13
1
El presente trabajo es una actualización, haciendo foco en América Latina, de Kauf-
mann, Andrea y Valeria Esquivel (2015) “Two Steps Forward, One Step Back? Taking
Stock of Progress on Gender Equality since the Beijing Platform for Action”, Geneva:
UNRISD. Publicado en línea: http://www.unrisd.org/beijing+20-kaufmann-esquivel.
Traducido al español por Verónica Luetto.
*
Research Coordinator for Gender and Development, Instituto de Investigación de las
Naciones Unidas para el Desarrollo Social (UNRISD).
**
Gender Expert, Instituto de Investigación de las Naciones Unidas para el Desarrollo
Social (UNRISD).
Valeria Esquivel
*
Andrea Kaufmann
**
Resumen
La Declaración y la Plataforma de Acción de Beijing marcaron, en 1995,
un momento singular para el avance de la igualdad de género. El balance
de los logros obtenidos desde entonces no es todo lo positivo que debe-
ría, y algunos de estos logros se encuentran amenazados e incluso po-
drían revertirse. Esta es la conclusión inequívoca a la que llega la serie
de artículos cortos Hablemos de los derechos de las mujeres: A 20 años
de la Plataforma de Acción de Beijing (Let’s Talk about Women’s Rights:
20 Years after the Beijing Platform for Action) publicada por UNRISD a
lo largo de 2015.
En este artículo se reúnen algunas de las principales líneas de argumen-
tación desarrolladas por dieciséis pensadoras feministas, que reflexionan
sobre los avances, retrocesos y desafíos pendientes en el logro de la
igualdad de género y la garantía de los derechos de las mujeres desde el
Avances, retrocesos y desafíos
pendientes: A 20 años de la
Plataforma de Acción de Beijing
1
STUDIA POLITICÆ Número 38 ~ otoño 2016
Publicada por la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales,
de la Universidad Católica de Córdoba, Córdoba, República Argentina.
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STUDIA POLITICÆ
año 1995. Estas contribuciones muestran que, sin dudas ha habido triun-
fos: se crearon y perfeccionaron marcos legales para la defensa de los
derechos de las mujeres y se lograron avances en iniciativas para comba-
tir la violencia contra las mujeres, sobre todo en situaciones de conflicto
y posconflicto y en el mundo del trabajo. Sin embargo, todavía enfrenta-
mos rígidos estereotipos de género, tanto en la sociedad en general como
a nivel de las instituciones, la acuciante falta de fondos para sostener a
los movimientos de mujeres y la expansión de fuerzas conservadoras que
ponen en peligro el ejercicio pleno de los derechos de las mujeres.
Palabras clave: Declaración y Plataforma de Acción de Pekín – Igual-
dad de género – Beijing+20
Abstract
The year 1995 and the Beijing Declaration and Platform for Action
marked an enthusiastic moment for gender equality. However, taking
stock of the achievements made since then makes it clear that they are
under threat, and may even be rolled back. This is the unambiguous
conclusion of the UNRISD Think Piece Series “Let’s Talk about
Women’s Rights: 20 Years after the Beijing Platform for Action”,
published by UNRISD during 2015.
In this article we bring together some of the main strands of argument
covered by 16 feminist thinkers reflecting on the advancements and
challenges in gender equality and women’s rights since 1995. They show
that there have been successes: legal frameworks for the defense of
women’s rights have been created and improved, and there has been
progress in our efforts to combat violence against women-especially in
conflict contexts and the world of work. However, we still face rigid
gender stereotypes in society and institutions, lack of funding for
activism, and conservative forces coupled with a lack of political will to
work for further progress. Now more than ever we need to rise to the
challenge to realize women’s rights.
Key words: Beijing Declaration and Platform for Action – Gender
Equality – Beijing+20
Introducción
L
A Declaración y Plataforma de Acción de Beijing adoptada en la
Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer en 1995 marcó un
enorme avance para la igualdad de género y los derechos de las
mujeres. Inspirados en la Convención sobre la Eliminación de todas las
Formas de Discriminación contra la Mujer (Convention on the Elimination
of All Forms of Discrimination against Women, CEDAW), la Plataforma
de Acción de Beijing (Beijing Platform for Action, BPfA) convirtió a la
15
promoción de los derechos de las mujeres en política y prioridad en todo
el mundo. A nivel nacional, las doce áreas críticas de la Plataforma
2
se
convirtieron en el marco que guía las acciones de los estados en materia
de promoción de los derechos de las mujeres y su empoderamiento. A ni-
vel internacional, sobre la base de la plataforma se aprobaron una serie de
acuerdos regionales e internacionales que garantizan los derechos de las
mujeres.
