Estrategia para la inclusión laboral
de una persona con discapacidad que
reside en una institucn pública de
salud. Estudio de un caso
María Andrea Guisen*
Resumen
Muchas personas con discapacidad podrían trabajar si contaran con los apo
yos técnicos y humanos adecuados a sus necesidades. Sin embargo, existen
otros factores que agravan la hostilidad de sus circunstancias de vida y se lo
impiden. En este artículo de investigacn describo y analizo una estrategia
para la inclusión laboral de una persona con discapacidad que reside en una
institución púbica de salud. Construí el objeto de estudio por medio de un
caso instrumental: el desarrollo de una estrategia para la inclusión laboral
de un hombre adulto con cuadriplea espástica y pérdida cognitiva que
reside en un hospital geriátrico público. Adop el método de la investiga
ción-accn participativa, una metodología de corte cualitativa y cnicas
etnográficas de recolección y registro de información.
* Investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y cnicas (CONICET).
Miembro del Instituto de Estudios Sociales (InES) (CONICET- UNER).
digo de referato: SP273.LI/20
http://dx.doi.org/10.22529/sp.2020.51.03
STUDIA POLITICM §2 Número 51 invierno 2020 pág. 73-106
Recibido: 15/08/2018 I Aceptado: 03/09/2019
Publicada por la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales
de la Universidad Católica de rdoba, rdoba, República Argentina.
74 STUDIA POLITICO 51 invierno 2020
En los resultados distingo y describo tres fases de implementación de la
estrategia: (a) identificación de una actividad productiva factible de de
sempar por quien constituye el caso de estudio y en atención a sus sin
gularidades; (b) realizacn de tareas para el desempo de la actividad
productiva, y su relación con las competencias humanas implicadas y me
dios tecnológicos necesarios; (c) generación de alianzas para la participa
ción social y conformacn de un mecanismo que le otorgue a la estrategia
sustentabilidad en el tiempo.
En las conclusiones reflexiono acerca de las actuales políticas públicas ante
la demanda de inclusn laboral de personas con discapacidad que residen
en instituciones blicas de salud y las características que una estrategia
para la inclusión laboral de este grupo poblacional debea tener para su
desarrollo y sustentabilidad.
Palabras clave: discapacidad - inclusn laboral - estrategia - políticas
blicas - salud pública
Abstract
Many people with disabilities could work if they had the technical and hu
man support appropriate to their needs. However, other factors aggravate
the hostility of their life circumstances and prevent them from doing so. In
this research article, I describe and analyze a strategy for the labor inclu
sion of a person with a disability that resides in a public health institution.
I constructed the object of study through an instrumental case: the deve
lopment of a strategy for the labor inclusion of an adult man with spastic
quadriplegia and cognitive loss who resides in a public geriatric hospital. I
adopted the method of participatory action research, a qualitative methodo
logy and ethnographic techniques of collecting and recording information.
In the results, I distinguish and describe three phases of implementation of
the strategy: (1) Identification of a productive activity that can be carried
out by who constitutes the case study, and in response to its singularities.
(2) Performance of tasks for the performance of the productive activity,
and its relationship with the human competences involved and necessary
technological means. (3) Generation of alliances for social participation,
and creation of a mechanism that will give sustainability strategy over time.
In the conclusions, I reflect about the current public policies before the de
mand for labor inclusion of people with disabilities residing in public health
institutions, and the characteristics that a strategy for the labor inclusion of
this population group should have for its development and sustainability.
Keywords: Disability, Labor inclusion, Strategy, Public politics, Public
health
MARÍA ANDREA GUISEN 75
Introducción
E
n la línea de investigacn Tecnologías para la inclusn social de
personas con discapacidad del Instituto de Estudios Sociales (InES),
con dependencia al Consejo Nacional de Investigaciones Cienfi
cas y Técnicas (CONICET, Argentina) y la Universidad Nacional de Entre
os (UNER), desarrollo y analizo estrategias para la inclusn de personas
con discapacidad en diferentes ámbitos sociales, con especial énfasis en el
campo del trabajo y la educacn. El desarrollo de las estrategias se lleva a
cabo mediante la implementación de intervenciones sociales en contextos
situados y con la participación activa de los actores implicados. Una vez
concluidas las etapas anteriores, las analizo empleando una metodoloa
de corte cualitativa. A, las estrategias son objeto de estudio y, a su vez, de
intervencn.
Durante el peodo 2017-2018, en el marco de un convenio con el Centro
de Investigación y Desarrollo en Tecnologías Especiales (CeDITE) pertene
ciente a la Universidad Tecnogica Nacional (UTN), traba en el abordaje
de tres casos de estudio. En este artículo describo y analizo la estrategia
para la inclusión laboral de uno de ellos: Luis, un camagrafo y realizador
audiovisual que no pudo continuar trabajando luego de tener un traumatismo
encéfalo craneano con secuelas incapacitantes. Ante la falta de recursos para
cubrir sus necesidades, reside en una institucn de salud pública: el Hospi
tal Geriátrico Provincial de Rosario. Bajo estas circunstancias de vida, Luis
expresa que desea volver a tener una actividad productiva que le permita
participar en la sociedad desplegando su don arstico. La expresión de este
deseo fue el origen de la estrategia que juntos desarrollamos.
En adelante planteo el problema y objetivos de investigacn. Luego, expon
go algunas categoas conceptuales clave para su comprensn. En el tercer
apartado, relato el método con el que construí el objeto de estudio, presento
con mayor detalle el caso que me convoca y la metodología que utili para
su abordaje. En el cuarto, describo y analizo el desarrollo de la estrategia y
sus resultados. Por último, expongo algunas reflexiones respecto a las actua
les políticas blicas ante la demanda de inclusión laboral de personas con
discapacidad que residen en instituciones públicas de salud y las caracterís
ticas que debean integrar las estrategias para la inclusión laboral de este
grupo poblacional.
76 STUDIA POLITICA 51 invierno 2020
a. La discapacidad en clave de derecho argentino
En el año 2006 la Organizacn de Naciones Unidas aprueba la Convención
sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (CDPD) y su Protocolo
Facultativo, el primer tratado de derechos humanos del siglo 21. En el primer
artículo se define a las personas con discapacidad como “aquellas que tengan
deficiencias físicas, mentales, intelectuales o sensoriales a largo plazo que,
al interactuar con diversas barreras, puedan impedir su participacn plena
y efectiva en la sociedad en igualdad de condiciones con las demás (ONU,
2006).
En el 2008 Argentina adhiere a la CDPD mediante la Ley 26.378, y en el
2014, a través de la Ley 27.044, le otorga rango constitucional llevándola a
la máxima expresn legislativa contemplada en nuestra Constitución Nacio
nal. En el artículo 27 se enuncia:
Los Estados Partes reconocen el derecho de las personas con discapacidad
a trabajar, en igualdad de condiciones con las demás; ello incluye el dere
cho a tener la oportunidad de ganarse la vida mediante un trabajo libremen
te elegido o aceptado en un mercado y entorno laboral abierto, inclusivo y
accesible a las personas con discapacidad. (Ley N° 26.378, 2008).
En el artículo 31 exhorta a los Estados adherentes a recopilar y difundir es
tadísticas que permitan la formulacn y aplicación de políticas que promue
van y protejan los derechos de las personas con discapacidad. En respuesta,
el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) ha tomado el com
promiso de contribuir a esta tarea en el marco del Plan Nacional de Discapa
cidad 2017-2022 (Presidencia de la Nación Argentina, 2018) creado a partir
del decreto 868/17, que incorpo dentro de sus objetivos la producción de
informacn para el diseño e implementacn de las políticas blicas rela
cionadas con la discapacidad.
