La carrera por el petróleo angoleño.
Un análisis comparado del accionar
de las empresas estatales de petróleo
de Brasil, India y China en Angola
(2003–2014)
1
María Noel Dussort
*
Resumen
Durante la primera década del siglo XXI hubo un acercamiento energético
de las denominadas potencias emergentes a los países de África Subsaha-
riana, devolviéndoles a estos últimos la relevancia geoestratégica perdida
al nalizar el orden bipolar.
En este contexto, cabe preguntarnos: ¿Qué rol jugaron las empresas esta-
tales de petróleo de Brasil, India y China en el acercamiento energético de
estos países a África Subsahariana entre 2003–2014? ¿Qué relación hubo
entre el accionar de las empresas y las prioridades de sus gobiernos? ¿Exis-
tió una estrategia gubernamental o las empresas actuaron cual compañías
multinacionales privadas, despegándose de los objetivos nacionales?
*
Becaria posdoctoral del Consejo Nacional de Investigaciones Cientícas y Técnicas (CO-
NICET) y Profesora de la Universidad Nacional de Rosario (UNR).
1
El presente artículo es un extracto de una investigación mayor, realizada en el marco de
una tesis doctoral defendida en marzo de 2019.
Código de referato: SP.282.L/20
http://dx.doi.org/10.22529/sp.2020.50.06
STUDIA POLITICÆ Número 50 otoño 2020 pág. 143–177
Publicada por la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales
de la Universidad Católica de Córdoba, Córdoba, República Argentina.
144 STUDIA POLITICÆ Nº 50 otoño 2020
El objetivo de artículo es analizar comparativamente la inserción comercial
de Brasil, India y China en Angola y las estrategias de sus empresas esta-
tales de petróleo (Petrobras / ONGC Videsh / Sinopec, CNOOC, CNPC)
en ese país, durante el período 2003–2014. Se optó por las dos variables
antedichas debido a la inuencia mutua que presentan, donde el petróleo
ocupó un lugar central.
Palabras clave: Brasil India China – empresas estatales de petróleo
Angola
Abstract
During the rst decade of the 21st century, the so–called emerging powers
energized its ties with Sub–Saharan African countries. This interest gave
Africa back its geostrategic relevance this continent had in the past.
Within this context, we ask ourselves, what is the role that Brazilian, In-
dian and Chinese National Oil Companies (NOCs) played in Sub–Saharan
African countries during 2003–2014? What are the links between those
enterprises strategies and their government’s priorities? Was there a go-
vernmental policy or the NOCs operated as International Oil Companies,
beyond the national interests?
The aim of this article is to analyse the bilateral trade of Brazil, India and
China with Angola and their NOCs strategies (Petrobras / ONGC Videsh /
Sinopec, CNOOC, CNPC) in the African country during 2003–2014. These
variables were chosen because they have mutual inuence.
Key words: Brazil – India – China – National oil companies – Angola
Introducción
L
a primera década del siglo XXI estuvo caracterizada por una serie de
acontecimientos que tuvieron repercusiones sistémicas de importancia,
generando condiciones para el fortalecimiento de las relaciones Sur–Sur
y, particularmente, para la intensicación de la presencia de potencias emer-
gentes
1
, tales como Brasil, India y China, en la región de África Subsahariana.
1
Se recuerda que en el año 2001 la consultora nanciera Goldman Sachs destacó el des-
empeño económico de cuatro países Brasil, Rusia, India y China, acuñando el acrónimo
BRIC. Desde entonces, la academia ha debatido sobre los conceptos de mercado emer-
gente, economías emergentes, país emergente o potencia emergente para referirse a estos
países. Lo cierto es que los gobiernos de los países aglutinados bajo dicho acrónimo pronto
comenzaron a tener gran activismo político internacional que derivó en una serie de ini-
ciativas conjuntas, como la reunión a nivel de foro en el año 2009, dejando de ser tan solo
MARÍA NOEL DUSSORT 145
En primer lugar, los atentados al World Trade Center y al Pentágono en Es-
tados Unidos el 11 de septiembre de 2001 implicaron un punto de inexión
tanto para ese país como para las relaciones internacionales. Este hecho
condujo a un giro en la política exterior de la administración de George W.
Bush, iniciando una cruzada contra el terrorismo internacional que implicó
la securitización de la agenda global. En consecuencia, el gobierno nortea
-
mericano pasó a regirse por su propia percepción del mundo entre regiones
prioritarias y no prioritarias en el combate contra el terrorismo. Se produjo
así un mayor grado de permisibilidad internacional para algunos Estados
como Brasil, India y China, que ganaron margen de maniobra y pudieron
extender su inuencia a sus contextos regionales con menores costos que
en la década anterior, de máximo esplendor unipolar.
En segundo lugar, y en simultáneo a las consecuencias que trajo consigo el
11–S, hay cierto consenso para armar que el sistema internacional atravesó
por un tercer shock petrolero entre los años 2003 y 2008. A partir de la evi
-
dencia recabada en el comportamiento que presentó el mercado internacional
del petróleo durante el primero (1973) y el segundo shock petrolero (1979),
desde 2003 se registró un nuevo ciclo de elevación de precios del barril de
crudo
2
motivado por una serie de factores: la declinación de la producción en
regiones no controladas por la OPEP –como el Golfo de México y el Mar del
Norte–; el crecimiento de la economía mundial que impulsó hacia arriba la de-
manda de petróleo; la recuperación de poder del mercado de la Organización
un conjunto de letras. A partir de 2010 el foro BRIC pasó a renombrarse BRICS, con la
incorporación de Sudáfrica.
De todas formas, esta investigación no desconoce que en la actualidad, algunos sectores
académicos cuestionan que China siga siendo identicada como un “emergente” puesto
que, en función de sus relaciones bilaterales sostenidas con Estados Unidos, su compor-
tamiento estaría dando cuenta de la presencia de una gran potencia mundial (“emergida”)
antes que de un “emergente”. Desde enfoques tradicionalistas se asegura que, a lo largo
de la historia, la transición de hegemonía de una potencia a otra ha ocurrido a través de
un acontecimiento bélico (allison, 2017). Sin embargo, otras miradas sostienen que no
necesariamente China deberá enfrentarse militarmente a Estados Unidos (Buzan & cox,
2013), sino que podría suscitarse un escenario en el que las disputas se dieran en los distin-
tos espacios de negociación multilateral, o bien, que está moldeando un orden internacional
paralelo al vigente (stuenKel, 2018) a través del establecimiento de instituciones (AIIB;
BRI) que proyectan su poder (en giaccaglia & dussort, 2020).
2
En julio de 2008, el precio del barril de petróleo alcanzó los 140 dólares en la bolsa de
Nueva York, para luego decaer en el segundo semestre de ese año y volver a subir en el
primer semestre de 2009, dados los primeros signos de recuperación económica de los
países occidentales (paiva Benevides, 2011).
146 STUDIA POLITICÆ Nº 50 otoño 2020
de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) debido al aumento del precio del
commodity y la inestabilidad política en Medio Oriente, zona que guarda más
del 60% de las reservas probadas del hidrocarburo a nivel mundial.
En tercer lugar, el crecimiento económico acelerado de Brasil, India y China
ocasionó una alta dependencia de los hidrocarburos. Al ser el petróleo uno de
los insumos claves para mantener el ritmo de crecimiento, se volvió estraté
-
gico asegurar su aprovisionamiento en el corto y mediano plazo. Este hecho
sumado al aumento del precio del barril de petróleo en un breve período
de tiempo y al escenario de conicto que presentaban los principales países
productores de Medio Oriente desde 2001 desembocaron en un contexto que
hacía peligrar la seguridad energética de los países altamente dependientes
de las importaciones de petróleo.
En cuarto lugar, se deben considerar los factores domésticos en Brasil, India
y China. Dado el clima de época, desde 2003 las elites políticas en el poder
en estos tres países retomaron o intensicaron la política de acercamiento
a otras regiones del mundo más allá de los núcleos de poder tradicionales
(nos referimos a Estados Unidos y Europa), dando particular relevancia a las
relaciones Sur–Sur.
En denitiva, esta conjugación de factores sistémicos y domésticos derivó
en el acercamiento energético de los denominados “emergentes” a los países
de África Subsahariana, devolviéndoles a estos últimos la relevancia geoes
-
tratégica perdida al nalizar el orden bipolar. La intensicación del accionar
de China durante los noventa y más aún en la primera década del nuevo siglo
ayudó a poner en valor a los países africanos que habían sido dejados de lado
por Occidente. Si bien Brasil e India ya mantenían lazos “selectivos” con
estos países, en los 2000 se ampliaron y multilateralizaron.
En este contexto, cabe preguntarnos: ¿Qué rol jugaron las empresas estatales
de petróleo de Brasil, India y China en el acercamiento energético de estos
países a África Subsahariana entre 2003–2014? ¿Qué relación hubo entre el
accionar de las empresas y las prioridades de sus gobiernos? ¿Existió una
estrategia gubernamental o las empresas actúan cual compañías multinacio
-
nales privadas, despegándose de los objetivos nacionales?
Para poder responder a estos interrogantes, es preciso aclarar que el presente
trabajo se estructuró en base a la categoría analítica modelo de vincula
-
ción externa en materia de seguridad energética, construida en base a los
aportes del realismo neoclásico (Dussort, 2019). Para poder comprender este
concepto es preciso considerar su estructura interna, es decir, por un lado,
modelo de vinculación externa y, por otro, seguridad energética.
MARÍA NOEL DUSSORT 147
Como exponente del abordaje teórico mencionado, Taliaferro (2000/2001)
distingue entre teorías realistas de política internacional y teorías realistas de
política exterior. El autor incluye al realismo neoclásico dentro de estas últi-
mas ya que intenta explicar patrones individuales de política exterior de los
Estados. En este marco, el concepto modelo de vinculación externa fue pro
-
puesto para abordar el comportamiento externo de un Estado sobre un área
temática especíca, que es considerada clave para lograr la supervivencia
del país en cuestión. La particularidad que posee es que las acciones externas
implementadas parten de una diversidad de agencias estatales, generalmente
bajo la promoción político–diplomática.
Siguiendo el hilo argumentativo del realismo neoclásico, los Estados –a tra
-
vés de la percepción de sus actores estatales–, en vez de asumir que buscan
seguridad, responden a la incertidumbre de la anarquía internacional preten
-
diendo controlar y dar forma a su ambiente externo (Rose, 1998). De esta
forma la supervivencia del Estado, o su seguridad nacional, está relacionada
con mantener su posición en el sistema internacional. Desde la Posguerra
Fría, el concepto de seguridad ha pasado a tener un abordaje teórico mul-
tidimensional, es decir, superador de la perspectiva estratégico–militar
3
.
La teoría propuesta entonces comenzó a enfatizar tanto las fuentes internas
como externas de las amenazas. En palabras de Melvyn Lefer, la seguridad
se dene como la protección de valores centrales domésticos de amenazas
externas, o bien, las amenazas externas solo emergen en relación a cómo un
Estado dene sus ejes conductores internos. Así el realismo neoclásico es ca
-
paz de ofrecer un enfoque de la seguridad que incorpore la política doméstica
y el sistema internacional (en Schmidt, 2008).
En consecuencia, los Estados conguran modelos de vinculación externa en
una materia de especíco interés para la seguridad nacional, como es la se
-
guridad energética. En el presente análisis, se parte del hecho que el abasteci-
miento de petróleo en el corto y mediano plazo era determinante para alcan-
zar la seguridad energética de Brasil, India y China en el período 2003–2014
debido a que las matrices energéticas de cada uno de estos países eran muy
dependientes del crudo.