Con la serie de artículos cortos Hablemos de los derechos de las mujeres:
A 20 años de la Plataforma de Acción de Beijing (Let’s Talk about
Women’s Rights: 20 Years after the Beijing Platform for Action)
3
, el Insti-
tuto de Investigación de las Naciones Unidas para el Desarrollo Social
(United Nations Research Institute for Social Development, UNRISD)
abrió las puertas a la reflexión no sólo sobre los logros, sino también so-
bre los desafíos que dificultan la plena realización de los derechos de las
mujeres en la actualidad; y así hacer un balance de los últimos 20 años y
mirar hacia adelante. El UNRISD invitó a pensadoras feministas de todo
el mundo a contribuir con esta serie, y así crear una plataforma para deba-
tir sobre los derechos de las mujeres y la igualdad de género. La serie se
lanzó en marzo de 2015, en coincidencia con la 59ª Sesión de la Comisión
de la Condición Jurídica y Social de la Mujer de Naciones Unidas (Ses-
sion of the UN Commission on the Status of Women, CSW59), dedicada
específicamente a revisar la implementación de la Plataforma de Acción
de Beijing.
4
El presente trabajo sintetiza los dieciséis artículos cortos publicados a lo
largo de 2015, y los expande mostrando también los debates latinoameri-
canos que habían tenido un tratamiento menos específico que el de otras
regiones. Las autoras de estos artículos representan diferentes regiones,
generaciones, culturas, y provienen de diferentes sectores —de la acade-
mia, del mundo profesional, de los mecanismos de seguimiento de trata-
dos internacionales, etc.—, pero todas llegaron a la misma conclusión: en
los últimos 20 años se ha logrado mucho, pero el peligro de retroceder se
encuentra latente y queda mucho por hacer para alcanzar una igualdad de
VALERIA ESQUIVEL - ANDREA KAUFMANN
2
La mujer y el medio ambiente; La mujer en el ejercicio del poder y la adopción de de-
cisiones; La niña; La mujer y la economía; La mujer y la pobreza; La violencia contra la
mujer; Los derechos humanos de la mujer; Educación y capacitación de la mujer; Meca-
nismos institucionales para el adelanto de la mujer; La mujer y la salud; La mujer y los
medios de difusión; La mujer y los conflictos armados (UN, 1995).
3
http://www.unrisd.org/beijing+20-thinkpieces
4
http://www.unwomen.org/es/csw/csw59-2015
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STUDIA POLITICÆ
género sustantiva, que abarque y trascienda los marcos normativos. Esta
conclusión se aplica tanto a las regiones más pobres como a las más ricas
del mundo por igual, tal como lo argumentan Faiza Jama Mohamed para
los países africanos, Kalyani Menon-Sen (2015) para la India, Flurina De-
rungs y Ursula Keller (2015) para Suiza y se muestra aquí para América
Latina.
Marcos legales y su aplicación
Entre los logros obtenidos durante los últimos 20 años, varias autoras coin-
ciden en que los mayores avances se han dado en la creación y mejora de
los marcos legales para reconocer y proteger los derechos de las
mujeres. Como discute Fareda Banda (2015), los órganos surgidos a partir
de los tratados de derechos humanos, como el Comité de la CEDAW, han
jugado un rol clave en reforzar el mensaje de que los estados tienen la obli-
gación tanto de aprobar leyes como de garantizar el cumplimiento de los
tratados de derechos humanos. Un caso histórico de un marco jurídico que
tuvo su seguimiento e implementación es el caso del “Campo Algodonero”
de 2009, donde por primera vez se hizo a un Estado (México) responsable
de violar las reglas del debido proceso, ya que no investigó ni procesó los
femicidios, tal como explica en su artículo Gladys Acosta Vargas (2015).
