiva de China serán determinantes. El proceso industrializador chino y la pérdida de mercados por parte de Es - tados Unidos son el punto de partida para entender esta nueva competencia global. La vuelta a la política industrial de Washington es una clara demos - tración del nacionalismo económico promovido por Donald Trump desde su primer mandato y es nuevamente la bandera en el segundo. Como con - secuencia, el impacto directo de estas políticas de nacionalismo económico, que se basan en la protección de la industria nacional vía aranceles, repercute directamente en las cadenas globales de producción, las cuales se reconfigu - ran haciéndose más chicas y regionales. De esta manera, ya no se promueve el libre comercio, sino la producción local y la resiliencia productiva. Así, el cambio en el orden internacional se ve potenciado por las nuevas políticas económicas que afectan decididamente a la globalización económica y la articulación productiva y comercial hasta ahora imperante.
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3. Desafíos para los vínculos argentino-chinos
Estos cambios del orden internacional, tienen implicancias directas en los países emergentes como Argentina. Por lo tanto, se presenta el desafío de interpretar cuales son los objetivos de la política económica y comercial de las potencias en disputa. En esta línea, vemos dos tendencias claramen - te contrapuestas. Por un lado, la política arancelaria de Trump deja poco margen para una aproximación económica que facilite la llegada de inver - siones como la entrada de productos manufacturados. Por otro lado, ante este panorama como venimos describiendo, China es la única que tiene la capacidad económica y la voluntad política de profundizar sus vínculos con los países emergentes del sur global y que pueda dar espacio a convenios que signifiquen un avance en la búsqueda de un salto cualitativo en el patrón inversor-comercial.
En este contexto, hay que destacar que, de la mano de la globalización eco - nómica, se configuró una división internacional del trabajo en donde más del 80% del comercio mundial es de bienes manufacturados, en tanto que los productos primarios representan menos del 20%. Por lo tanto, quedar fuera de este esquema de producción manufacturero, significa prácticamente que - dar excluido del circuito comercial y productivo global.
Figura 1. Estructura del comercio mundial (porcentaje)

Fuente: UNIDO, 2017, basado en el trabajo de Manuel Albaladejo
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Lo más destacado de esto es que, en esta división internacional del trabajo, China representa, a su vez, el 30% de la producción industrial del mundo (UNIDO, 2024) y es, al mismo tiempo, el primer exportador y el segundo importador a nivel global, lo que representa el 27% del comercio mundial, y la posiciona como la economía más relevante (OMC, 2021). Esto, por un lado, define su competencia con los Estados Unidos, mientras que, por el otro, la coloca en una posición de ventaja respecto a los países emergentes en especial los latinoamericanos, exportadores de materias primas y deman - dantes de inversiones.
Figura 2. China como porcentaje de la producción manufacturera mundial

Fuente: UNIDO, 2024
Tabla 1. Principales países exportadores e importadores en el mundo (2021)

Fuente: Organización Mundial del Comercio, 2022
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Esta configuración ha generado un patrón comercial típico de centro-perife - ria entre China y los países de la región latinoamericana, que ha profundi - zado tanto la dependencia hacia el gigante asiático como un incremento de la producción primaria en detrimento de la producción industrial. El boom de compras de materias primas por parte de China y la consecuente suba de precios a partir de los años 2000 generaron tanto una mayor entrada de divi - sas como una pérdida de competitividad industrial debido a las manufacturas chinas. Un ejemplo de ello es la caída en las exportaciones industriales hacia Brasil por parte de Argentina en manos de China a partir del 2006 en adelante (Svampa, 2022). Esta tendencia continuó y se profundizó con el tiempo de - jando a la Argentina en una situación de desventaja estructural.
Figura 3. Argentina y China: participación en las importaciones industria - les del Brasil, 2004-2017 (en porcentajes)

Fuente: CEPAL 2022, elaboración de Marta Bekerman, Federico Dulcich y Pedro Gaite sobre la base de UN Comtrade [en línea] https://comtrade.un.org/
En cuanto a las inversiones, se está produciendo un cambio en el patrón visto en los últimos años. Ahora son las empresas chinas, y no sus prestamistas, las principales protagonistas de la inversión, con especial atención a los sectores de las nuevas tecnologías (Lewkowicz, 2024). No obstante, las inversiones en
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la explotación de recursos naturales en América Latina siguen siendo relevan - tes y en el caso de la Argentina las inversiones en el sector minero, en especial en litio, son cada vez más relevantes. Los recursos naturales, siguen siendo al día de hoy, uno de los principales atractivos para China a la hora de invertir.
Figura 4. IED China en América Latina por sector 2003-2022 en millones de dólares

Fuente: Myers, Melguzio y Yfang sobre datos de Dealogic y FdiMarkets; incluye inversio - nes F&Ay greenfield.
En este escenario, es fundamental para la Argentina considerar la reconfi - guración económica interna, ya que de esto dependerá también la inserción en la economía global. Con esto, hacemos referencia a qué porcentaje de la estructura económica se basa y se asienta en el desarrollo productivo de las capacidades locales, y cuánto se deja al mero impulso de la tracción generada por la explotación de recursos naturales, que sin dudas son fundamentales para la economía mundial del siglo XXI, pero que por sí solas no consolidan un entramado productivo e industrial. La necesidad de fortalecer los pro - cesos productivos en el país, especialmente el entramado industrial, no es una cuestión que concierne únicamente a países emergentes como Argentina, quienes enfrentan desafíos mayores dada las características económicas pro - pias, sino también a las principales economías del mundo.
Tal como lo demuestra el último informe del World Economic Forum (2025), más allá de la política arancelaria, la política industrial ocupa un lugar central
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entre las medidas proteccionistas relacionadas al comercio. De acuerdo a este mismo informe, “el mundo ya se encuentra en una era de política industrial, con un gran número de barreras no arancelarias que afectan a las relaciones comerciales” (World Economic Forum, 2025, p. 30). Ejemplo de ello es el programa Hecho en China 2025 que significó, luego de diez años, un salto cualitativo en la producción industrial y el avance tecnológico. Esto la posi - ciona entre los líderes en producción tecnológica e industrial, avanzando en sectores claves de la robótica, los microprocesadores, la información cuánti - ca y la inteligencia artificial.
Claramente, la Argentina, con condiciones macroeconómicas desfavorables y un tejido industrial poco diversificado, no puede competir con el complejo industrial y tecnológico chino. Ante esta realidad, las opciones para el país son bastante limitadas. Por un lado, está el desafío de poder afrontar los cam - bios en el orden global con capacidades estatales y productivas para evitar perder terreno en exportaciones industriales. Mientras que, por otro lado, está el desafío de diseñar estrategias para integrarse a la tendencia creciente de cara a la nueva globalización, que con ello trae por añadidura una nueva relocalización de las cadenas globales de producción. En esto, es clave el concepto de friendshoring, que significa relocalizar la producción en paí - ses amigos, y es determinante abordarlo desde una perspectiva económica y política. Por ello, es importante comprender el significado de la nueva ar - quitectura global diseñada por China y lo que significa para el nuevo orden internacional emergente.
Argentina ya es miembro de la Iniciativa de la Franja y la Ruta desde el 2022 y tiene una Asociación Estratégica Integral firmada en el 2014. Mas allá de ha - ber rechazado su ingreso a los BRICS en 2024, se puede decir que el país ya es parte de la nueva arquitectura global promovida por China, no obstante, hasta el momento, el patrón comercial e inversor no ha variado mucho durante este período, manteniéndose el establecido por la división internacional del traba - jo: China sigue siendo el centro manufacturero. Aun así, de profundizarse el vínculo político-comercial, que facilite un salto cualitativo en las inversiones en proyectos productivo-industriales, quedan cuestiones por resolver: prime - ro, si efectivamente es posible una integración productiva con China a través de un mayor flujo de inversiones hacia la Argentina y, segundo, la posible reacción de los Estados Unidos. En este sentido, el desafío no es solamente económico y productivo, sino que es al mismo tiempo geopolítico .
Las tensiones geopolíticas y la seguridad son hoy, tal vez, las cuestiones más relevantes a considerar y cabe preguntarse si efectivamente el mundo se
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reorganizará en áreas de influencia y cooperación lideradas por las grandes potencias. Argentina está condicionada en esta disputa dada la cercanía histó - rica y geográfica con Washington y la dependencia económica hacia Beijing. En este aspecto, hasta que las grandes potencias no se pongan de acuerdo y no se reorganice el orden internacional, este estará en estado anárquico y esto afecta principalmente a los países emergentes.
La policrisis y el cambio en el orden internacional incrementan los riesgos, pero crean nuevos escenarios para aprovechar. Todo dependerá de los intere - ses promovidos en la política exterior a la hora de vincularse con las grandes potencias, en especial con China, y dependerá también de la capacidad de adaptarse a la nueva realidad global con el entendimiento de la importancia de la industria para el nuevo orden que se avecina. La competencia tecnológica e industrial será una de las características del orden que emerja y la competen - cia entre Washington y Beijing mantendrá al mundo en permanente tensión. Ante esta realidad, la política juega un rol clave, sobre todo para los paí - ses emergentes. Las crecientes tensiones y la reconfiguración de la econo - mía global traccionan un cambio en los vínculos económicos que estarán determinados por la voluntad política, así la Argentina puede aprovechar y apuntalar sectores de la economía que signifiquen un salto cualitativo en el entramado productivo, a través de convenios entre provincias, municipios, instituciones y empresas. Ejemplo de ello es el acuerdo firmado por el IN - VAPen 2022 para construir un reactor de radioisótopos medicinales (Gobier - no de Río Negro, 2022).
Mas allá de las dificultades y las complejidades presentadas dado el contex - to global y en particular por las condiciones de ambos países, la Argentina tiene potencial para desarrollar las capacidades productivas, el entramado industrial y mejorar el patrón comercial con China y el resto del mundo al tiempo que define una estrategia productiva global. En este contexto, depen - derá de la Argentina aprovechar las oportunidades en un mundo marcado por la policrisis y reconfiguración del orden internacional, que deberá tener en cuenta el rol creciente de la industria en el nuevo escenario global y el papel de China en este.
Conclusión
Podemos concluir que el mundo en el que el libre comercio era liderado y el orden internacional moldeado por los Estados Unidos ya no existe más. La
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arquitectura de la gobernanza global basada en reglas impuestas por Was - hington ha demostrado su incapacidad para abordar eficazmente los desafíos mundiales y ha desatado, en parte, la policrisis actual. Ahora, China es el nuevo epicentro de la economía mundial, al tiempo que está liderando y mol - deando el orden internacional. Apesar de las tensiones existentes en el orden cambiante, la estabilidad generada por Beijing contrasta con la incertidum - bre provocada por Washington.
Por otra parte, estas tensiones revelan la naturaleza del conflicto, que es el desafío de fortalecer las capacidades productivas y el rol de la industria como de la tecnología para hacer frente a la creciente competencia ante la recon - figuración productiva a nivel global. Así, el equilibrio de poder en el orden internacional cambia para ser determinado por las nuevas políticas de nacio - nalismo económico que tienen como objetivo la resiliencia y la seguridad. El cambio de paradigma en la globalización, atraviesa todos los esquemas productivos y afecta de manera decisiva los vínculos económicos y la geopo - lítica global. La guerra comercial, sumada al avance tecnológico, vaticinan un complejo escenario donde las capacidades estatales y la autonomía pro - ductiva definirán el éxito o el fracaso de los países en su inserción al nuevo orden internacional y el rol que ocuparán.