3
En este caso es importante mencionar la producción de la Escuela de Copenhague. Prin-
cipalmente, hay dos obras que plasmaron las nuevas preocupaciones en torno al concepto
de seguridad durante la década de 1990, a saber: “People, States and Fear: an agenda for
international security studies in the post–cold war era” de
Buzan, B. (1991) y “Security: A
New Framework for Analysis” Barry Buzan, ole Wæver, Jaap de Wilde (1998).
148 STUDIA POLITICÆ Nº 50 otoño 2020
Ahora bien, según el World Energy Council (2012)
4
la seguridad energética
hace referencia a la gestión efectiva del suministro primario de energía de
fuentes domésticas y externas, la conabilidad en la infraestructura energéti-
ca y la habilidad de las compañías de energía para alcanzar la demanda actual
y la futura. Por lo cual es crucial analizar tanto la situación energética domés
-
tica de las unidades de análisis, es decir los recursos naturales y materiales
con los que cuentan al interior de cada Estado, para comprender la necesidad
de desarrollar modelos de vinculación externa en materia de seguridad ener-
gética. Por último, cabe decir que conservar la seguridad energética es una
condición sine qua non para mantener la posición alcanzada en el sistema
internacional, esto es, su categoría de potencias emergentes.
En breve, se optó por la construcción conceptual de modelo de vinculación
externa en materia de seguridad energética porque permite contemplar la co
-
nexión entre la política energética y la política exterior así como la manera
en que son expresados los intereses que tienen las empresas nacionales de
petróleo en las acciones de la política exterior y la política energética. En
denitiva, muchas veces lo que resulta claro es el interés o la necesidad de
un gobierno determinado mientras que las acciones para poder suplirlo son
dispares en cuanto a su dirección.
Dicha categoría contempla cuatro variables de análisis que se encuentran de
-
limitadas de la siguiente manera. La acción diplomática es entendida como
las relaciones exteriores denidas e impulsadas por un Estado de acuerdo
a sus intereses estratégicos (en ese caso, la seguridad energética) a través
de acciones bilaterales o multilaterales. La inserción comercial hace refe-
rencia a las acciones de promoción y negociación conducidas por un país
para lograr ventajas comerciales con terceros, con el objeto de incrementar
los intercambios y promover sectores estratégicos de la economía nacional.
Las estrategias de las empresas estatales de petróleo hacen referencia a la
internacionalización de sus negocios para abastecer a un decitario mercado
interno a través de proyectos de exploración y explotación en el exterior,
generalmente en países prioritarios en la agenda externa del Estado y ne-
gociados gracias a la acción diplomática. Y la cooperación técnica alude a
la transferencia de capacidades técnicas y administrativas (know–how) en
-
tre países con similares niveles de desarrollo (Lechini, 2009), generalmente
4
La elección de esta denición no es azarosa debido a que el World Energy Council (WEC)
agrupa a las potencias emergentes objeto de estudio de este trabajo de investigación. Si bien
la más utilizada es la acuñada por la Agencia Internacional de la Energía, responde a las
potencias tradicionales reunidas en la OCDE.
MARÍA NOEL DUSSORT 149
guiada por objetivos de gobierno como la proyección del país en el exterior y
la consolidación de vínculos económicos y políticos con otros países.
En base a estos fundamentos, este trabajo tiene como objetivo analizar com
-
parativamente la inserción comercial de Brasil, India y China en Angola y las
estrategias de sus empresas estatales de petróleo (Petrobras / ONGC Videsh
/ Sinopec, CNOOC, CNPC) en ese país, durante el período 2003–2014. Se
optó por las dos variables antedichas debido a la inuencia mutua que pre
-
sentan, donde el petróleo ocupó un lugar central.
Se sostiene como hipótesis de trabajo que Brasil, India y China han ejercido
un capitalismo de Estado denido como a inuência difusa do governo na
economia, seja mediante participação acionária minoritária ou majoritária
nas empresas, seja por meio do fornecimento de crédito subsidiado e/ou de
outros privilégios a negócios privados” (Musacchio & Lazzarini, 2015: 10).
El crecimiento y la actuación de las empresas transnacionales de origen es
-
tatal revela el avance de la intervención del Estado sobre la gestión de la
economía global. Desde 2008, estas empresas han alimentado la tendencia
hacia el control estatal de los recursos estratégicos y son también expresión
de la nueva geografía económica mundial ya que las que más se expanden
son las chinas, las indias y las brasileñas, entre otras (Viola, Franchini &
Ribeiro, 2013).
Desde un punto de vista metodológico, se optó por el recorte temporal que
se extiende desde 2003 a 2014, debido a que durante este período se registró
un ascenso de los precios internacionales de los commodities, entre ellos el
petróleo. A su vez, coincidió con el inicio de nuevos gobiernos en Brasil (Da
Silva 2003–2010 y Rousseff 2011–2014), India (Manmohan Singh 2004–
2014) y China (Hu Jintao 2003–2013 y Xi Jinping 2013–2014) que intensi
-
caron las relaciones Sur–Sur, otorgando un lugar privilegiado a los vínculos
con África Subsahariana. Al mismo tiempo, los mencionados gobiernos de-
mostraron un mayor activismo en la escena internacional, en particular en el
contexto energético mundial por las características que comenzaron a reunir
a este respecto en el presente recorte temporal. En este sentido, China, India
y Brasil (en ese orden) pasaron a posicionarse entre los diez mayores consu-
midores de energía del mundo y los mayores consumidores de petróleo del
mundo. Igualmente, China y Brasil formaron parte de los mayores producto-
res de petróleo (International Energy Agency, 2004, 2008, 2014).
Durante el período abordado, las empresas estatales de petróleo (National
Oil Companies – NOCs) de las tres potencias emergentes tenían acceso pre
-
150 STUDIA POLITICÆ Nº 50 otoño 2020
ferencial a las reservas de petróleo en sus países de origen, se encontraban
entre las mayores productoras del mundo y poseían un rol destacado en la
comercialización e inversiones de crudo y sus derivados. Estas condiciones
–sumadas a los descubrimientos de recursos naturales estratégicos en sus
territorios, como es el caso de Brasil– las denieron como los nuevos juga-
dores energéticos globales.
Por último, la selección de Angola se justica en base a que en el período
aquí abordado (2003–2014) ocupó el primer o segundo lugar como productor
de petróleo en el continente africano y abastecedor africano de Brasil, India
y China y, al mismo tiempo, como socio comercial y como receptor de inver
-
sión extranjera directa (IED) de las tres potencias emergentes.
En las páginas siguientes se exponen entonces la intrincada red de vínculos
entre el intercambio comercial, los incentivos al comercio y la expansión
de las empresas estatales de petróleo de las tres potencias emergentes en
Angola.
1. Brasil, uno de los primeros en aplicar el “modelo Angola”
Entre 2003 y 2014, la balanza comercial entre Brasil y el país africano co
-
menzó siendo decitaria para Angola, para luego prácticamente equilibrar-
se
5
. Las compras de petróleo crudo impulsaron hacia arriba la cifra total de
las importaciones y en 2008 este commodity fue equivalente al 97% del total
de las importaciones. Angola se posicionó en segundo lugar, luego de Nige-
ria, como mayor proveedor de petróleo crudo de Brasil del continente africa-
no en el período trabajado
6
.
En este marco de intensicación de los lazos comerciales, no fue casuali
-
dad que la Agencia Brasileña de Promoción de Exportaciones e Inversiones
(Apex) haya seleccionado a Luanda como la ciudad para abrir su primer Cen-
tro de Negocios en el continente africano en el 2010, pensado para funcionar
5
En términos de cifras, en 2003 Brasil importó 7 millones y medio de dólares de Angola
y exportó 235 millones. En el año 2008, la balanza comercial estuvo prácticamente equi-
librada, ya que las importaciones fueron de 2.240 millones mientras que las exportaciones
sumaron 1.974 millones. Durante 2014 se mantuvo esa tendencia: mientras que las expor-
taciones brasileñas fueron de 1.200 millones, las importaciones correspondieron a 1.100
millones (SECEX, gobierno de Brasil, 2018).
6
Hubo años que esta posición fue superada por Libia.
MARÍA NOEL DUSSORT 151
como plataforma para auxiliar al gobierno en el proceso de internacionaliza-
ción de las empresas brasileñas.
Ahora bien, en cuanto a los incentivos al comercio, importa mencionar que
fue complejo dividir aquellos correspondientes al comercio y aquellos des
-
tinados a promover las inversiones ya que, como veremos a continuación, el
modelo implementado se trató de una “coordinación público–privada para
el nanciamiento del comercio y la inversión” aplicado desde los años 80,
que luego fue readaptado a las circunstancias de los 2000 (Sánchez Badin &
Morosini, 2017: 296).
En 1980 se había rmado un Acuerdo marco para la Cooperación Económi
-
ca, Cientíca y Técnica entre ambos países. Dicho acuerdo fue modicado
en 1983 por un Ajuste Complementario que delineó las pautas generales de
la concesión de un crédito de un millón de dólares, para el nanciamiento
del comercio y las inversiones brasileñas
7
. La innovación principal fue que
el petróleo angoleño se convirtió en garantía de la operación crediticia entre
Brasil y Angola
8
, implicando a las dos petroleras estatales: Sonangol y Pe-
trobras. Esta vinculación de cuestiones con el tiempo se denominó “modelo
angoleño” (Sánchez Badin & Morosini, 201).
Sin embargo, en 1994 el gobierno angoleño tomó la decisión de suspender
las garantías en petróleo
9
. Un año después se produjo la rma de un acuerdo
de renegociación de deuda con Angola, el primer país africano en concretarlo
con Brasil, por 436 millones de dólares en un plazo de quince años. El petró-
leo volvió a ser central ya que este acuerdo nuevamente vinculó el suministro
del recurso estratégico al pago de la deuda. En otras palabras, el pago de las
deudas a Brasil quedó garantizado con la exportación de petróleo angoleño
(Sanchez Badin y Morosini, 2017, p. 301).
De esta forma, el gobierno de Da Silva encontró las condiciones legales
necesarias para negociar instrumentos de nanciación con Luanda
10
, prin-
7
Uno de los puntos consideraba garantizar la provisión de servicios para el Proyecto Hi-
droeléctrico de Capanda, que tenía como uno de sus operadores a Odebrecht. Debido a la
magnitud de la obra, los contratos rmados establecieron garantías en forma de petróleo.
A causa de la guerra civil en el país africano, la construcción fue suspendida en 1995 y se
retomó ocho años después (sánchez Badin & Morosini, 2017).
8
Luanda se comprometió a proveer 20 mil barriles de petróleo diarios para garantizar el
préstamo (Anexo del Acuerdo Complementario en sánchez Badin & Morosini, 2017).
9
En ese momento, Angola tenía una deuda de 800 millones de dólares.
10
De acuerdo a la legislación de Brasil, no se pueden otorgar nuevas líneas de nanciamien-
152 STUDIA POLITICÆ Nº 50 otoño 2020
cipalmente a través del BNDES (Vilas–Bôas, 2014). Al mismo tiempo, el
presidente petista también enfrentó una relación bilateral en la cual partici-
paban tanto agentes públicos como privados (la hidroeléctrica Capanda, por
ejemplo), modalidad que conservó e intensicó durante su administración.
