103
1
La autora agradece a Hugo Rivera por su asistencia para la elaboración de este artícu-
lo.
*
Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE).
Código de referato: SP.210.XL/17
Independencia de los bancos cen-
trales:
La “sabiduría convencional” a
la luz de nuevos datos
1
Ana Carolina Garriga
*
Resumen
Este artículo utiliza la base de datos más exhaustiva sobre independencia
de bancos centrales para ilustrar inconsistencias entre la “sabiduría con-
vencional” y la evidencia empírica en relación con estas instituciones
monetarias. Datos descriptivos muestran que la dinámica reformista de
los bancos centrales no es un proceso exclusivo de la década de los no-
venta y que, aunque la mayoría de las reformas incrementan la delega-
ción de política monetaria a los bancos centrales, ha habido también im-
portantes revocaciones de la independencia de los bancos centrales.
Asimismo, los países en vías de desarrollo en general y los regímenes
autoritarios en particular, exhiben interesantes dinámicas en el diseño
institucional de sus bancos centrales. Estas dinámicas habían sido igno-
radas hasta el presente y abren nuevas vías de investigación para el futu-
ro.
Palabras clave: Independencia de bancos centrales – Política monetaria
– Delegación – Bases de datos – Efectos de selección
STUDIA POLITICÆ Número 40 primavera~verano 2016~2017
Publicada por la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales,
de la Universidad Católica de Córdoba, Córdoba, República Argentina.
40 primavera-verano 2016-2017
104
STUDIA POLITICÆ
Abstract
This article relies on the largest data set on central bank Independence to
illustrate inconsistencies between the «conventional wisdom» regarding
these monetary institutions, and the empirical evidence. Descriptive data
show that central bank reforms are not a phenomenon exclusive of the
1990s, and that although most reforms imply larger delegation of mone-
tary policy to central banks, there have been important reversals to the
central banks’ independence. Furthermore, the institutional design of
central banks exhibit interesting dynamics both in developing countries
in general, and authoritarian regimes in particular. These dynamics were
previously ignored, and they open new avenues for future research.
Keywords: Central bank independence – Monetary policy – Delegation
– Data bases – Selection bias
Introducción
E
STE artículo presenta una nueva base de datos sobre independencia
formal de los bancos centrales (Garriga, 2016b). El objetivo central
de este trabajo es utilizar estos datos para brindar un breve panora-
ma de la evolución de la independencia de los bancos centrales en el mun-
do e ilustrar cómo la recolección de información sobre un universo más
amplio que el codificado con anterioridad permite cuestionar algunas ideas
equivocadas sobre el diseño de bancos centrales en el mundo. De este
modo, se abren oportunidades para la investigación no solo en materia de
política monetaria y banca central, sino en otras áreas de la ciencia política
que puedan beneficiarse de la disponibilidad de información comparable
sobre reformas en general, procesos de difusión o cambio institucional, en-
tre otros temas.
El interés en torno a la independencia de los bancos centrales se enmarca
en la delegación de política monetaria como instrumento antiinflacionario.
Los compromisos antiinflacionarios de los gobiernos no son consistentes
temporalmente (Kydland y Prescott, 1977): aun cuando los gobiernos ten-
gan incentivos para comprometer una baja tasa de inflación, siempre exis-
te la tentación de manipular la política monetaria para reducir el desempe-
ño o generar crecimiento con fines electorales. Estas manipulaciones no
generan empleo ni crecimiento de largo plazo porque los agentes econó-
micos pueden anticipar estas intervenciones. Sin embargo, las mismas ele-
van la tasa de inflación por encima de la tasa “natural” o estructural. Es por
eso que la bibliografìa de “reglas contra discreción” (Barro and Gordon,
1983; Rogoff, 1985) propone resolver el problema de inconsistencia tem-
poral mediante la delegación del control de la política monetaria en manos
105
de los bancos centrales independientes. En los años ochenta, esta reco-
mendación se generalizó entre agencias internacionales y tomadores de
decisiones (International Monetary Fund, 1999; World Bank, 1992).
Existe cierta evidencia del efecto atenuante de la independencia de los
bancos centrales sobre la inflación (por ejemplo, Bodea y Hicks, 2015a;
Cukierman 1992; Cukierman et al., 2002), aunque algunos estudios pre-
sentan evidencia contradictoria (Cukierman et al., 1992; Klomp y De
Haan, 2010). Sin embargo, la bibliografía muestra que la independencia
de los bancos centrales se asocia con mayores niveles de inversión extran-
jera directa y mejores condiciones en los mercados de crédito internacio-
nal (Bodea y Hicks, 2015a). Asimismo, hay estudios que señalan que la
independencia de los bancos centrales tiene consecuencias políticas im-
portantes (por ejemplo, Bernhard y Leblang, 2002; Bodea et al. 2016;
Bodea y Higashijima, 2015; Clark et al., 2013). Por último, cabe destacar
que la autonomía de la banca central es una variable de interés no solo
para estudios sobre instituciones de política monetaria, sino que es una
variable de utilidad para investigaciones sobre la economía política de la
liberalización, sobre delegación, difusión, respuestas a crisis e, incluso,
estudios sobre permanencia y cambio institucional (Bendor et al., 2001;
Meseguer, 2005; Polillo y Guillén, 2005; Reenock et al., 2013; Rosas;
2006).