Según los datos provistos por el Estudio nacional sobre el perfil de las perso
nas con discapacidad (INDEC, 2018)1, en Argentina tenemos a la actualidad
1 El INDEC publicó en el “Censo nacional de población, hogares y viviendas 2010 (IN
DEC, 2010) que la población total en Argentina a esa fecha era de 40.117.096 personas.
Siendo que el censo poblacional se realiza cada 10 os y que la última tasa anual de cre
cimiento (por mil) fue del 11,4 (INDEC, 2019); estimo que para el 2018 la poblacn total
fue aproximadamente de 43.929.720 argentinos. Sobre este mero, el 10,2 % tiene disca
pacidad, es decir, 4.480.831 personas. A su vez, el 16,9%, 758.274 personas, de esta pobla
MARÍA ANDREA GUISEN 77
cerca de 78.102 personas con discapacidad desocupadas. Esto es: sin trabajo,
sea un empleo legalmente regulado o una actividad productiva con mayor o
menor retribucn económica. En el siguiente gráfico que extraje del mencio
nado estudio, se expone esta informacn y se detalla tambn la variabilidad
por sexo.
100,01
---
9 0 ,0 --------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
80,0
C Total Varones Mujeres
Figura 1. Población con discapacidad de entre 14 y 64 os. Tasa de activi
dad, de inactividad, de empleo y desocupación, por sexo
Fuente: INDEC. Estudio nacional sobre el perfil de las personas con discapacidad 2018,
gráfico 12.5, p. 125.
Nota: Tasa de actividad: calculada como porcentaje entre la población ecomicamente ac
tiva y la población total de referencia. Tasa de inactividad: calculada como porcentaje entre
la poblacn ecomicamente inactiva y la población total de referencia. Tasa de empleo:
calculada como porcentaje entre la población ocupada y la poblacn total de referencia.
Tasa de desocupación: calculada como porcentaje entre la población desocupada y la po
blación económicamente activa.
López Alvarez (2004) hace una distincn entre los términos “labor”, “traba
jo, actividad, ocupacióny “empleo. Si bien en ciertos contextos lin
ción tiene entre 14 y 64os de edad. En esta franja etaria, 35,9 % son “ecomicamente
activos”: tienen una actividad productiva retribuida ecomicamente, un empleo, o lo están
buscando; y el 64,1% “inactivos”. El 32,2 % están “ocupados”: trabaja como mínimo una
hora en la semana en una actividad productiva retribuida ecomicamente o empleo; y el
10,3 %, “desocupados”: no teniendo trabajo, lo esn buscando.
78 STUDIA POLITICA 51 invierno 2020
ísticos podan ser sinónimos, al menos en los límites de este artículo es
necesario diferenciar el significado de dos:
- actividad productiva: trabajo organizado que da lugar a la producción de
un objeto, bien o servicio, con independencia de que no se comercialice
y/o retribuya, o de que la retribución esté o no es legalmente regulada;
- empleo: trabajo que da lugar a una retribución legalmente regulada.
En el Plan Nacional de Discapacidad 2017-2022 (Presidencia de la Nacn
Argentina, 2018), la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) se nutre
de la informacn provista por el INDEC sobre el perfil de las personas con
discapacidad y plantea la implementacn de una cantidad de acciones agru
padas en 5 ejes. El objetivo del segundo “Trabajo, Empleo y Proteccn So
cial, es
Promover el trabajo de las personas con discapacidad en ambientes y con
diciones óptimas que les garanticen la igualdad de condiciones y trato, a
como una eficaz proteccn social de aquellas personas que no se hallen en
condiciones de desplegar una actividad laboral, o se encuentren aún en la
etapa de búsqueda laboral. (Presidencia de la Nacn Argentina, 2018: 13).
El ANDIS articula con el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social
(MTEySS) acciones para quienes en el Plan se consideran “en condiciones
de desplegar una actividad laboral”. De ellas destaco solo el Programa “Pro
mover la igualdad de oportunidades de empleo por ser la única que, sin
excluir el otorgamiento de beneficios impositivos para las empresas que in
corporen en su cartilla de trabajadores personas con discapacidad, trasciende
esta cuestn y hace foco en la generacn de oportunidades concretas para
la inclusn laboral de personas con discapacidad. El programa integra las
siguientes dos propuestas: entrenamiento para el trabajo (EPT) e inserción
laboral (PIL)2. En ambos casos, la persona con discapacidad desarrolla una
experiencia laboral en una empresa; el empleador, a su vez, tiene la oportu
nidad de conocer el potencial de un posible trabajador sin compromiso de
continuidad finalizada dicha experiencia.
2 En ambas, el MTEySS deposita parte de la remuneración ecomica y la empresa el res
tante. La diferencia entre ellas radica en que, mientras la primera se basa en un acuerdo de
entrenamiento para el trabajo en el que no se establece una relación contractual entre la em
presa y los aprendices, la segunda implica el alta en la Administración Federal de Ingresos
blicos (AFIP) de la persona con discapacidad como empleado
MARÍA ANDREA GUISEN 79
Volviendo al objetivo del eje “Trabajo, Empleo y Proteccn Social, para
quienes no se hallan en condiciones de desplegar una actividad laboral,
el Estado proporciona protección social. En esta dirección, toma relevan
cia la ley 24.901 (1997) Sistema de prestaciones sicas en habilitación y
rehabilitación integral a favor de personas con discapacidad en la que se
responsabiliza a las obras sociales de brindar cobertura total de las prestacio
nes sicas de las personas con discapacidad. De no tener obra social, es el
Estado el que debe hacerse cargo de cubrir las prestaciones.
b. Problema y objetivos de investigación
Las “condiciones de desplegar una actividad laboral” ¿aluden a las posibi
lidades y limitaciones psicofísicas de la persona con discapacidad, o a sus
circunstancias de vida? Es sabido que muchas personas con discapacidad
podrían desempeñar una actividad laboral si contaran con los apoyos cni
cos y humanos adecuados a sus necesidades, pero otros factores que agravan
la hostilidad de sus circunstancias de vida, se lo impiden. Tal es el caso de
Luis. Si bien la dependencia que suscitan sus dificultades le impide sostener
un empleo, con los apoyos adecuados, podría desempeñar una actividad pro
ductiva que habilite instancias de participación social e, incluso, eventuales
retribuciones ecomicas menores. Ahora bien, su residencia en el hospital
se suma a su discapacidad y complejiza aún más sus circunstancias de vida.
Así, Luis, como tantos otros, queda ubicado en el Plan como parte del grupo
de personas que no se hallan en condiciones de desplegar una actividad
laboral. Aparentemente, la opción es renunciar al deseo de trabajar y resig
narse a recibir proteccn social.
Asimismo, en busca de una alternativa a la resignación, cabe preguntarse
¿qué características deberían tener las estrategias para la inclusión laboral
de personas con discapacidad que residan en instituciones blicas de salud?
Como mencioné al comenzar este artículo, en el marco de una intervencn
social desarrol una estrategia para la inclusn laboral de Luis. Su abordaje
como objeto de estudio me permit responder al interrogante planteado.
El objetivo general fue describir y analizar la estrategia para la inclusn la
boral de una persona con discapacidad que reside en una institucn pública
de salud. Para su alcance, fue necesario:
1. Comprender la actividad productiva que dio origen a la estrategia de
inclusn laboral.
80 STUDIA POLITICA 51 invierno 2020
2. Reconocer las tareas realizadas en el desempeño de la actividad produc
tiva; y relacionar estas tareas con: las competencias y medios implicados
en su realización.
3. Inferir las alianzas necesarias para la participacn social mediante el
desempo de la actividad productiva, y para la sustentabilidad de la
estrategia en el tiempo.