Sin embargo, el avance en cuanto a los marcos legales no necesariamente,
ni en todos los casos, se traduce en el goce de los derechos por parte de
las mujeres. De hecho, todavía hay mucho camino por recorrer para garan-
tizar el acceso de las mujeres a la justicia. Como lo explica Jane Hodges-
Aeberhard (2015), cuando los casos de discriminación sexual en el mundo
del trabajo se llevan a los tribunales, la parte demandante normalmente
gana, pero sólo si se trata de mujeres con suficiente dinero y energía para
enfrentar procesos a menudo costosos y prolongados. Todavía existe una
enorme necesidad de que los jueces reciban capacitación sobre la legisla-
ción aplicable, en particular sobre las normas de la OIT. Jane Hodges-Ae-
berhard plantea la cuestión de la ayuda legal para apoyar los casos de las
mujeres y aboga por una mayor participación de las organizaciones de tra-
bajadores, ya que a menudo ha demostrado resultar fundamental en los
procesos judiciales.
Normas y estereotipos de género
A pesar de que los tribunales internacionales y regionales han adoptado
crecientemente la perspectiva de género para enfrentar los estereotipos de
17
género, especialmente en lo que respecta a la violencia contra las mujeres,
éstos se encuentran aún muy enraizados. En su artículo, Fareda Banda
(2015) hace hincapié en que los Estados deberían combatir las actitudes
negativas hacia las mujeres basadas en estereotipos de género. Sin embar-
go, cambiar las leyes no cambia a la sociedad, añade la autora, y señala
cómo las normas sociales van en contra de la igualdad de género. Como
explican Raewyn Connell y Rebecca Pearse (2015), las normas de género
frecuentemente se politizan sobre la base de la cultura o la tradición, pero
son parte del mundo social, enraizadas en las instituciones sociales y en la
conciencia de los individuos. Las normas de género no son estáticas sino
dinámicas y cambian a medida que cambia el mundo social. Las autoras
apuntan con cierto optimismo que también existen normas y tradiciones
que apoyan la igualdad de género, aunque reconocen que las normas de
desigualdad de género son difíciles de cambiar.
En su artículo, Donna Pankhurst (2015) también retoma este argumento
con referencia al debate sobre las mujeres y los conflictos armados (ver
también la sección siguiente). Las normas de desigualdad de género, y con
ellas los estereotipos de masculinidad y feminidad (por ejemplo, conside-
rar que la violencia es un comportamiento exclusivamente masculino en
contextos de conflicto) amenazan los derechos de las mujeres y de los
hombres, dado que existen también muchos hombres no violentos y que
son víctimas de violencia. Y también es bien sabido que las mujeres no
son sólo víctimas, sino también protagonistas de la guerra, de modos ge-
nerizados.
Mujeres en situaciones de conflicto armado, posconflicto y
emergencia humanitaria
En el terreno de las mujeres y los conflictos armados, la BPfA junto con la
CEDAW fueron clave para allanar el camino para la revolucionaria Resolu-
ción 1325
5
(2000) y las subsiguientes resoluciones sobre la mujer, la paz y
la seguridad del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
6
Estos ins-
trumentos impulsan la protección de las mujeres y las niñas en tiempos de
guerra y subrayan la importancia de la participación de las mujeres en la
prevención y resolución de conflictos. El sufrimiento de las mujeres y las
niñas aumenta durante la guerra y en contextos de crisis humanitarias, don-
VALERIA ESQUIVEL - ANDREA KAUFMANN
5
http://www.un.org/es/comun/docs/?symbol=S/RES/1325(2000)
6
http://www.un.org/es/peacekeeping/issues/women/wps.shtml
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STUDIA POLITICÆ
de enfrentan una mayor vulnerabilidad frente a múltiples formas de
violencia. Sin embargo, en su análisis de las resoluciones relevantes del
Consejo de Seguridad, Donna Pankhurst (2015) concluye que la aplicación
efectiva de las resoluciones no será posible mientras las causas de la cegue-
ra de género y la violencia directa contra las mujeres no sean comprendidas
y abordadas.