Volviendo a los indicadores que explican los incentivos al comercio, en 2003
se abrió una ocina del Banco do Brasil en Luanda, para encargarse de la
expansión de las exportaciones (Estadão, 17/10/2003). En este punto, cabe
recordar que durante el gobierno del PT en Brasil estaban disponibles, por un
lado, las líneas de crédito PROEX del Banco do Brasil y por otro lado, las
líneas de crédito del BNDES. En cuanto a las primeras, tan solo en 2008 la
mitad de los desembolsos del PROEX fueron destinados a Angola (Nunes,
2009 en Corkin, Viana & Naidin, 2012).
Además, fueron identicadas tres líneas de crédito del BNDES extendidas a
Luanda. Bajo la primera, denominada Programa Exim Automático mediante
la cual el préstamo fue extendido a través de una red de bancos autorizados
por el BNDES–, hay evidencia para conrmar que entre 2003 y 2012 los
créditos para operaciones con el país africano fueron de 3.200 millones de
dólares, a pesar que gran parte de dichos acuerdos sobre nanciamiento estu
-
vieron protegidos por razones de condencialidad
11
(Corkin et al., 2012). La
segunda línea de crédito, Exim Pos–Embarque tuvo inicio en 2007 con el n
de beneciar a las empresas de ingeniería brasileñas involucradas en obras de
infraestructura
12
(Vilas–Bôas, 2014). En tercer lugar, se registró el Programa
to a un país con una deuda pendiente.
11
Sin embargo, algunas cifras que hacen al monto total fueron informadas. En efecto, vale
mencionar la rma del Protocolo de Entendimientos sobre la concesión de créditos al go-
bierno angoleño en 2005 por un valor de 580 millones de dólares en el trienio 2005-2007
(Comunicado conjunto dos Presidentes da República Federativa do Brasil e da República
de Angola, Ministério das Relações Exteriores –MRE–, Semestre, 2005). En 2007, se
anunció una nueva ampliación de la línea de crédito por mil millones de dólares, dispo-
nibilizados entre 2008 y 2009 y concedidos por el BNDES a diez años y con una tasa
de interés de 1% (Protocolo de Entendimientos Brasil–Angola 18/10/2007, –MRE–,
Semestre, 2007). En 2010 se rmó un nuevo Protocolo de Entendimiento Brasil–Angola,
que involucró al Ministerio de Desarrollo (MDIC) de Brasil y al Ministerio de Finanzas de
Angola. Este acuerdo otorgó una línea de crédito por 2.500 millones de dólares “para nan-
ciamento à exportação de bens e serviços para Angola no âmbito do Fundo de Garantia de
Exportações, o que faz de Angola o maior beneciário dessa modalidade de crédito” (MRE,
1° Semestre, 2010: 488).
12
En 2007 el monto desembolsado bajo esta modalidad fue de 148 millones de dólares, en
2008 de 539 millones y en 2009 de 766 millones.
MARÍA NOEL DUSSORT 153
de Integración con África de 2008, con el n de diversicar las exportacio-
nes en África otorgando nanciación a las compañías nacionales, en el cual
Angola se estableció como prioridad
13
.
En este contexto es pertinente analizar algunas particularidades de los acuer
-
dos de nanciación arriba explicados. Según el Protocolo de Entendimiento
Brasil–Angola de 2007, “los nuevos préstamos quedarían respaldados en una
combinación de garantías, que consideró el compromiso de pagos de deudas
del Acuerdo de Renegociación de 1995 y el excedente de esos pagos como
condición para los nuevos préstamos” (Sánchez Badin & Morosini, 2017:
305). En este sentido, el punto II de dicho Protocolo raticó que
“Angola compromete–se a manter o uxo nanceiro relativo ao forneci-
mento anual de 20.000 (vinte mil) barris/dia de petróleo, distribuídos em
2 (dois) carregamentos trimestrais, direcionando a totalidade dos recursos
para uma Conta–Garantia à ordem do Governo brasileiro, que será admi-
nistrada pelo Banco do Brasil S.A.” (Protocolo de Entendimentos Brasil–
Angola 18/10/2007 en MRE, 2° semestre, 2007).
Primeramente importa reconocer que desde 2003 Angola se convirtió en
el principal destino de inversión de las empresas brasileñas alcanzando los
11.700 millones de dólares (Chen, Geiger & Fu, 2015). Cabe mencionar que
Petrobras fue beneciada por el relanzamiento de las relaciones con el conti-
nente africano. Si bien Petrobras se instaló en Angola a nales de los setenta
para la exploración y producción de petróleo en aguas rasas y profundas, a
partir del 2006 la compañía inició una inversión más agresiva al conquistar
derechos de exploración y producción en nuevos bloques (Coutinho, Ste-
ffens & Vieira, 2014).
Concretamente, hasta noviembre de 2006 Petrobras era socia no operadora
de dos bloques en Angola
14
: el bloque 2/85 –del cual formaba parte desde
1980– y el bloque 34, en fase de exploración. Desde diciembre de 2006 hasta
2011, la compañía pasó a tener derechos de exploración y producción en
cuatro bloques más, convirtiéndose en operadora en tres de ellos: los bloques
13
Fueron establecidos los siguientes montos por año: para 2008, 290 millones de dólares
y para 2010, 527 millones. En 2009 el desembolso de nanciamiento bajo este programa
alcanzó 649 millones (corKin et al., 2012).
14
El área marítima de Angola estaba dividida en 74 bloques de exploración en aguas rasas,
profundas y ultraprofundas, de los cuales cerca de 30 se encontraban operativos.
154 STUDIA POLITICÆ Nº 50 otoño 2020
6/06, 18/06 y 26 además de socia no operadora en el bloque 15/06
15
. En cada
bloque conforma un consorcio de exploración de empresas petroleras tanto
estatales como multinacionales (Sonangol online).
El bloque 2/85, ubicado en la Cuenca del Bajo Congo, es el único activo de la
empresa que se encontraba en fase de producción, resaltando que Petrobras
tenía la participación mayoritaria (27,5%)
16
. Entre 2007 y 2008 este bloque
generó una producción media entre 3.600 y 2.500 bp/d respectivamente (Pe-
trobras 2007; Petrobras, 2008). Los demás bloques estaban en desarrollo, es
decir, en la fase de exploración. En el bloque 6/06, centrado en actividades
exploratorias en las aguas rasas de la Cuenca de Kwanza con un área total
de casi 5 mil km
2
, Petrobras se desempeñaba como operadora también con el
mayor porcentaje (40%) junto a Sonangol, petrolera estatal angoleña (20%)
y tres empresas petroleras privadas
17
.
En aguas profundas, la empresa brasileña contaba con el 30% del bloque
18/06 situado en la Cuenca del Bajo Congo, siendo superada su participación
por SSI joint venture chino–angoleña– con un 40% a las que se sumaron So
-
nangol (20%) y dos empresas privadas
18
. En este último, Petrobras anunció
a nales de 2009 el descubrimiento del pozo Manganês–01, localizado a 200
km de Luanda. En el bloque 26 en la Cuenca Benguela Petrobras adquirió
el 80% y se desempeñó exclusivamente junto a Sonangol (20%), porque se
trató de una área de fronteira exploratória, cuja integração de dados geológi-
cos e geofísicos do bloco e analogias com modelos petrolíferos da costa oeste
africana e da costa leste brasileira permitiram a identicação do interesse
da Petrobras” (Gonçalves De Oliveira, 2016: 117). En el bloque denomina-
do 15/06 Petrobras era socia tan solo con un 5%, mientras que Eni–Angola
(italiana) funcionaba como operadora y socia mayoritaria (35%)
19
. En 2009
en este proyecto hubo dos descubrimientos conrmados de alto potencial en
N’Goma–1 y Sangos (Petrobras, 2009). Por último, en el bloque 34 –situado
15
Información extraída de Petrobras http://201.77.217.135/pt/paises/angola/angola.htm
[Consultado el 23/10/2018].
16
Junto a Petrobras se encontraban Sonangol (25%), Chevron (20%) que era la operadora,
Somoil (9,3%), Poliedro (9,1%) y Kotoil (9,1%), estas tres últimas petroleras angoleñas de
capitales privados.
17
Inter Oil (20%), noruega; Falcon Oil (10%), multinacional con sede en Irlanda y Initial
Oil and Gas (10%).
18
Falcon Oil, (5%) y Geminas (5%), privada angoleña.
19
Al consorcio se sumaban SSI (20%), Total y Sonangol (15%) y Statoil y Falcon Oil (5%).
MARÍA NOEL DUSSORT 155
en aguas ultraprofundas de la cuenca del Congo–, Petrobras detentaba el 30%
de la participación actuando junto a Sonangol (20%) quien era la operadora y
Statoil con 50%. En ese pozo se sumaron siete descubrimientos productivos.
De todo el detalle anterior se desprende que Petrobras contó con mayor par
-
ticipación en cada uno de dichos bloques y fue elegida como operadora en
tres de seis bloques petroleros en la licitación del año 2005. Asimismo, en los
bloques de exploración donde Petrobras tuvo participación, se destacan los
grandes porcentajes de aportaciones de las NOCs frente a los más modestos
de las IOCs.
Aquí es importante advertir por un lado, que los vínculos políticos entre el
presidente Da Silva y el presidente angoleño Dos Santos pueden haber tor
-
cido la puja de la licitación de 2005 a favor de Petrobras. Y, por otro lado, el
incremento de las exportaciones de Angola a Brasil, compuestas casi exclu
-
sivamente por petróleo crudo, se produjo en paralelo a las nuevas adquisicio-
nes de la estatal brasileña en el país africano. Por tanto, desde la perspectiva
brasileña, el amplio volumen de importaciones “além de gerar empregos aos
angolanos e recursos para o governo de Angola, gera dividendos para uma
empresa brasileira de controle estatal” (Visentini, 2013: 127).
Seguidamente, se exponen una serie de indicadores para valorar el desem
-
peño de Petrobras en Angola. En primer lugar, la producción de petróleo de
Petrobras en Angola en 2012 fue de 1.100 bp/d, en declive desde 2008. De
todas formas, es importante considerar que de los seis bloques en donde es-
taba involucrada, solo uno alcanzó la fase de producción. En segundo lugar,
Petrobras empleó población local en sus obras ya que las actividades de ex-
ploración movilizan a mayor cantidad de técnicos. En efecto, en 2009 Petro-
bras contrató a 68 empleados locales y a 17 brasileños y en 2014 la compañía
contó con 54 empleados locales y 5 brasileños. Hubo una diminución mucho
más pronunciada de empleos brasileños que angoleños desde 2009 a 2014
(Gonçalves De Oliveira, 2015).
Probablemente dicha disminución esté relacionada al proceso de desinver
-
sión en el exterior que aquí comenzó antes. Cabe notar que en el informe de
actividades de 2011 de la empresa, solamente se comunicó que la continua
reevaluación de los valores de la compañía motivó un reposicionamiento de
algunos de los activos en Angola. En consecuencia, ese año se vendió el 50%
de la participación en el bloque 26, negoció la salida del bloque 15 –también
a través de la venta de su contribución– y la devolución del bloque 34 al
gobierno angoleño (Petrobras, 2011). En 2013, al producirse la venta de la
156 STUDIA POLITICÆ Nº 50 otoño 2020
mitad de los activos de Petrobras en el continente africano a BTG Pactual
20
,
fueron incluidos aquellos situados en Angola. La restructuración corporativa
entonces envolvió la sucursal en Luanda así como los siguientes activos:
bloques 2, 6/06, 18/06 y 26
21
(Petrobras, 2014). Este proceso de desinversión
se profundizó en 2016 cuando Petrobras renunció al bloque 26 (Petrobras,
2017).