Este artículo se organiza de la siguiente manera. La siguiente sección defi-
ne independencia de los bancos centrales y describe el índice utilizado para
medir dicha independencia. La tercera sección pasa revista a cuatro precon-
cepciones respecto de la dinámica de reformas de los bancos centrales en el
mundo y presenta datos descriptivos que ponen en duda o matizan algunas
afirmaciones. La última sección presenta algunas reflexiones finales, desta-
cando los principales atributos de los datos utilizados, así como los límites
de esta codificación.
La independencia de los bancos centrales
La independencia o autonomía
2
del banco central es la capacidad del ban-
co central para formular y/o aplicar la política monetaria esto es, para
afectar la oferta monetaria o la tasa de interés. De manera negativa, puede
definirse como el conjunto de restricciones a la influencia del gobierno en
ANA CAROLINA GARRIGA
2
En este artículo, independencia y autonomía de los bancos centrales se usarán como
expresiones intercambiables.
40 primavera-verano 2016-2017
106
STUDIA POLITICÆ
la gestión del banco central de la política monetaria (Garriga 2016a). Este
artículo se centra en la definición formal de la independencia del banco
central o independencia de jure. En concreto, se refiere a las protecciones
legales a la autonomía del banco central en tres dimensiones esenciales a
las funciones del banco, identificadas por varios autores en la bibliografía
(Alesina y Summers 1993; Eijffinger y de Haan 1996; Grilli, et al. 1991).
En primer lugar, el grado de independencia se relaciona con el ámbito de
competencia del banco central. Concretamente, es necesario conocer la ca-
pacidad del banco central para fijar objetivos o escoger instrumentos de po-
lítica monetaria (Debelle y Stanley 1995). En segundo lugar, la indepen-
dencia del banco central puede verse afectada por distintos tipos de
intervención del gobierno sobre el directorio del banco central. El nombra-
miento del directorio de manera directa por el poder ejecutivo, una dura-
ción del directorio menor a la del gobierno de turno, o la posibilidad de re-
mover al directorio por causas políticas son claros límites a la
independencia del banco central. Finalmente, la bibliografía coincide en la
centralidad de la capacidad de la autoridad monetaria para limitar el acceso
del gobierno a las reservas del banco central. Si el banco central está obli-
gado a financiar los gastos del gobierno, por ejemplo, carecería de real au-
tonomía para diseñar la política monetaria.
La multidimensionalidad del concepto de independencia del banco central
dificulta la categorización a priori de los bancos como independientes o
no. Parte de la complejidad radica en que hay bancos que exhiben altos
niveles de independencia en la designación y remoción de los directivos
del banco, por ejemplo, y bajos niveles de independencia financiera —el
gobierno puede acceder a la financiación de sus gastos sin que el directo-
rio del banco pueda negarse. Por otra parte, la independencia de los ban-
cos centrales no es una característica dicotómica, sino que es una cues-
tión de niveles o grados de independencia (Bernhard 1998; Franzese
1999). Es por ello que la bibliogragía se basa en distintos índices que in-
tegran mediciones de distintos aspectos de la regulación de los bancos
centrales.
Este artículo se basa en la codificación recientemente publicada por Ga-
rriga (2016a, b), que mide el grado de independencia de los bancos cen-
trales en 182 países,
3
siguiendo los criterios establecidos en Cukierman,
3
Al inicio de la muestra, en 1970, solo se incluye información sobre 107 países y, a
lo largo del tiempo, se van incorporando países hasta llegar a 182. Esto se debe a que,
a lo largo de la muestra, distintos países se fueron independizando o crearon bancos
centrales.
107
Webb y Neyapty (1992).
4
Esta base de datos es la más extensa disponi-
ble, tanto por su cobertura geográfica como temporal, por lo que brinda
una imagen más cercana a la realidad que otras fuentes.
5
La misma con-
tiene información sobre el diseño institucional de los bancos centrales en
el mundo, entre 1970 y 2012. Los datos incluyen la fecha de creación del
banco central (si la misma ocurrió durante el período de cobertura de la
muestra), los años en que se produjeron reformas que afectaron la inde-
pendencia del banco central, la dirección de cada reforma (si el resultado
de la misma fue un incremento o reducción en la independencia), y si el
banco central es una entidad regional. Asimismo, se codifican 16 varia-
bles sobre distintos aspectos que influyen en la independencia de los ban-
cos centrales, siguiendo los criterios elaborados por Cukierman, Webb y
Neyapty (1992).
6
La base de datos incluye 6.685 observaciones (país-
año) para las reformas al banco central el primer grupo de variables, y
5.853 observaciones con valores para el índice legal de Cukierman, Webb
y Neyapty (1992). Estos valores contrastan con los datos disponibles has-
ta el momento, que codificaban hasta un máximo de 2.433 observaciones.