Meredeth Turshen (2015) refuerza el argumento observando que el géne-
ro es una dimensión que no figura en el vocabulario de la “economía po-
lítica” de la guerra. Las literaturas están desconectadas, expresa, y tratan
principalmente la violencia de género a nivel interpersonal, cuando en
realidad es necesario comprender de manera más profunda los roles de
las mujeres en la economía informal de la guerra con todas sus “ambi-
güedades matizadas en la vida de las mujeres y los hombres que tratan
de sobrevivir en zonas de guerra”. El enfoque miope actual respecto de
las mujeres y los conflictos armados también oscurece las responsabili-
dades de los países del Norte por los efectos perjudiciales de los progra-
mas de ajuste estructural y de austeridad que han vaciado las capacida-
des de los Estados del Sur, y que han deteriorado los bienes y servicios
públicos, lo que exacerba aún más la fragilidad y la inseguridad que ex-
perimentan las mujeres en muchos contextos afectados por conflictos y
crisis prolongadas. Al igual que Donna Pankhurst, Meredeth Turshen
(2015) entiende que a menos que se tome en consideración el contexto
más amplio del conflicto, los objetivos de la Plataforma para la Acción
de Beijing sobre las mujeres y la guerra difícilmente se cumplan, y la
violencia contra las mujeres y las niñas en contextos afectados por con-
flictos, lamentablemente, persistirá.
En su artículo sobre las prácticas de género en situaciones de emergencia
humanitaria, Anu Pillay (2015) critica el hecho de que las cuestiones
transformadoras de las relaciones de género como el hacer oír la propia
voz, la posibilidad de elegir, la seguridad y la responsabilidad quedan a
mitad de camino en la brecha entre las intervenciones humanitarias y la
asistencia al desarrollo. En general, son escasos, si es que existen, los ca-
sos de transformación de la desigualdad de género en los enfoques de
respuesta inmediata a las crisis humanitarias, de corto plazo y focalizados
en salvar vidas. En comparación, la perspectiva de género está más clara-
mente integrada en la fase subsiguiente de desarrollo a largo plazo. El
enfoque de “transversalidad del género” (gender mainstreaming) en con-
textos humanitarios, no ha podido resolver el problema, debido a su
despolitización. Para quienes trabajan en contextos humanitarios soste-
niendo el proyecto político feminista de la igualdad de género, esta des-
politización plantea un dilema.
19
De acuerdo con Anu Pillay (2015), la “resiliencia” tiene el potencial de
reducir la brecha entre la ayuda humanitaria y la asistencia al
desarrollo. Como concepto enfocado en las personas, la integración de la
perspectiva de género no puede dejar de ser un componente central en la
programación de acciones de recuperación, ya que es imposible construir
la resiliencia sin abordar las cuestiones de género. En el debate actual so-
bre la escisión entre las acciones de desarrollo y la ayuda humanitaria, la
perspectiva de género podría desempeñar un papel crucial en la construc-
ción de resiliencia y en la reducción de la brecha entre estas dos áreas,
tanto en lo conceptual como en términos operacionales.
Violencia contra las mujeres
Varias autoras señalan también que se ha avanzado mucho en el tratamien-
to de la violencia contra las mujeres y las niñas. Marai Larasi (2015) seña-
la que, hoy en día, es mucho más lo que se entiende, se describe y se dis-
cute en esta área en comparación con los años previos a la BPfA; y Fareda
Banda (2015) hace hincapié en la importancia de la sociedad civil, las y
los activistas por los derechos humanos y las agencias de desarrollo dentro
de Naciones Unidas, en el plano regional, cuando se trata de presionar a
los Estados a tomar medidas para combatir la violencia contra las
mujeres. Asimismo, la autora señala que si bien se pueden haber creado
muchas iniciativas exitosas, los Estados no han logrado dar prioridad a la
prevención, lo cual se opone de manera directa a las obligaciones de la
BPfA para prevenir la violencia contra las mujeres y las niñas.