Tal como se plantea en el trabajo, desde el estructuralismo y el neoestruc - turalismo, la nueva configuración global centro-periferia está definida por las capacidades estatales y el poderío industrial tecnológico que marcan ya la dinámica de la economía global y las relaciones internacionales. China al ser el nuevo centro global, si bien puede definirse aún como país en vías de desarrollo, es al mismo tiempo una potencia sistémica que ya es la segunda economía del mundo y su fortaleza reside, precisamente, tanto en las capaci - dades estatales como el poderío industrial y tecnológico, que a su vez, son la base de su acumulación capitalista. En este escenario, el vínculo con China se torna un desafío.
Ante esta realidad, podemos ver que la Argentina en particular, posicionada en la periferia, cuenta con poco margen de maniobra dado que no solo la competencia entre las grandes potencias condiciona su inserción internacio - nal, sino que la gran asimetría existente con China complejiza aún más los vínculos entre ambos. Hasta el momento, más allá de pertenecer el país a la nueva arquitectura global diseñada por China, como lo es la Iniciativa de la Franja y la Ruta, no se ha visto un avance concreto en el aumento y diversificación de las inversiones, al mismo tiempo que las relaciones se han mantenido bajo la lógica de la división internacional del trabajo, donde el
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patrón comercial es de manufacturas por materias primas. Si bien esto pue - de resultar positivo a la hora de generar divisas, como de posicionar al país como proveedor de minerales, energía y alimentos, no lo es si no se fortalece el entramado productivo industrial. Además, en un contexto de tensiones, la fuerte dependencia hacia los recursos naturales puede afectar directamente en la economía, si por estas tensiones se produjera una fuerte caída en los precios de los commodities .
En este caso, la Argentina tiene el desafío de encontrar el equilibrio a la hora de vincularse con el gigante asiático, entre aprovechar su demanda de productos primarios y apostar, al mismo tiempo, a una mayor integración productiva que genere más valor agregado. En esta línea, tal como lo defini - mos, si bien el denominado friendshoring puede jugar un papel decisivo a la hora de pensar los vínculos con China, no obstante, no parece probable en el corto plazo dadas las tensiones entre las potencias como por la estructura del patrón comercial e inversor chino. Sin embargo, si se pueden apuntalar los convenios políticos a una escala más micro y también a nivel subnacional, que favorezcan cierta integración productiva y un mayor agregado de valor local a la hora de exportar, y así aprovechar desde el poco margen existente la inserción global de la Argentina en el nuevo orden internacional que emerja de la policrisis.
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La evolución de las relaciones exteriores de Argentina desde el siglo XXI a partir de perspectivas geopolíticas: el caso de las relaciones sino-argentinas The Evolution of Argentina’s Foreign Relations since the 21st Century Based on Geopolitical Perspectives: The Case of Sino- Argentine Relations
Zhang Yufeng *
Resumen
Como uno de los principales países de Sudamérica, las relaciones exterio - res de Argentina están profundamente implicadas en la política internacio - nal. Este trabajo analiza la lógica geopolítica de la estrategia exterior de Argentina desde una perspectiva geopolítica, y toma las relaciones Chi -
* Universidad de Economía y Comercio Internacional. China, Beijing. Correo electrónico: zhangyufeng202410@163.com. 0009-0003-9821-484X
http://dx.doi.org/10.22529/sp.2025.64.03

STUDIA POLITICÆ Número 64 primavera–verano 2025 pág. 63–90 Recibido: 30/03/2025 | Aceptado: 19/05/2025
Publicada por la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Católica de Córdoba, Córdoba, República Argentina.
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na-Argentina como ejemplo para analizar la evolución por etapas de las relaciones exteriores de Argentina desde el siglo XXI. Através del análisis de la política exterior argentina durante los periodos de distinto gobierno, el trabajo revela el papel clave de los factores geopolíticos en los actos diplomáticos de Argentina. Al mismo tiempo, explora los factores internos y externos que afectan al ajuste de la política exterior argentina, y revela la importancia geopolítica de la cooperación China-Argentina, con el objetivo de proporcionar apoyo teórico y referencia práctica para profundizar en las relaciones China-Argentina y comprender el patrón geopolítico de la región latinoamericana.
Palabras clave: relaciones exteriores – Argentina – geopolítica – China Abstract
As one of the major countries in South America, Argentina’s foreign re - lations are deeply involved in international politics. This paper analyzes the geopolitical logic of Argentina’s foreign strategy from a geopolitical perspective, and takes China-Argentina relations as an example to analyze the stage-by-stage evolution of Argentina’s foreign relations since the 21st century. Through the analysis of Argentina’s foreign policies in different ruling periods, it reveals the key role of geopolitical factors. At the same time, the internal and external factors affecting Argentina’s foreign policy adjustments are explored, and the geopolitical significance of China-Argen - tina cooperation is revealed, with the aim of providing theoretical support and practical references for the deepening of China-Argentina relations and the understanding of geopolitical patterns in the Latin American region. Keywords: Foreign Affairs – Argentina – Geopolitics – China
1. Atributos geopolíticos de Argentina y estrategia exterior basada en la geopolítica
a. Introducción de la teoría geopolítica
La teoría geopolítica es una teoría básica influyente de la geografía política occidental, propuesta por el geógrafo político sueco Rudolf Kjellén en su obra Der Staat als Lebensform (1916), donde utilizó
la primera vez el término “geopolítica” y la definió como “la ciencia de la comprensión del Estado como organismo geográfico o fenómeno espacial” (p. n/a). Centrándose en las leyes de la formación, el desarrollo y el declive de los Estados, esta teoría laid las bases para enfoques clásicos posteriores, como la teoría del poder marítimo de Alfred Thayer Mahan y la teoría del
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poder terrestre de Halford John Mackinder, que resultan de gran importancia para explicar el patrón de las relaciones internacionales.
Sin embargo, esas teorías tienen ciertas limitaciones a la hora de analizar la realidad geopolítica del siglo XXI. La teoría de Mahan (1890) subraya el papel crucial del poder marítimo en el auge y la caída de las naciones y consi - dera que el control de las líneas marítimas de comunicación es el núcleo de la adquisición del dominio mundial, pero en el contexto actual de globalización y multipolaridad, ya no es posible interpretar plenamente el juego de poder entre Estados basándose únicamente en el poder marítimo. Por ejemplo, con el auge de las economías emergentes, la importancia del desarrollo y la utili - zación de los recursos terrestres para el desarrollo nacional es cada vez ma - yor, y el valor estratégico del poder terrestre recibe una atención renovada. La teoría del poder terrestre de Mackinder (1904) defiende que el heartland es el corazón de la política mundial, y quien controle el heartland podrá controlar la isla mundial y luego el globo. Sin embargo, en el siglo XXI, el rápido desarrollo de la tecnología de la información y la profundización de la globalización diversifican los factores que influyen en la geopolítica, y el concepto de heartland ya no puede abarcar todos los elementos geopolíti - cos. Además, incluso en casos donde se han propuesto marcos geoestratégi - cos para naciones específicas (como podría ser el caso de la Argentina), su aplicación práctica en el siglo XXI se enfrenta a limitaciones significativas (Kelly & Child, 1989). Estas incluyen la fragilidad económica persistente, las fluctuaciones ideológicas internas, la dependencia de la deuda, la compe - tencia entre grandes potencias y las divisiones domésticas, que dificultan la materialización sistemática de dichos marcos. No obstante, algunos aspectos de la política exterior —como la cooperación regional, el desarrollo de re - cursos y las reivindicaciones de soberanía— siguen reflejando parcialmente la lógica de tales teorías.
El nuevo paradigma geopolítico del siglo XXI se caracteriza por la multi - polaridad, la política de recursos y el regionalismo. La tendencia a la multi - polaridad dio lugar a una estructura de poder mundial más descentralizada, que ya no está dominada por unas pocas grandes potencias. La política de recursos se convirtió en una parte importante de la geopolítica, y la compe - tencia por los recursos y su control entre los países llegó a ser un factor clave que afecta a las relaciones internacionales (Steven, O’Brien & Jones, 2014). Por otra parte, el auge del regionalismo refleja la tendencia de los países a aumentar su poder e influencia mediante la cooperación regional (Gürcan, 2019). Apartir de estos análisis, este documento analiza los atributos geopo -
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líticos de Argentina y su estrategia exterior de base geopolítica en términos de su peso en la localización geográfica, la dependencia de los recursos y las dimensiones de cooperación regional.
b. Atributos geopolíticos de Argentina
En primer lugar, en términos de situación geográfica y dotación de recursos, Argentina está situada en el sur de Sudamérica, y su posición geográfica única la convierte en un actor fundamental en el panorama geopolítico de la región y del mundo. Está ubicada en el sudeste del continente americano, limita al este con el Océano Atlántico, al oeste con Chile, al norte con Bolivia y Paraguay, y al noreste con Brasil y Uruguay, lo que la convierte en un im - portante centro de transporte y comercio en Sudamérica debido a su posición geográfica limítrofe con varios países y con el Océano Atlántico. Argentina cuenta con una costa de 4.725 kilómetros y muchos puertos excelentes, como Buenos Aires, Rosario, etc., que ofrecen condiciones convenientes para el comercio marítimo y le permiten llevar a cabo una amplia gama de inter - cambios económicos con Europa, África, América del Norte y otras regiones (Britannica, 2025).
Además de su situación geográfica, la dotación de recursos de Argentina también influye en sus decisiones estratégicas. Argentina cuenta con abun - dantes recursos naturales, principalmente agrícolas y minerales, que tienen un profundo impacto en su panorama geopolítico, lo que forma un evidente efecto de doble filo (Liu, et al., 2024). En términos de exportaciones agrí - colas, Argentina es un importante exportador de productos agrícolas en el mundo, con un gran número de productos como la soja, el trigo y el maíz exportados a todas partes del globo; esta exportación ha ocupado durante mucho tiempo una posición importante en la economía argentina. Esto da a Argentina una voz fuerte en el comercio agrícola mundial. En el mercado internacional de alimentos, con su propia ventaja de producción agrícola, Argentina puede luchar por conseguir condiciones favorables en las nego - ciaciones comerciales y establecer estrechas asociaciones comerciales con otros países, lo que aumentaría su influencia a nivel diplomático. El comer - cio agrícola también puede impulsar el desarrollo de las cadenas industria - les relacionadas, crear un gran número de puestos de trabajo, estabilizar la situación interna y proporcionar una base económica para que Argentina desempeñe un papel en los asuntos regionales. Al mismo tiempo, las fluc - tuaciones de los precios agrícolas también tienen un mayor impacto en las exportaciones argentinas.