En cuanto a la capacitación brindada por la empresa, en 2009 Petrobras im
-
plementó en Angola el Programa de Procesos de Integración Internacional
(PROANI), de gestión empresarial multicultural. Este programa favorecía la
transferencia de conocimientos dentro de la organización y, bajo su imple-
mentación, fueron creados cursos de capacitación en suelo angoleño suman-
do 500 horas de entrenamiento en más de doscientos procesos y subprocesos
de las áreas de compras, exploración, administración, estrategia y planea
-
miento (Petrobras, 2015 en Gonçalves De Oliveira, 2015). Si bien también se
rmaron tratados de cooperación técnica que involucraron al sector energéti-
co y petrolífero entre ambos Estados, en los años 2003 y 2012, el organismo
involucrado para llevar a cabo los programas fue la Agencia Brasileña de
Cooperación del MRE.
Recapitulando, de acuerdo a la hipótesis de trabajo planteada se puede ar
-
mar que existió una alianza estratégica entre la elite empresarial de Brasil y
el gobierno del PT, que se fortaleció con la promoción gubernamental de la
internacionalización de sectores como el energético. De la misma manera, se
vislumbró una vinculación de cuestiones entre el comercio, las inversiones y
el nanciamiento otorgado a Angola, todo ello permeado por el petróleo. Pe-
trobras fue el actor central en las relaciones económicas entre los dos países,
destacándose el hecho particular de que si bien no es el único país de África
en recibir nanciamiento del BNDES, si fue el único en poseer una cuenta
especial de garantía en petróleo (Vilas–Bôas, 2014).
20
A inicios de 2013 la empresa inició un proceso de desinversión en el exterior. Por una
parte, vendió la mitad de sus activos en el continente africano a BTG Pactual, un banco de
inversión brasileño, por un valor de 1.525 millones de dólares (Soares, 14/06/2013). Petro-
bras argumentó que la constitución de esta joint venture era necesaria para poder avanzar
con el desarrollo del campo Egina, en Nigeria, que demandaba una inversión de 3 mil
millones.
21
Si bien en el informe 2011 se aclara que la empresa vendió el 50% de la participación del
bloque 26 (inicialmente contaba con el 80%), luego en 2014 declaró que su participación
era de 40%. Lo cual maniesta un error de 10% que no ha sido aclarado.
MARÍA NOEL DUSSORT 157
La fase de mayor expansión de la actuación de Petrobras en Angola se cir-
cunscribió al segundo mandato de Da Silva, es decir, desde 2006 a 2011,
momento en que comenzó su contracción. En otras palabras, si bien en un
primer momento se refuerza el concepto de modelo de vinculación externa
en materia de seguridad energética debido a que hubo cierta consonancia en
-
tre la actividad diplomática del gobierno del PT a favor de Petrobras, luego
la estrategia de la empresa pareció seguir sus propios tiempos.
2. Las NOCs indias en busca de un lugar bajo el sol
En esta sección se analiza la inserción comercial de India en Angola y la
actuación de sus empresas estatales de petróleo en este país. En cuanto a las
relaciones comerciales entre India y Angola se puede armar que fueron al
son de la evolución del comercio del país asiático con la región de África
Subsahariana. El volumen del intercambio comercial entre los dos países
fue insignicante durante las décadas de 1980 y 1990 y solo comenzó a in
-
crementarse en los 2000 (Kiala & Ngwenya, 2011). En el año 2009, India se
convirtió en el noveno socio comercial de Angola y en 2014 pasó a estar en el
segundo lugar
22
, solo superado por China (World Integrated Trade Solutions,
World Bank online). A pesar del incremento paulatino en las dos cuentas,
las importaciones indias sobrepasaron a las exportaciones justamente por las
compras de petróleo. En términos comparados, Brasil duplicó el monto de
exportaciones en relación a las indias en el año 2014.
Al observarse la composición del comercio, prácticamente el total de las im
-
portaciones corresponden a petróleo crudo (Chaturvedi, 2015). En efecto,
Angola fue el segundo país proveedor de India de este recurso estratégico en
África Subsahariana después de Nigeria. En referencia a las exportaciones
hacia el país subsahariano, los principales ítems fueron tractores y vehícu-
los para el transporte, maquinaria agrícola, alimentos (té, arroz y bebidas) y
carnes, productos farmacéuticos, cueros, etc. (Government of India, 2016).
No obstante esta diferencia, Angola comenzó con décit y luego pasó a com-
putar superávit, considerando que las importaciones indias son mucho más
22
Al inicio del período aquí estipulado, en 2003–2004, las importaciones indias desde An-
gola computaron 7 millones de dólares, acrecentándose a 1.386 millones en 2007–2008
para llegar a 6.000 millones en 2013–2014. El mismo desempeño ascendente registraron
las exportaciones de Nueva Delhi hacia Luanda, comenzando con 70 millones de dólares,
promediando el período aumentó a 261 millones y al nal se contabilizó 536 millones (De-
partment of Commerce, Ministry of Commerce and Industry, Government of India, online).
158 STUDIA POLITICÆ Nº 50 otoño 2020
cuantiosas y que el precio internacional del petróleo se mantuvo alto en ese
momento.
En cuanto a los incentivos al comercio y a las inversiones, también debemos
mencionar que se ha focalizado en las líneas de créditos. Con posterioridad
al n de la guerra civil en Angola, un gran número de empresarios indios
visitaron Luanda para evaluar proyectos de reconstrucción y desarrollo así
como promover las exportaciones. En 2003, el Exim Bank otorgó la primera
línea de crédito por 5 millones de dólares para nanciar exportaciones prove
-
nientes de India (Ministry of External Affairs –MEA–, Government of India,
2004). Posteriormente, se adjudicaron dos líneas más de 10 y 13 millones de
dólares respectivamente para compras de equipamiento agrícola y en 2012
se extendió un nuevo crédito por 23 millones con los mismos propósitos
(Government of India, 2016).
Por otra parte, en 2003 se iniciaron conversaciones para establecer una ocina
del State Bank of India (SBI) en Luanda, el cual nalmente inició sus opera
-
ciones en 2005. El SBI ha sido otra fuente de nanciamiento a través de líneas
de crédito para la adquisición de plantas y equipamiento de compañías indias.
A modo de ejemplo, ese año extendió un crédito por 5 millones de dólares
para suplir al país con tractores indios (MEA, Government of India, 2008).
Vines, Weimer y Campos (2009) arman que los créditos otorgados a partir
del 2003 fueron parte de la diplomacia del petróleo del gobierno de India,
intentando “seducir” a Angola y conseguir el anhelado ingreso a su industria
petrolera que, como se detalla a continuación, tuvo un desenlace infructuoso.
En este marco, en 2004 fue otorgado un crédito de 40 millones de dólares
destinado al proyecto de rehabilitación del ferrocarril Moçamedes (CFM).
Cabe aclarar que la empresa que estuvo a cargo de esta obra fue la estatal
india Rail India Technical and Economic Consultancy Services (RITES), la
cual inició sus actividades en 2005 y lo entregó nalizado al Ministerio de
Transporte de Angola en agosto de 2007 (Government of India, 2016).
Bajo este contexto, en 2006 ambos gobiernos acordaron fomentar las rela
-
ciones comerciales a través de la rma de distintos acuerdos de Promoción
de Inversiones y la creación de una Comisión Bilateral para la Cooperación
Económica, Cultural, Técnica y Cientíca (Chatuverdi, 2015). El gobierno
Singh continuó ofreciendo sus recursos nancieros a Luanda, extendiendo
dos líneas de crédito en 2010: la primera, de 30 millones de dólares, para
erigir un parque de desarrollo industrial y la segunda, de 15 millones, para
ayudar al sector textil a través del establecimiento de una empresa de hila-
MARÍA NOEL DUSSORT 159
do de algodón. De acuerdo al informe de relaciones India–Angola de 2017,
ambos proyectos se encontraban en ejecución (MEA, Government of India,
2011; Government of India, 2017
23
).
En total, entre 2003 y 2014 India otorgó a Angola 56 millones de dólares en
créditos como incentivos al comercio de sus propios productos y 85 millones
de dólares para desarrollar proyectos de infraestructura productiva y vial, en
donde sus empresas estatales estuvieron comprometidas en tales obras. In
-
teresa mencionar que los créditos otorgados no tuvieron ningún respaldo en
petróleo, como el caso de los brasileños –ya trabajados–, o los chinos, que se
tratan en la siguiente sección.
Si bien hubo varios intentos de las empresas petroleras estatales indias de
invertir en supercies petroleras angoleñas, no tuvieron los resultados espe
-
rados. Según Kiala y Ngwenya (2011: 13-14), “India’s investment in Angola
is much lower […] perhaps because of its failure to appreciate certain pro
-
tocols of negotiation in Angola, which require direct consultation with the
relevant government stakeholders”. Lo cierto es que cada uno de los intentos
de las NOCs indias fueron frustrados por las chinas, ya sea por fallas propias
de su diplomacia petrolera o porque el gobierno angoleño se mostró inclina
-
do a ser el a Beijing.
En 2004, ONGC Videsh (OVL) pretendía comprar el 50% de la participación
de Shell en el bloque 18, con quien llegó a un trato directamente sin solicitar
la mediación de Sonangol. No obstante, esta última bloqueó el acuerdo entre
OVL y Shell al ejercer su “derecho de preferencia”
24
, otorgando la concesión
a Sinopec Sonangol International (SSI)
25
(Kiala & Ngwenya, 2011). Al mis-
mo tiempo, China ofreció el pago de un bono de 725 millones de dólares por
la adquisición, para el desarrollo de infraestructura, opacando totalmente la
oferta india de 310 millones (Vines et al., 2009).
23
Es la última actualización publicada del informe.
24
Derecho de un contrato por el cual una parte tiene la primera oportunidad de comprar
un activo antes que este sea ofrecido a una tercera parte. Información extraída y traduci-
da de http://www.businessdictionary.com/denition/preemption–right.html [Consultado el
18/11/2018].
25
Se debe tener presente que SSI fue establecida en 2004 justamente con ese propósito,
debido a la negociación de una línea de crédito otorgada por el Exim Bank de China en
2004 por 2 mil millones de dólares, respaldado en petróleo. Estos datos son ampliados en
la sección siguiente.
160 STUDIA POLITICÆ Nº 50 otoño 2020
A pesar de este traspié, India continuó intentando ingresar al sector en tres
oportunidades más. En efecto, en la ronda licitatoria de 2006, OVL ofreció
mil millones de dólares como bono por los bloques ultraprofundos 15(06),
17(06) y 18(06), pero volvió a ser insuciente frente a los 2.200 millones
presentados por SSI, tan solo para la adquisición de dos de aquellos blo-
ques (Verma, 2016). Nuevamente en 2009, se reprodujo la misma situación
cuando OVL intentó involucrarse en el consorcio de producción compartida
del bloque 32. Las estatales chinas Sinopec y CNOOC, en esta oportunidad
actuando en joint venture, presentaron una mejor oferta que la realizada por
OVL por la participación del 20% del bloque mencionado, por 1.300 millo
-
nes de dólares. Dicho activo poseía reservas estimadas en 650 millones de
barriles y una capacidad de producción de 250 mil b/d (VERMA, 2016). Fi
-
nalmente en 2011, OVL licitó por el bloque 31 al cual tampoco pudo acceder,
esta vez debido a que Pertamina –la petrolera estatal de Indonesia– realizó la
mejor oferta. Pertamina propuso 3.500 millones de dólares para adquirir el
25% de participación de Exxon Mobil (Macauhub, 11/05/2011).