Mecanismos de la mujer y movimientos de mujeres
Otro logro ha sido el establecimiento de mecanismos nacionales de la mu-
jer con diversos rangos (ministerios, secretarías, etc.), así como la creación
de puntos focales de género en varios ministerios, con el fin de supervisar
la transversalidad de la perspectiva de género y la aplicación de los com-
promisos contraídos en la BPfA. Sin embargo, el impacto de estos meca-
nismos ha sido menor a lo inicialmente previsto, por ejemplo en el caso de
los países africanos, debido fundamentalmente a la escasez de recursos, tal
como lo indica Faiza Jama Mohamed (2015). De hecho, la escasez de re-
cursos es un problema generalizado para el avance de la igualdad de géne-
ro, incluso para las economías modernas, como Suiza, de acuerdo a Flurina
Derungs y Ursula Keller (2015). En el mismo sentido, Gladys Acosta Var-
gas (2015) apunta al hecho, ampliamente criticado, de que la falta grave de
VALERIA ESQUIVEL - ANDREA KAUFMANN
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STUDIA POLITICÆ
financiación constituye un obstáculo para la aplicación de las políticas de
género a nivel nacional.
Andrea Cornwall y Jenny Edwards (2015), por su parte, resaltan un hecho
conocido: los movimientos feministas y de mujeres, y las organizaciones de
derechos de las mujeres son los principales factores de cambio que pueden
sostener y defender los derechos humanos y la justicia de género, y hacer
responsables a los Estados por cuestiones como la violencia contra las mu-
jeres, la prestación de cuidados remunerada y no remunerada y la falta de
mujeres en puestos de liderazgo. Sin embargo, una investigación de AWID
(Association for Women’s Rights in Development)
7
en 2010 reveló que los
movimientos de mujeres sufren permanentemente graves déficits de finan-
ciación. El presupuesto promedio para las 740 organizaciones de mujeres
de todo el mundo encuestadas por AWID fue de tan solo USD 20.000, en
comparación con los USD 1.442 millones de Save the Children Internatio-
nal, por ejemplo, y los USD 2.611 millones de World Vision Interna-
tional. Lydia Alpízar Durán (2015) enfatiza en este sentido que los compro-
misos de financiación no se garantizaron en Beijing y todavía no figuran en
la declaración política de la CSW59. La situación financiera de las organi-
zaciones de mujeres jóvenes es aún peor, según la joven líder feminista
Ruby Johnson (2015).
Discriminación y pobreza
No sólo en el plano político, sino también en la vida cotidiana, las mujeres
enfrentan limitaciones financieras que afectan su bienestar y que limitan el
goce de sus derechos. Aunque no hay evidencia sólida para demostrar la
“feminización de la pobreza”, Sylvia Chant (2015) apunta que los datos de
diferentes regiones del mundo siguen mostrando que las mujeres ganan en-
tre un 75 % y un 80 % del salario de los varones; y se estima que sólo el
15 % de los propietarios de tierras son mujeres. Los hogares con jefas de
hogar mujeres son más vulnerables a la pobreza debido a que sus activos
son menos sólidos y diversos que los de los hogares con jefes varones, y
debido, también, a la “feminización de las responsabilidades y/u obligacio-
nes” con respecto al cuidado. La autora sostiene que las desigualdades de
género en ganancias, ingresos, poder o privilegios deberían hacerse más
viables, lo que pondría de relieve una gama más amplia de desventajas de
género y haría posible su abordaje.
7
http://www.awid.org/es/about-us
21
La “guerra fría” contra los derechos de las mujeres
Las cuestiones examinadas hasta ahora muestran avances lentos y enormes
desafíos pendientes —una imagen bastante sombría que coincide con el
análisis de Anne Marie Goetz (2015) sobre las fuerzas conservadoras que
operan desde antes de la CSW59—. Las fuerzas reaccionarias son fuertes,
y llevaron a la autora a preguntarse en su provocador artículo si hay una
nueva “guerra fría” contra los derechos de las mujeres. Ella advierte que
los logros alcanzados en términos de igualdad de género se encuentran
amenazados por un nuevo giro conservador, sucedido a partir de la crisis
financiera de 2008. Las promesas que hicieron los Estados (por ejemplo, de
crear centros de ayuda a víctimas de violaciones en la India tras el caso de
violación grupal de 2012 que fue ampliamente cubierto por la prensa inter-
nacional) se desvanecen sin concretizarse, explica Kalyani Menon-Se
(2015).