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Por otro lado, los recursos de litio de Argentina tienen un alto valor estraté - gico. Argentina es uno de los países con las reservas de litio más ricas del mundo, las cuales se distribuyen principalmente en la zona de salares en su parte noroeste. Con el rápido desarrollo de la industria mundial de las nuevas energías, la demanda de litio, como materia prima clave para la fabricación de baterías de litio, está creciendo de forma espectacular. En consecuencia, se pone de relieve la posición estratégica de Argentina en el proceso de tran - sición energética mundial. En la región del “triángulo del litio” sudamerica - no, Argentina, Bolivia y Chile son vecinos, y los tres países tienen tanto com - petencia como espacio para la cooperación en el desarrollo de los recursos de litio (Chen, et al., 2020). Desde el punto de vista de la competencia, cada país quiere ocupar una mayor cuota del mercado mundial del litio y competir por la inversión internacional y el apoyo técnico. Desde el punto de vista de la cooperación, los tres países pueden aumentar su poder de fijación de precios en el mercado mundial del litio formulando conjuntamente normas mineras y coordinando las políticas de exportación. En el ámbito internacio - nal, Argentina, con sus recursos de litio, puede atraer a un gran número de nuevas empresas energéticas para que inviertan y establecer relaciones de cooperación con otros grandes países demandantes de energía para mejo - rar su posición en el panorama energético mundial. Sin embargo, la elevada concentración de recursos de litio también conlleva riesgos potenciales. Por un lado, puede dar lugar fácilmente a contradicciones en la distribución de los intereses sobre los recursos en distintas regiones del país, por otro, puede convertirse en objeto de codicia de determinados países en el ámbito interna - cional y enfrentarse a la amenaza de injerencia o control de los recursos por fuerzas externas, lo que supone un desafío para la soberanía y la seguridad de Argentina y establece un factor desestabilizador en el contexto geopolítico. Desde el punto de vista de su posición geopolítica y su influencia regional, Argentina siempre ocupa un lugar importante en el mapa geopolítico de Sud - américa en virtud de su propia fuerza y sus ventajas geográficas. Como uno de los miembros principales del Mercado Común del Sur (MERCOSUR), desempeña un papel clave en el proceso de integración económica regional. MERCOSUR aspira a promover la liberalización del comercio y los aran - celes exteriores comunes entre sus miembros y, a través de esta plataforma, Argentina colabora estrechamente con Brasil, Uruguay, Paraguay y otros países para promover la libre circulación de bienes, servicios y capitales en la región. En términos de influencia política, Argentina participa activamente en los asuntos de organizaciones regionales como la Unión de Naciones Su - ramericanas (UNASUR). En algunas cuestiones regionales, como el mante -
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nimiento de la paz y la estabilidad regionales, y la promoción del desarrollo sostenible, Argentina es capaz de hacer oír su voz y coordinar las posiciones de todas las partes. En el tratamiento de las cuestiones fronterizas con los países vecinos y la cooperación en el desarrollo de recursos, Argentina puede aprovechar su posición geopolítica para desempeñar un papel importante en la comunicación y la coordinación, y promover el desarrollo de relaciones benignas entre los países de la región.
c. Estrategia exterior argentina basada en la geopolítica
Desde el punto de vista geográfico, la estrategia exterior de Argentina se ex - presa en términos de mantener la independencia política y ampliar su influen - cia en Sudamérica. Dado que Argentina tiene una de las mayores poblaciones y la segunda mayor superficie de Sudamérica, el desarrollo de las relaciones exteriores argentinas está estrechamente relacionado con la situación general de este continente. Se argumenta que “la posición geográfica de Argentina, que la sitúa fuera de la órbita de las principales potencias mundiales, le da libertad de acción para afirmar su hegemonía en el extremo sur de Sudamé - rica” (John Child & Ma Zhengang, 1980, p.39). A pesar de la controvertida formulación de la hegemonía, es innegable que Argentina ocupa una posi - ción importante en Sudamérica. Geográficamente, la lejanía de Argentina de la región donde se concentran las potencias mundiales tradicionales reduce en cierta medida la presión para la intervención directa de potencias externas, permitiéndole ejercer una mayor autonomía en los asuntos regionales suda - mericanos. De hecho, desde su independencia, Argentina ha otorgado una gran importancia a su soberanía nacional en su política exterior. Por su ubi - cación en el extremo sur de las Américas, es menos probable que sea objeto de interferencia por parte de Estados Unidos en comparación con otros paí - ses latinoamericanos. Esto refuerza su posición en las confrontaciones con Estados Unidos y hace que sus reivindicaciones de derechos regionales sean más visibles (Fang & Liu, 2010). En general, las ambiciones geopolíticas de Argentina abarcan todo el continente sudamericano, sobre cuya base se desa - rrolló una tradición diplomática de promoción de alianzas latinoamericanas. Por eso, aunque la política exterior de Argentina cambió desde el año 2000 debido a las diferentes inclinaciones políticas de los dirigentes que llegaron al poder, en términos de estrategia exterior, Argentina se inclina en general por llevar a cabo una gran unión latinoamericana: por ejemplo, Néstor Carlos Kirchner, Cristina Kirchner y Alberto Fernández promovieron activamente la integración regional en Sudamérica y concedieron importancia a la coo -
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peración con los países vecinos, como Brasil, en los ámbitos de la energía y el comercio, para consolidar el desarrollo del MERCOSUR. Mauricio Macri mantuvo un nivel básico de cooperación, a pesar de las fluctuaciones en las relaciones con los países vecinos. Y el gobierno de Javier Milei, aunque fue crítico con el MERCOSUR, ahora también está intentando promover la re - forma del libre comercio y otras formas de cooperación en el marco de esta organización. Analizada desde el punto de vista de su coherencia, la lógica geopolítica profunda de la estrategia exterior del gobierno argentino radica en la integración de los recursos regionales y la mejora de la competitivi - dad global a través de la integración regional. La topografía del continente sudamericano y la distribución de los recursos determina la existencia de una fuerte complementariedad entre los países y Argentina, a través de la unión de otros países de América del Sur, promueve la integración regional de América Latina, cuyo objetivo es consolidar su propia posición como un importante país de América del Sur, la configuración de la imagen del líder de América Latina. Esta opción estratégica no solo se basa en un profundo conocimiento de su propia ubicación geográfica y dotación de recursos, sino también con el propósito de maximizar los intereses nacionales en el comple - jo y volátil panorama geopolítico internacional.
Desde el punto de vista de la diplomacia de los recursos, la estrategia exterior de Argentina se caracteriza por el fortalecimiento del poder de negociación internacional a través de la soberanía de los recursos y la cobertura de los riesgos geopolíticos mediante la cooperación diversificada. En primer lugar, en lo que respecta al precio de los recursos de litio, con la continua promoción de políticas y acciones de apoyo a la industria de las nuevas energías en las principales economías del mundo, la industria puede acelerar su desarrollo y por eso se espera que la demanda mundial de litio siga aumentando. Pero el crecimiento de la capacidad de producción de litio es todavía limitado y en - tonces los precios del litio no disminuirán a corto plazo (Xing et al., 2023). En este contexto, Argentina, junto con Chile y Bolivia, que representan el 65% de las reservas mundiales de litio, plantean promover el establecimiento de la organización de litio similar a la Organización de Países Exportadores de Pe - tróleo (OPEP), que tiene por objeto coordinar los precios del litio, regular las normas de producción y establecer directrices para un desarrollo sostenible. Esta iniciativa pretende aumentar la influencia de Argentina sobre la cadena mundial de la industria del litio mediante el poder de negociación colectiva y reducir el impacto económico de la volatilidad de los precios, lo que incre - menta la voz de Argentina en el mercado de recursos de litio, a la vez que favorece su iniciativa diplomática a través del comercio de recursos de litio.
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En materia comercial, Argentina refuerza la cooperación comercial con las economías emergentes para ampliar los mercados internacionales. Además de la cooperación comercial con socios tradicionales como Estados Unidos, la Unión Europea y los países sudamericanos, la cooperación de Argentina con China, Vietnam y otros países de Asia-Pacífico también es cada vez más estrecha. De enero a mayo de 2024, Argentina exportó 2.170 millones de dólares de productos agrícolas a China, un aumento del 13,9% respecto al mismo período del año anterior, lo que representa el 12,9% de su total de exportaciones agrícolas. A Vietnam exportó 1.280 millones de dólares de productos agrícolas, con un incremento del 79,1% respecto al mismo período del año anterior. El mercado de Vietnam registró el mayor crecimiento entre los diez principales mercados de exportación de Argentina, lo que representa el 7,6% de su total de exportaciones agrícolas. (China Chamber of Com - merce of I/E of Foodstuffs, Native Produce and Animal By-products, 2024). Desde una perspectiva geopolítica, se trata de un paso importante para que Argentina se deshaga de su excesiva dependencia de los mercados europeo y estadounidense. Europa y Estados Unidos a menudo utilizan medios eco - nómicos para ejercer influencia política y el establecimiento de una estre - cha cooperación agrícola con los países asiáticos puede hacer que Argentina entre en el patrón económico internacional para obtener un nuevo punto de apoyo, para mejorar su autonomía en los asuntos internacionales, y el dere - cho a hablar y mejorar el estatus global. Además, Argentina promueve una unión aduanera de productos agrícolas con Brasil, Uruguay y otros países miembros para reducir las barreras comerciales intrarregionales, al tiempo que amplía los mercados de exportación a través de las negociaciones del MERCOSUR y del Tratado de Libre Comercio con la Unión Europea (UE). Esta opción significa que, al tiempo que se expande en el mercado asiático, Argentina sigue centrándose en mantener una estrecha cooperación con los países vecinos y estabilizar las relaciones comerciales con los mercados tra - dicionales. Dado que la región sudamericana se enfrenta desde hace tiempo a la interferencia e influencia de fuerzas externas, Argentina mantiene una estrecha cooperación con los países vecinos, lo que favorece la mejora de la cohesión regional y la posición general de Sudamérica en el panorama geopolítico mundial. Através de la integración económica regional, Argenti - na puede formar una comunidad de intereses con los países vecinos, mante - ner una posición coherente en respuesta a las presiones geopolíticas externas y mejorar la capacidad de resistir a las injerencias externas.
Por otra parte, los mercados tradicionales de exportación de productos agrí - colas de Argentina incluyen Estados Unidos, UE y otros países. Apesar de la
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cambiante situación política y económica internacional, Argentina siempre se esfuerza por mantener la estabilidad comercial con estos mercados tra - dicionales. Estados Unidos, como superpotencia mundial, tiene una enorme influencia en las esferas política y económica internacionales y por eso man - tener relaciones comerciales con Estados Unidos, aunque conlleva ciertos riesgos, permite a Argentina participar en cierta medida en el sistema econó - mico mundial dominado por Estados Unidos, obtener beneficios económicos y mantener, al mismo tiempo, una cierta ventana para el diálogo político con una potencia. También la cooperación comercial de la UE con Argentina podría ayudar a este país a mantener su presencia en el mercado europeo y potenciar su presencia en el panorama geopolítico y económico europeo, para mantener una situación del equilibrio diversificado en el juego geopo - lítico global.
Acontinuación, para completar el análisis de la estrategia exterior de Argen - tina, incluimos las discusiones sobre su cooperación regional. En este ámbito específico —es decir, en el marco de la cooperación regional—, la estrategia exterior argentina muestra una doble faz: por un lado, implica competencia con otros actores regionales; por otro, requiere coordinación para avanzar en objetivos comunes. En el plano de las instituciones regionales, Argentina está profundamente integrada en la red económica sudamericana a través del MERCOSUR. Como miembro fundador, Argentina utiliza esta plataforma no solo para ampliar sus exportaciones agrícolas, como la soja y la carne de vacuno, a países vecinos como Brasil, sino también para aumentar su poder de negociación internacional a través de vínculos externos, como la nego - ciación del Tratado de Libre Comercio MERCOSUR-UE. Mientras tanto, el papel de Argentina en la integración de infraestructuras fue especialmente destacado: por ejemplo, el proyecto del Corredor Bioceánico, que conecta el norte de Argentina con el sur de Brasil, no solo redujo los costes logísticos de las exportaciones de soja, sino que también reforzó la resistencia de las cadenas de suministro regionales. En el ámbito de la coordinación política, la UNASUR proporciona a Argentina un espacio de juego multilateral: tras la creación de la organización en 2008, Argentina promovió la creación del Consejo de Defensa Suramericano, mitigó eficazmente el impacto de conflic - tos fronterizos históricos como el de Chile-Bolivia en la seguridad regional y coordinó un mecanismo de transparencia en los presupuestos militares de los 12 países.