Asimismo, OVL también había demostrado su interés en participar del pro
-
yecto de construcción de la renería Sonaref Lobito en 2005, el cual for-
maba parte de un acuerdo entre Sonangol y Sinopec para su ejecución. No
obstante, en 2007 frente a las discordancias que se presentaron entre la parte
angoleña y la china para su puesta en marcha
26
, el ministro de Comercio
indio Jairam Ramesh expresó que su gobierno aún se encontraba dispuesto
a participar con un 30% del costo del proyecto. De la misma forma, el go-
bierno indio también ofreció fundar un Centro de Excelencia en tecnología
petrolera, renería y marketing (Vines et al., 2009). A pesar de todos estos
compromisos que conducirían a generar valor agregado y capacitación, el
Estado angoleño continuó intensicando su patrón de relacionamiento con
China.
La actividad del ministerio de Petróleo y Gas Natural indio pudo conseguir
cierto avance en 2010 al lograr la rma de dos memorandos de entendimien
-
tos, uno entre ministerios y el otro entre OVL y Sonangol. Si bien se puede
contabilizar como un logro diplomático, las NOCs indias continuaron con el
ingreso bloqueado a la industria petrolera angoleña. La vinculación se man-
tuvo exclusivamente debido a las compras de petróleo, las cuales alcanzaron
30 mil bp/d en el período 2008–2009 (Vines et al., 2009).
26
Las discordancias son expuestas en la siguiente sección.
MARÍA NOEL DUSSORT 161
En denitiva, las estatales indias compitieron en las rondas de licitación por
seis bloques petroleros y no pudieron adquirir ninguno. De la misma manera
fue infructuoso el ofrecimiento de OVL de involucrarse en la construcción
de la renería Lobito o del centro de capacitación. De cierta manera, la expe
-
riencia en Angola fue una lección para las NOCs indias. Siguiendo a Verma
(2016) “it could also be argued that because of its nancial clout, China was
more able to meet Angolan needs for post–conict reconstruction than other
Asian countries”.
A modo de cierre del caso analizado, el gobierno de India se esforzó por ac
-
ceder al sector de la explotación petrolera en Angola utilizando una serie de
herramientas tales como la promoción al comercio y el otorgamiento de
-
nanciamiento por parte de organismos estatales, como es el Exim Bank de
India. De la misma forma, India sostuvo la esperanza de intervenir en los
sectores en los cuales era un competidor digno frente a las NOCs chinas, es
decir, en entrenamiento y transferencia de habilidades. Sin embargo, Angola
se mantuvo rme en su vinculación con China y solamente incluyó a Nueva
Delhi cuando se decidió a diversicar sus compradores de petróleo. Aunque
tampoco hubo demasiada reciprocidad ya que India insertó sus productos en
el mercado angoleño a cambio de la extensión de líneas de crédito para tal
n. Aquí, las estrechas relaciones y los benecios mutuos entre el gobierno
indio, sus instituciones públicas de nanciamiento y las empresas estatales de
petróleo no fueron sucientes para encontrar un lugar en territorio angoleño.
3. China en Angola: obras de infraestructura sobre préstamos respalda
-
dos por petróleo
La denición acerca de la relación entre China y Angola en el siglo XXI
como un “matrimonio por conveniencia” resulta ilustrativa (Corkin, 2011;
Power y Alves, 2012). Desde el n de la guerra civil en 2002, el gobierno
angoleño centró todos los esfuerzos en la reestructuración del país y China
encontró un nicho listo para ser ocupado: desde entonces, Beijing contra
-
prestaría gran cantidad de capitales a cambio del acceso al petróleo del país
africano. No obstante, desde una perspectiva propia, el intercambio no re-
sultó ser del todo benecioso para los dos países. Si bien China ha puesto
gran cantidad de nanciamiento en juego, termina siendo una transacción
nanciera entre actores chinos (públicos y también algunos privados). En
consecuencia, el Estado angoleño no ejerce autonomía sobre los ujos de
dinero provenientes de su socio.
162 STUDIA POLITICÆ Nº 50 otoño 2020
Del análisis de la balanza comercial bilateral del período abordado, emana el
signicativo aumento del intercambio comercial
27
. El gigante asiático se con-
virtió en el principal destino de las exportaciones petroleras de Luanda desde
2007, absorbiendo el 43% del total. Al mismo tiempo, Angola se convirtió en
el segundo mayor proveedor de petróleo de China del mundo, justo después
de Arabia Saudita, representando el 16% de las importaciones globales (Al-
ves, 2013). En tanto, China se erigió en el mayor socio comercial de Angola,
reemplazando a Estados Unidos, el cual ha ocupado ese puesto durante gran
parte de la historia moderna del país africano (Alves, 2010).
Beijing insertó en la nación africana otro tipo de producción, centrada en
bienes de consumo, bienes de capital, maquinaria y electrónica así como ma
-
teriales para la construcción, entre otros (World Integrated Trade Solutions,
World Bank online). En esta relación comercial también se vislumbra que la
balanza comercial es superavitaria para el africano. Un buen negocio ceteris
paribus, lo cual carece de viabilidad en el mediano plazo, debido a los vaive
-
nes del mercado petrolero mundial.
En lo que reere a los incentivos comerciales o de inversiones, Angola
conformaba el esquema de preferencias de exenciones tarifarias chino para
ciertos productos para los países menos desarrollados. En este sentido, vale
mencionar que las importaciones de petróleo provenientes de este país se
encontraban libres de impuestos de todo tipo (Sandrey, 2009), rearmando
su carácter de estratégico para la economía asiática.
Tal como se introdujo en párrafos anteriores, este “matrimonio por conve
-
niencia” fue catalogado por el Banco Mundial como Angola mode o resour-
ses for infraestructure. En 2002, Beijing se erigió en una opción alternativa
al FMI y al Banco Mundial debido a las condicionalidades impuestas por
ellos, exigiendo la aplicación de medidas institucionales para lograr mayores
grados de transparencia y control y así combatir la corrupción
28
.
27
En efecto, en 2004 las importaciones chinas desde Angola fueron de 4.700 millones de
dólares y las exportaciones de 193 millones, en 2007 las importaciones escalaron a 13.500
millones y las exportaciones a 800 millones y en 2014 las cifras fueron de 27.500 millo-
nes y 3.400 millones respectivamente (Comtrade online; World Integrated Trade Solutions,
World Bank online). Es importante aclarar que los números de inicio y de mitad de término
discrepan con los utilizados hasta el momento, a saber 2003 y 2008, debido a que las fuen-
tes relevadas no computan datos para esos años.
28
A diferencia del FMI y del Banco Mundial, los cuales pretendían la aplicación de las pre-
misas del Consenso de Washington, China solicitó como requisitos el suministro petrolero y
el cumplimiento del principio de “Una sola China” (Ouriques & Nunes, 2017). De acuerdo
MARÍA NOEL DUSSORT 163
En consecuencia, en el año 2005 el Exim Bank chino otorgó la primera línea
de crédito por 2.000 millones de dólares respaldada en petróleo, que luego
fue ampliada en 2007, adicionando 2.500 millones y en 2010, 6.000 millones
más, totalizando 10.500 millones. El reembolso de este mega–préstamo sería
a tasa Libor
29
a tres meses, sumado a 1,5% de interés por 17 años, con un
período de gracia de cinco años. Al tramo del préstamo añadido con poste-
rioridad a 2007 se le redujo la tasa a 1,25%. En el marco de este contrato, el
gobierno de Angola a través de Sonangol, devolvía el préstamo a través de la
venta del petróleo a China por 10 mil bp/d en los primeros dos años y luego
15 mil bp/d
30
(Alves, 2010; Corkin, 2012). Especícamente, Sinopec obtenía
equity oil a través de la joint venture Sonangol Sinopec International (SSI)
31
–casualmente se conformó en 2004– de bloques petroleros ultraprofundos
y con posterioridad, pasó a tener participación de capital en otros bloques
offshore (Weimer & Vines, 2012).
Los préstamos debían ser exclusivamente vehiculizados a los proyectos de
reconstrucción nacional. En tanto, de acuerdo al mecanismo de pago del
préstamo, el Exim Bank “retains control of the disbursements and pays the
Chinese companies that have undertaken the proyects directly” (Corkin,
2012). Una forma, claro está, de evitar malversación de los fondos una vez
en el sistema bancario angoleño.
Hasta 2010, los actores involucrados bajo este esquema eran los siguientes.
Por parte de Angola: el ministerio de Finanzas, que al poco tiempo fue reem
-
plazado por un Gabinete de Apoyo Técnico y un Gabinete de Reconstrucción
Nacional (GRN); el Presidente y Sonangol. Del lado chino: el MOFCOM y
a taylor (2007) al gobierno angoleño le convenía la postura china de no injerencia en los
asuntos internos del país, sumado a que las condiciones de pago de los préstamos chinos
eran más exibles.
29
La tasa Libor es una tasa de referencia diaria basada en las tasas de interés a la cual los
bancos ofrecen fondos no asegurados a otros bancos en el mercado monetario mayorista.
Es la referencia mayormente utilizada en préstamos de corto plazo (Clarín, 04/04/2012).
30
Cabe mencionar que el valor de los embarques petroleros eran jados de acuerdo al
precio de mercado del día. Con la crisis nanciera de 2008 y la posterior disminución del
precio del barril del crudo, se estima que la cantidad ascendió a 100 mil bp/d (
alves, 2012).
31
SSI está conformada por Sinopec (55%), Dayuan International Development Ltd.
(31,5%) y China Sonangol International Holding Ltd. (CSIH), con 13,5%. Esta última a su
vez, también es una joint venture conformada por Sonangol (30%) y Dayuan International
Development Ltd (70%). Es interesante notar que en este intrincado juego de acciones,
Sonangol se encuentra vinculada a Dayuan que es un grupo de capitales privados chinos,
con sede en Hong Kong.
164 STUDIA POLITICÆ Nº 50 otoño 2020
el Exim Bank. A mediados de 2010, el GRN fue desplazado de sus funciones,
las cuales pasaron a ser desempeñadas por Sonangol. Estos cambios en los
actores estatales angoleños se debieron a diversas denuncias de corrupción
que implicaba a agentes gubernamentales de alto rango
32
.
Desde entonces, China ingresó a la industria petrolífera de Angola a tra
-
vés de su posesión mayoritaria en SSI y CSIH. En 2004, a SSI se le otorgó
el 50% del bloque 18 en aguas profundas offshore
33
, mientras que el otro
50% correspondía a British Petroleum. Cabe recordar que el 50% que le fue
dado a SSI pertenecía a Shell, quien en 2003 había mostrado intenciones de
vender su participación. En un principio, la estatal india ONGC Videsh había
iniciado conversaciones con Shell para su obtención, pero Sonangol ejerció
su derecho de preferencia, otorgándolo a SSI y dejando a la compañía india
fuera del negocio. Además del esquema de vinculaciones establecido por
los oil–backed loans, cabe agregar que SSI le ganó la puja a ONGC Videsh
debido a que ofreció un bono de 725 millones de dólares, superando amplia-
mente la oferta de la estatal india. Por otra parte, en 2005, CSIH consiguió
involucrarse en los bloques 3(05) y 3(05A) (Vines et al., 2009).