1. Construcción de categorías conceptuales
En este sub apartado construyo las categorías conceptuales clave para la
comprensn del objeto de estudio. Para abordar el concepto de discapaci
dad, retomo el modelo social de la discapacidad (Barnes, 2012; Barnes, Oli
ver & Barton, 2002; UPIAS, 1976), luego recupero los aportes de Abberley
(2002) quien hace foco en la inclusión/exclusión laboral de las personas con
discapacidad en las sociedades capitalistas del siglo 21. Finalmente constru
yo el concepto de estrategia desde el enfoque socio-cnico (Thomas, Juarez
& Picabea, 2015; Juarez & Becerra, 2012; Brieva y Thomas, 2008).
a. Sobre el modelo social de la discapacidad
La nocn de discapacidad es construida históricamente desde diferentes
atravesamientos culturalmente situados. Cantidad de autores historizan este
concepto, lo interpelan y reformulan, entre ellos Rodguez Díaz y Ferreira
(2010) y Palacios y Romañach (2006).
Estos trabajos coinciden en que quienes actúan desde la perspectiva del mo
delo médico de la discapacidad, adhieren a una norma de salud biologicista
estrechando la cuestn de la capacidad a la funcionalidad orgánica. Inter
pretan a las personas con una deficiencia como dependientes”, y a la defi
ciencia como la causa de la discapacidad. Por lo tanto, suponen que atender
a sus necesidades es brindarles asistencia terapéutica y social y que la ac
cn debe orientarse a la erradicación, minimización o cura de la deficiencia.
Ahora bien, cuando las curas no son posibles, las personas etiquetadas
comodiscapacitadas se consideran económica y socialmente inadecuadas,
por lo que solo les queda como posibilidad recibir asistencia. Barnes (2012)
sostiene que la lógica del modelo médico ha dado lugar a la generación de
una pspera y costosa “industria de la discapacidad compuesta por vas
tas instituciones y terapeutas. El resultado es que la supuesta inadecuación
MARÍA ANDREA GUISEN 81
y dependencia de las personas con discapacidad queda asentada como una
verdad incuestionable.
Por el contrario, quienes se alinean al modelo social formulan que la causa
de la discapacidad son las barreras sociales que se le imponen a las personas
con alguna deficiencia. La interpretan no como una cualidad que unos u otros
portan, sino como una situacn de inequidad que deriva en la exclusn de
un grupo de personas que no responde al estereotipo de normalidad impuesto
por el pensamiento hegemónico, ni dispone de los apoyos cnicos y huma
nos necesarios para su participación social (Tamayo et ál., 2018; Palacios,
2017). El modelo social de la discapacidad fue acuñado por primera vez en
1981 por el soclogo, escritor y activista de los derechos de las personas con
discapacidad Mike Oliver (1945-2019).
Él no niega la existencia de las deficiencias de las personas con discapacidad,
sino que hace foco en las diversas barreras, más o menos impcitas, construi
das sobre la excusa de las deficiencias. A, la discapacidad no es el resultado
de un femeno individual, sino que se produce y reproduce socialmente
(Barnes, Oliver & Barton, 2002).
La Union of the Physically Impaired Against Segregation (UPIAS) es la
organización más influyente en la historia del pensamiento del modelo so
cial. En su declaración fundacional (UPIAS, 1974) se realza la responsa
bilidad irrenunciable por la construcción pragmática de una sociedad más
inclusiva:
Ya sabemos lo que se siente ser pobre, aislado, segregado [...] mucho me
jor que cualquier experto capaz. Nosotros, como Unión, no estamos intere
sados en las descripciones de lo terrible que es estar deshabilitado. Lo que
nos interesa, son las formas de cambiar nuestras condiciones de vida, y a
superar las discapacidades que se imponen sobre nuestras deficiencias físi
cas por la forma en que esta sociedad está organizada para excluirnos [ . ]
Esperamos con interés el día en que el ercito de expertosen nuestros
problemas sociales y psicogicos pueda encontrar un trabajo más produc
tivo. (UPIAS, 1974: 5)
b. Sobre la inclusn laboral de las personas con discapacidad
Abberley (2002) aborda específicamente la relacn entre inclusión laboral y
discapacidad. Argumenta que en las sociedades capitalistas contemponeas
82 STUDIA POLITICA 51 invierno 2020
ciertos bienes y servicios tienen más o menos valor independientemente del
esfuerzo que implique su producción. A su vez, los puestos de trabajos -en
el sentido que López Alvarez (2004) considera empleo- son diseñados en
funcn de un trabajador promedio para la generacn de estos bienes y ser
vicios. Quienes no sean capaces de producirlos acorde al desempo de, al
menos, un trabajador promedio, quedarán excluidos del mercado laboral.
Esta gica es incompatible con la inclusn laboral de una amplia variedad
de ciudadanos, entre ellos las personas con discapacidad. Aquellos que se
encuentren más lejos del tipo ideal de trabajador normal” permanecerán
desempleados, mientras que quienes cuya capacidad para adaptarse dismi
nuya con el avance de la deficiencia sica y las demandas cambiantes de los
mercados laborales, se ven excluidas del mundo laboral a un ritmo cada
vez s acelerado.
De cara a esta realidad, Abberley continúa conjeturando que una sociedad
más inclusiva sería aquella en la que el trabajo legalmente regulado (empleo)
no se considere como la característica definitoria de la plena inclusión social.
La implementacn práctica de este punto de vista sería:
- la efectiva inclusn laboral en el mercado abierto y competitivo de quie
nes lo deseen y puedan participar de manera significativa en la produc
cn de riqueza social;
- y la búsqueda de otro tipo de actividad productiva para quienes desean
trabajar, pero no pueden hacerlo de este modo.
Ambos caminos abren desafíos, mayormente postergados en las sociedades
capitalistas, e implican el desarrollo de estrategias para la inclusn laboral
de personas con discapacidad.
c. Sobre la estrategia en términos de Tecnología para la Inclusn Social
El enfoque socio-cnico (Thomas, Juarez & Picabea 2015; Thomas, Fressoli
& Santos, 2012) que impulsa el Área de Estudios Sociales sobre la Innova
cn y la Tecnología (Instituto de Estudios sobre la Ciencia y Tecnología
- UNQ) propone una definicn de estrategia (Juarez & Becerra, 2012) en el
marco de otras que conforman su corpus conceptual.
La define como un conjunto de acciones organizadas conscientemente por
parte de un actor o grupo de actores orientado a la consecución de un objeti
vo expcito, en tanto puede comprenderse su concepción en el marco de las
hipótesis de conflicto y la utilidad pretendida para el aparato que determinan,
MARÍA ANDREA GUISEN 83
en parte, los requerimientos para su diseño. El uso analítico del concepto
estrategia permite hipotetizar las gicas internas que median entre las ra
cionalidades y las acciones en el proceso de toma de decisiones y recorrer el
conjunto de acciones realizadas por un actor determinado vincundolas en
un cierto orden operacional.
Al considerar el accionar en términos de estrategia llevada a la práctica es
posible ordenar las acciones como adecuacn de medios afines, adaptacio
nes a restricciones del escenario, respuestas al accionar de terceros (Brieva
& Thomas, 2008).
Desde el enfoque socio-técnico una estrategia puede ser comprendida en tér
minos de Tecnología para la Inclusn Social (TIS) en la medida en que el
proceso de decisiones mediante la cual la estrategia es llevada a la pctica
es orientado a resolver problemas sociales o ambientales y, a su vez, genere
dinámicas de inclusión social y desarrollo sustentable (Thomas, Juarez &
Picabea, 2015; Thomas, Fressoli & Santos; 2012).
El funcionamiento de una TIS no depende de sus caractesticas intrínsecas,
sino que es resultado de una continua construccn social. Aún después de
cierto grado de estabilización de los sentidos asignados a la tecnología, se
continúan realizando ajustes y modificaciones que construyen nuevas y di
versas formas de funcionamiento. Este constante proceso de adaptación de
las TIS a los cambios del contexto en las que se desarrollan e implementan,
es definido como adecuación socio-técnica: proceso auto-organizado e inte
ractivo de integracn de una tecnología a una dinámica socio-hisricamente
situada. En esta dirección Thomas, Fressoli y Santos (2012) expresan:
No existen TIS de validez universal. Difícilmente tal proceso de adecuación
se genere de una sola vez, y para siempre. De hecho, todas las tecnologías
son objeto de procesos de testeo, transformación y ajuste a condiciones de
uso y contexto (53-54).