En términos de relaciones bilaterales, la interacción entre Argentina y Brasil es un ejemplo complejo de cooperación sur-sur (Peixoto y Loza, 2006). El
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comercio entre ambos países creció más de un 200% en la última década y existe una profunda interdependencia, especialmente en el sector energético: Petróleo Brasileiro S.A. (Petrobras) invierte en el desarrollo del yacimiento de gas de esquisto de Vaca Muerta en Argentina, mientras que Argentina envía electricidad a Brasil durante la estación seca a través de un acuerdo de intercambio energético. Sin embargo, esta relación simbiótica siempre fue acompañada de una competencia estructural: en términos de liderazgo regio - nal, Brasil intentó dominar la toma de decisiones del MERCOSUR en virtud de su tamaño económico, mientras que Argentina unió fuerzas con Uruguay y otros países para impulsar la descentralización de los mecanismos de toma de decisiones. En el mercado de las exportaciones agrícolas, la competencia entre los dos países por la cuota de los mercados de la soja y la carne vacuna en Europa y Asia dio lugar a varias rondas de juegos arancelarios. En con - traste con el equilibrio competitivo de la relación, la relación entre Argentina y Chile es más tensa y resistente. Apesar de haber estado al borde de la gue - rra por la soberanía del Canal Beagle, una crisis en la que medió el Papa Juan Pablo II en 1978, los dos países fueron estableciendo medidas de confianza a través de marcos jurídicos, como el Protocolo de Madrid de 1991, y aho - ra cogestionan el desarrollo de 17 zonas fronterizas, incluido el Tren Tran - sandino. Cabe destacar que la cooperación competitiva de ambos países en asuntos antárticos es bastante estratégica: aunque existen reivindicaciones de soberanía superpuestas sobre la construcción de estaciones de investigación en zonas como Mary Bird Land, resistieron conjuntamente las propuestas de explotación de recursos por parte de potencias extraterritoriales a través del mecanismo consultivo del Tratado Antártico y mantuvieron conjuntamente la voz de los países sudamericanos en la gobernanza antártica.
Con respecto a vecinos más pequeños como Uruguay y Paraguay, Argentina adoptó una estrategia diferenciada para consolidar su influencia geopolítica. En las ciudades fronterizas a lo largo del río Uruguay, Argentina atrajo a empresas uruguayas para que instalen plantas de procesamiento a través de la Ley de Zonas Económicas Especiales, que combina la cadena de la industria láctea con el centro logístico de Uruguay para formar una red de producción regional. En la provincia de Formosa, fronteriza con Paraguay, los dos países lucharon conjuntamente contra los grupos de narcotraficantes a través de la Operación Escudo, que destruyó 23 corredores de contrabando transfronterizos, y este tipo de cooperación en materia de seguridad reforzó significativamente la capacidad de Argentina para marcar la agenda en cues - tiones de seguridad no tradicionales en la región. Esta geografía de múlti -
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ples capas permite a Argentina cosechar los dividendos de la integración económica a través de MERCOSUR, ya que el comercio regional pasó del 11% de su comercio exterior total en 1990 al 39% en 2022 (INDEC, 2023), y coordinar las posiciones regionales a través de la plataforma UNASUR –por ejemplo, en la Conferencia de la ONU sobre el Cambio Climático de 2023, donde los países sudamericanos hicieron frente común para obligar a los países desarrollados a aumentar sus contribuciones al Fondo para la Conservación de la Selva Amazónica–. Esta diplomacia anidada, que com - bina el poder institucional con una red de relaciones bilaterales, es la clave del centro geopolítico de Argentina en medio de las olas gemelas de la glo - balización y la regionalización.
En general, la estrategia diplomática de Argentina se caracteriza por su si - tuación geográfica y su posición estratégica en Sudamérica. Su ventaja geo - gráfica ofrece un amplio margen para sus actividades diplomáticas. En el ámbito de la diplomacia de los recursos, Argentina aprovecha al máximo sus ricos recursos naturales, desarrolla relaciones comerciales con las economías emergentes y se alía con otros países de la región en un intento por tener más peso en la política internacional de recursos y aumentar sus beneficios económicos y su estatus internacional en la ola de la nueva industria energé - tica mundial gracias a su ventaja en recursos de litio. Anivel de cooperación regional, Argentina considera la dirección de la integración regional en Amé - rica Latina como una de sus tareas fundamentales. Participó activamente en la construcción y desarrollo de organizaciones regionales como el MERCO - SUR, y profundizó su cooperación con Brasil, Uruguay y otros países ve - cinos en diversos campos como el comercio, la energía y la construcción de infraestructuras. Además, Argentina adoptó una estrategia diplomática flexible y diversificada en sus relaciones con otras grandes potencias y or - ganizaciones internacionales. No solo se centra en mantener cierto contacto y comunicación con potencias tradicionales como Estados Unidos, en busca de oportunidades de cooperación en aspectos económicos y tecnológicos; también participa activamente en los asuntos de organizaciones internacio - nales como Naciones Unidas, expresa sus propias demandas, salvaguarda sus intereses nacionales, promueve la cooperación internacional y configura una buena imagen internacional a través de plataformas diplomáticas multi - laterales. A través de esta estrategia geopolítica y diplomática integral y de múltiples niveles, Argentina fue capaz de salvaguardar sus propios intereses a la vez que aumentaba continuamente su influencia en los ámbitos regional e internacional.
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2. Desarrollo de las relaciones sino-argentinas desde el siglo XXI: coope - ración e interacción desde una perspectiva geopolítica
Debido a la distancia geográfica entre Argentina y China, la política exte - rior argentina ha girado tradicionalmente en torno a América Latina, Estados Unidos y Europa, pero con la ola de globalización del siglo XXI, la región de Asia-Pacífico –especialmente China– se convirtió en una importante nueva dirección de la política exterior argentina (Russell y Tokatlian, 2013). Desde principios del siglo XXI, la relación sino-argentina pasó por una importante etapa de desarrollo, desde el establecimiento de un acuerdo estratégico hasta una Asociación Estratégica Integral. Las dos partes profundizaron su coope - ración en muchos campos, entre ellos la política, la economía y la cultura, con resultados fructíferos que aportaron beneficios tangibles a los pueblos de los dos países y también hicieron contribuciones positivas a la paz y el desarrollo de la región y del mundo. Lo que sigue es una revisión cronológica desde un punto de vista geopolítico del desarrollo de las relaciones sino-ar - gentinas desde diferentes etapas.
a. 2003-2015: consideraciones geopolíticas en la promoción de la coope - ración sur-sur
Desde la entrada en el nuevo siglo, la cooperación sur-sur recibió una aten - ción creciente por parte de la comunidad internacional. En ese momento, el panorama geopolítico internacional se encontraba en un período de profun - dos ajustes y grupos de países emergentes comenzaban a surgir en la escena internacional, lo que rompió gradualmente el esquema dominado por las po - tencias tradicionales. Argentina, como país importante de Sudamérica, está dotado de ricos recursos naturales y su vasta extensión territorial, sus diver - sos minerales y su abundante producción agrícola le confieren el potencial para ocupar una posición importante en el sistema mundial de asignación de recursos. Sin embargo, en el modelo geopolítico tradicional, la voz in - ternacional de Argentina es relativamente limitada. Por lo tanto, durante los gobiernos de los presidentes Néstor y Cristina Kirchner entre 2003 y 2015, la cooperación diplomática con China puede entenderse como una conside - ración geopolítica para promover la cooperación sur-sur y una opción es - tratégica clave para que Argentina supere el dilema geopolítico y mejore su estatus internacional.
En 2004, China y Argentina establecieron una asociación estratégica, que marcó una nueva etapa en el desarrollo de las relaciones chino-argentinas.
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Desde entonces, los intercambios y la cooperación entre ambos países se fue - ron profundizando en los ámbitos político, económico y cultural (Lin Hua, 2022). En el plano político, los dos países intercambiaron frecuentes visitas de alto nivel y la confianza política mutua siguió profundizándose. Las dos partes mantienen una estrecha comunicación y coordinación en los asuntos internacionales, salvaguardan conjuntamente los intereses de los países en desarrollo y promueven el desarrollo del orden internacional en una direc - ción más justa y razonable. En el ámbito económico, el volumen comercial China-Argentina seguía creciendo y la estructura comercial se optimizaba continuamente. De 2003 a 2013, el volumen comercial China-Argentina au - mentó de 3,18 mil millones de dólares estadounidenses a 14,84 mil millones de dólares estadounidenses, un crecimiento interanual del 367%, muy supe - rior a la tasa de crecimiento del comercio exterior de Argentina en el mismo período (INDEC, 2025).
En 2009, la firma del acuerdo bilateral de SWAP de divisas amplió la coo - peración China-Argentina al sector financiero. En poco más de una década, las relaciones económicas y comerciales entre China y Argentina experi - mentaron cambios estructurales. La inversión y la cooperación financiera se convirtieron en dos importantes complementos del comercio. Las relaciones China-Argentina adquirieron un mayor nivel y un significado estratégico más profundo. La promoción de la liquidación en moneda local redujo la dependencia de Argentina del dólar estadounidense y de otras divisas in - ternacionales dominantes en el comercio internacional, disminuyó el riesgo de fluctuaciones del tipo de cambio y mejoró la autonomía y estabilidad fi - nancieras de Argentina, de modo que puede deshacerse gradualmente de las limitaciones de Europa y Estados Unidos en el sistema financiero mundial y ganar más espacio para el desarrollo.
En 2014, China y Argentina acordaron elevar el nivel de la relación bilateral de una asociación estratégica a una Asociación Estratégica Integral. La ex presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner definió la asociación estratégica integral como “una cooperación de mayor nivel y calidad en las esferas económica, política y cultural, y que va más allá de las relaciones bi - laterales” (Huang, 2014, para. 6). En los comercios bilaterales, China impor - ta una gran cantidad de productos agrícolas como la soja y la carne vacuna, así como recursos minerales de Argentina para satisfacer las necesidades de su desarrollo económico interno; al mismo tiempo, China exporta diversos tipos de productos manufacturados como maquinaria y equipos, productos electrónicos, textiles, etc., que apoyan la construcción económica de Argen - tina y la mejora de los medios de vida de la población.
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En el contexto de la tendencia cada vez más evidente de la globalización, la cooperación comercial de Argentina con China amplió su ruta del desarrollo económico, aumentó su posición en la cooperación económica en la región sudamericana y desempeñó, así, un papel más importante en la geopolítica regional. Los proyectos de cooperación entre ambos países en los campos de la agricultura, la energía y la construcción de infraestructuras seguían avan - zando, creando enormes beneficios económicos. En el frente político, los dos países venían colaborando más estrechamente en asuntos internacionales, con una postura coherente en cuestiones importantes como la gobernanza mundial, el cambio climático, la liberalización del comercio y otros asuntos importantes en organizaciones internacionales como las Naciones Unidas y el Grupo de los Veinte (G20), y trabajaron juntos para promover el desarrollo y el progreso de la comunidad internacional. Esto permitió a Argentina for - mar una alianza estratégica más estrecha con China en el ámbito geopolítico internacional y, frente a la presión de potencias tradicionales como Europa y Estados Unidos en los asuntos internacionales, Argentina pudo obtener más apoyo a través de la cooperación con China y aumentar su influencia en el juego geopolítico mundial.
b. 2015-2019: la cooperación con China continúa en medio de las dificul - tades económicas
El gobierno de Macri, que llegó al poder en 2015, volvió al neoliberalismo e hizo grandes esfuerzos por cortar lazos con el gobierno anterior, por lo que dio un drástico giro de 180 grados a su política exterior y económica. A nivel geopolítico, su enfoque diplomático en los primeros días de su llegada al poder se inclinó hacia Europa y Estados Unidos en un intento de reintegrarse en el sistema económico y político dominado por Occidente, lo que tuvo un efecto en cadena en las relaciones sino-argentinas y llevó al archivo de al - gunos de los proyectos de cooperación China-Argentina. Asu vez, el hundi - miento de un barco pesquero chino por parte de la policía marítima argentina a principios de 2016 desencadenó preocupaciones sobre las relaciones de los dos países. Esta estrategia llevó a Argentina a descuidar en cierta medida la cooperación con China, sin embargo, este intento no fue eficaz para cam - biar su débil posición en la estructura de poder internacional. Durante este período, Argentina intentó mejorar su estatus internacional con la ayuda de Estados Unidos y Europa, y su postura en los asuntos internacionales estuvo muy influenciada por ellos (Lin Hua, 2016).