Cabe destacar, por último, que esta base de datos es de libre acceso para
el público.
7
Medición: El índice ponderado de Cukierman, Webb y Neyapty
El índice de independencia en que se basa este artículo responde a las di-
mensiones que configuran la independencia formal de los bancos centra-
les. Las medidas formales de independencia han recibido muchas críticas
por dos razones. Por un lado, ya que los estatutos frecuentemente no con-
templan todos los aspectos de las relaciones entre el banco central y el
gobierno. Por otra parte, el comportamiento frecuentemente se aparta de
las prescripciones legales, especialmente en países en desarrollo. Varios
ANA CAROLINA GARRIGA
4
El proceso de codificación se describe en Garriga (2016a).
5
Las bases de datos anteriores cubrían menos de cien países y hasta un máximo de
2.433 observaciones (Bodea y Hicks, 2015b; Crowe y Meade, 2007; Cukierman et al.,
1992; Neyapti y Dinçer, 2008; Polillo y Guillén, 2005). La base de datos utilizada en
este artículo incluye 6.675 observaciones de país-año y computa el índice CWN para
5.853 observaciones.
6
La descripción de las variables se presenta en la Tabla 1, en el siguiente apartado.
7
Se encuentra disponible en el repositorio de Harvard https://dataverse.harvard.edu/
dataset.xhtml?persistentId=doi:10.7910/DVN/I2BUGZ.
40 primavera-verano 2016-2017
108
STUDIA POLITICÆ
estudios muestran que aún bancos centrales muy independientes formal-
mente son sensibles a incentivos político-partidarios (Alesina et al., 1997;
Alesina y Summers, 1993, Clark y Arel-Bundock, 2013; Franzese, 1999).
Sin embargo, una métrica de los poderes formales es sin dudas informati-
va de decisiones institucionales. De hecho, el esquema de codificación
propuesto por Cukierman, Webb y Neyapty (1992) es útil para realizar
comparaciones significativas entre países y a lo largo del tiempo. Es por
eso que gran parte de la literatura sobre las causas y consecuencias de la
independencia de los bancos centrales sigue basándose en indicadores de
los poderes formales de estas entidades (Acemoglu et al. 2008; Alpanda
and Honig, 2009; Bearce, 2008; Bodea y Hicks, 2015a, b; Carstens y Já-
come, 2005; Céspedes C. y Valdés P., 2006; Cukierman et al., 2002; de
Jong, 2002; Keefer y Stasavage, 2003; Polillo y Guillén, 2005; entre mu-
chos otros).
Aunque otros autores han propuesto otros esquemas de codificación (por
ejemplo, Alesina et al., 1989; Grilli et al. 1991), el ordenamiento de los
bancos centrales por su independencia no varía significativamente si se
usan otros criterios —en otras palabras, hay una alta correlación de los va-
lores asignados siguiendo distintos criterios de codificación (Garriga,
2016a). Finalmente, los criterios para medir independencia de los bancos
centrales de Cukierman, Webb y Neyapty (1992) han sido calificados como
“el actual estado del arte” por importantes referentes académicos (Acemo-
glu et al., 2008: 20).
La tabla 1 sintetiza los criterios utilizados para construir el índice de inde-
pendencia de los bancos centrales e indica los pesos con los que se ponde-
ran cada uno de los componentes. Cada ley o estatuto de banco central fue
codificada en 16 dimensiones relacionadas con los cuatro componentes de
la independencia: características del directorio (nombramiento, deposición
y duración en el cargo del directorio); cómo se formula la política moneta-
ria (quién formula y quién tiene la última palabra en caso de conflicto, así
como la eventual participación del banco central en la formulación del pre-
supuesto); cuáles son los objetivos del banco central, y la existencia de lí-
mites a préstamos al sector público. Estos componentes se combinan en un
índice ponderado que va desde 0 (el valor mínimo) a 1 (el máximo nivel
posible de independencia).