Tanto el desarrollo de una TIS como su adecuacn, implica la generacn de
alianza(s) socio-técnica(s): coalición de elementos heteroneos (artefactos,
conocimientos, instituciones, actores sociales, etc.) que conforman la red que
viabiliza o restringe las posibilidades de estabilización de la adecuacn so
cio-cnica de una tecnología y la asignacn de sentido de funcionamiento/
no funcionamiento (Garrido, Lalouf & Thomas, 2011). No siempre se trata
de coaliciones auto-organizadas; de hecho, en algunos casos son pasibles de
planificacn. De allí la relevancia de la categoría alianza socio-cnica para
84 STUDIA POLITICE 51 invierno 2020
la concepción de estrategias. La coordinación de los elementos heterogéneos
implicados dentro de una alianza, construye el funcionamiento de la tecnolo
a y conlleva a su fortalecimiento.
2. Método
a. Investigacn de procesos de intervencn
Como antici en la introducción, el objeto de estudio de esta investigacn
es una estrategia para la inclusión laboral de una persona con discapacidad
que desarrollé en el marco de una intervencn social. Así, el objeto de estu
dio es, a su vez, objeto de intervencn. Sobre la investigacn de procesos
de intervención, vale destacar la expresión de Elena Achilli
Si bien la investigación y la intervención social suponen objetivos y lógi
cas diferenciadas, ambas se combinan y articulan en una constante interre-
lación prevista en los disos planteados. Esto nos compromete a ejercitar
una permanente reflexividad crítica de objetivación y auto-objetivación
del proceso en el que nos implicamos a fin de buscar coherencia entre las
distintas resoluciones teóricas metodológicas que vamos generando y, a
la vez, inscribir los conocimientos y las acciones/transformaciones en los
contextos socio-históricos en los que nos toca vivir. (22 de junio, 2017,
Centro de Investigación en Campos de Intervención, Fc. de CPyRRII,
UNR).
Adopté el método de la investigación-acción participativa (Kemmis & McTa-
ggart, 2013) que propone procedimientos orientados a la intervención social
para la resolucn conjunta de problemas emricos. Este método distingue
objetivos de investigación y prositos de intervencn. Con los primeros se
persigue la construcción de conocimiento científico; se orientan al saber. Y
con los segundos, generar transformaciones sociales; se orientan a la acción.
En palabras de Vasilachis
La creación de condiciones que posibiliten a los actores buscar, en conjun
to y colaborativamente, formas más comprensibles, verdaderas, auténticas
y moralmente correctas y apropiadas de comprender y actuar en el mundo,
es una de las aspiraciones de la investigación-acción participativa. (2013:
22).
MARÍA ANDREA GUISEN 85
Los objetivos de la investigacn los enuncié ya en la introducción, el pro
sito de la intervención fue el siguiente: desarrollar una estrategia para la
inclusn laboral de Luis. Para su alcance, fue necesario:
1. Identificar una actividad productiva condescendiente a sus deseos e in
tereses y factible de desempeñar residiendo en el Hospital Gertrico
Provincial de Rosario.
2. Delimitar y realizar las tareas para el desempo de la actividad produc
tiva. Con este fin, poner en accn las competencias humanas implicadas
y adquirir y hacer uso de los medios tecnológicos necesarios.
3. Generar alianzas institucionales que habiliten posibilidades para com
partir y comercializar los resultados de la actividad productiva y asentar
el mecanismo para la sustentabilidad de la estrategia en el tiempo.
b. Breve referencia al caso de estudio
Construí el objeto de estudio por medio de un caso instrumental (Stake,
2013) que a continuacn describo.
Luis nace en 1965. Creció y viv siempre con su familia de origen confor
mada por madre, padre, dos hermanas mellizas menores y él. Reali la es
cuela primaria y media completa y una tecnicatura en publicidad. Se de
sempeñaba como camagrafo y productor audiovisual, actividad laboral que
realizaba por cuenta propia (trabajador independiente) y con la que solven
taba sus gastos y la mayor parte de los de casa donde vivía con sus hermanas.
Además, como aficionado, le dedicaba tiempo a la informática y el dibujo.
Desarrollaba una vida social activa e independiente y gozaba de un buen
estado de salud.
En el año 2013, en una parada de ómnibus de la ciudad de Rosario, fue
golpeado en la cabeza por un agresor que le ro una cámara filmadora. El
golpe le causó un traumatismo encéfalo craneano. Las secuelas neurogicas
le impidieron continuar trabajando como productor audiovisual.
A 5 años de este incidente, Luis no tiene recuerdos nítidos previos al trauma
tismo (amnesia retrógrada). Presenta disminución de la capacidad represen
tativa, expresiva y creativa del lenguaje escrito, oral y gráfico. Sus miembros
superiores e inferiores se mantienen hipertónicos y en flexión (cuadriplejía
espástica). No bipedestra, lo desplazan en silla de ruedas a tracción humana.
Tiene manos espásticas, lo que le genera grandes dificultades para agarrar
86 STUDIA POLITICA 51 invierno 2020
elementos. Precisa asistencia, también, en algunas instancias de la alimen
tación. En su vida diaria, Luis es aunomo para tomar decisiones y depen
diente para la realización de actividades que comprometen sus funciones
motrices.
Respecto a su situación socioeconómica, recibe la pensn por discapacidad
que le otorga el Estado y una iglesia cubre el costo de una prepaga. Sus pa
dres fallecieron. Los ingresos de sus hermanas son suficientes para satisfacer
las necesidades sicas.
Desde abril del 2015 Luis vive en el Hospital Gertrico Provincial de Ro
sario. Los viernes luego del medio día vuelve a su casa donde pasa el fin de
semana junto a sus hermanas.
El hospital se inaugura en 1888 y recibe el nombreAsilo de mendigos y de
mentes del Sagrado Corazón de Jes. Desde 1978 se instituye hasta el día
de hoy como Hospital Geriátrico Provincial de Rosariocon dependencia
al Ministerio de Salud de la provincia de Santa Fe. Los pacientes ingresan
para vivir allí indefinidamente. Los requerimientos son: tener 65 años o más,
una enfermedad cnica que genere dependencia para la realización de ac
tividades propias a la vida diaria y, además, no disponer de familiares con
posibilidades de prestar asistencia en dichas actividades. El común de los
residentes son personas ancianas, con afecciones neurogicas y vulneradas
social y económicamente. Muchos de ellos en situacn de calle, derivados
de otros hospitales blicos.
Luis es aceptado en el hospital como una excepción y bajo potestad del di
rector debido a que su edad es significativamente menor a 65 años. Comparte
habitación con otros tres hombres con los que tienen características comunes.
Es ubicado en la Sala Marull II, donde agrupan a los residentes hombres con
afecciones neurogicas. Una vez por semana participa de un taller de pintura
y una vez al mes de uno de cine; ambos organizados por personal del hos
pital. Además, recibe terapia ocupacional y tratamiento kinesiogico para
rehabilitar sus piernas.
c. Metodología
En la investigacn empleé una metodología cualitativa (Vasilachis, 2009) y
técnicas etnográficas (Guber, 2001) de recoleccn y registro de información:
- Entrevistas no estructuradas. Junto con Luis recuperamos una cantidad
de dibujos que él haa realizado luego del traumatismo y antes de la in
MARÍA ANDREA GUISEN 87
tervención. A través de entrevistas no estructuradas, construyó un relato
sobre sí mismo y sus circunstancias de vida utilizando la descripción de
los dibujos como disparador y guía de su discurso oral. Tambn entre
visté a sus dos hermanas en la casa donde conviven los tres los fines de
semana, a su médica de cabecera en el hospital y a Mirta Mangui del Pro
grama de Emprendimientos Sociales desarrollado en el Sistema público
de salud mental de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
- Observación participante. Realicé observacn participante de las se
siones de trabajo para el desarrollo de la estrategia que tuvieron lugar
primero en el CeDITE y luego en la biblioteca municipal Jo Manuel
Estrada.