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Sin embargo, los problemas económicos obligaron al gobierno de Macri a continuar su cooperación pragmática con China. En el panorama económi - co mundial, China se convirtió en una importante fuerza económica, con un importante papel de apoyo para el desarrollo económico de Argentina. Aunque las nuevas políticas del gobierno de Macri redujeron la dependen - cia argentina del capital chino, el gobierno chino seguía teniendo una fuerte influencia en la economía argentina y era una de sus fuentes alternativas de capital en una situación económica mundial volátil. Además, las presiones de la deuda externa de Argentina le impidieron abandonar su acuerdo de SWAP de divisas con China, lo que significaba que el gobierno de Macri reducía su dependencia a nivel bilateral, pero la relación bilateral de China con Ar - gentina no era precisamente tensa. Este modelo de cooperación contribuyó a construir una red regional más amplia para la economía argentina, aumentar su autonomía económica y mejorar su posición en el panorama económico mundial, mientras que, para China, el alcance de su influencia económica en Sudamérica no se vio sustancialmente afectado.
Entre abril y agosto de 2016, el presidente chino Xi Jinping y el presidente argentino Mauricio Macri se reunieron en la Cumbre de Seguridad Nuclear para reafirmar su voluntad de cooperar, y el ministro de Asuntos Exteriores de Argentina y varios ministros visitaron China uno tras otro para reevaluar los proyectos de cooperación y obtener una comprensión más completa de la cooperación sino-argentina. Esta serie de interacciones demostró que, en el complejo entorno geopolítico, las dos partes comenzaron a reexaminar sus intereses mutuos y la importancia de la cooperación. Después de septiembre de 2016, las relaciones sino-argentinas entraron nuevamente en una vía de desarrollo estable, ya que las dos partes firmaron acuerdos de cooperación e implementaron proyectos de cooperación como la energía nuclear. Esto demuestra que, en el marco geopolítico, China y Argentina encontraron un punto de cooperación tras realizar ajustes basados en sus respectivos intere - ses nacionales. En general, durante este período, Argentina ajustó sus prio - ridades diplomáticas, inclinándose principalmente hacia el pragmatismo y, a diferencia del enfoque diplomático ideológicamente dividido de su predece - sor, el gobierno de Macri, aunque inicialmente rígido en sus relaciones con China al principio de su mandato, fue flexible en sus últimos años y, desde la perspectiva de ampliar su influencia política, ajustó activamente sus relacio - nes con sus países vecinos, así como con las principales potencias mundiales, sin dejar de tratar a China como un socio importante.
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c. 2019-2023: aprovechar la Franja y la Ruta para desarrollar las relacio - nes bilaterales
Durante el gobierno del presidente Alberto Fernández, el desarrollo geopo - lítico de las relaciones diplomáticas entre Argentina y China se estrechó y diversificó, y es justo decir que las relaciones sino-argentinas alcanzaron su punto álgido durante este período. Desde la perspectiva del patrón geopolí - tico global, la tendencia a la multipolaridad continuaba desarrollándose du - rante este período y la influencia de las economías emergentes en la arena in - ternacional fue en aumento, lo que proporcionó un entorno externo favorable para la profundización de la cooperación entre Argentina y China.
En el plano económico, en febrero de 2022, Argentina firmó un Memorando de Entendimiento con China sobre la Cooperación de la Franja y la Ruta, uniéndose formalmente a esta iniciativa, y en junio de 2023 firmó un plan de cooperación sobre la promoción conjunta de la construcción de la Franja y la Ruta. Estas acciones permitieron a Argentina aprovechar el capital, la tecno - logía y la capacidad de construcción de China para mejorar su infraestructura y aumentar su competitividad en la economía regional. La fuerte devaluación del peso argentino en 2018 desencadenó la confusión económica y, cuando Fernández llegó al poder, la deuda pública era elevada, la recesión era severa y la tasa de inflación se mantenía alta. En este atolladero económico, Argenti - na necesitaba urgentemente encontrar un nuevo crecimiento económico y un apoyo exterior estable. China, como potencia económica emergente, adopta un modo de profundizar la cooperación con Argentina diferente al de Europa y Estados Unidos. A diferencia de estas, China no pretende interferir en la situación política de América Latina. Por el contrario, se orienta a fomentar una relación mutuamente beneficiosa en materia de cooperación económica. Esta forma de actuar no solo alivia la presión económica de Argentina, sino que también reduce su dependencia de los sistemas económicos europeo y estadounidense. De este modo, Argentina potencia su propia autonomía eco - nómica, lo que le permite obtener una posición más favorable en la estructura de poder internacional y refuerza su capacidad para intervenir en los asuntos internacionales.
En cuanto a la cooperación política, la coordinación China-Argentina en asuntos internacionales seguía fortaleciéndose. Argentina fue invitada a for - mar parte del mecanismo de cooperación de los BRICS, lo que ofrecía más oportunidades para que ambos países cooperen en el marco multilateral. En organizaciones internacionales como las Naciones Unidas y el G20, Argen -
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tina y China estaba de pie del mismo lado para promover el desarrollo del orden internacional en una dirección más justa y equitativa.
En octubre de 2023, el presidente Fernández asistió al tercer Foro de la Cum - bre de la Franja y la Ruta para la Cooperación Internacional, durante el cual expresó la voluntad de su país de ampliar la cooperación práctica entre los dos países en el marco de la construcción conjunta de alta calidad de la Franja y la Ruta y promover el desarrollo continuo de la asociación Estratégica Inte - gral entre China y Argentina. Al mismo tiempo, la parte argentina se adhería firmemente al principio de una sola China y apoyaba la posición de China en los asuntos internacionales. Además, China estaba a favor sistemáticamente del proceso de integración en América Latina y el Caribe, y Argentina, como país importante de la región, también reforzaba la cooperación con China para contribuir a promover la estabilidad y el desarrollo regionales. Este apo - yo político mutuo ayudó a mejorar el estatus de los dos países en el panorama geopolítico mundial y fortalecer su voz en los asuntos internacionales (Sun, 2023). La cooperación Argentina-China también proporcionó un importante apoyo a la expansión de las relaciones amistosas y de cooperación de China en América del Sur. A través de la cooperación con Argentina, China con - solidó aún más su influencia en América Latina, promovió los intercambios amistosos con otros países latinoamericanos, impulsó la construcción del Foro China-América Latina y el desarrollo de las relaciones China-América Latina, y construyó una red de cooperación regional más estrecha.
d. De 2023 al presente: la reorientación pragmática del gobierno Milei Como nuevo presidente de Argentina, la política de Javier Milei hacia China experimentó una transformación desde sus días de campaña hasta su manda - to: se evidencia una contradicción entre las reformas radicales mencionadas en la retórica de campaña y el ajuste real de la política exterior del presidente Milei. Con los ideales populistas del presidente Trump en consonancia con los propios, el presidente Milei mostró una fuerte orientación diplomática pro Estados Unidos en su primer año de mandato. En noviembre de 2023, Milei anunció que Argentina había establecido alianzas tanto con Estados Unidos como con Israel y planeaba trasladar la embajada argentina en Israel a Jerusalén; en junio de 2024 aprobó el suministro de cinco cazas de fabri - cación francesa al gobierno ucranio. En un momento de profunda reestruc - turación internacional, esta dirección diplomática provocó un cambio en la autonomía diplomática de Argentina. Durante la era Fernández, mientras la
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administración Trump seguía su política de “América primero”, con menos inversión en asuntos latinoamericanos y constantes fricciones en las relacio - nes entre Estados Unidos y América Latina, Argentina respondió activamen - te a la iniciativa china de la Franja y la Ruta y cooperó en áreas como la cons - trucción de infraestructuras. Sin embargo, los movimientos diplomáticos pro Estados Unidos del gobierno de Milei socavaron sus esfuerzos originales por encontrar una nueva posición en el panorama económico mundial a través de la cooperación de la Franja y la Ruta, y debilitaron sus lazos con otros países a lo largo de la iniciativa de la Franja y la Ruta, lo que no favoreció la expansión de su influencia regional. Pero tras un año en el cargo, también se evidenció un cambio de actitud, ya que las presiones económicas a las que se enfrentaba Argentina no podían aliviarse solo con capital estadounidense, y Milei recurrió a una renovada cooperación con China para mejorar sus problemas económicos. Además, en términos de diplomacia, la importancia de Argentina para los Estados Unidos no está a la vanguardia y el proteccio - nismo del comercio después del regreso de Trump al poder afectará inevi - tablemente los intereses económicos de Argentina, por lo que Milei ajustó gradualmente la actitud sobre China.
En junio de 2024,Argentina renovó su acuerdo de SWAPde divisas de 35.000 millones de RMB con China, lo que ayudará a Argentina a estabilizar su situación económica, mantener un equilibrio entre grandes potencias como China y EE. UU., y salvaguardar sus intereses. Además, en 2025, Argentina firmó un contrato de importación de soja con China y bloqueó la demanda del mercado chino mediante un acuerdo a largo plazo y que asegura la esta - bilidad de los ingresos en divisas. Aparte de eso, en atención a la creciente influencia de China en América Latina, la buena relación de cooperación de Argentina con China le ayudará a desempeñar un papel más importante en los asuntos regionales. En términos generales, para China, mantener buenas relaciones políticas con Argentina puede ayudar a consolidar su influencia en la región latinoamericana, promover intercambios amistosos con otros países latinoamericanos y construir una red de cooperación regional más estrecha; Argentina, a través de la cooperación con China en asuntos internacionales, puede ampliar su propia influencia en la arena internacional, obtener más apoyo para hacer frente a las presiones políticas y económicas externas y reforzar su fuerza en el juego geopolítico global, y esta es la razón funda - mental por la que las relaciones China-Argentina se mantienen amistosas en diferentes momentos.
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3. Los factores geopolíticos en las relaciones sino-argentinas a. Convergencia de intereses geopolíticos
Analizados desde una perspectiva geopolítica, los puntos de convergencia entre China y Argentina pueden elaborarse, principalmente, desde las si - guientes perspectivas. En primer lugar, en el ámbito económico, los recursos entre China y Argentina son complementarios. Según los datos de INDEC (2024), las exportaciones argentinas de productos agrícolas, como la soja y la carne vacuna, dependen en gran medida del mercado chino, que es el se - gundo mayor destino de las exportaciones de productos agropecuarios argen - tinos. Debe destacar que, al principio del año 2024, el Ministerio de Agricul - tura, Ganadería y Pesca de Argentina emitió un aviso en el que expresaba que Argentina puede exportar trigo a China con la autorización de la Adminis - tración General de Aduanas de China: es la primera vez que Argentina busca exportar trigo a China en décadas, lo que demuestra el valor estratégico de China para Argentina (Liu et al., 2024). Mientras tanto, China profundiza la conectividad regional con inversiones en infraestructuras, como puertos y ferrocarriles. Esto no solo satisface la demanda china de productos, sino que también refuerza los lazos económicos de China con Argentina y América Latina, lo que es beneficioso para construir una red de cooperación geoe - conómica más estrecha. Además, la iniciativa china de la Franja y la Ruta facilita la profundización de la cooperación entre China y Argentina en ma - teria de infraestructuras, comercio, inversiones y otros ámbitos y promueve el desarrollo mutuo.