109
Tabla 1. Criterios de codificación de legislación de bancos centrales
(Cukierman, et al. 1992)
ANA CAROLINA GARRIGA
Variables (peso)
1. Mandato del director (0.25)
2. Quién designa al director
(0.25)
3. Disposiciones para la
destitución del director (0.25)
4. El Directorio tiene
permitido ocupar otro cargo
público (0.25)
5. Objetivos del Banco
Central
Criterios (puntaje)
- Igual o más de 8 años (1)
- 6 años o más, pero menos de 8 años (0.75)
- Igual a 5 años (0.50)
- Igual a 4 años (0.25)
- Menos de 4 años (0)
- La Junta del Banco Central (1)
- Consejo compuesto por el Poder Ejecutivo y
Legislativo y el directorio del Banco Central (0.75)
- El Poder Legislativo (0.50)
- El Poder Ejecutivo (0.25)
- Uno o dos miembros del Poder Ejecutivo (0)
- No hay disposiciones (1)
- Solo por razones no relacionadas con la política
(e.g. incapacidad o violación de la ley) (0.83)
- Por decisión del directorio del Banco Central
(0.67)
- Por razones de política a discreción del Poder
Legislativo (0.50)
- Por decisión del Poder Legislativo (0.33)
- Por razones políticas a discreción del Poder
Ejecutivo (0.17)
- Por decisión del Poder Ejecutivo (0)
- Prohibido por la ley (1)
- No permitido, salvo que cuente con autorización
del Poder Ejecutivo (0.5)
- No existe prohibición para ocupar otro cargo (0)
- La estabilidad de precios es el principal o único
objetivo, y en caso de conflicto con el gobierno, el
Banco Central tiene la autoridad final (1)
- La estabilidad de precios es el único objetivo
(0.8)
- Estabilidad de precios junto con otros objetivos
que no parecen entrar en conflicto con el anterior
(0.6)
- Estabilidad de precios junto con otros objetivos
que pueden ser potencialmente conflictivos (e.g.,
pleno empleo) (0.4)
Directorio del Banco Central (0.20)
Objetivos del Banco Central (0.15)
40 primavera-verano 2016-2017
110
STUDIA POLITICÆ
6. Quién formula la política
monetaria (0.25)
7. Directivas gubernamenta-
les y resolución de conflictos
(0.50)
8. El Banco Central tiene un
papel activo en la formu-
lación del presupuesto gu-
bernamental (0.25)
9. Limitaciones sobre antici-
pos (adelantos) (0.30)
10. Limitaciones sobre prés-
tamos garantizados (0.20)
- La carta del Banco Central no contiene ningún
objetivo (0.2)
- Algunos objetivos aparecen en la carta, pero la
estabilidad de precios no (0)
- El Banco Central tiene la autoridad legal (1)
- El Banco Central en conjunto con el gobierno
(0.67)
- El Banco Central en calidad de asesor (0.33)
- El gobierno por sí solo se encarga de la política
monetaria (0)
- El Banco central tiene autoridad final sobre
asuntos definidos en la ley como objetivos (1)
- El gobierno tiene la autoridad final sobre asuntos
que no están definidos claramente como objetivos
del Banco Central (0.8)
- La decisión final recae en un consejo cuyos
miembros son del Banco Central, del Poder Eje-
cutivo y del Poder Legislativo (0.6)
- El Poder Legislativo tiene la autoridad final (0.4)
- El Poder Ejecutivo tiene la autoridad final, pero
está sujeto al debido proceso y posible protesta del
Banco Central (0.2)
- El Poder Ejecutivo posee autoridad incondicional
sobre la política (0)
- Sí (1)
- No (0)
- Se prohíben los anticipos al gobierno (1)
- Se permiten los anticipos, pero están sujetos a
límites en términos de cantidades de efectivo
absolutas o a límites relativos (ingresos del go-
bierno) (0.67)
- Permitidos, pero sujetos a limites relativamente
acomodaticios (más del 15 por ciento de los
ingresos gubernamentales) (0.33)
- No hay limitaciones legales sobre los anticipos.
Sujetos a negociaciones con el gobierno (0)
- Igual que en el número 9
Variables (peso) Criterios (puntaje)
Formulación de la política (0.15)
Préstamos del Banco Central (0.50)
111
ANA CAROLINA GARRIGA
Variables (peso)
Criterios (puntaje)
11. Quién tiene el control de
los términos de los présta-
mos al gobierno (0.20)
12. Beneficiarios de los prés-
tamos del Banco Central
(0.10)
13. Tipos de límites, cuando
existen (0.05)
14. Vencimiento de los prés-
tamos (0.05)
15. Restricciones sobre tasas
de interés (0.05)
16. Prohibiciones de los prés-
tamos del Banco Central al
Gobierno en el mercado pri-
mario (0.05)
- El Banco Central controla los términos y condi-
ciones (1)
- Los términos de los préstamos se especifican en
la ley o el Banco Central tiene la autoridad legal
para establecer las condiciones (0.67)
- La ley deja que los términos se negocien entre el
Banco Central y el Gobierno (0.33)
- El Poder Ejecutivo decide e impone al Banco
Central (0)
- Solo el gobierno central (1)
- Gobiernos central y estatales, así como otras
subdivisiones políticas (0.67)
- También las empresas públicas pueden pedir
préstamos (0.33)
- El Banco Central puede prestar a todos los
anteriores y al sector privado (0)
- Como cantidad absoluta en efectivo (1)
- Como porcentaje del capital del Banco Central u
otros pasivos (0.67)
- Como porcentaje del ingreso del gobierno (0.33)
- Como porcentaje del gasto del gobierno (0)
- Limitado a un máximo de seis meses (1)
- Limitado a 1 año, máximo (0.67)
- Limitado a un máximo de más de un año (0.33)
- Sin límites legales o máximos (0)
- Debe estar al tipo de la tasa de mercado (1)
- En los préstamos al gobierno, la tasa de interés
no puede estar por debajo de un cierto piso (0.75)
- La tasa de interés de los préstamos del Banco
Central no pueden exceder cierto techo (0.50)
- No existen disposiciones legales explícitas sobre
la tasa de interés de los préstamos del Banco
Central (0.25)
- No se cobran tasas de interés en los préstamos
al gobierno del Banco Central (0)
- Prohibición para comprar títulos del gobierno en
el mercado primario (1)
- No existen prohibiciones (0)
Préstamos del Banco Central (0.50)
40 primavera-verano 2016-2017
112
STUDIA POLITICÆ
La “sabiduría convencional” y los datos
Refiriéndose precisamente a la política monetaria, el economista John K.