Como se mencionó al comienzo de este artículo, la CSW59 llevó a cabo un
examen de los progresos en la implementación de la BPfA, donde las y los
ministros de los gobiernos negociaron y aprobaron una declaración políti-
ca, con el objetivo de alcanzar la igualdad de género en 2030. Sin embar-
go, según señala Anne Marie Goetz (2015), casi mil activistas y organiza-
ciones de derechos de las mujeres firmaron una declaración criticando la
falta de transparencia de las negociaciones y su exclusión de las
mismas. También hicieron hincapié en que la declaración política no reno-
vó compromisos de la BPfA ni estuvo a la altura de las ambiciones de 20
años atrás. Tampoco asignó recursos para la promoción de los derechos de
las mujeres, ni reconoció las nuevas amenazas que experimentan las muje-
res, como, entre otros, el avance de los fundamentalismos, el número cre-
ciente de refugiados, las desigualdades entre países y al interior de los mis-
mos y el cambio climático. Y, tal vez lo más importante, la “evaporación”
del lenguaje de derechos humanos de las mujeres en la declaración política
(2015) —un adelanto de lo que sucedería luego en septiembre de 2015, al
firmarse la Agenda 2030, (UN, 2015) en la que los derechos de las mujeres
están ausentes del Objetivo del Desarrollo Sustentable 5 “Lograr la igual-
dad de género y empoderar a todas las mujeres y las niñas” (Esquivel,
2016).
Nuevas formas de acción feminista
Tal vez, las fuerzas reaccionarias impulsen a más jóvenes a acercarse al fe-
minismo y a la lucha por la igualdad de género. Ruby Johnson argumenta
que las jóvenes pueden hacer grandes contribuciones debido a sus diversos
VALERIA ESQUIVEL - ANDREA KAUFMANN
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STUDIA POLITICÆ
orígenes y al conocimiento de la tecnología. Mediante el uso del arte, de las
redes sociales y del deporte como tácticas claves en sus trabajos, sus contri-
buciones pueden hacer que el desarrollo sea más sostenible y sensible a las
necesidades de las personas. Ruby Johnson llama a una “re-imaginación”
colectiva de los objetivos del feminismo y del activismo, que junte a distin-
tas generaciones y movimientos para generar masa crítica. En su artículo,
Andrea Cornwall y Jenny Edwards apoyan esta idea, y enfatizan la necesi-
dad de dar a conocer “historias de cambio” inspiradoras. Las redes sociales
y los nuevos medios de comunicación pueden ser útiles para que las muje-
res y las niñas de muchas regiones de todo el mundo puedan hacer oír sus
voces, atraer la atención sobre sus necesidades e incrementar la sensibiliza-
ción sobre estos temas. Por ejemplo, en el caso de la violencia contra las
mujeres y las niñas, una serie de tecnologías y herramientas innovadoras
permiten a las víctimas y sobrevivientes buscar ayuda y asesoramiento, tal
como apunta Marai Larasi. Los eventos y las celebridades de alto perfil tam-
bién pueden ayudar a aumentar el alcance y la difusión de las campañas ma-
sivas, como, por ejemplo, la reciente “He for She” de ONU Mujeres.
8
Pero,
lamentablemente, si bien las redes sociales son útiles en algunos aspectos,
también crean un espacio utilizado por los hombres para acechar, acosar y
victimizar a mujeres y niñas.
A 20 años de la Plataforma de Acción de Beijing en América Latina
América Latina muestra, también, avances, retrocesos y desafíos pendien-
tes desde la adopción de la BPfA. Entre los avances se encuentra la cre-
ciente legitimidad de la igualdad de género, que se ha traducido en la eli-
minación de leyes abiertamente discriminatorias, en la instrumentación de
planes de igualdad y leyes de cupo femenino y en la expansión de la insti-
tucionalidad de género, a través del establecimiento y la jerarquización de
los mecanismos nacionales de la mujer y del avance de la transversalidad
de género (PNUD, 2015). Los movimientos feministas, fuertes en la re-
gión, han contribuido a que esto suceda, articulando demandas frente al es-
tado y forjando alianzas con otros movimientos sociales para avanzar en
agendas progresistas CEPAL (2015). En términos de políticas, se destacan
los avances en la promulgación e implementación de leyes para combatir la
violencia contra las mujeres, incluyendo la figura del “femicidio” en los
marcos legales y el avance de la agenda del cuidado en la región (CEPAL,
2015).