En la ronda licitatoria de 2006, SSI siguió avanzando en los bloques 15(06),
17(06) y 18(06)
34
, en los cuales tuvo obtuvo el 20%, el 27,5% y el 40% res-
pectivamente (vines et al., 2009). Asimismo, SII pagó los siguientes bonos
de rma para cada bloque: 902 millones de dólares por el primero y 2.200
millones por el segundo y el tercero (Alves, 2012). Tal como se puede en-
tender, los pasos dados por Sinopec gracias a las “relaciones carnales” con el
gobierno angoleño fueron siempre en consorcio de exploración y explotación
de petróleo, es decir, en actuación conjunta con otras empresas. Interesa mar
-
car la diferencia con la manera en que ingresó CNPC en Nigeria, haciéndose
con el 100% de los bloques petrolíferos.
32
En 2004 el ministro de nanzas angoleño, José Pedro de Morais, fue citado a compare-
cer a Beijing para responder alegaciones de malversación de fondos. Como forma de dar
respuesta a la situación, el gobierno de Angola conformó el Gabinete de Apoyo Técnico
dentro del Ministerio de Finanzas. No obstante, el presidente Dos Santos en consulta con el
gobierno chino establecieron otro organismo de control liderado por el General “Kopelipa”
Hélder Vieira Dias, el mencionado GRN (Corkin, 2012). Hacia mediados de 2010, el Ge-
neral Kopelipa fue acusado por mal manejo de los fondos, el GRN disuelto y sus funciones
quedaron en manos de Sonangol.
33
En 2008 el área productiva del bloque llamada Great Plutonio promedió los 180 mil bp/d,
de los cuales 44 mil bp/d son para China (vines et al., 2009; alves, 2012).
34
Rememórese que tanto en el bloque 15(06) y 18(06) Sinopec actuó en consorcio con
Petrobras.
MARÍA NOEL DUSSORT 165
En paralelo a lo sucedido con las adquisiciones de bloques, en 2005 ante la
visita del vice Premier Zeng Peiyang a Angola fueron rmados nueve acuer
-
dos. Entre ellos, Sonangol se comprometió a proveer de petróleo a Sinopec
durante siete años sobre la base de 40 mil b/d –pudiendo ser incrementada
luego de los primeros tres años. Dicho contrato permitió a Sonangol nanciar
proyectos de exploración offshore durante 2005. Ello pudo ser concretado
debido a un entrecruzamiento de nanciación por el que CSIH se convirtió
en el deudor (de un banco privado chino) y Sinopec el garante, pudiendo así
Sonangol conseguir 2.000 millones de dólares (Alves, 2012). Es interesante
notar que el mismo tipo de herramienta fue utilizada para desarrollar el blo
-
que 18, siendo considerado el trato del año. Se vislumbra que los agentes
gubernamentales chinos prosiguieron incluyendo a capitales privados en sus
transacciones.
En la reunión de 2005 mencionada en el párrafo anterior, se concretó otro
acuerdo entre Sonangol y Sinopec para construir la renería Lobito (también
conocida como Sonaref). Dicha obra estaba dentro de la agenda de priorida
-
des del gobierno angoleño dado que el país africano importaba alrededor del
70% de los derivados. En ese momento, el proyecto fue valuado en 3.500
millones de dólares, en el cual Sonangol detentaría una participación accio-
naria de 70% y Sinopec de 30%. Según lo acordado, Sinopec adelantaría los
fondos para todo el proyecto, aunque las negociaciones se paralizaron y el
proyecto colapsó a inicios de 2007 (Alves, 2012). El desacuerdo se produjo
porque el tipo de tecnología a utilizar en su desarrollo haría a los derivados
productos cautivos del mercado asiático. En tanto los gobernantes angoleños
pretendían diversicar sus ventas a Occidente (Estados Unidos y Europa) así
como abastecer su mercado interno (Alves, 2013). Del lado chino la renería
nunca fue una prioridad, volviéndolo un compromiso tan solo para compla-
cer al gobierno angoleño.
Luego de este episodio, Sinopec intentó expandir sus activos petrolíferos
en Angola en un claro interés por lograr la adquisición directa por fuera de
su joint venture con la estatal angoleña, aunque sus intenciones fueron frus
-
tradas. La ronda licitatoria fue congelada a mediados de 2008, justicando
dicha decisión en las elecciones legislativas y en la crisis nanciera interna
-
cional. Al nal de ese año, Sinopec hizo otro intento de actuar más allá de
su socia, pero uniéndose a otra estatal china, CNOOC, para hacerse con el
20% del bloque 32 offshore, operado por Total. La oferta por dicha partici-
pación –1.300 millones de dólares– superó a las demás. Cabe decir que sus
contendientes eran: la brasileña Petrobras, la india ONGC y la china CNPC.
166 STUDIA POLITICÆ Nº 50 otoño 2020
Sin embargo, en 2009 Sonangol dio a conocer públicamente que ejercería su
derecho preferencial, bloqueando así el acceso al consorcio chino (Faucon,
2009 en Alves, 2012) aunque otorgándoselo a CSIH (como se dijo, compues-
ta por Sonangol y capitales privados chinos) (Weimer & Vines, 2012).
De dicho evento se pueden tamizar dos cuestiones importantes. En primer
lugar, las empresas petroleras estatales chinas comenzaron a competir entre
ellas por ingresar en la explotación petrolera de Angola. En este sentido,
Weimer y Vines armaron (2012: 90) “it is impossible to speak of ‘China’
as a unied homogenous generous actor in Angola”. En segundo lugar, el
gobierno angoleño a través de su mejor arma, Sonangol, pudo haber mani
-
festado cierta displicencia con la peripecia de la renería. De una forma u
otra, Angola puso en juego sus recursos de poder para frenar los intereses
chinos.
En relación a lo anterior, China intentó renovar su compromiso con Ango
-
la brindando una nueva línea de crédito en 2009, esta vez extendida por el
China Development Bank. El monto del préstamo de mil millones de dólares
tenía como objetivo el desarrollo de infraestructura, particularmente casas
residenciales y obras en agricultura. La característica a remarcar de este cré
-
dito es que no iba a ser respaldado en petróleo (Weimar & Vines, 2012).
Posteriormente, en las rondas licitatorias de 2011, Sinopec quedó por fuera
de todas las adjudicaciones, siendo beneciada en cambio CSIH con cuatro
bloques petrolíferos
35
. Con ello, se puede inferir que el gobierno de Angola
demostró su voluntad de separar las líneas de crédito del acceso preferencial
a los activos petroleros (Alves, 2012).
Por último, cabe mencionar que los fondos privados chinos no solo estu
-
vieron involucrados en la constitución CSIH, sino también proveyeron al
gobierno angoleño con préstamos propios. El China International Fund
(CIF)
36
, con sede en Hong Kong, extendió una línea de crédito
37
al Gabinete
de Reconstrucción Nacional en 2005, organismo que se erigió a sugerencia
del gobierno chino en 2004. A pesar que Beijing negó en reiteradas oportu-
nidades vínculos con CIF, lo cierto es que en 2007 tuvo que hacerse cargo de
35
Accedió al 10% del bloque 19; 10% del bloque 20; 20% del bloque 36 y 15% del bloque
38. En 2010 había adquirido 5% del bloque 31 debido a que había sido puesto en venta.
36
No es casualidad que Dayuan International Development, el fondo de capitales privados
chinos que constituyó a CSIH, haya tenido el 99% de CIF.
37
Las fuentes discrepan sobre los montos que varía entre 2.900 (vines et al., 2009) y
10.000 millones de dólares (foster et al., 2009).
MARÍA NOEL DUSSORT 167
los proyectos de construcción a cargo de este fondo por incumplimientos en
los contratos (Alves, 2010).
Para cerrar, importa exponer otros factores (empleo, capacitación, tipo de in
-
fraestructura) que permiten comprender los benecios obtenidos por Angola
bajo esta alianza estratégica. En primer lugar, una de las cláusulas rmadas
dentro del acuerdo de los préstamos respaldados en petróleo preveía que el
70% de la fuerza de trabajo, el material de construcción y los equipos ne
-
cesarios fueran contratados y/o provendrían de China (Alves, 2013). Mien-
tras tanto, “30 percent have reportedly been allocated to the Angolan private
sector to encourage Angolan participation in the reconstruction process al
-
though this may only extend as far as ensuring that 30 percent of contracted
labour is Angolan” (Corkin, 2011).
Son varios los autores (Corkin, 2011; Assis, 2012, Quigley, 2014; Vines,
2014) que remarcan la gran cantidad de chinos expatriados en Angola in
-
sertos en una multiplicidad de sectores, aunque los números discrepan. De
acuerdo a Vines (2014), el gobierno angoleño admitió en 2011 haber otor
-
gado más de 258 mil visas de trabajo para chinos. Considerando que Angola
tienen una población de alrededor de 19 millones de personas y un problema
signicativo de desempleo, la situación se presenta cabalmente desventajo-
sa. La Universidad John Hopkins (China Africa Research Initiative online)
expuso que en 2014 había 50.231 trabajadores chinos solo en el sector de la
construcción en el país africano
38
. Asimismo, se remarca que la mayoría de
los nacionales provenientes de China eran poco calicados (Corkin, 2011;
Quintão & Santos, 2012).
Quintão y Santos (2012), pertenecientes a la Universidad Católica de Ango
-
la, a través de un estudio de campo demostraron las percepciones de los tra-
bajadores angoleños en las compañías chinas en los sectores de la construc-
ción y la explotación de petróleo. En dicho trabajo se expuso que el 80% de
los trabajadores en las compañías chinas tenían educación primaria y el 86%
ganaba menos de 300 dólares mensuales. Las compañías chinas violaban
los estándares laborales más a menudo que las demás compañías, excepto la
cantidad de horas de trabajo en las petroleras. En cuanto a la percepción del
trabajo en conjunto, los trabajadores angoleños consultados discordaron en
su amplia mayoría (80%) con la armación de que tienen mucho que apren-
der de los chinos o que estos últimos trabajan mejor que los angoleños.
38
La cantidad se incrementó en comparación con 2009, año que registró 32.328, un número
que coincide con los trabajos de lucy corKin (2011; 2013).
168 STUDIA POLITICÆ Nº 50 otoño 2020
Finalmente, es importante tamizar las argumentaciones sobre la reconstruc-
ción de Angola. Por un lado, se debe reconocer que los préstamos respalda-
dos en petróleo permitieron la concreción de más de 100 proyectos en las
áreas de salud, educación, agua y energía eléctrica, agricultura, transporte,
comunicaciones y viviendas (Croese, 2012), en un corto lapso de tiempo y a
precios más económicos que lo presupuestado por Occidente (Assis, 2012)
39
.
Por otro lado, se encontraron una serie de críticas referidas a la mala calidad
de la infraestructura construida
40
, a la falta de personal entrenado para rea-
lizar el mantenimiento apropiado y, más grave aún, la ausencia de personal
médico o docente, en las escuelas y hospitales construidos (Assis, 2012; Wei
-
mer & Vines, 2012).