Al mismo tiempo, el acuerdo de canje de divisas entre China y Argentina permite a China ayudar a aliviar la crisis de la deuda argentina a través de apoyo financiero, que es una manifestación importante de la creciente in - fluencia geopolítica y económica de China en América Latina (Jiang & Xu, 2024). A través de la cooperación monetaria por medio del SWAP con Ar - gentina, China tiene la oportunidad de fortalecer sus lazos económicos con los países latinoamericanos y aumentar su poder de discurso en el ámbito financiero regional. AArgentina, el acuerdo de SWAP de divisas le permite cubrir su dependencia del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del dólar estadounidense, lo que contribuye a liberarla de cierto control económico ex - terno y aumentar su autonomía económica. Puede decirse que la cooperación comercial y financiera entre Argentina y China condujo a una situación be - neficiosa para ambas partes, en la que ambos pueden aumentar sus intereses
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económicos y su influencia geográfica en la región Asia-Pacífico, así como en el continente americano.
Además, en los últimos años, Argentina concedía gran importancia a la di - plomacia antártica, y la cooperación de China con Argentina en esta diplo - macia también está relacionada con sus propios intereses. Argentina está geográficamente cerca de la Antártida, tiene seis bases permanentes y siete bases temporales (de verano), es miembro fundador del Tratado Antártico y sede de la Secretaría y tiene una mayor influencia en los asuntos antárticos. Desde que China se adhirió al Tratado Antártico en 1983, participó activa - mente en la investigación científica antártica y otros asuntos, pero su voz en la gobernanza antártica es relativamente débil (Mei Chuncai et al., 2017). Los dos países tienen ventajas mutuas en el desarrollo de recursos antárticos; la Antártida es rica en recursos, como reservas de carbón, hierro y petróleo, que se encuentran entre las más altas del mundo. Aunque Argentina tiene ventajas geográficas, tiene deficiencias en tecnología de desarrollo de recur - sos y financiación; mientras que China tiene ventajas en tecnología de explo - ración y extracción de recursos, así como en financiación. La cooperación entre ambas partes puede lograr ventajas complementarias y promover con - juntamente el desarrollo y la utilización racionales de los recursos antárticos. En general, en el patrón geopolítico de la región sudamericana, la coope - ración entre China y Argentina puede ayudar a aumentar la influencia de Argentina en los asuntos regionales y promover la paz y el desarrollo de la región sudamericana. Como potencia mundial, China tiene una importante influencia en los asuntos internacionales. Através de la cooperación con Chi - na, Argentina puede aprovechar el poder de China para desempeñar un papel más importante en los asuntos regionales. Y la experiencia y la tecnología de China en la construcción de infraestructuras y el desarrollo económico también pueden servir de referencia y apoyo a otros países de Sudamérica, a la vez que promover el desarrollo de toda la región sudamericana y aumentar, al mismo tiempo, su propia influencia en la región.
b. Foco de problemas geopolíticos
El desarrollo de las relaciones sino-argentinas también se enfrenta a una serie de desafíos. En primer lugar, la interferencia de fuerzas externas es un factor importante que afecta a las relaciones sino-argentinas. Estados Unidos man - tiene una actitud compleja hacia el desarrollo de las relaciones sino-argenti - nas debido a su preocupación por mantener sus intereses tradicionales en la región sudamericana y su hegemonía mundial.
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Para mantener su influencia en la región sudamericana, Estados Unidos in - tenta intervenir en las relaciones sino-argentinas por medios políticos, eco - nómicos y diplomáticos. Laura J. Richardson, ex comandante del Comando Sur de Estados Unidos, destacó públicamente la importancia estratégica de los recursos latinoamericanos para Estados Unidos, como el litio, el petróleo y el agua dulce. Aparte de eso, se dice que la política exterior de la adminis - tración Trump tiene una tendencia de “Doctrina neo-Monroe”, con la inten - ción de tratar a América Latina como un “patio trasero”, asegurar el control de los recursos por medios militares y económicos, y debilitar la influencia de China en la región (Xie et al., 2024).
Políticamente, Estados Unidos reúne activamente a líderes de derechas, como el presidente argentino Milei, como agente para contrarrestar las fuerzas de izquierdas en América Latina. Las ideas políticas de Milei, por ejemplo, re - formas de libre mercado y recortes del gasto público, son muy compatibles con la idea de Trump, y Argentina siguió el ejemplo de Estados Unidos al retirarse de varias organizaciones internacionales, como el Acuerdo de París y la Organización Mundial de la Salud (Pino Uribe, et al., 2024). Esta ten - dencia pro Estados Unidos puede conducir a la convergencia de Argentina con la posición de Estados Unidos en los asuntos internacionales, dificultar el mantenimiento de una cooperación en profundidad con China en algu - nas cuestiones relacionadas con el juego estratégico entre Estados Unidos y China, y afectar negativamente a la colaboración sino-argentina en la arena política internacional.
Además, para reforzar el control regional en América Latina, EE.UU. des - plegó más de 75 bases militares en la región y promueve activamente la cooperación militar con países como Argentina. Por ejemplo, Milei anunció el establecimiento de una base naval conjunta argentino-estadounidense en la ciudad de Ushuaia, que es un lugar geográfico clave que sirve de enlace entre el océano Atlántico y el océano Pacífico, así como de puerta de entrada a la Antártida, y proporciona a Estados Unidos una importante ventaja geopolí - tica (de Paula, 2009). Sin embargo, el aumento de la presencia militar esta - dounidense alteró el equilibrio regional de poder militar y podría amenazar potencialmente la cooperación económica y comercial de China y el entorno de seguridad en la región.
En el frente económico, Estados Unidos intenta debilitar la influencia de Chi - na en América Latina por medios económicos (Xie et al., 2024). El gobierno de Trump presionó a los países latinoamericanos para que se distanciaran de China, para lo cual apoyó a líderes de derechas como Milei, y el resultado
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fue que se expuso que el gobierno de Milei estaba considerando retirarse de los proyectos de cooperación minera respaldados por China. Esto tuvo un impacto considerable en las relaciones de cooperación económica sino-ar - gentina y afectó a la base de confianza mutua establecida desde hace tiempo en la cooperación económica entre China y Argentina.
A pesar de estos posibles puntos de conflicto, China y Argentina pueden gestionar eficazmente sus diferencias y promover el desarrollo sostenido y saludable de las relaciones entre ambos países a través de una mayor comu - nicación y cooperación basadas en sus amplios intereses comunes.
c. Impacto dinámico de los cambios en el entorno geopolítico
En los últimos años, el entorno geopolítico de Sudamérica se complicó debido a la gran preocupación e implicación de Estados Unidos, la Unión Europea y otras grandes potencias en la región. Como se ha mencionado antes, Estados Unidos consideró durante mucho tiempo a Sudamérica como su esfera de influencia tradicional y mantuvo su influencia al dividir a las organizaciones de integración regional e interferir en los asuntos internos de los países. Mientras tanto, la UE mantenía fuertes lazos con los países suda - mericanos y desempeñaba un papel importante en el comercio y la inversión mediante el establecimiento de asociaciones estratégicas y el refuerzo de la cooperación con las organizaciones regionales. Además, Rusia estaba vol - viendo a América Latina activamente, con la firma acuerdos de cooperación militar con Brasil y Perú para aumentar su influencia en la región. Y China estableció Asociaciones Estratégicas Integrales con los principales países sudamericanos y mejoró la confianza política mutua entre ambas partes a través de la diplomacia del jefe del Estado y la construcción de plataformas de cooperación (Zhang Jing et al., 2019).
En general, el panorama geopolítico mundial se está acelerando hacia la mul - tipolaridad, con el declive relativo de la influencia de las potencias tradicio - nales y el ascenso y la participación activa de las potencias emergentes en los asuntos internacionales, remodelando la estructura de poder mundial (Li, 2023). En este proceso, también se está intensificando la tendencia a la inte - gración regional, con el florecimiento de diversas organizaciones regionales y mecanismos de cooperación. Estos cambios tienen un impacto multifacé - tico en las relaciones entre China y Argentina. En el lado positivo, el patrón multipolar condujo a una mayor dispersión del discurso internacional y Chi - na y Argentina, como potencias emergentes y países de importancia regional, aumentaron su estatus e influencia en la arena internacional, a la vez que
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ampliaron así el espacio de cooperación entre ambas partes en los asuntos internacionales. Por ejemplo, a la hora de abordar cuestiones globales como el cambio climático y el terrorismo, China y Argentina pueden desempeñ ar un papel más importante al proponer soluciones conjuntas con sus propios recursos, mercados e influencia. El desarrollo de la integración regional tam - bién crea nuevas oportunidades para la cooperación sino-argentina y ambas partes pueden hacer uso de la plataforma de cooperación regional para for - talecer los intercambios y la cooperación en comercio, inversión, cultura y otras áreas, con el fin de lograr beneficios mutuos y resultados beneficiosos para ambas partes. Sin embargo, la multipolaridad y la integración regio - nal trae consigo algunos retos al mismo tiempo. Con la intensificación de la competencia internacional, el juego de intereses entre países se vuelve más complejo y China y Argentina pueden enfrentarse a la competencia en algunas áreas. Además, las normas y mecanismos internos de algunas organi - zaciones regionales pueden no ser totalmente coherentes con los intereses de China y Argentina, lo que requiere una coordinación y adaptación continuas por ambas partes en el curso de la cooperación.
Además, el conflicto ruso-ucraniano, como importante acontecimiento geopolítico de los últimos años, también tuvo un impacto indirecto en las relaciones sino-argentina que no puede ignorarse. En el plano económico, el conflicto ruso-ucraniano provocó una importante volatilidad en los merca - dos mundiales de la energía y los alimentos (Malamud y Núñez Castellano, 2022. Según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), el conflicto causó importantes sacudidas en los precios internacionales de petróleo y de gas natural en 2022-2024, lo que suponía una enorme presión de costes para los países que dependen en gran medida de las importaciones energéticas. Al mismo tiempo, el mercado alimentario también se vio gravemente afecta - do. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, el conflicto en Rusia y Ucrania, importantes exportadores de alimentos a nivel mundial, produjo interrupciones en la cadena de suminis - tro de alimentos y un aumento significativo del índice mundial de precios de los alimentos en 2022-2023. Argentina, como importante exportador de productos agrícolas, ocupa una posición importante en el mercado mundial de alimentos y el sector energético también se encuentra en una etapa de desarrollo, con una cierta demanda de energía. Estos cambios en el mercado afectaron profundamente a la situación económica de Argentina, lo que a su vez repercutieron indirectamente en la escala y estructura de la cooperación económica sino-argentina. Además, en el plano político, el conflicto entre Rusia y Ucrania complicó el panorama geopolítico mundial. Estados Unidos
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y sus aliados impusieron una serie de sanciones a Rusia, un acto que cambió la ecología política internacional original. Como país con cierta influencia en los asuntos internacionales, la elección de posición de Argentina se ve afectada en cierta medida por este complejo entorno geopolítico. Por eso, Argentina necesita buscar un equilibrio entre las grandes potencias y tener en cuenta tanto sus relaciones tradicionales con Occidente, como Estados Unidos, como los intereses de cooperación con Rusia y otras potencias emer - gentes. Esta ponderación de posiciones afecta en cierta medida a la orienta - ción de las relaciones sino-argentinas. La posición de Argentina en algunas cuestiones internacionales puede diferir de la de China debido a la influencia de fuerzas externas, lo que obliga a ambas partes a resolver sus diferencias mediante una mayor comunicación y coordinación.
