
38 - otoño 2016
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STUDIA POLITICÆ
político en el cual los miembros de la clase trabajadora identifican intereses
comunes y se organizan, constituyéndose en una clase para sí misma
(Marx, 1987). Esta doble dimensión está presente en AMMAR-Córdoba,
según lo dicen las propias trabajadoras:
A comienzos del año 2000 comenzamos a juntarnos y pensar cómo orga-
nizarnos para resistir. Adheridas a la Central de Trabajadoras de la Ar-
gentina (CTA) conocimos varias luchas sociales y políticas de la clase
trabajadora, con las cuales comenzamos a sentirnos identificadas. Así fue
que empezamos a incluir en nuestras acciones el trabajo por la educa-
ción, la salud, en niñez, apostando siempre a mejorar la calidad de vida
del sector, promoviendo la organización como herramienta política de
cambio y transformación y así comenzó esta historia, nuestra historia
(Aravena, Figueroa, Mendoza, Suárez y Gimenez, 2015).
La lucha que las trabajadoras del sexo protagonizan parte del cuestiona-
miento a la red de relaciones clandestinas que administra el negocio del
sexo, red en la cual la institución policial cumple un rol protagónico. De
hecho, AMMAR-Córdoba surge para frenar la violencia y la persecución
policial. Lo que las trabajadoras sexuales denuncian es que el accionar re-
presivo no se orienta a erradicar la explotación sexual del trabajo ajeno en
whiskerías, cabarets, prostíbulos, sino al ejercicio autónomo y libre del tra-
bajo sexual en las calles. Los policías les piden un porcentaje de lo que ga-
nan o favores sexuales a cambio de dejarlas trabajar en determinadas zonas
bajo amenazas de llevarlas detenidas (Avalle, 2010).
En relación a la organización política del sector, cabe destacar que en estos
catorce años de lucha AMMAR abrió espacios educativos (cursos de alfa-
betización, escuela primaria, jardín de infantes, guardería, cursos de teatro,
biblioteca), realizó actividades sanitarias (campañas de prevención del
VIH, análisis de ETS y atención médica mediante la búsqueda de profesio-
nales de la salud, entrega de preservativos), organizó marchas y radios
abiertas junto a otras organizaciones políticas, colaboró en el diseño de es-
trategias jurídicas con abogados que militan en el uso alternativo del dere-
cho para terminar con detenciones arbitrarias, violencias y abusos, entre
otras actividades relevantes (Fassi, 2013). Dichas acciones políticas contri-
buyeron a un importante empoderamiento y fortalecimiento de la agrupa-
ción, que significó una mejora considerable en las condiciones laborales de
las trabajadoras sexuales afiliadas.
Por otra parte, creemos que la pertenencia de clase es insuficiente para ana-
lizar las injusticias que sufren las trabajadoras sexuales de AMMAR-Cór-
doba. La desaprobación social impregna todos los espacios que habitan las
trabajadoras y la discriminación es percibida a través de múltiples expe-