Autores chinos arguyen que China hizo un gran esfuerzo en el marco de la
crisis nanciera internacional –que impactó en el país africano al disminuir
los precios internacionales del petróleo–, ya que sus empresas estatales in
-
quirieron pérdidas considerables. Sin embargo, en vez de optar por otros
destinos más rentables, decidieron continuar en Angola, respetando los con
-
tratos rmados y la relación de benecio mutuo con el n de ayudar a los
“hermanos angoleños” (Yun, 2014). De una forma u otra, si bien Luanda
intentó salir del esquema imponiendo algunas barreras al avance chino, lo
cierto es que para que esta estrecha relación se exibilice, deben darse una
serie de condiciones que aún no han aparecido. Por el momento, ambos paí-
ses mantienen una “interdependencia incómoda”.
En las páginas anteriores hemos constatado la capacidad superior que pre
-
senta el modelo de vinculación externa en materia de seguridad energética
de China en Angola, en comparación con el de Brasil e India. Esta diferencia
se debe fundamentalmente al despliegue de mecanismos de promoción al
comercio y a las inversiones muy ecientes debido al gran poder nancie-
ro que posee este país. Si bien es destacable la conquista de nuevos socios
africanos como Angola sobre la base de dicho modelo de vinculación, tam-
bién se advierte que los benecios obtenidos tienen una contraparte negativa.
El involucramiento de las empresas estatales chinas tanto petroleras como
39
Para mayor información, pueden consultarse el informe del Banco Mundial “Building
Bridges China’s Growing Role as Infrastructure Financier for Sub–Saharan Africa” a cargo
de foster, Butterfield, chen & pushaK (2009) y el artículo de sylvia croese (2012) “One
millon houses? Chinese engagement in Angola’s national reconstruction” en poWer & al-
ves, China & Angola, a marriage of convenience.
40
Entre ellos, se puede mencionar que en junio de 2010 los pacientes de un hospital recién
inaugurado en Luanda debieron ser evacuados debido a un derrumbe (Público, 06/10/2010).
MARÍA NOEL DUSSORT 169
constructoras de infraestructura imponen sus propias condiciones al país an-
trión, que en la mayoría de los casos no son promotoras de desarrollo. Nos
referimos a que los empleos son destinados a los nacionales chinos, las herra
-
mientas e insumos provienen de ese país y la capacitación y entrenamiento
que se espera para para la población del país socio (Angola) es insuciente.
En consecuencia, el modelo de vinculación maniesta características más
extractivas en comparación a los establecidos por Brasil e India.
Tabla 1. Intercambio comercial
Potencia emergente/caso testigo Angola
BRASIL
Préstamos promoción al comercio:
Condonación de deuda:
Valor intercambio comercial a nes
de 2014:
Superávit a favor del país africano:
“Modelo Angola”
No hubo
US$ 2.300 millones
Intercambio comercial equilibrado
hacia 2014
INDIA
Préstamos promoción al comercio:
Condonación de deuda:
Valor intercambio comercial a nes
de 2014:
Superávit a favor del país africano:
US$ 56 millones
No hubo
US$ 6.500 millones
CHINA
Préstamos promoción al comercio:
Condonación de deuda:
Valor intercambio comercial a nes
de 2014:
Superávit a favor del país africano:
Oil–backed loans
Autores discrepan
US$ 30.000 millones
Fuente: elaboración propia
170 STUDIA POLITICÆ Nº 50 otoño 2020
Tabla 2. Relación entre adquisición de bloques petroleros y nanciamiento
(2003–2014)
41
NOCs de las potencias emergentes
Angola
Brasil (Petrobras) 4 bloques
Total pagado como bono de rma:
sin datos
Total nanciamiento: entre US$
3.200 y 5.000 millones
Equity oil: 1.100 bp/d
India (ONGC Videsh, OIL, IOC) Sin adquisiciones
Total nanciamiento en infraestruc-
tura: US$ 85 millones
China (CNPC, CNOOC, Sinopec) 6 bloques
Total pagado como bono de rma:
US$ 3.827 millones
Total créditos para obras de infraes-
tructura: US$ 10.500 millones
Equity oil: 44.000 bp/d
Fuente: elaboración propia
Conclusiones
En las páginas anteriores hemos podido observar de forma comparada la
inserción comercial de Brasil, India y China en Angola y la actuación de
sus empresas estatales de petróleo este país subsahariano. De la exposición,
surgieron algunas conclusiones en relación al concepto de modelo de vincu
-
lación externa en materia de seguridad energética así como a la hipótesis de
trabajo planteada ut supra.
En primer lugar, se constató que hubo un aumento cabal del intercambio
comercial entre Brasil–Angola, India–Angola y China–Angola, dirigido
-
41
En el cuadro están contempladas solamente las adquisiciones de bloques petrolíferos en
el marco de los esquemas de intercambio de nanciamiento y proyectos de infraestructura.
MARÍA NOEL DUSSORT 171
sicamente por las importaciones de petróleo de las potencias emergentes. El
caso de Brasil es particular porque –mientras las balanzas comerciales de
los otros dos casos permanecieron superavitarias a favor del país africano–,
comenzó siendo superavitaria para Angola y luego se equilibró. En cuanto a
comparación de las cifras totales del comercio bilateral con los casos testigo,
China ocupó el primer lugar, India el segundo y Brasil el tercero. Como se
indició anteriormente, los superávits comerciales demostrados son de corto
plazo y estaban en estrecha relación con el alto precio internacional de petró-
leo durante el período abordado.
En cuanto al ingreso de las empresas petroleras estatales en la industria an
-
goleña, se observó lo siguiente. Si bien Petrobras había ingresado en la -
cada de 1970 a territorio angoleño, durante el gobierno del PT la asociación
energética se amplió. Da Silva supo aprovechar las condiciones heredadas
de años anteriores y propulsar más aún los vínculos, gracias a la interrela
-
ción establecida entre el gobierno y ciertos actores privados. Se pudo ver
que el “modelo Angola” que vincula nanciamiento gubernamental, obras
de infraestructura a cargo de empresas privadas o estatales y todo ello res-
paldado en suministro petrolero, no es solo característico de China, sino que
ya había sido practicado por el país sudamericano. El n de la guerra civil en
Angola dio otro marco a las relaciones con Brasil, retomando este esquema.
Sin embargo, los dólares chinos no se hicieron esperar y en 2004 plasmó
su “entrada triunfal” también bajo los parámetros del “modelo Angola”. La
diferencia fundamental entre Brasil y China fue la gigantesca capacidad de
capital que presentó el país asiático. Asimismo, las NOCs chinas tuvieron su
primera oportunidad, luego que el gobierno desembolsara el primer préstamo
respaldado en petróleo.
India, intentó seguir los pasos de su vecina–rival, pero todos sus intentos
fueron frustrados. Por más que los gestos diplomáticos de Luanda fueron po
-
sitivos, las puertas del sector petrolero siguieron cerradas. En denitiva, las
“dádivas nancieras” otorgadas en formato de préstamos (cabe decir, muy
menores que las chinas) no torcieron el brazo de la elite gubernamental de
Angola, que por el contrario, solidicó sus lazos con Beijing.
En otro orden de ideas, en las actuaciones de Petrobras y las compañías chi
-
nas en Angola emergió una coincidencia. Sus empresas petroleras estatales
recurrieron a capitales privados, a través de la rma de joint ventures, para
poder afrontar las inversiones en África. En el caso de Brasil se pudo ver su
asociación al banco de inversión BTG Pactual y Sinopec obtuvo el respaldo
de Dayuan International Develpment Ltd., un grupo de capitales privados
172 STUDIA POLITICÆ Nº 50 otoño 2020
chinos. Ello denota, por una parte, que esta industria extractiva necesita gran
cantidad de nanciamiento, corriendo al mismo tiempo grandes riesgos. In
-
versiones que de salir mal, generan grandes pérdidas que terminan afectando
a la cotización de las acciones de las compañías. En denitiva, más allá de la
seguridad energética, siempre terminan primando las ganancias corporativas.
En sintonía con la hipótesis construida, las NOCs reproducen ciertos patrones
de comportamiento del Estado y la sociedad de los que son parte en el exte
-
rior. En este sentido, se evidencian diferencias cruciales sobre las condicio-
nes exigidas para el empleo y la capacitación del personal. Tanto en el caso
brasileño como en el indio, las empresas petroleras estatales y los gobiernos
generaron políticas de empleo inclusivas para los obreros nativos de Angola,
crearon (intentaron en el caso del gobierno indio) centros de capacitación y
aplicaron medidas de formación en el sector. Todo ello promueve un impacto
social positivo, generador de desarrollo económico. Las compañías chinas,
por su parte, sumaron críticas y denuncias por incumplimiento de las leyes
laborales o discriminación al emplear a trabajadores locales. Asimismo, los
propios académicos chinos han reconocido que no llevan a cabo acciones de
transferencia de conocimientos técnicos. Esto último enseña un modelo me-
nos preocupado por el impacto social y más direccionado a generar ganancias.
Respecto del concepto teórico propuesto, interesa mencionar que las empre
-
sas chinas, indias y Petrobras tuvieron un desempeño más o menos indepen-
diente del Estado en cada caso. Si bien es clara la existencia de un modelo de
vinculación externa en materia de seguridad energética en las tres potencias
emergentes, fue particularmente sorprendente que las NOCs chinas hayan
competido entre sí por sumar más pozos petroleros en Angola, demostrando
que estas empresas no forman parte de una burocracia gubernamental homo-
génea. En cambio, Petrobras y las indias se acercaron más a una estrategia
direccionada por el gobierno, la primera en contacto directo con el Ministerio
de Relaciones Exteriores y el Ministerio de Minas y Energía de Brasil y las
segundas con el Ministerio de Petróleo y Gas Natural indio. En el caso del
país sudamericano fue conrmado por una funcionaria del MRE, quien pre-
rió el anonimato
42
.
En último lugar, interesa mencionar que la intrincada red de actores estatales
fue proclive a la malversación de fondos en dos de las vinculaciones anali
-
zadas. En efecto, el gobierno chino se involucró en la estructura guberna-
mental de Angola debido a las alegaciones de corrupción y desaparición de
42
Entrevista realizada en agosto de 2018, Brasilia.
MARÍA NOEL DUSSORT 173
los fondos aportados para la reconstrucción nacional. De la misma manera,
una empresa como Petrobras –que en el año 2008 fue considerada por tercer
año consecutivo como “estándar de comparación” en el criterio Desarrollo
de Capital Humano del índice de sustentabilidad Dow Jones y posicionada
en los niveles más altos del informe Transparencia Internacional
43
– luego de
la aparición pública del caso Lava Jato, sus acciones se desplomaron, siendo
además excluida de tales índices en 2015.
Bibliografía
alves, a. c. (2010). The Oil Factor in Sino–Angolan Relations at the Start of the 21st
Century, South African Institute of International Affairs (SAIIA), Occasional Paper
Nº 55, 1–30.
alves, a. c. (2012). Taming the dragon: China’s oil interest in Angola. En: M. Power y A.