La informacn la registré con grabadora digital en las entrevistas y con fil-
madora, fotos y diario de campo en la observacn participante.
Además, extraje de fuentes secundarias la información necesaria para con
formar una anamnesis sobre el cuadro psicofísico de Luis. El CeDITE fa
cilitó el Certificado Único de Discapacidad (CUD) de Luis donde figura su
diagstico clínico, y los resultados del índice de Barthel, también conocido
como índice de discapacidad de Maryland, sobre su grado de dependencia
en la realizacn de tareas de la vida diaria.
3. Desarrollo de la estrategia
El hospital mantiene una alianza institucional con el CeDITE donde existe
un servicio social para personas con discapacidad. Luis asist allí una vez
por semana desde abril del 2016 a diciembre del 2018 donde, desde un prin
cipio, reconocieron su habilidad y afición al dibujo y lo motivaron a realizar
esta actividad.
Luego del receso de verano del 2017, el CeDITE crea un vínculo conmigo
para que desarrolle allí procesos de investigación-acción. En este contexto
institucional se originó la estrategia que en este trabajo describo y analizo.
Traba en su desarrollo desde abril del 2017 a la actualidad. Desempé tres
funciones:
- Como facilitadora: traba con Luis en instancias presenciales y a distan
cia facilitando el desarrollo de competencias y disponibilidad de medios
para la realización de tareas inherentes al desempeño de una actividad
productiva.
88 STUDIA POLITICE 51 invierno 2020
- Como coordinadora: coordi el conjunto de personas e instituciones
para el desarrollo de la estrategia en el contexto de los movimientos que
afectan su implementacn.
- Como investigadora: regist, describí y analicé la estrategia.
A continuacn, distingo y describo tres fases mediante las cuales implemen-
la estrategia.
a. Fase 1. Identificación de una actividad productiva
Durante los primeros encuentros, busqué conocer la perspectiva de Luis
sobre sí mismo y sus circunstancias de vida. Con este fin, recuperamos 80
dibujos que reali entre abril del 2016 y marzo del 2017 y le propuse que
describa algunos que conside representativos del total. Con las siguientes
preguntas (tabla 1) lo orienté en esta tarea.
Preguntas Aspectos relevados
¿Por qué dibujás? ¿Desde cuándo? Gustos e intereses
¿Qué dibujaste aquí?
Escenas de su pasado reciente
y actualidad
¿Quiénes son estas personas? Red afectiva y social
¿Dónde estabas cuando los
dibujaste?
Espacios que habita
¿Cómo y con qué lo dibujaste?
Capacidades motrices
y recursos técnicos disponibles
¿Qué sentías y/o pensabas cuando
lo dibujabas? ¿Qué sentís ahora al
verlo?
Emociones, sentimientos, ideas
Tabla 1. Preguntas guía para la construccn de un relato sobre sí mismo
Fuente: elaboracn propia
En una relacn complementaria entre dibujos y palabras, log construir un
relato gráfico-oral donde excluyó datos sobre su pasado lejano e hizo foco
en las vivencias que tuvieron lugar desde el robo en el año 2013 a su actuali
dad. Describió: el proceso que viene vivenciando para su recuperacn física.
MARÍA ANDREA GUISEN 89
Sentimientos de impotencia por no poder caminar, enojo por tener que utili
zar una silla de ruedas, culpa y tristeza por no poder continuar manteniendo
económicamente su casa. Algunos residentes y trabajadores del hospital y
escenas de la vida cotidiana en este lugar. Sensacn permanente de encierro
en el hospital y alivio al retirarse para participar en el CeDITE y estar en su
casa los fines de semana y feriados. Incertidumbre sobre la calidad artística
de sus dibujos, ganas de dibujar más y mejor. Finalmente, algunos dibujos
expresan comentarios sobre la realidad socioecomica del país. En la si
guiente figura muestro uno de los dibujos originales (figura 1).
Figura 1. Uno de los 80 dibujos que realizó Luis entre abril del 2016 y marzo
del 2017
Fuente: Luis, en el marco institucional del CeDITE, facilitó el acceso a los dibujos.
Durante la construcción del relato, pude deducir que dibujar es para Luis una
pctica accesible que le permite seguir desarrollando su don artístico. Antes
del accidente lo hacía mediante la producción audiovisual y luego, como
dibujante. A pesar de la espasticidad que afecta sus manos, logra sostener
y manejar una fibra o birome. Es tal su perseverancia en esta actividad, que
habitualmente consigue aln tipo de papel y algo con que dibujar.
Dibujar es una pctica que corresponde a sus deseos e intereses y posible
de concretar en el contexto que habita; es también una vía para sublimar sus
sentimientos y emociones. Durante el relato confesó, “[...] quiero ser útil
90 STUDIA POLITICA 51 invierno 2020
para algo, quiero tener una actividad productiva. Sin caminar y viviendo en
el hospital, no puedo hacer n a d a . más que dibujar”.
Me pregun ¿es posible hacer del dibujo una actividad productiva para
Luis? ¿Cómo? en línea/conforme al primer propósito de la intervencn, con
Luis nos propusimos escalar la práctica de dibujar a una actividad productiva
que, aun residiendo en el hospital, le permitiera generar oportunidades para
compartir y comercializar sus dibujos como productos artísticos.
b. Fase 2. Tareas y su relación con las competencias implicadas y medios
necesarios para su realizacn
Para escalar el dibujo a una actividad productiva, realizamos en total 11 ta
reas en las que se vieron implicadas 9 competencias (tabla 2) (Fundacn
FREE Iberoamericana para la Cooperacn, Wikinclusión, 2018) y el uso de
medios, espeficamente tecnoloas informáticas (figura 3).
MARÍA ANDREA GUISEN 91
Competencias
Tareas
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interactuar con otros artistas
y con quienes participamos
de la estrategia
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corroborar la ortografía con
herramientas digitales
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atencn
prolongada
x x x x x x x
relaciones
interpersonales
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ortografía x
relación
imagen-texto
x x x
comparacn y
agrupación de
elementos
x x x
lenguaje visual x x x x x x x x
creatividad x x x x x
ergonomia x
ofimática y web x x x x
Tabla 2. Relacn entre tareas realizadas y competencias implicadas
Fuente: elaboracn propia.
92 STUDIA POLITI 51 invierno 2020
Google Gphotos
Issuu
impresora
Tecnología de escritorio
Figura 3. Tecnologías informáticas utilizadas para la realizacn de las tareas
Fuente: elaboración propia.
En adelante describo cómo tareas, competencias y tecnologías se articularon
en la segunda fase del desarrollo de la estrategia.
Con Luis comenzamos por explorar y analizar obras de otros dibujantes que
participan en la sociedad y las comercializan. Para esto, navegamos en la
web utilizando el motor de búsqueda de imágenes de Google. La pregunta
que nos gu en la exploración fue ¿qué aspectos se deben tener en cuenta a
la hora de hacer de un dibujo (o conjunto de dibujos) un producto arstico?
Luis integra en sus dibujos imagen y texto. Tomando en cuenta esta carac
testica, exploramos y analizamos obras de diferentes géneros que también
lo hacen, como son historietas,
comics y humor gráfico. Además, asistimos
a algunos eventos locales donde Luis tuvo la oportunidad de interactuar con
otros artistas, intercambiar ideas e informacn (figura 4).