Galbraith sentenció: “el enemigo último de la sabiduría convencional son
las circunstancias” (Galbraith 1998 [1958]: 169). Por sabiduría convencio-
nal, Galbraith se refería a un conjunto de ideas generalmente aceptadas
como verdaderas por una audiencia determinada. Son conceptos o princi-
pios que tienen validez aparente, aun cuando no se basen en evidencia ro-
busta. Dado que son generalmente aceptadas, estas ideas suelen ser poco
cuestionadas y sobreviven ya sea porque no son sometidas a prueba, o por
la presencia de un sesgo en la recolección o interpretación de la evidencia,
que busca ratificar preconceptos en lugar de ponerlos a prueba.
8
En materia de delegación de facultades a los bancos centrales, la sabiduría
convencional ha orientado muchas decisiones de política. Desafortunada-
mente, la evidencia empírica no siempre ha fundado el consenso detrás de
algunas recomendaciones de política. En gran medida, esto se debió a la
falta de datos para intentar corroborar algunas afirmaciones. En esta sec-
ción se contrastan afirmaciones frecuentes en la bibliografía académica y
en relatos periodísticos con información descriptiva sobre las característi-
cas de los bancos centrales y sus reformas.
Como ya se señaló, los datos usados en este artículo tienen una mayor co-
bertura que las bases de datos disponibles con anterioridad. El beneficio
central de esta mayor cobertura no es la mera expansión de los casos in-
cluidos, sino la mejora sustantiva de la representatividad de la muestra. En
los datos empleados en los estudios publicados hasta el presente, la mayo-
ría de los países africanos, de Oceanía, así como los del Caribe, estaban
omitidos. Eso hacía que tanto los países desarrollados como las democra-
cias estuvieran sobrerrepresentados, ocasionando posibles sesgos en la in-
ferencia. Eso lleva a preguntarse hasta qué punto los resultados de estudios
previos son generalizables y en qué medida la “sabiduría convencional” en
materia de independencia de bancos centrales encuentra apoyo en una
muestra más cercana al universo de casos.
Un fenómeno de los años noventa
Existe cierto consenso en la bibliografía que vincula las reformas a la inde-
pendencia formal de los bancos centrales con un proceso característico de
8
“Dado que la familiaridad es una prueba tan importante para la aceptabilidad, las
ideas aceptables gozan de gran estabilidad” (Galbraith 1998 [1958]: 7-8).
113
la década de 1990 (Fernández-Albertos, 2015). Uno de los académicos más
prominentes sobre banca central, Alex Cukierman, manifestó que hasta
1989, y por casi cuarenta años, “casi no se produjeron reformas a la legis-
lación de los bancos centrales” (Cukierman, 2008: 724).
Sin embargo, los nuevos datos sobre reformas a la banca central permiten
matizar estas afirmaciones. La figura 1 ilustra el número de reformas que
afectaron la independencia de los bancos centrales en el mundo, en núme-
ros absolutos (barras), y como porcentaje de los países con legislación so-
bre bancos centrales codificadas (línea). La información en términos abso-
lutos sugiere, en primer lugar, que la apreciación de Cukierman (2008:
724) no encuentra respaldo empírico. Garriga (2016a) identifica 110 refor-
mas en los veinte años que transcurren entre 1970 y 1989, una etapa en la
que se suponía una ausencia de cambios en la estructura institucional de
los bancos centrales.
9
Figura1: Reformas a la independencia de los bancos centrales, por año
ANA CAROLINA GARRIGA
9
La base de datos comienza en 1970, por lo que no se puede evaluar de manera com-
pleta la afirmación de Cukierman sobre el período 1950-1989.
40 primavera-verano 2016-2017
114
STUDIA POLITICÆ
En segundo lugar, analizando los datos en términos relativos —esto es, te-
niendo en cuenta el número de países incluidos en la base de datos— pue-
de observarse que en la década de 1970 algo más del 5 % de las observa-
ciones experimentaron reformas en la independencia de sus bancos
centrales. En la década de 1980 la proporción es algo menor (3,2 %). Si
bien estas cifras son menores al porcentaje de reformas observadas en las
décadas siguientes (7,9 % en los noventa, 5,4 % en la primera década del
2000), las mismas sugieren que la dinámica reformista de los bancos cen-
trales no es un fenómeno exclusivo de los años noventa.