8
http://www.heforshe.org/en
23
Estos avances son, sin embargo, incompletos y su concreción sigue siendo
un desafío. Las leyes sobre violencia contra las mujeres han avanzado más
que su implementación; la agenda del cuidado está presente en algunos paí-
ses pero no en otros; las políticas sociales —en particular los programas de
transferencias condicionadas (CEPAL, 2015), extendidos en la región—,
refuerzan las más de las veces los estereotipos de género; el acceso a la sa-
lud y a los derechos sexuales y reproductivos sigue siendo limitado y des-
igual, y la mortalidad materna ha crecido por la práctica ilegal de abortos
(PNUD, 2015).
También en la región se ha producido una aplicación selectiva de los dere-
chos humanos, y ha habido retrocesos en algunas normas legales, que han
hecho visible el avance de fuerzas conservadoras. Y, como en otras áreas,
los mismos estados que firman acuerdos internacionales no los cumplen ni
destinan fondos a su implementación (PNUD, 2015).
Entre los desafíos pendientes se encuentran, además, el cambio en los mo-
dos en que las mujeres se insertan en el mercado de trabajo, en el que si-
guen sufriendo de discriminación en las condiciones de trabajo y en los sa-
larios, y la redistribución de los tiempos de trabajo, tanto remunerados
como no remunerados, no sólo entre hombres y mujeres, sino también en-
tre los hogares, el estado y la comunidad (CEPAL, (2015).
Avances lentos, retrocesos peligrosos y desafíos pendientes
Las autoras de los artículos identifican tres grandes impedimentos que aún
resta superar para lograr la igualdad de género: la misoginia generalizada en
todos los niveles (Donna Pankhurst, 2015; Anne Marie Goetz, 2015); las
definiciones de género contradictorias y la persistente estereotipación de las
mujeres (Fareda Banda, 2015); y el avance de fuerzas conservadoras (An-
drea Cornwall y Jenny Edwards, 2015; Anne Marie Goetz, 2015). La expan-
sión de fuertes tendencias regresivas se refleja incluso en las y los políticos
progresistas, que se muestran reacios a fomentar los derechos de las
mujeres, dudando en arriesgar capital político por involucrarse con estas te-
máticas. Más aún, como lo señala Anne Marie Goetz (2015) la agenda de
los derechos de las mujeres ha sido “condenada como extraña y cultural-
mente destructiva” por sectores conservadores, que van desde el ex socialis-
mo a los estados teocráticos, haciendo peligrar los logros pasados.
Un cuarto impedimento se relaciona con la inserción de las mujeres en la
economía y la falta de autonomía económica de las mujeres, que no se so-
luciona sólo con intervenciones específicas y microeconómicas, sino lle-
vando adelante políticas económicas que contribuyan a la igualdad en to-
VALERIA ESQUIVEL - ANDREA KAUFMANN
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STUDIA POLITICÆ
das sus dimensiones (CEPAL, 2015). La reciente crisis económica, tanto en
los países del Norte como del Sur, ha afectado negativamente a las mujeres
en el goce de sus derechos, y las políticas de austeridad implementadas no
hacen más que profundizar estos impactos.
¿Qué balance dejan entonces estos avances, retrocesos y desafíos? Quizás
la afirmación de Gladys Acosta Vargas pueda servir como una conclusión
alentadora: Hoy más mujeres que nunca están levantando sus voces y exi-
giendo los derechos humanos de las mujeres”. Estas voces tienen que ser
oídas. Los órganos de seguimiento de los tratados internacionales, los acto-
res políticos, las agencias de Naciones Unidas y los movimientos sociales
tienen que aceptar el reto de garantizar los derechos de las mujeres. Ahora,
tal vez, más que en ningún otro momento en los últimos 20 años.
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Fecha de recepción: 27/07/2015
Fecha de aceptación: 27/07/2015
VALERIA ESQUIVEL - ANDREA KAUFMANN