C. Alves (Eds.), China and Angola. A marriage of convenience? Cape Town, South
Africa: Pambazuka Press.
alves, a. c. (2013). Chinese Economic Statecraft: A Comparative Study of China’s Oil–
backed Loans in Angola and Brazil, Journal of Current Chinese Affairs, 42(1), 99–130.
assis, M. (2012). China in Angola’s new best friend for now. En: M. Power y A. C. Alves,
China and Angola. A marriage of convenience?, Cape Town, South Africa: Pambazuka
Press.
chaturvedi, s. (2015). Exploring Indian Engagement in Agriculture and Health: A Case of
Angola and Mozambique, BRICS Policy Center, Rio de Janeiro, 3(03), 1–40.
chen, g.; geiger, M.; fu, M. (2015). Manufacturing FDI in Sub–Saharan Africa: Trends,
Determinants and Impact, Washington, United States: World Bank. Recuperado de
http://documents.worldbank.org/curated/en/791181468189550746/Manufacturing–
FDI–in–Sub–Saharan–Africa–trends–determinants–and–impacts
Una tasa esencial. Qué es la tasa Libor. 4 de julio de 2012. Clarín. Recuperado de https://
www.clarin.com/economia/libor–determina–armaba–fraude–nanciera_0_rk5gwr-
f2Dme.html Consultado: 27 noviembre de 2018.
corKin, l. (2011). China and Angola. Strategic partnership or marriage of convenience?,
Angola Brief, CMI–CEIC, 1(1), 1–4.
corKin, l. (2012). Angolan political elites’ management of Chinese credit lines. En: M.
poWer; a. c. alves, China and Angola. A marriage of convenience?, Cape Town,
South Africa, Pambazuka Press.
43
El índice Dow Jones Sustainability (DJSI) es un conjunto de varios índices de sosteni-
bilidad que integran a las compañías con alto desempeño en diferentes ámbitos como el
económico, el social y el ambiental. Transparency International es una ONG que lidera la
lucha contra la corrupción.
174 STUDIA POLITICÆ Nº 50 otoño 2020
corKin, l.; viana, M. t., naidin, l. c. (2012). Emerging economies and export promotion
mechanisms: a study case of Brazil’s and China’s operations in Angola, BRICS Policy
Center, 1–21.
coutinho, i. c.; steffens, i. da s.; vieira, t. c. M. (2014). A atuação da Petrobras na Áfri-
ca durante o governo Lula en Revista Perspectiva, 9–23.
croese, s. (2012). One millon houses? Chinese engagement in Angola’s national recon-
struction. En: M. Power, M.; A. C. Alves, China & Angola, A marriage of conve-
nience?, Cape Town, South Africa: Pambazuka Press.
Department of Commerce, Ministry of Commerce and Industry, Government of India
http://commerce–app.gov.in/eidb/default.asp
dussort, M. n. (2019). Los modelos de vinculación externa en material de seguridad ener-
gética implentados por las potencias emergentes. Los casos de Brasil, India y China
en África Subsahariana durante el período 2003–2014 (tesis doctoral). Facultad de
Ciencia Política y Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario.
BB abre escritório em Angola e prepara–se para atuar na China. (17 de octubre de 2003).
Estadão. Recuperado de http://economia.estadao.com.br/noticias/geral,bb–abre–escri-
torio–em–angola–e–prepara–se–para–atuar–na–china,20031017p22438 Consultado
10 enero de 2016.
foster, v.; Butterfield, W.; chen, c.; pushaK, n. (2009). Building Bridges China’s
Growing Role as Infrastructure Financier for Sub–Saharan Africa, trends and policy
options (5), World Bank. Recuperado de https://openknowledge.worldbank.org/hand-
le/10986/2614
giaccaglia, c. & dussort, M. n. (2020). Las potencias emergentes en los espacios multila-
terales de negociación de hegemonía noratlántica: la cuestión energética y las patentes
farmacéuticas, Cultura e Sociedade, 23(1), en prensa.
gonçalves de oliveira, a. c. (2015). O petróleo africano no horizonte do Brasil a relação
entre política externa brasileira e a energia nas relações Brasil–Nigéria e Brasil–An-
gola (2003–2014). (Tesis de maestria). Universidade Federal do Rio de Janeiro, Rio
de Janeiro.
governMent of india (2016). India Angola Relations, New Delhi. Recuperado de ht-
tps://mea.gov.in/Portal/ForeignRelation/Angola_Oct_2017.pdf (última actualización
2017).
international energy agency (2004). World Energy Outlook 2004. Recuperado de https://
www.oecd–ilibrary.org/energy/world–energy–outlook–2004_weo–2004–en
international energy agency (2008). World Energy Outlook 2008. China and India In-
sights. Recuperado de http://81.47.175.201/transvisions/documents/new/WEO2008_
es_english.pdf
international energy agency (2014). Africa Energy Outlook 2014. Recuperado de https://
webstore.iea.org/weo–2014–special–report–africa–energy–outlook
Kiala, c. & ngWenya, n. (2011). Angola’s Strategic Co–operation with the BRIC Countries,
South African Institute of International Affairs (SAIIA), Occasional papers Nº 85.
MARÍA NOEL DUSSORT 175
Indonesia’s PT Pertamina offers US$3.5 billion to buy stake in Angolan oil block. (11 de
mayo de 2011). MacauHub. Recuperado de: https://macauhub.com.mo/2011/05/11/
indonesias–pt–pertamina–offers–us3–5–billion–to–buy–stake–inangolan–oil–block/
Consultado 22 octubre 2018.
lechini, g. (2009). La cooperación Sur–Sur y la búsqueda de autonomía en América La-
tina: ¿Mito o realidad?, Relaciones Internacionales(12), 55–81. Recuperado de http://
www.relacionesinternacionales.info/ojs/article/view/173.html
Ministério das relações exteriores (2007). Resenha de política exterior do Brasil, 101,
2º semestre.
Ministério das relações exteriores (2010) Resenha de política exterior do Brasil, Nº 106,
1º semestre.
Ministério das relações exteriores (2011). Resenha de política exterior do Brasil, 109,
2º semestre.
Ministry of external affairs, governMent of india (2004). Annual Report 2003–2004.
Recuperado de https://www.mea.gov.in/annual–reports.htm?57/Annual_Reports
Ministry of external affairs, governMent of india (2007). Annual Report 2006–2007.
Recuperado de https://www.mea.gov.in/annual–reports.htm?57/Annual_Reports
Ministry of external affairs, governMent of india (2008). Annual Report 2007–2008.
Recuperado de https://www.mea.gov.in/annual–reports.htm?57/Annual_Reports
Ministry of external affairs, governMent of india (2011). Annual Report 2010–2011.
Recuperado de https://www.mea.gov.in/annual–reports.htm?57/Annual_Reports
Musacchio, a. & lazzarini, s. g. (2015). Reinventando o capitalismo de estado. O Leviatã
nos negócios: Brasil e outros países. São Paulo, Brasil: Portfolio–Penguin.
ouriQues, h. r. & nunes, a. c. de a. (2017). Las relaciones económicas entre Angola y
China (2000–2014), Estudios de Asia y África, 52(2).
paiva Benevides, n. g. (2011). Relações Brasil–Estados Unidos no setor de energia: do
mecanismo de consultas sobre cooperação energética ao memorando de entendimento
sobre biocombustíveis (2003–2007). Brasília, Brasil: Ministério das Relações Exte-
riores.
petroBras (2014). Formulário 20–F relatório anual, Rio de Janeiro.
petroBras (2017). Formulário 20–F relatório anual 2016, Rio de Janeiro.
petroBras (2007). Relatório Anual, Rio de Janeiro.
petroBras (2008). Relatório Anual de Atividades 2008, Rio de Janeiro.
petroBras (2009). Informe de actividades 2009, Rio de Janeiro.
petroBras (2011). Plano Estratégico Petrobras 2015; Plano de negócios 2006–2010, Rio
de Janeiro.
poWer, M. & alves, a. c. (2012). China and Angola. A marriage of convenience?, Cape
Town, South Africa: Pambazuka Press.
176 STUDIA POLITICÆ Nº 50 otoño 2020
Retirados doentes do Hospital Geral de Luanda, prestes a desabar Público (6 de julio de
2010). Público. Recuperado de https://www.publico.pt/2010/07/06/mundo/noticia/re-
tirados–doentes–do–hospital–geral–de–luanda–prestes–a–desabar–1445487 Consul-
tado el 22 de noviembre de 2018.
Quigley, s. (2014). Chinese oil acquisitions in Nigeria and Angola, The American Univer-
sity in Cairo. Recuperado de http://schools.aucegypt.edu/huss/pols/khamasin/Pages/
article.aspx?eid=14
Quintão, a. & santos, r. (2012). Chinese corporate practices in Angola – myths and facts.
En: M. Power; A. C. Alves, China and Angola. A marriage of convenience?, Cape
Town, South Africa: Pambazuka Press.
rose, g. (1998). Neoclassical Realism and Theories of Foreign Policy, World Politics,
51(1), 144–172.
sánchez Badin, M. r. & Morosini, f. (2017). Los vínculos comerciales y de inversión Sur–
Sur: reexiones sobre la relación Brasil–Angola, Foro Internacional, México, LVII(2),
285–316.
sandrey, r. (2009). The Impact of China–Africa Trade Relations: The Case of Angola,
prepared for the African Economic Research Consortium Nairobi, Kenya.
schMidt, B. c. (2008). The primacy of national security En: S. Smith, A. Hardeld and
T. Dunne (eds.), Foreign Policy: Theories, Actors, Cases, Oxford: Oxford University
Press.
secex, goBierno de Brasil http://comexstat.mdic.gov.br/es/geral
soares, p. (14/06/2013). Petrobras vende metade de seus ativos na África ao BTG Pactual
por US$ 1,5 bi. Folha de São Paulo. Recuperado de https://www1.folha.uol.com.br/
paywall/signup.shtml?https://www1.folha.uol.com.br/mercado/2013/06/1295415–pe-
trobras–vende–metade–de–seus–ativos–na–africa–ao–btg–pactual–por–us–15–bi.sht-
ml Consultado el 16 de octubre de 2018.
sonangol http://www.sonangol.co.ao/Portugu%C3%AAs/Paginas/In%C3%ADcio.aspx
taliaferro, J. W. (2000/01). Security seeking under anarchy. Defensive realism revisited,
International Security, 25(3), 128–161.
taylor, i. (2007). China and Africa: Engagement and Compromise, Milton Park, Abing-
don, Oxon; New York: Routledge.
verMa, r. (2017). India and China in Africa. A comparative perspective of the oil industry,
New York: Routledge.
vilas–Bôas, J. c. (2014). A presença de empresas brasileiras na África: incentivos atrati-
vos e motivações (tesis de maestria). Universidade de Brasília, Instituto de Relações
Internacionais.
vines, a. (2014). Premier Li Keqiang in Africa: The Importance of Angola for China, Cha-
tam House.
MARÍA NOEL DUSSORT 177
vines, a.; WeiMer, M. & caMpos, i. (2009). Asian National Oil Companies in Angola En:
A. Vines; L. Wong; M. Weimer; I. Campos, Thirst for African Oil Asian National Oil
Companies in Nigeria and Angola, Chatham House Report, London.
viola, e.; franchini, M. & riBeiro, t. l. (2013). Sistema internacional de hegemonía
conservadora. Governança gloval e democracia na era da crise climática. Annablume:
São Paulo.
visentini, p. f. (2013). África e as Potências Emergentes. Serie Africana, Porto Alegre,
Brasil: Editorial Leitura XXI.
WeiMer, M. & vines, a. (2012). China’s Angolan oil deals 2003–11. En: M. POWER; A.
C. ALVES, China and Angola. A marriage of convenience? Cape Town, South Africa:
Pambazuka Press.
World energy council (2012). World Energy Trilemma 2012 Energy Sustainability In-
dex. London.
World integrated trade solutions, World Bank online. Recuperado de https://wits.worl-
dbank.org
yun, s. (2014). Africa in china’s foreign policy, Washington: Brookings.
Fecha de recepción: 26/03/2019
Fecha de aceptación: 29/04/2020