En general, los cambios en el entorno geopolítico tuvieron un impacto diná - mico en las relaciones China-Argentina en muchos sentidos. Ante los retos y oportunidades que plantea el cambiante entorno geopolítico, China y Ar - gentina deben responder activamente a ellos. En el futuro, China y Argentina deben profundizar la cooperación, fortalecer la comunicación y trabajar jun - tos para hacer frente a los desafíos externos, a fin de promover el desarro - llo continuo de las relaciones bilaterales y lograr una situación mutuamente beneficiosa.
Conclusión
Desde el inicio del siglo XXI, las relaciones exteriores de Argentina experi - mentaron una notable evolución en un contexto geopolítico complejo y las relaciones China-Argentina se convirtieron en una parte importante del desa - rrollo de sus relaciones exteriores.
En primer lugar, los factores geopolíticos influyen notablemente en la orien - tación de la estrategia exterior argentina. Su ubicación geográfica en el Cono Sur y sus condiciones de recursos, como los minerales de litio, productos agrícolas, etc., constituyen una base importante para la interacción interna - cional y, en cierta, medida se convierten en el foco de atención geopolítica de las potencias. En el ámbito regional, las relaciones de Argentina con países vecinos como Brasil y Chile presentan características combinadas de coo - peración y competencia. En mecanismos regionales como el MERCOSUR, intenta aglutinar consensos a la vez que enfrenta desafíos prácticos en la coordinación política; desde una perspectiva global, la influencia geopolítica de Estados Unidos, el desarrollo de fuerzas emergentes y los lazos históricos
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con Europa impulsan conjuntamente a Argentina a sopesar los pros y los contras de su política exterior. Este juego de factores múltiples se refleja claramente en áreas como sus estrategias económicas y la cooperación in - ternacional.
En segundo lugar, desde el punto de vista de la influencia de los factores geopolíticos en el desarrollo de las relaciones bilaterales, el crecimiento de las relaciones entre China y Argentina muestra características de adaptación dinámica basadas en intereses reales. Ambos países, apoyándose en la dota - ción de recursos de Argentina y las ventajas tecnológicas y de mercado de China, han formado un sistema de colaboración complementario en la coope - ración económica y comercial. El volumen comercial bilateral ha aumentado año tras año y la participación de la cooperación en nuevos sectores como la energía renovable ha ido creciendo en forma sostenida. Esta colaboración, en cierta medida, ha transcendido el ámbito puramente económico y se ha convertido en una elección estratégica para ambos países para afrontar los cambios en el panorama geopolítico global. En los planos de gobernanza regional y global, los esfuerzos de China y Argentina por fortalecer el peso de los países en desarrollo a través de la colaboración institucionalizada pro - porcionan un modelo práctico para la cooperación sur-sur en el proceso de generación de múltiples polos.
Sin embargo, no se puede ignorar que la cooperación sino-argentina también enfrenta una doble influencia: la intervención de fuerzas externas y los ajus - tes políticos internos. El impacto de la guerra ruso-ucraniana, las medidas de Estados Unidos para fortalecer su presencia geopolítica en América Latina, y los cambios en el ciclo político y económico interno de Argentina podrían ejercer una influencia importante en el proceso de cooperación. No obstante, la resiliencia de la cooperación construida a través de mecanismos como el intercambio monetario y la colaboración en infraestructuras demuestra la capacidad de los países en desarrollo para buscar caminos de desarrollo au - tónomo en un entorno internacional complejo.
En perspectiva futura, las relaciones entre China y Argentina tienen la po - sibilidad de expandir el espacio de cooperación en el ámbito de la explora - ción antártica, cuyo desarrollo requiere tanto la coordinación continua de las demandas de ambas partes como el refuerzo del consenso estratégico en la respuesta a temas de gobernanza global. El significado profundo de esta cooperación radica en proporcionar un modelo de colaboración basado en la igualdad y el beneficio mutuo para la interacción entre países en desarrollo, cuya experiencia ejerce un impacto positivo en la reformulación del panora -
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ma geopolítico del hemisferio sur y en el impulso hacia un orden internacio - nal más equitativo y racional.
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50 años de estudios sobre Argentina en China (1972-2022): logros y desafíos
50 years of Argentine studies in China (1972-2022): progress and challenges
Lin Hua *
Resumen
El surgimiento de los estudios regionales y de países en China ha sido pa - ralelo a la Reforma y Apertura1 –proceso iniciado por el país a fines de la década del 70–. Su objetivo es promover la comprensión del mundo por parte de los pueblos, ampliar sus horizontes, aprender de las experiencias de otros países y de las civilizaciones extranjeras para mejorar las relacio - nes con otros países y contribuir al propio desarrollo. A medida que China intensifica sus intercambios con el resto del mundo, no solo necesita com -
* Profesora Asociada del Instituto de América Latina, Academia China de Ciencias Sociales (CASS). Secretaria General del Centro de Estudios Argentinos del Instituto. Beijing, China. Correo electrónico: linhua@cass.org.cn | 0009-0007-2179-905X
1 La Reforma y Apertura se refiere a la política económica clave implementada en China desde 1978, la cual representa un proceso transformador único en la historia contemporánea de China.
http://dx.doi.org/10.22529/sp.2025.64.04

STUDIA POLITICÆ Número 64 primavera–verano 2025 pág. 91–116 Recibido: 06/04/2025 | Aceptado: 9/05/2025
Publicada por la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Católica de Córdoba, Córdoba, República Argentina.
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prender mejor el contexto global, sino también ajustar sus estrategias de vinculación internacional según los cambios geopolíticos. Esto exige un nivel elevado de conocimientos, talentos y capacidades en el ámbito de los estudios regionales y de países. En años recientes, la academia china ha debatido ampliamente sobre cómo fortalecer estos estudios y ha alcanzado ciertos consensos. Mediante un análisis estadístico, este artículo revela las brechas entre los estudios actuales sobre Argentina y los objetivos disci - plinares establecidos. Se argumenta que la investigación sobre Argentina, aunque con particularidades propias, comparte desafíos similares a los de otros estudios sobre países no anglófonos, de tamaño mediano o pequeño, y no limítrofes con China, tales como desequilibrios internos en el desarrollo disciplinar, énfasis excesivo en temas coyunturales, escasez de académicos especializados, limitado intercambio intelectual con investigadores extran - jeros y canales insuficientes para publicar resultados. No obstante, la ins - titucionalización de los estudios regionales y de países como disciplina, la emergencia de talentos multidimensionales e interdisciplinarios y las diver - sificación de las revistas académicas podrían impulsar significativamente los estudios sobre Argentina en China en el futuro.
Palabras clave: estudios regionales y de países – China – Argentina Abstract
The emergence of area and country studies in China has paralleled the Re - form and Opening-up policy. It aims to promote people’s understanding of the world, broaden their horizons, learn from the experiences of other countries and foreign civilizations to improve relations with other countries and contribute to their own development. As China intensifies its exchanges with the rest of the world, it not only needs to better understand the glo - bal context, but also adjust its international linkage strategies in response to geopolitical shifts. This requires a high level of knowledge, talents and skills in the field of area and country studies. In recent years, Chinese acade - mia has widely debated on how to strengthen these studies, reaching certain consensus. Through a review of existing literature and a statistical analysis, this article reveals the gaps between current studies on Argentina and the established disciplinary objectives. It is argued that research on Argentina, although with its own particularities, shares similar challenges to those of other studies on non-English-speaking, small and medium-sized, and not bordering China countries, such as internal imbalances in disciplinary de - velopment, overemphasis on conjunctural issues, shortage of specialized scholars, limited intellectual exchange with foreign researchers, and insu - fficient channels for publishing results. However, the institutionalization of area and country studies as a discipline, the emergence of multidimensional and interdisciplinary talents and the diversification of academic journals could significantly advance Argentina studies in China in the future.
Keywords: area and country studies – China – Argentina
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Introducción
Después de la fundación de la República Popular China, debido a la gran distancia geográfica entre China y Argentina y la falta de rela - ciones formales entre ambos países, los intercambios entre las dos naciones fueron muy limitados. El 19 de febrero de 1972, China y Argenti - na establecieron relaciones diplomáticas, hecho que marcó el inicio de una nueva etapa en las relaciones bilaterales. El interés académico chino por Ar - gentina comenzó después de la Reforma y Apertura. Durante las décadas de 1980 y 1990, antes de que las relaciones entre China y Argentina entraran en una fase de rápido desarrollo, los académicos chinos ya habían comenzado a investigar temas relacionados con la política, economía, sociedad, cultura y relaciones internacionales de Argentina. Después de 50 años de esfuerzos, la academia china ha producido numerosos resultados académicos sobre Ar - gentina. Los estudios sobre Argentina, como parte de los estudios regionales y de países, son un puente clave para que China profundice su conocimiento del país. Su desarrollo refleja el impacto de las relaciones entre China y Ar - gentina en el ámbito académico y de ciencias sociales.
Este artículo comenzará analizando el contexto de la apertura de China y examinando la importancia de los estudios regionales y de países (en adelan - te, ERyP) para China y cómo deberían llevarse a cabo en la nueva situación. Luego, a través de un análisis bibliográfico, revisará exhaustivamente el pa - norama de los estudios sobre Argentina en China desde el establecimiento de las relaciones diplomáticas, con un resumen de las principales características y tendencias de estos estudios, identificará sus fortalezas y debilidades y pro - porcionará referencias para futuras investigaciones más profundas y amplias.
1. La apertura de China y el surgimiento de los estudios regionales y de países
Cuando se fundó la República Popular China en 1949, los estudios regiona - les y de países prácticamente no existían. Incluso para la Unión Soviética, un vecino importante y el mayor país socialista en ese momento, China carecía de investigaciones profundas, objetivas y completas. En la década de 1960, aunque China estableció algunas instituciones de estudios regionales y de países y reunió a un grupo de investigadores, todavía se encontraba en la eta - pa inicial de estos estudios, y la Unión Soviética y Europa del Este seguían siendo el foco principal.
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Afines de la década de 1970, China inició la Reforma y Apertura, y los estu - dios regionales y de países, al igual que otras ciencias sociales, experimenta - ron un gran auge. China pasó de estudiar principalmente a la Unión Soviética y Europa del Este a enfocarse en los países desarrollados de Occidente, como Estados Unidos y Europa Occidental. Esto fue tanto una necesidad de la apertura al exterior como un resultado inevitable de esta. Por un lado, China necesitaba aprender de las experiencias avanzadas de los países occidentales y, por otro, necesitaba comprender el mundo e integrarse mejor en él.
Sin embargo, en las décadas de 1980 y 1990, debido a que China mantenía muchos más intercambios económicos, comerciales, diplomáticos, culturales y educativos con economías desarrolladas como Estados Unidos, Japón y Europa Occidental que con países y regiones en desarrollo como Oriente Me - dio, Asia Meridional, África y América Latina, la demanda de conocimiento sobre los países occidentales era mucho mayor que la de otras regiones del mundo. Después de que China se convirtiera en la segunda mayor economía mundial en 2010, con el aprovechamiento de la globalización, los recursos humanos, tecnológicos y financieros de China, junto con los productos chi - nos, comenzaron a expandirse rápidamente por todo el mundo. El interés y la demanda de China por el mundo también crecieron. En este contexto, la ne - cesidad de conocimiento sobre la economía, política, historia y cultura de los países en desarrollo aumentó drásticamente. Los estudios sobre los países en desarrollo se volvieron más profundos y los estudios regionales y de países en China cubrieron una gama más amplia de naciones.