Un fenómeno unidireccional
Otra idea común en la bibliografía es el supuesto que las reformas en la re-
gulación de la banca central están orientadas solo al incremento de la inde-
pendencia de los bancos. Estas reformas son consideradas como de corte tí-
picamente neoliberal (Blinder, 1998; Epstein, 2009; Pastor y Wise, 1997),
tendientes a priorizar el control de la inflación por encima de otros objeti-
vos. En consecuencia, se asume que las reformas del marco legal de las au-
toridades monetarias son consistentes con presiones globalizadoras que es-
capan al control del Estado —o que limitan su discrecionalidad (Polillo y
Guillén, 2005).
Esta idea que postula un movimiento monotónico hacia mayores niveles de
independencia también es matizada a la luz de los datos. La figura 2 ilustra
el número de reformas por año que incrementan la independencia de los
bancos centrales o que la restringen (graficadas como números negativos).
El panel superior muestra las reformas en ambas direcciones en números
absolutos y el panel inferior, como porcentaje del total de observaciones
incluidas en la base de datos en cada año —es decir, el número de países
con legislación sobre bancos centrales.
En el período bajo estudio se produjeron 274 reformas que incrementaron
la independencia de los bancos centrales y 55 modificaciones legislativas
que redujeron la autonomía. Los datos también identifican otras 47 refor-
mas no incluidas en la figura. Entre estas últimas, en 37 instancias refor-
mas a distintos aspectos de la independencia o no afectaron las variables
codificadas siguiendo los criterios de Cukierman, Webb y Neyapty (1992),
o afectaron distintas variables pero en direcciones opuestas, compensándo-
se entre sí —en otras palabras, dado los criterios de cuantificación utiliza-
dos, esas reformas no cambiaron el valor de independencia asignado por el
índice ponderado (tal es el caso de Eslovenia en el 2007, por ejemplo). En
otros diez casos, datos omitidos sobre la regulación antes de la reforma no
115
ANA CAROLINA GARRIGA
permiten codificar con certidumbre la dirección de la reforma; por lo tanto,
se omite la dirección.
Si bien es cierto que la mayoría de las reformas incrementaron la indepen-
dencia de los bancos centrales, un número importante de reformas revirtie-
ron esta tendencia en muchos países. Esto sugiere que la dinámica de la re-
gulación de los poderes de los bancos centrales no es unidireccional y que
las reformas que devuelven el control de la política monetaria al poder po-
lítico no son casos excepcionales.
Figura 2: Reformas a la independencia de los bancos centrales, por año y dirección
40 primavera-verano 2016-2017
116
STUDIA POLITICÆ
Estas reformas que restringen la independencia de los bancos centrales han
sido evaluadas como posibilidades teóricas (Jensen, 1997; Keefer y Sta-
savage, 2002; Lohmann, 1998). Sin embargo, hasta la fecha no han sido es-
tudiadas empíricamente —aun cuando se argumenta que tienen importantes
consecuencias económicas (Rodrik, 1991; Van Wijnbergen, 1985). Su iden-
tificación abre un interesante campo de investigación sobre los factores que
explican la reversión de reformas políticas en general y de reformas econó-
micas en particular.
Bancos centrales independientes y países desarrollados
La bibliografía reciente ha discutido el uso de la independencia de los ban-
cos centrales como un mecanismo de señalización para países en vías de
desarrollo. En particular, se argumenta que los bancos centrales indepen-
dientes envían señales de disciplina monetaria a los mercados internaciona-
les, aumentando la credibilidad de los países ante inversionistas extranjeros
y en el mercado crediticio (Bodea y Hicks, 2015a; Maxfield, 1997). Sin
embargo, la evidencia empírica se basa en muestras no aleatorias de países
en vías de desarrollo.
Escapa al objetivo de este artículo replicar los estudios citados. Sin embar-
go, información descriptiva sugiere la posibilidad de sesgos en la informa-
ción reportada en otros estudios. La figura 3 muestra el número de refor-
mas por año en países codificados por Bodea y Hicks (2015a)
10
y por
Garriga (2016a). El panel superior (figura 3 (a)) muestra las reformas en
países de alto ingreso según el Banco Mundial, en tanto el panel inferior
muestra las reformas en países de mediano y bajo ingreso. Como puede
observarse, si bien los nuevos datos identifican varias reformas ignoradas
con anterioridad en países desarrollados, la mayoría de los casos estaban
aparentemente registrados. Tampoco parece haber un sesgo temporal —
esto es, el número de omisiones se limita a una o dos reformas en la ma-
yoría de los años, con excepción del año 1972.
La falta de mayores discrepancias entre ambas bases de datos para el caso
de países desarrollados contrasta con el caso de los países en vías de desa-
rrollo (figura 3(b)). Como puede apreciarse, la mayoría de las reformas re-
gistradas por Garriga (2016a) fueron omitidas en los análisis realizados con
los datos de Bodea y Hicks (2015a), la codificación más extensa que exis-
10
Esta es la segunda base de datos más extensa disponible. Codifica 72 países, entre
1972 y 2000.
117
tía hasta el momento. El problema no es solo el número de países (y refor-
mas) omitidos, sino también el aparente sesgo temporal y regional que es-
tas omisiones implican. Por ejemplo, los datos anteriores sugerían la falta
de reformas a la banca central en países en desarrollo entre 1976 y 1987
(solo una reforma producida en 1986). Esto implicaba ignorar casi 45 re-
formas que se produjeron en esos años.