MARÍA ANDREA GUISEN 93
Figura 4. Luis interactuando con otros artistas en la convención internacio
nal de historietas Crack Bang Boom 2017
Fuente: elaboración propia.
Dedujimos que para hacer de la práctica del dibujo una actividad productiva
era necesario: definir la adherencia a un género literario, identificar las temá
ticas sobre las que versan los dibujos y agruparlos, crear un archivo de autor
donde ordenarlos y resguardarlos, establecer criterios para la creación de un
estilo de autor y sostenerlos, aprender una cnica artística, editar los dibujos
y componer productos artísticos posibles de compartir y/o comercializar.
Volvimos sobre los 80 dibujos de Luis y los analizamos con vistas a su com
pilacn para la elaboracn de un producto artístico. Enseguida quedó en
evidencia que se trataba de una acumulación de obras sin clasificar. Asimis
mo, era posible identificar temáticas a partir de las cuales se podrían agrupar.
Fue notoria la predominancia de dibujos propios al género humor gráfico. La
única técnica empleada en los 80 dibujos había sido la más accesible en el
marco de sus circunstancias de vida: ilustracn en papel con fibra, microfi
bra o birome. Se pudieron identificar una serie de características comunes a
los dibujos, lo que indica la existencia de un estilo de autor en construccn.
Quedaron expuestas dificultades para la escritura, especialmente faltas de
ortograa y de creación de sentido en la relación entre imagen y texto. La
redundancia se destacó en el conjunto de los dibujos.
94 STUDIA POLITICA 51 invierno 2020
Comenzamos con las tareas para hacer del dibujo una actividad productiva.
Agrupamos las obras en temáticas, las escaneamos y conformamos un ar
chivo digital. Para esto, creamos una cuenta de Google y utilizamos Google
Fotos donde compartimos una cantidad de carpetas.
La cnica de dibujo empleada forma parte del estilo del autor, ya que esta
blece caractesticas en la obra misma. Para deducir cl es lacnica con la
que Luis se siente más modo para dibujar, le propuse que todas las sema
nas se lleve un material distinto y realice un dibujo. Elig trabajar con la
última de las exploradas: el dibujo digital. Ahora bien, él no disponía de las
tecnologías necesarias para trabajar en formato digital. Fue necesario adqui
rirlas. Compramos una notebook y un mini mouse inalámbrico. La gestión se
realizó con la colaboracn logística de una de las hermanas. El costo econó
mico lo cubrió el CeDITE, que también se hizo cargo de ejecutar el sistema
operativo Windows 10 y Microsoft Office 2016.
La compra de esta primera herramienta de trabajo fue muy significativa para
Luis. Refirndose a él, su hermana manifestó
[ . ] está diferente, mejoró el ánimo. Se desespera por llegar a casa y pren
der la computadora, horas y horas está dibujando. Los tres nos sentamos
frente a la compu a ver los dibujos. Es un lindo momento que compartimos.
[ . ] Luis volvió a tener una herramienta de trabajo. Confía en la posibili
dad de hacer del dibujo una actividad productiva.
La idea original era que Luis pudiera trabajar en su casa, el CeDITE y tam
bn durante la semana en el hospital, pero al entusiasmo lo acompañó el
miedo. Expresó [...] en el hospital no hay cosas propias. Todos tocan todo.
Si tengo la máquina allá, me la van a robar. Cualquiera se la puede llevar: los
visitantes, los enfermeros, los que viven allá, los que limpian. La angustia
de Luis parecía remitir al robo cuando lo golpearon en la cabeza, parecía re
ciclar la pesadilla. Me acerqué al hospital para evaluar posibilidades de que
trabajara allí en un espacio protegido. Las palabras de su médica de cabecera
fueron “[ . ] acá no hay espacio protegido. No hay privacidad ni cosas pro
pias. El director mismo del hospital se lleva a su casa sus elementos.
Dada las circunstancias, Luis trabaja en el proyecto desde los viernes al me
diodía cuando llega a su casa, hasta el lunes a la mañana que se encuentra
conmigo. Para compartir las obras, comunicarse conmigo y continuar revi
sando material en la web, junto a las hermanas de Luis gestionamos la con
tratacn de un servicio de internet en su casa.
MARÍA ANDREA GUISEN 95
Luego de relevar y experimentar una cantidad de software para el dibujo digital
optamos por Paint.net3. Pasar de la cnica ilustración en papel al dibujo digi
tal transformó su estilo de autor. Algunas características se conservaron, otras
cambiaron y muchas se sumaron. Estas se registraron en un documento para
ayudar a Luis a recordar las características que componen su estilo de autor.
Respecto a la falta de ortografía, aprendió a utilizar diccionarios online y co
rrectores de texto, apoyos técnicos para verificar la escritura correcta de las
palabras.
A, proyectamos editar una colección de humor gráfico a la que denomina
mos Chamuyo Profundo”. Este se compone de 5 fascículos relacionados a
las temáticas sobre las que versan los dibujos de Luis. Sobre su recuperación
psicofísica editamos los fascículos Ser o no ser” (figura 5) y Del casco a la
muleta” (figura 6), sobre la crítica valorativa a los mismos dibujos “Fuga de
imagen (figura 7), sobre la vida diaria de los ciudadanos argentinos y su eco
nomía se encuentra en edición Sra. Argentina” (figura 8) y sobre el Hospital
Geriátrico Provincial de Rosario planificamos elaborar el fascículo “La última
casa del mundo”.
Figura 5. Ser o no Ser Figura 6. Del casco a la muleta
Fuente: fascículos elaborados en el marco de la estrategia de inclusión laboral de Luis.
3 Paint.net es un software complejo y completo, de libre acceso, similar al comercial Photo
shop de la empresa Adobe con el que suelen trabajar el común de los dibujantes profesionales.
96 STUDIA POLITICA 51 invierno 2020
Figura 7. Fuga de Imagen
U n lib rad le Luis Rgtene
y Maa Ancfrea Guisen
Colección:
^Chamuyo
Profu nejo
Figura 8. Sra. Argentina
un l¡ b ro 4 e Luis Rutene
Y María Andrea Guisen
Fuente: fascículos elaborados en el marco de la estrategia de inclusión laboral de Luis.
Para la edición de los fascículos, además de Paint.net para dibujar, Luis utili
la herramienta de presentacn Microsoft Power Point (más adelante será
reemplazada por Corel o Ilustraitor), el creador de documentos .pdf Acrobat
Reader, el visor de .pdf a modo de libro Flip pdf y, para resguardar y compar
tir este material en la web, Gdrive e Issuu.
Durante el proceso de trabajo con Luis, quedó en evidencia que no ha podi
do desarrollar algunas competencias, lo que dificultó la realizacn de ciertas
tareas necesarias para el desempeño de la actividad productiva. La incompe
tencia para relacionar imagen y texto, le dificultó el análisis y composicn
de dibujos y fasculos. La in-competencia para comparar y agrupar datos, le
dificultó el orden de los documentos digitales y su identificación en el archivo
digital. Además, tiende a la reiteracn de sentido. Si bien las obras de otros
dibujantes que relevamos durante los encuentros de trabajo podan haberlo
inspirado, no logra expandir su creatividad. De todas formas, este es el estado
actual de sus posibilidades, lo que no implica que cambien más adelante.
c. Fase 3. Generación de alianzas institucionales para la implementacn
y sustentabilidad de la estrategia
La publicación online de los primeros dos fascículos nos permitió buscar
posibilidades para la participación en eventos locales. Para esto, es una con
MARÍA ANDREA GUISEN 97
dicn necesaria elaborar ediciones físicas de los fascículos. Este requeri
miento trajo un nuevo desafío: conseguir el dinero para costear su impresión.