Por lo tanto, el surgimiento de los estudios regionales y de países en China es completamente diferente al de potencias occidentales como Estados Unidos y Reino Unido. Los estudios regionales y de países en Reino Unido surgieron del colonialismo, con el objetivo de controlar y gobernar mejor las regiones y países bajo su dominio para facilitar la dominación política, la explotación económica y la penetración cultural. Estados Unidos, por su parte, se con - virtió en una potencia global después de la Segunda Guerra Mundial y sus estudios regionales fueron impulsados por la necesidad de conocimiento so - bre aliados potenciales y países enemigos en el contexto de la Guerra Fría, con un enfoque en la recopilación y análisis de información estratégica para competir con el bloque socialista y ejercer hegemonía global. En cambio, el objetivo de los estudios regionales y de países en China se centra en promover la comprensión del mundo por parte de los pueblos, ampliar sus horizontes, aprender de las experiencias de otros países y de las civilizaciones extranjeras para mejorar las relaciones con otros países y contribuir al propio desarrollo.
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2. Nuevos y altos requisitos para los estudios regionales y de países
Por un lado, los intercambios, interacciones, cooperaciones y competencias entre China y los países relevantes están aumentando de forma espectacular. China está desempeñando un papel cada vez más importante en la solución de problemas globales como el crecimiento económico, el mantenimiento de la paz, el cambio climático y el orden regional y global. Por otro lado, en áreas como el comercio internacional, la inversión, la diplomacia, la seguri - dad y los intercambios culturales, China necesita ajustar constantemente sus estrategias y métodos para adaptarse a las cambiantes circunstancias. Estos objetivos plantean exigencias muy elevadas a los conocimientos, talentos y capacidades de los estudios regionales y de países.
En los últimos años, los expertos y académicos chinos han debatido amplia - mente sobre cómo construir la disciplina de los estudios regionales y de paí - ses en China. Los académicos han propuesto muchas ideas perspicaces sobre la metodología, la construcción disciplinaria, el connotación académica, la formación de talentos y los paradigmas teóricos de los estudios regionales y de países. A continuación, se presentan algunas de las opiniones más repre - sentativas.
En primer lugar, los estudios regionales y de países son intrínsecamente in - terdisciplinarios y multidisciplinarios. Por un lado, los estudios regionales y de países son investigaciones integrales que no deben limitarse a un solo aspecto del objeto de investigación, sino que deben abarcar todos los as - pectos para construir un sistema completo de conocimientos sobre el objeto de investigación y dar forma a una comprensión integral y multifacética. Por otro lado, los estudios regionales y de países tienen un rico contenido disciplinario, ya que pueden utilizar el conocimiento de una disciplina para investigar problemas relacionados y formar un conjunto de investigaciones multidisciplinarias, o pueden utilizar conocimientos de diferentes disciplinas para estudiar un mismo problema desde diferentes ángulos y crear una fusión interdisciplinaria. Li Anshan cree que la singularidad de los estudios regiona - les radica en que pueden integrar múltiples disciplinas a través de diferentes métodos disciplinarios y formar un campo interdisciplinario y multidiscipli - nario (Li, 2020). Qian Chengdan y Hu Li, al discutir los estudios europeos, consideran que la interdisciplinariedad es una característica distintiva de los estudios regionales y de países, ya que rompe con el sistema de conocimiento basado en la división disciplinaria y construye una comprensión integral de una región o un país. Para lograr esto, es necesario aprovechar el poder de
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múltiples disciplinas y llevar a cabo investigaciones integrales de manera conjunta (Qian y Hu, 2020).
En segundo lugar, en términos de metodología, los estudios regionales y de países pueden utilizar tanto métodos de las humanidades como de las ciencias sociales, que son complementarios y se refuerzan mutuamente. En general, las investigaciones que utilizan métodos de las humanidades tienden a enfo - carse en explorar la singularidad del objeto de investigación, mientras que las que utilizan métodos de las ciencias sociales tratan al objeto de investigación como un caso para verificar o derivar teorías, principios o modelos con regu - ralidad universal. El debate sobre la metodología de los estudios regionales y de países ha durado mucho tiempo. En la academia occidental, todavía no se ha llegado a un consenso sobre si los estudios regionales y de países exis - ten para explorar la singularidad o la universalidad. En la academia china, este debate también existe. Sin embargo, se puede romper la limitación en la elección de la metodología y reconocer la metodología de una manera más inclusiva y racional. La opinión de Li Qiang es bastante representativa, ya que cree que solo al promover y mejorar las ventajas existentes de las huma - nidades y fortalecer rápidamente el uso de métodos de las ciencias sociales en la enseñanza y la investigación, y lograr una combinación orgánica de métodos de las humanidades y las ciencias sociales, es posible lograr un de - sarrollo saludable de los estudios regionales y de países (Li, 2020).
En tercer lugar, los estudios regionales y de países tienen una doble función. Por un lado, deben satisfacer la necesidad de los chinos de comprender el mundo y construir un sistema de conocimiento completo que ayude a las personas a ver otros países y regiones de manera clara y objetiva. Por otro lado, deben servir a las necesidades estratégicas nacionales, al desempeñ ar funciones de consulta y asesoramiento político. En la práctica investigadora, la tensión entre estos dos objetivos se refleja en el debate sobre cuál es más importante, la investigación básica o la investigación aplicada, y cómo ma - nejar la relación entre ambas deja a menudo perplejos a los académicos. Sin embargo, desde la perspectiva de la construcción disciplinaria, se puede ver que ambos son como dos caras de una moneda, indispensables y capaces de impulsar conjuntamente el desarrollo de los estudios regionales y de países. Sin una investigación básica sólida, las recomendaciones académicas pier - den solidez. Si sólo se queda en el nivel de la construcción del conocimiento, el valor y la importancia de la investigación académica se verán muy redu - cidos. Zhao Kejin y Liu Jun señalan que, como una disciplina que construye conocimiento sobre el mundo exterior, los estudios regionales y de países
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tienen la doble función de producir conocimiento académico sobre un país o una región específica y proporcionar consultoría y asesoramiento para el go - bierno (Zhao y Liu, 2022). Como también subraya Guo Jie, la investigación en políticas confiable requiere, en última instancia, una base de investigación fundamental sólida (Guo, 2016).
Finalmente, en términos de la construcción de equipos de investigación y la formación de talentos, los estudios regionales y de países plantean demandas bastante altas, pero la investigación actual aún no puede cumplir con estos requisitos. Primero, la estabilidad del grupo investigador es esencial y esto requiere el apoyo de la construcción de plataformas y mecanismos. Zhao Kejin cree que los estudios regionales y de países involucran a académicos de múltiples disciplinas y sin una plataforma independiente y mecanismos de intercambio necesarios es difícil llevar a cabo investigaciones integradas y profundas (Zhao, 2021). Segundo, los talentos en estudios regionales y de países deben tener tanto una formación disciplinaria como una capacidad lingüística. Ren Xiao señala que la capacidad lingüística, como una habi - lidad investigadora básica, debe combinarse con el conocimiento discipli - nario específico y el conocimiento especializado de una región o un país, convirtiéndose en una herramienta para impulsar investigaciones integrales (Ren, 2022). Sin embargo, en la práctica, los investigadores que poseen am - bas ventajas son muy limitados, especialmente en los estudios sobre países y regiones no angloparlantes, donde la escasez de talentos es aún más evidente.
3. Fuentes estadísticas y criterios de selección
Este artículo revisa los resultados académicos producidos en los 50 años des - de el establecimiento de relaciones diplomáticas entre China y Argentina; abarca el período de 1972 a 2022. El alcance de la estadística incluye libros académicos, artículos de revistas académicas y tesis de posgrado y doctorado en humanidades y ciencias sociales que tengan a Argentina como principal objeto de estudio. Los artículos de revistas académicas y las tesis de grado y posgrado se han obtenido de la base de datos China National Knowledge Infrastructure (CNKI). Además de “Argentina”, las palabras clave de bús - queda incluyen nombres de lugares, personas, partidos políticos y símbolos culturales directamente relacionados con Argentina, como “Islas Malvinas”, “Buenos Aires”, “Perón”, “Partido Justicialista”, etc. Sin embargo, debido a que algunos artículos no tienen palabras clave claramente relacionadas con Argentina, las omisiones de búsqueda son inevitables.
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En cuanto a los libros académicos, además de las monografías académicas de alto nivel profesional, este artículo también incluye algunos libros de di - vulgación, que aunque no tienen un alto valor académico, contienen cierta información que puede ser útil para la investigación académica. Los libros que tratan a Argentina como objeto de investigación de un determinado capí - tulo, así como las traducciones al chino de obras de académicos argentinos, no se incluyen en la estadística.
Para los artículos de revistas académicas, este artículo sigue el principio de evitar juicios subjetivos y toma como estándares las revistas incluidas en los tres principales sistemas de evaluación de revistas académicas de huma - nidades y ciencias sociales en China, y utiliza las versiones más recientes disponibles antes del 31 de diciembre de 2022. Estas incluyen: las revistas incluidas en las tres primeras secciones del Directorio de Revistas Núcleo de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad de Beijing (edición 2020); las revistas incluidas en el Informe de Evaluación Integral AMI de Revistas de Humanidades y Ciencias Sociales de China (2022) de la Aca - demia China de Evaluación de Ciencias Sociales; las 583 revistas incluidas en el Directorio de Revistas Chinese Social Sciences Citation Index (CSSCI) (2021-2022) y las 229 revistas incluidas en el Directorio de Revistas Ex - tendidas Chinese Social Sciences Citation Index (CSSCI) (2021-2022) de la Universidad de Nanjing.
El propósito de adoptar estos estándares es cubrir al máximo las revistas académicas importantes de humanidades y ciencias sociales en China, ha - ciendo que la estadística de artículos y tesis sea más completa y razonable. Sin embargo, estos estándares aún tienen limitaciones. En primer lugar, las versiones históricas de los tres sistemas de evaluación no se incluyen en la estadística, lo que podría resultar en la omisión de artículos publicados en re - vistas que estaban en versiones anteriores, pero no en la versión más reciente. En segundo lugar, los artículos publicados en revistas de ciencias naturales, pero que tratan temas de humanidades y ciencias sociales, no se incluyen. Otro punto a tener en cuenta es que, entre las revistas académicas incluidas en esta estadística, hay algunos artículos que son más descriptivos o informa - tivos y menos académicos, pero para mantener la consistencia en los criterios de inclusión, excepto por unas pocas reseñas de conferencias, estos artículos se incluyen en la estadística. Los autores de los artículos y tesis incluidos en esta estadística son todos académicos chinos, y los trabajos publicados por académicos extranjeros en China no se consideran como parte de los estudios sobre Argentina en China. Las instituciones donde los autores trabajan se toman tal como aparecen en los artículos publicados.
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4. Análisis de la literatura sobre Argentina 2
A través de la búsqueda, este artículo incluye 59 libros, 550 artículos de revistas académicas y 104 tesis de posgrado y doctorado. Acontinuación, se realizará un análisis detallado de la distribución de estos resultados de inves - tigación en términos del tiempo de publicación, las disciplinas, las entidades de publicación y las instituciones de investigación a las que pertenecen los autores.
a. Tiempo de publicación
Antes del establecimiento de relaciones diplomáticas entre China y Argen - tina, no se publicaron libros relacionados con Argentina en China. En 1974, el libro Perón y Argentina, escrito por el Instituto de Estudios Latinoameri - canos del Departamento de Historia de la Universidad de Fudan, llenó este vacío. Sin embargo, no fue hasta 10 años después, en 1984, cuando comen - zaron a publicarse otros libros. Como se muestra en la Figura 1, la cantidad de libros relacionados con Argentina aumentó significativamente después del año 2000, especialmente después de 2010, cuando se publicó más de la mitad del total de libros.
2 La búsqueda bibliográfica de este artículo fue llevada a cabo por Hu Shaoning y Zeng Shunyi, quienes fueron estudiantes de posgrado de la Universidad de la Academia China de Ciencias Sociales. Deseo hacerles un especial reconocimiento por su invaluable contri - bución.