Figura 3: Reformas en países codificados en otras bases de datos y
en Garriga (2016a), según niveles de ingreso
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Esto reviste especial gravedad en términos de inferencia porque tales
omisiones no responden a un muestreo aleatorio de países en vías de de-
sarrollo. En la figura 4, se presenta más evidencia descriptiva sobre posi-
bles sesgos de selección en la investigación empírica sobre países en vías
de desarrollo. La línea negra sólida muestra el promedio anual de inde-
pendencia de los bancos centrales en el grupo de países indicados (desa-
rrollados, en el panel superior, y en vías de desarrollo, en el panel infe-
rior). El promedio de los países incluidos en los datos de Bodea y Hicks
(2015a) se indica con una línea sólida gris, en tanto el promedio de inde-
pendencia de los países no codificados anteriormente se muestran con la
línea punteada.
Dado que las muestras de países desarrollados de ambas bases de datos no
difieren en gran medida, el promedio de independencia de todo este grupo
de países no varía mayormente —compárense las dos líneas sólidas en la
figura 4(a). Sí puede destacarse que los países excluidos en estudios pre-
vios tienen mayores niveles de independencia durante casi todo el perío-
do, con excepción de los años 1992 a 1998.
Sin embargo, las diferencias en el caso de los países en vías de desarrollo
son mucho más marcadas. Si se analizan los datos de Bodea y Hicks
(2015a), la imagen de los niveles de independencia aparece distorsionada
en ambos extremos. Como sugiere la figura 4(b), los casos que fueron co-
dificados con anterioridad sugieren niveles muy bajos de independencia
hasta principios de la década del noventa y luego un incremento dramáti-
co en autonomía —estos datos sugieren que el promedio de independencia
crece un 68 % entre 1991 y 2001(de 0,38 a 0,62). Sin embargo, los países
omitidos tuvieron en promedio niveles más altos de independencia hasta
mediados de los noventa y experimentaron un incremento mucho más mo-
desto en los años siguientes. Parece claro que los casos incluidos en aná-
lisis empíricos previos registraron niveles más extremos de independencia,
lo que puede haber afectado los resultados reportados.
La comparación de las figuras 4(a) y 4(b) también pone en duda trabajos
que afirman que los bancos centrales en países en vías de desarrollo han
experimentado “un cambio aún más impresionante hacia la independencia
[del banco central] que sus contrapartes más desarrolladas” (Crowe y
Meade, 2007:73). Aunque dicha afirmación es acertada para los países
que estaban bajo la esfera de influencia soviética, no describe con preci-
sión la evolución de la independencia de los bancos centrales en la mayo-
ría de los países en vías de desarrollo.
119
Figura 4: Promedio de la independencia de bancos centrales en
distintas bases de datos, según niveles de ingreso
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Autocracias y bancos centrales
Una bibliografía bastante desarrollada discute la relación entre los tipos de
cambios fijos y la independencia de los bancos centrales como instrumen-
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tos para estabilizar la economía doméstica y para brindar credibilidad a los
mercados internacionales (Bearce, 2008; Bodea, 2010; Broz, 2002).
El argumento, en general, gira en torno a la solidez institucional y a la
transparencia de las instituciones democráticas, lo que permite a las de-
mocracias utilizar mecanismos de compromiso más laxos: en compara-
ción con tipos de cambio fijos, la independencia de los bancos centrales
permite controlar la inflación, pero permite cierta capacidad de reacción
en caso de recesiones o shocks externos. La mayoría de los estudios em-
píricos, sin embargo, se realizaron sobre muestras poco representativas de
países en vías de desarrollo. Bodea y Hicks (2015a), en su análisis sobre
una muestra de 79 países en vías de desarrollo, encuentran “poca eviden-
cia de que las democracias sean más propensas a reformar [la indepen-
dencia de sus bancos centrales]” (Bodea y Hicks, 2015a:269). Dado que
el citado estudio solo incluye reformas que aumentan la independencia de
sus bancos centrales, este resultado debe interpretarse como la falta de
evidencia de diferencias en la probabilidad de incrementar la independen-
cia del banco central según el tipo de régimen.
Una muestra ampliada permite ser más precisos sobre la evolución de la in-
dependencia de bancos centrales en democracias y autocracias. La figura 5
presenta el número de reformas que incrementaron o disminuyeron la inde-
pendencia de los bancos centrales en países en vías de desarrollo, según el
régimen político —democracias (panel superior) y autocracias (panel infe-
rior).
11
La figura también incluye el promedio de independencia en el gru-
po de países seleccionados.