Primero relevamos oportunidades de financiación en el sector público. Sin
hallar posibilidades concretas a corto y mediano plazo, decidimos contactar
a entidades y personalidades en busca de una donacn ecomica eventual.
Logramos obtenerla gracias al presidente de la Cámara de Diputados de la
provincia de Santa Fe. Si bien podríamos haber utilizado este dinero para pagar
una imprenta, decidimos comprar una impresora, aprender y hacer nosotros
mismos el trabajo de impresión. Así, ganamos autonomía para la impresn de
fascículos cada vez que alcancemos la posibilidad de compartirlos y comercia
lizarlos. El primer evento en el que los presentamos fue el Crack Bang Boom
2018. Luego, Luis continuó vendiéndolos en su círculo social más cercano.
Finalizado el 2018 Luis dejó de ser beneficiario del servicio social que le
prestaba el CeDITE, por lo que fue necesario buscar otro lugar donde conti
nuar los encuentros presenciales. En funcn de sumar alianzas instituciona
les estables, comenzamos a realizar estos encuentros en la Biblioteca “Jo
Manuel Estrada, perteneciente a la Municipalidad de Rosario, una institu
cn pública que cuenta con las condiciones de accesibilidad propicias a un
usuario de silla de ruedas.
A comienzos del 2019, emerg una nueva demanda para la optimizacn de
la actividad productiva: mejorar la cnica de dibujo de Luis y posibilitar su
intercambio semanal con otros dibujantes. Responder a dicha demanda im
plicó la generacn de nuevas alianzas que le permitieran realizar un curso
de dibujo4. Luego de una intensa búsqueda, descartamos varias iniciativas en
instituciones blicas debido a que no respondían a ciertos requerimientos bá
sicos para Luis, uno de ellos, que el espacio sea accesible a un usuario de silla
de ruedas. Finalmente, la escuela privada de dibujo Barocelli le otorgó una
beca de uno de durabilidad con posibilidad (no garantía) de renovación.
Queda por abordar un último y central factor para la sustentabilidad de la es
trategia: como investigadora del CONICET, puedo continuar en vinculación
con este caso de estudio, pero no disponer del tiempo que demanda acompa
4 El curso de dibujo debía no significar un costo ecomico para Luis, estar dirigido a di
bujantes con conocimientos previos en la materia, tener cierta durabilidad y posibilidad de
continuar profundizando los conocimientos en cursos posteriores y que se dicte en un espa
cio accesible para un usuario de silla de ruedas. Las iniciativas públicas fueron descartadas
porque no cumplían con estos requerimientos. Se trataba de talleres cortos para niños en
los distritos municipales de Rosario, no había lugar para inscriptos en el mes de febrero de
2019 en la Escuela Provincial de Artes Visuales y el edificio de la Escuela municipal de artes
plásticas Manuel Musto no es accesible.
98 STUDIA POLITICA 51 invierno 2020
ñar a Luis en el rol de facilitadora para su desempeño como dibujante; por
lo que fue necesario incorporar a otro recurso humano que ocupe mi lugar.
Apelando a la ley 24.901 (1997) Sistema de prestaciones básicas en habi
litacn y rehabilitacn integral a favor de las personas con discapacidad
las hermanas de Luis presentaron a la prepaga el pedido de cobertura de la
prestación de un profesional adecuado a la tarea. La prestacn fue otorgada.
A la actualidad Luis continúa trabajando en la biblioteca Estrada con el pro
fesional que desarrolla el rol de facilitador y, eventualmente, conmigo; vende
los fascículos ya editados en su rculo social y asiste regularmente al curso en
la escuela de dibujo Barocelli. Continuamos con la edicn de los fascículos
y planificamos la participación en eventos locales donde compartirlos y co
mercializarlos. El pximo seráLa feria internacional del libro en Rosario.
Gfico 2. Alianza institucional actual para la implementación y sustentabi-
lidad de la estrategia
Fuente: elaboración propia.
Nota: El CeDITE fue parte fundamental de la alianza en un comienzo, pero no figura en el
gráfico porque no permaneca la actualidad.
Conclusiones
Tanto en el derecho internacional como el argentino se ha avanzado hacia la
inclusn social de personas con discapacidad. En nuestro país se han dise
ñado políticas públicas que atienden espeficamente al aspecto laboral. Sin
MARÍA ANDREA GUISEN 99
embrago, en este contexto aparentemente favorecedor, las personas con dis
capacidad que residen en instituciones blicas de salud, contian siendo
un grupo poblacional postergado.
En las líneas de acción planteadas en el segundo eje del Plan Nacional de
Discapacidad 2017-2022 (2018) Trabajo, Empleo y Proteccn Social se
mantiene una gica binaria que no admite grises entre quienes están en
condiciones de desplegar una actividad laboral, y quienes no asumiendo que
la única actividad laboral posible sería la de un empleo. Las oportunidades de
inclusn laboral para las personas con discapacidad con mayor dependencia
y menor autonomía, sean la del desempeño de una actividad productiva en
espacios protegidos donde las exigencias son menores a la de un empleo,
y se cuenta con personal de asistencia.
En Rosario, donde vive Luis, los talleres protegidos -como son el Vivero
Inclusivo y el Taller Protegido Rosario- tienen cupos escasos en relacn a
la cantidad de personas que demandan asistir y, a su vez, esn orientados
mayormente avenes con discapacidad mental o intelectual, por lo que un
adulto con discapacidad principalmente motriz, como es el caso de Luis,
tiene pocas posibilidades de participación.
La residencia en un hospital público, complejiza aún más las circunstancias
para desarrollar una actividad productiva fuera del hospital. Solo dentro de
la institucn se garantiza la asistencia de las necesidades de los residentes; a
su vez, los horarios son estrictos y cualquier movimiento que altere la diná
mica interna es negado salvo que se relacione de manera directa con la salud
sica de los residentes. Así, salir del hospital para participar en otro espacio,
requiere hacerlo en horarios que no coincidan con los de las 4 comidas del
a, asegurar transporte especial del hospital al destino y viceversa y personal
de asistencia en el destino; servicios de los que el “ciudadano común dicil
mente dispone mediante la ley 24.901.
En las instituciones públicas de salud los recursos apenas alcanzan (cuando
alcanzan) a cubrir las necesidades más urgentes como ser la alimentacn y
la salud mental y sica de los residentes. Ellos transcurren realizando activi
dades vinculadas a su rehabilitación y, en el mejor de los casos, a la recrea
ción. Quienes quieren desempeñar una actividad productiva, generalmente
terminan por renunciar a su deseo por no encontrar una vía posible para su
concreción.
No obstante, la persistencia de la demanda ha impulsado a grupos sociales
a generar soluciones aisladas. Un ejemplo de buena pctica lo constituye el
Programa de Emprendimientos Sociales que se viene desarrollando en el Sis
100 STUDIA POLITICE 51 invierno 2020
tema blico de salud mental de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires desde
el año 1997 por iniciativa de los equipos constituidos por trabajadores de los
Hospitales Borda y Tobar García. Se trata de un dispositivo de estrategia co
munitaria que tiene como fin la promocn de la salud y la integracn socio-
laboral de las personas utilizando como medio la produccn, la capacitación
en tarea y la comercializacn de bienes y/o servicios (Gobierno de la Ciudad
de Buenos Aires, 2018). Aun siendo esta una “experiencia modelo”, Mirta
Manghi, terapista ocupacional y co-fundadora de este programa expre
Trabajamos sin subsidio ni posibilidad de facturar. Esto nos inhabilita a
comercializar nuestros productos a grandes negocios, los vendemos uno a
uno a conocidos. La ganancia se reinvierte y lo que resta, se reparte a los
trabajadores. Es muy poco lo que les queda de bolsillo.