Aunque la información que presenta la figura 5 es meramente descriptiva
—esto es, no se está controlando por ningún otro factor que pudiera afectar
la probabilidad de reformas de bancos centrales—, la figura muestra una
interesante dinámica reformista en ambas submuestras. Consistente con las
expectativas de la literatura, el nivel de independencia formal de los bancos
centrales es más alta —en promedio— para las democracias que para las
autocracias. Sin embargo, hay un gran número de reformas que incremen-
tan (y reducen) la independencia de los bancos centrales en regímenes au-
toritarios a lo largo de todo el período. Estas reformas no habían sido iden-
tificadas con anterioridad, por lo que aún no hay mucha bibliografía sobre
las razones de la concesión de independencia a los bancos centrales en au-
tocracias (Boylan, 1998; Johnson, 2006; Maxfield, 1997). Sin embargo,
11
Se utilizó como criterio para separar democracias de autocracias la variable Polity2
(Marshall y Jaggers, 2012). Polity2 igual o mayor que siete se consideró democracia, y
el resto de los países, autocracias
121
una incipiente bibliografía está desarrollándose en esta materia (por ejem-
plo, Bodea et al., 2016).
Figura 5: Reformas de bancos centrales y promedio de independencia de
los bancos centrales en países en vías de desarrollo, según tipo de régimen.
Países en vías de desarrollo
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El lector podría mostrar cierto escepticismo al observar números absolutos
de reformas, dado que el número de países bajo regímenes autoritarios ha
variado a lo largo de la muestra. La figura 6 presenta la misma informa-
ción, pero en términos relativos: las barras muestran el porcentaje de obser-
vaciones en la muestra de democracias o autocracias que experimentaron
reformas en un año determinado. En varios años el porcentaje de reformas
a la independencia de los bancos centrales es muy superior para democra-
cias que para autocracias. Sin embargo, el promedio anual de observacio-
nes que registraron reformas que incrementan la independencia de los ban-
cos centrales es de 5,7 % para la submuestra de democracias en desarrollo,
en tanto es del 4,7 % para las autocracias —una diferencia mucho menos
dramática de lo que la bibliografía permitiría inferir.
Figura 6: Porcentaje de observaciones que experimentaron reformas a
la independencia de sus bancos centrales, según tipo de régimen.
Países en vías de desarrollo
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Es notable, asimismo, la diferencia en el porcentaje de observaciones que
registran reformas que restringen la independencia de los bancos centrales
en autocracias (0.5 % para democracias, 1,3 % para autocracias). A pesar
de que las instituciones tienen menos credibilidad en regímenes autorita-
rios, es llamativo que muchas autocracias reforman la legislación de los
bancos centrales, en lugar de simplemente ignorar las restricciones legales
para que el gobierno utilice política monetaria o imponer presiones de he-
cho sobre el directorio del banco central. Esto parece indicar que el diseño
institucional de los bancos centrales —y quizás, de otras instituciones—
importa incluso en regímenes que se caracterizan por su poca sujeción a las
instituciones legales.
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Reflexiones finales
Este artículo utiliza una codificación original de los niveles de indepen-
dencia de los bancos centrales y de las reformas a los mismos y presenta
algunos análisis descriptivos de dicha información. La primera caracterís-
tica de los datos utilizados es su mayor cobertura. Los análisis presenta-
dos revelan que distintas muestras afectan sensiblemente el panorama so-
bre las dinámicas internacionales de los niveles y las reformas a la
independencia de los bancos centrales. En otras palabras, algunas ideas
que configuran la “sabiduría convencional” en relación a la dinámica y
dirección de reformas a la independencia de los bancos centrales no en-
cuentran sustento en los datos presentados. Asimismo, sugieren que
muestras no representativas pudieron haber afectado los resultados publi-
cados, sugiriendo posibles límites a la generalizabilidad de algunos ha-
llazgos en la bibliografía.
Otro mérito de la nueva base de datos es un análisis más refinado de la
legislación que afecta la independencia de los bancos centrales. Una revi-
sión meticulosa de documentos permitió identificar numerosas reformas
al banco central que hasta ahora habían sido ignoradas. Es de especial
importancia que este trabajo permitió identificar reformas que redujeron
la independencia de los bancos centrales. Esto abre la posibilidad de
plantear estudios empíricos sobre las determinantes y las consecuencias
de las instituciones monetarias, en particular, de aquellas que revierten
los procesos de liberalización económica y apertura financiera, o de los
casos de países que resisten o contradicen los procesos de difusión de
políticas.
Una tercera posibilidad que se abre, derivada también de la identificación
de un mayor número de reformas legales, es la posibilidad de explotar la
varianza dentro y no solo entre países. Esta varianza puede ser explotada
por estudios que quieran responder a distintas preguntas de investigación y
para las que una variable de control sobre delegación, difusión o compro-
misos económicos ortodoxos pudiera ser de interés.
Es cierto que esta codificación —como toda otra medición de característi-
cas legales o institucionales formales— tiene límites. El más importante es
que este índice probablemente no refleje con precisión la independencia
real (o de facto) del banco central frente al gobierno. Sin embargo, medi-
ciones basadas en características formales de las instituciones permiten es-
tudiar los factores que contribuyen a su diseño, así como algunas conse-
cuencias las características y de los cambios institucionales. En todo caso,
la utilidad de esta información dependerá de la pregunta de investigación
que se quiera responder.
125
ANA CAROLINA GARRIGA
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