El desarrollo de la estrategia que en este artículo se describe marca otro an
tecedente de buena pctica en cuanto a la inclusn laboral de personas con
discapacidad que residen en instituciones públicas de salud. Estas prácticas
constituyen estrategias aisladas que pocas veces se llegan a implementar y,
cuándo se logra, su sostenibilidad se ve coartada por barreras de las más
diversas.
La inclusn laboral de este (sub) grupo de personas con discapacidad es un
desafío verdaderamente complejo al que aún no dan respuesta las políticas
blicas vigentes en nuestro país. Mientras no se legitime y atienda a su
demanda, el desarrollo de estrategias de este tipo continua implicando un
esfuerzo enorme por parte de unos pocos comprometidos con la causa y su
sostenibilidad, pendiendo de un hilo”.
A continuacn, retomo el interrogante planteado en la introducción y res
pondo a partir del análisis de la estrategia objeto de estudio.
¿Qué características debean tener las estrategias para la inclusión la
boral de personas con discapacidad que residen en institucionesblicas
de salud?
Una vía posible para el desarrollo de este tipo de estrategias es la promocn
y apoyo de actividades productivas dentro de las mismas instituciones donde
residen las personas con discapacidad, o en coordinación directa con dichas
instituciones, a fin de resolver cuestiones fundamentales para este grupo po-
blacional como ser la alimentación, el traslado y la asistencia. Estas activida
des se podrían desempeñar en el marco de talleres protegidos, cooperadoras
MARÍA ANDREA GUISEN 101
o proyectos desarrollados por grupos poco numerosos.
Muchas de las instituciones de salud pública en Argentina son hospital es
cuela, tienen “departamento de docenciay/o son beneficiaas de progra
mas de extensn de universidades, por lo tanto, reciben a voluntarios, in
vestigadores, estudiantes y/o practicantes de diversas disciplinas científicas.
Sin menospreciar el valor de su trabajo, sostengo que parte de estos recursos
humanos bien podrían destinarse al desarrollo de estrategias para la inclusn
laboral de quienes, ades de asistir a actividades recreativas, desean reali
zar una actividad productiva.
El tipo de estrategia que sugiero se alinea al modelo social de la discapaci
dad (Barnes, 2012; Barnes, Oliver & Barton, 2002; UPIAS, 1976) porque
hace realidad su misión práctica: la construcción pragmática de una socie
dad más inclusiva, ¿cómo? creando oportunidades concretas de participa
cn social que se adecúen a las posibilidades de quienes, según Abberley
(2002), en esta sociedad capitalista donde continúa rigiendo el pensamiento
hegemónico de la normalidad, precisan de formas alternativas para su inclu
sión laboral.
La estrategia que describo y analizo en este arculo se constituye, en los
rminos del enfoque socio-cnico (Thomas, Juarez & Picabea, 2015; Juarez
& Becerra, 2012; Brieva & Thomas, 2008), como una TIS. El propósito fue
obtener, mediante un estudio de caso, una solucn pragmática a un problema
de inclusn/exclusn social, a saber: que Luis, un adulto con discapacidad
que reside en una institucn pública de salud, logre (volver a) desempar
una actividad productiva.
Implementé la estrategia laboral, junto a Luis, mediante un proceso de de
cisiones que organi en tres fases. La “punta del ovillo fue comprender
su expectativa de desarrollar una actividad productiva. Siendo el dibujo una
pctica condescendiente a sus deseos e intereses y posible de concretar en
el contexto que habita, el foco estuvo en hacer de la práctica del dibujo una
actividad productiva y hacer de sus dibujos, productos artísticos para com
partirlos y comercializarlos. Realizar las tareas para el desempeño de esta
actividad productiva requir analizar las competencias humanas implicadas.
No se trató de que Luis, en su cacter de persona con discapacidad, logre
realizar todas las tareas por sí solo, sino de hallar los apoyos humanos y
técnicos pertinentes; de que reconozca sus saberes, construya nuevos cono
cimientos y se empodere en el proceso de aprendizaje.
102 STUDIA POLITICE 51 invierno 2020
Debido a su dificultad para desarrollar ciertas competencias, indefectible
mente necesitó (y necesita aún) de un facilitador que trabaje con él en una
modalidad colaborativa. Este se torna un apoyo humano irrenunciable. La
realizacn de tareas implicó, tambn, el uso de apoyos técnicos: software y
hardware. Estos no fueron un fin en sí mismo, sino un medio para el desem
peño de la actividad productiva.
La estrategia se ve afectada tanto por (1) los cambios de quien permanece en
su deseo de inclusn laboral, como por (2) los movimientos del contexto en
el que se la implementa. Si la estrategia se rigidiza, caduca. Si no se adapta,
perece. He aquí la importancia de la adecuacn socio-técnica.
En cuanto al primer factor vale destacar que las personas pueden adquirir
nuevas competencias, o bien acrecentar sus diferencias y precisar de nuevos
apoyos. En cuanto al segundo factor, las alianzas inestables admiten cam
bios inesperados que podan socavar la continuidad de la estrategia. En el
caso de Luis, el CeDITE, que fue de gran apoyo en un principio, se escindió
del proyecto. Luego, la biblioteca Estrada habilitó el espacio para concretar
al los encuentros de trabajo. Este movimiento ejemplifica algunos de los
cambios contextuales a partir de los cuales se adecuó la estrategia. No es
posible transferir una estrategia de una persona (o grupo) a otra, sin estable
cer las adecuaciones socio-cnicas necesarias a las singularidades de quien
desea avanzar hacia su inclusn social, y a las condiciones del contexto que
habita.
La estrategia se establec sobre la alianza entre el hospital y el CeDITE y,
luego, entre este último y el CONICET. Después el presidente de la Cámara
de Diputados de la Provincia de Santa Fe participó por medio de una ayu
da económica eventual. Al CeDITE lo prosigu la biblioteca Estrada. Para
la capacitacn de Luis en materia de dibujo, no fue posible conseguir una
vacante en una institucn educativa pública, pero sí una beca en la escuela
de dibujo privada Barocelli. Finalmente, como investigadora del CONICET
contin abordando nuevos proyectos de investigación. Debí dejar mi rol de
facilitadora, que lo continuó un profesional cuya prestacn fue aprobada por
la cobertura médica que una iglesia contratara para Luis.
La alianza socio-cnica generada posibilitó la estabilización del funciona
miento de la estrategia para la inclusn laboral de Luis, pero el carácter
coyuntural de algunas de las relaciones institucionales establecidas atenta
contra su sustentabilidad en el tiempo.
MARÍA ANDREA GUISEN 103
Las relaciones con institucionales públicas la fortalecen. Pero, por el con
trario, las que se establecieron con instituciones privadas, fueron soluciones
paliativas de corto y mediano plazo. Si la escuela de Barocelli decide retirar
la beca para Luis, él no tendría donde estudiar dibujo. Si se precisara dinero
para expandir el proyecto, nuevamente nos veríamos en la situacn de bus
car quien lo subsidie. En el caso de que la iglesia deje de pagar la cobertura
médica de Luis, el Estado ¿cubri los traslados y la prestacn de un profe
sional que ocupe en la estrategia el rol de facilitador/a? Mientras la estrategia
para la inclusn laboral de Luis dependa de la “buena voluntad y solidari
dad de personalidades o instituciones, su sustentabilidad se incierta.
Este caso de estudio, deja en evidencia la vigencia de la filantropización de
las intervenciones en el campo de la discapacidad y, por ende, la fragilidad de
las políticas blicas orientadas a esta poblacn. Aunque los derechos de las
personas con discapacidad completan una larga lista que pareciera garantizar
la participación social plena de este grupo poblacional, la utopía de una so
ciedad inclusiva parece continuar lejana. La falta de implementacn de po
ticas públicas que hagan realidad los derechos adquiridos y generen cambios
significativos en la calidad de vida de las personas con discapacidad, es una
deuda social al que Estado continúa siendo indiferente. §2
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